viernes, 16 de octubre de 2020

Timecop, días del futuro pasado


Título Original Timecop (1994)
Director Peter Hyams
Guión Mark Verheiden y Mike Richardson, basado en su propio cómic
Reparto Jean-Claude Van Damme, Mia Sara, Ron Silver, Bruce McGill, Gloria Reuben, Scott Bellis, Jason Schombing, Scott Lawrence, Kenneth Welsh, Brent Woolsey




Entre agosto y octubre de 1992 la editorial independiente Dark Horse Comics publicó una miniserie de tres números titulada Timecop: A Man Out of Time. A partir de una idea de Mike Richardson, con guión de Mark Verheiden y dibujo de Ron Randall contaba la historia de Max Walker, un policía cuya misión consistía en detener a viajeros temporales propensos a saltarse la ilegalidad. El cómic funcionó lo suficientrmente bien como para que, una vez más, Hollywood pusiera sus ojos en él con la idea de diseñar una adaptación para la pantalla grande. Uno de los principales impulsores del proyecto fue el director Sam Raimi mediante Renaissance Pictures, la productora que fundó junto a sus amigos Rober Tappert y Bruce Campbell, a la que se sumaron otras como Largo Entertainment, JVC Entertainment Networks y Signatue Pictures mientras Universal Pictures se ocupaba de la distribución. Del guión se encargarían los mismos ideólogos del cómic, Mike Richardson y Mark Veheiden, este último reconvertido de autor de cómics a productor y escritor en todo tipo de proyectos para la televisión y el cine en muchas ocasiones, como la presente, basados en sus trabajos en papel. Para dirigir el proyecto se eligió al veterano Peter Hyams, ducho en temática de ciencia ficción con propuestas como Capricornio Uno (1978), Atmósfera Cero (Outland, 1981) o 2010: Odisea Dos (1984) y de encabezar el reparto un Jean-Claude Van Damme en lo más alto de su carrera con las espaldas bien cubiertas por Mia Sara (Legend), Ron Silver (Acero Azul), Bruce McGuill (Lincoln) o Gloria Reuben (Mr. Robot)




Diez años después de que su esposa Melissa (Mia Sara) fuera brutalmente asesinada en pleno 2004 el agente Max Walker (Jean-Claude Van Damme) es un policía al servicio de la Comisión de Control de Tiempo (TEC), división dedicada a impedir que personas viajen en el tiempo para beneficiarse ilícitamente y cambiar de esta manera la historia. Walker comenzará a investigar el caso del senador Aaron McComb (Ron Silver) candidato a la presidencia que mediante estos viajes temporales viaja al pasado para moldear su porvenir para con ello conseguir llegar a la Casa Blanca. A partir de entonces la misión principal de Walker será poner freno a las artimañas políticas del potencial presidente del gobierno, aun con la negativa de su superior el comandante Eugene Matuzak (Bruce McGill). Todo se tuerce cuando el protagonista viaja a 1994 con su nueva compañera, la agente Sarah Fielding (Gloria Reuben) y el intento de detención del senador de aquella línea temporal es impedida por el de 2004 que guarda más de un secreto. Desde ese mismo momento la historia será cambiada y todo empezará a ponerse cada vez peor para nuestro protagonista.




Timecop sólo toma del cómic original el título, el planteamiento y algunos apuntes estéticos del dibujo de Ron Randall. Más allá de eso Mark Verheiden y Mike Richardson construyen un argumento que tiene poco que ver con el expuesto por ellos mismos en los tres números de la miniserie de Dark Horse Comics. Como si de la adaptación de un relato de Philip K. Dick o un homenaje parcial a Terminator (James Cameron, 1984) se tratase ambos guionistas y el equipo técnico, capitaneado por un viejo zorro como Peter Hyams, construyen una amalgama entre ciencia ficción, relato neo-noir y western con las consabidas secuencias de acción propias, no sólo de los largometrajes protagonizados por el actor belga, sino por el grueso de action heroes de los 80 que triunfaron a la hora de elegir nuevos, y más ambiciosos, proyectos en la década de los 90. Aunque ya coqueteó con el subgénero en Soldado Universal (Roland Emmerich, 1992) con Timecop Jean-Claude Van Damme no quiso ser menos que sus compañeros Arnold Schwarzenegger y Syvester Stallone que ya habían incursionado en el celuloide distópico con gran éxito. El primero con las dos primeras entregas de Terminator o Desafío Total (Total Recall, 1990) y el segundo con la por aquel entonces todavía reciente Demolition Man (Marco Brambilla, 1993) con un resultado que no pudo ser más beneficioso para él.




