lunes, 7 de septiembre de 2009

Europa, Alemania año cero


Director: Lars Von Trier (1991)
Guión: Lars Von Trier
Actores: Jean-Marc Barr, Barbara Sukowa, Udo Kier, Ernst-Hugo Järegård, Erik Mark, Jergen Reenberg, Henning Jensen, Eddie Constantine





Europa la tercera cinta del danés Lars Von Trier, que narra cómo un joven americano de origen alemán descubre el estado desastroso en el que se encuentra el viejo continente tras la segunda guerra mundial trabajando de revisor en un tren en Alemania, es un artefacto cinematográfico de un acabado técnico que roza el virtuosismo en numerosas ocasiones.




No es esta una cinta al uso sobre la segunda guerra mundial, ni sobre el nazismo, es un experimento genial con un uso inusual del lenguaje cinematográfico, de la plasticidad de la dirección artística y de los recursos narrativos habituales llevándolos a extremos de puro genio. Von Trier alterna blanco y negro y color, cambia de formato y lentes, utiliza con una naturalidad increíble imágenes reales con pantallas al fondo de las tomas que dan un toque teatral a lo Beltor Brech a la obra y todo esto sin mencionar algunos planos sobrehumanos, tanto que con dos de ellos aplaudí mientras los veía.




Pero además, la cinta es un continuo y sentido tributo a los más grandes directores de cine de todos los tiempos. Homenajes y referencias a Godard, Wenders, Herzog, ese ataúd pasando de mano en mano en la estación de tren, el Lynch de sus dos primeras obras, el Laughton de La Noche del Cazador, el expresionismo alemán de Murnau o a la obra de Hitchcock ya que se hace una exquisita alusión directa a Vértigo, con imágenes y banda sonora. Pudiera pensar alguien que todo está cogido con pinzas y que Europa es un batiburrillo estético sin fondo, pero nada más alejado de la realidad. La historia de traiciones, redenciones, asesinatos y luchas por causas perdidas tiene fuerza, se sostiene por sí sola y es creíble para el espectador.




Lo único que se le puede achacar es que todo lo que nos narra Von Trier es tan poderoso, tan exquisito y bien realizado que al final (justo después de la boda) la cosa desde mi punto de vista se desinfla un poco, ya que el danés no puede mantener el altísimo nivel de su obra durante todo el metraje, pero sin hacer esto daño alguno al conjunto de la cinta. Aunque lo peor, y esto es una manía mía, es un fallo que le veo yo este autor y es que me parece un genial director y una artista con los guiones, pero como dialoguista siempre me ha parecido mediocre. Aunque en Europa esa tara es casi inexistente, en cambio la misma se acentuaría en años posteriores dentro de su obra.




Con la exquisita voz en off de Max Von Sydow como narrador, un reparto más que correcto y mostrando un retrato misántropo, arriesgado y certero sobre Europa, el director de Rompiendo las Olas crea una de las más logradas y arrebatadoras producciones hechas en nuestro continente. No es perfecta, pero su arriesgada puesta en escena y su afán por ser diferente reinventando lo ya existente, es encomiable hasta la nausea. Además cuando la película no se llevó la palma de oro en el festival de Cannes del año 1991 Von Trier llamó al director del jurado (el maestro Roman Polanski) enano, ¿qué más se puede pedir?


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