El guión de Mark Verheiden y Mike Richardson está repleto de lugares comunes y no inventa nada en lo referido a los relatos sobre viajes temporales, pero hay una impecable concreción y solidez en su construcción digna de elogio. La primera escena, localizada en el año 1863 durante la Guerra Civil de Estados Unidos, en la que un asaltante insta a unos soldados confederados a que le entreguen un cargamento de oro negándose estos y respondiendo el primero disparándoles con unas modernas armas automáticas sintetiza en menos de cinco minutos la esencia e intencionalidad lúdica de una obra como Timecop. Tras este prólogo los escritores consiguen diseñar una historia sólida, coqueteando con los preceptos de distinto tipo de cine de género perfectamente ensamblados y discurriendo en notoria armonía. El largometraje presume de un presupuesto holgado y unas pretensiones notablemente superiores a las de la mayoría de obras previas protagonizadas por el actor de Contacto Sangriento (Bloodsport, Newt Arnold, 1988) o Kickboxer (Mark DiSalle, David Worth, 1989), pero en ningún momento aspira a ser algo más que un producto de entretenimiento bien compactado.




Que Sam Raimi y sus colaboradores eligieran a un veterano como Peter Hyams para rodar Timecop posiblemente supuso uno de los mayores aciertos del proyecto. Peter Hyams es un profesional con algunas particularidades muy poco comunes siendo un artesano siempre al servicio de Hollywood, como ser el encargado de la dirección de fotografía de todos sus trabajos desde que rodara 2010: Odisea Dos (1984), la infravalorada secuela del clásico de Stanley Kubrick inspirado en los textos de Arthur C. Clarke. Hyams despliega todos sus conocimientos dentro del cine de género en Timecop, siendo el principal artífice de que esa amalgama de tonos y conceptos a la que apelábamos anteriormente desfilen con una homogeneidad intachable en pantalla. Ciencia ficción, cine negro, secuencias de acción rodadas y editadas con verdadero aplomo e incluso apuntes de terror en la recta final con el asedio a la casa de los Walker dan buena muestra de la efectividad de un cineasta a reivindicar capaz de coquetear con casi todos los géneros que volvió a colaborar con Jean Claude Van Damme en Muerte Súbita (1995) y Cerco al Enemigo (Enemies Closer, 2013).




Como ya hemos afirmado Timecop se sale de la ortodoxia de los productos prototípicos que hasta ese momento había protagonizado en Hollywood el actor originario de Bruselas. Pero no es eludible que el film sigue siendo un vehículo para el lucimiento de las por aquel entonces insuperables capacidades físicas del protagonista de Libertad Para Morir (Death Warrant, 1990) o Blanco Humano (Human Target, John Woo, 1993) desplegadas a lo largo y ancho de todo el metraje. A Van Damme le da la réplica, y devora en pantalla cada vez que comparten encuadre, el tristemente fallecido Ron Silver (El Ente) como el sádico senador Aaron McComb, un político rastrero y homicida abordado desde una leve pátina de sátira verhoeveniana que incluye algún que otro aguijonazo al reaganismo de los años 80. Mia Sara, Bruce McGill, Gloria Reuben, Scott Bellis o un breve Kenneth Welsh complementan un reparto que ayuda a dar cohesión a una pieza de la que poco se puede poner en entredicho en lo referido a un apartado artístico tan competente como agradecido a la hora de dar vida a sus unidimensionales personajes.




Un servidor siempre ha defendido que las mejores películas de los action heroes de los 80 fueron aquellas que eran algo más que la típica muestra de acción facilona o el enésimo film centrado sólo en los conocimientos de artes marciales de algunos de sus protagonistas. Por eso podemos considerar Timecop como una de las mejores obras de dentro de la filmografía de “Los Músculos de Bruselas”. Un guión inteligente y bien rematado, un reparto acertadamente seleccionado, unos efectos digitales que supieron aprovechar la senda abierta por Terminator 2: El Día del Juicio manteniendo muy bien la compostura 35 años después de su diseño o un director solvente y profundo conocedor de su oficio hicieron el resto. Timecop se convirtió en el primer gran éxito de Jean-Claude Van Damme en Hollywood, a día de hoy sigue siendo su cinta más taquillera, dando lugar a una serie televisiva de corta vida, una secuela directa a vídeo protagonizada por Jason Scott Lee y Thomas Ian Griffith que vio la luz en 2003 y a un legado que en años posteriores ha podido verse de manera intermitente en productos tan dispares como Minority Report (Steven Spielberg, 2002), Looper (Rian Johnson, 2012) o El Ministerio del Tiempo (Javier Olivares, Pablo Olivares, 2015).




miércoles, 7 de octubre de 2020

Orígenes Secretos, Vértice: Año Uno

 


Título Original Orígenes Secretos (2020)
Director David Galán Galindo
Guión Fernando Navarro y David Galán Galindo, basado en la novela de este último
Reparto Javier Rey, Verónica Echegui, Brays Efe, Antonio Resines, Ernesto Alterio, Carlos Areces, Leonardo Sbaraglia, Álex García, Roman Rymar, Fran Bleu




En el año 2016 David Galán Galindo publicaba una novela titulada Orígenes Secretos (Alianza Editorial) en la que volcaba toda su pasión por el mundo del cómic, principalmente el superheróico. Curtido como guionista en excelentes programas de humor como Sé Lo Que Hicisteis o En El Aire, en los que en ocasiones trabajaba a contrarreloj, ya en el medio audiovisual llamó la atención con varios cortometrajes amateur que dieron paso a otros ya de un cariz más profesional como Push Up u Hostiable en los que el madrileño ya marcaba las pautas del tipo de humor que se adscribiría a su discurso como guionista y director cinematográfico. Después de formar parte de un par de largometrajes colaborativos como Pixel Theory (2013) o Al Final Todos Mueren (2013) Galán Galindo por fin puede debutar en solitario como realizador, precisamente adaptando su novela Orígenes Secretos con el respaldo de RTVE y la plataforma de streaming Netflix, que se ocupa de estrenarla el día 28 del  mes de agosto.




Contra todo pronóstico David Galán Galindo consigue atraer para su ópera prima a algunos de los actores españoles, y de habla hispana, más importantes de la actualidad. Javier Rey (Fariña), Brays Efe (Paquita Salas), Verónica Echegui (La Niebla y la Doncella), Antonio Resines (Celda 211), Ernesto Alterio (Perfectos Desconocidos), Carlos Areces (Balada Triste de Trompeta), Leonardo Sbaraglia (Ofrenda a la Tormenta) o Álex García (La Novia) conforman un reparto impresionante que, no lo neguemos, pone las cosas muy fáciles al director y a su co guionista, Fernando Navarro (Verónica). Con una fidelidad casi total a su propia novela, algún que otro detalle conceptual y la unión de dos de los personajes femeninos en uno solo marcan la diferencia en este sentido, Galán Galindo ha rodado una rara avis en una cinematografía como la española en la que el género superheróico no se ha cultivado salvo en contadas excepciones como la entrañable cutre Supersonic Man (Juan Piquer Simon, 1979), muestras más recientes como Superlópez (Javier Ruíz Caldera, 2018) o El Vecino (Miguel Esteban, Rául Navarro, 2019) e incluso rarezas como Diamond Flash (Carlos Vermut, 2013).




Orígenes Secretos mezcla un thriller policial a lo Seven (David Fincher, 1995) con la comedia y el drama, todo aderezado con ingentes cantidades de referencias al mundo del cómic superheróico o al cine que lleva dichas aventuras a la pantalla grande. El resultado es un producto harto competente y carismático en el que también funciona el contexto de encontrarnos ante una historia cuyo desarrollo tiene lugar en una ciudad tan reconocible como Madrid que Galán Galindo convierte en su particular Gotham City en la que un Bruce Wayne (Javier Rey) metido a policía de homicidios colabora con el Comisario Gordon (Antonio Resines) a punto de retirarse, un Robin (Brays Efe) en forma de aficionado al mundo del cómic, Catwoman (Verónica Echegui) como su supervisora, fan del anime o el cosplay e interés amoroso, o el Espantapájaros como un villano que asesina a su víctimas emulando los orígenes de superhéroes clásicos del mundo de las viñetas. No sólo en las aventuras del Caballero Oscuro quedan la referencias, Kick-Ass, Clerks o Watchmen tienen su hueco en los diálogos del guión o la potente dirección de arte cuya responsabilidad recae en Roger Bellés.




Al citar la dirección de arte es de recibo mencionar que no hay nada de amateur o cutre en la construcción de un proyecto como Orígenes Secretos. Galán Galindo y su equipo de colaboradores detrás de las cámaras han hecho todo lo posible porque la obra luzca de manera compacta desde un aspecto técnico. Localizaciones, maquillaje, vestuario, uso del CGI, todo acometido con una profesionalidad encomiable que sólo se ve algo mermada por unas escenas de acción un par de peldaños por debajo en cuanto a ejecución. El realizador ejecuta un trabajo meritorio con la puesta en escena, sin excesos ni florituras innecesarias que nos distraigan de la historia narrada, pero lo suficientemente resolutivo como para que su puesta en escena se antoje competente a distintos niveles ayudado por la fotografía de un veterana como Rita Noriega que ha llegado a trabajar, en este caso como operadora o asistente de cámara, con autores de primer nivel dentro de nuestro cine como Pedro Almodóvar o Carlos Saura.




A los miembros del reparto sólo podemos dedicarle buenas palabras. Javier Rey compone estoicamente un personaje serio cuando se debe a su trabajo y tangencialmente cómico cuando tiene que interactuar con un Brays Efe no sólo con su habitual soltura delante de la cámara, sino revelándose de cara a la obra como una especie de alter ego del mismo director. Antonio Resines se aleja de sus habituales papeles cómicos abordando un rol de tono más dramático, Verónica Echegui destila carisma y personalidad como Norma y Ernesto Alterio acomete uno de esos trabajos algo excesivos e irónicos con los que se siente bastante cómodo en los últimos años. También enriquece la labor actoral de Orígenes Secretos la presencia, muy capitular, de actores brillantes con personajes endemoniadamente divertidos, entre ellos Carlos Areces o un enorme Leonardo Sbaraglia emulando a un Alan Moore porteño. Lástima que la musa del director, Mariam Hernández, sólo tenga un breve cameo, porque es una experta a la hora de verbalizar los diálogos que Galán Galindo le suele escribir a sus personajes. Finalmente Aléx García también se enfunda un papel pequeño, de corte más heróico, que un servidor pensaba iba a ser un homenaje a Jason Todd que finalmente no llega a cristalizar.




No vamos a decir que Orígenes Secretos es una obra trascendente o de valores cinematográficos excelsos, porque no lo es y tampoco es su intención serlo. Pero ojalá sea un éxito y sirva de ejemplo para que en España perdamos esos complejos, ahderidos tanto a los profesionales del medio como a los espectadores, con respecto a que en este país no podemos hacer cine sobre superhéroes, porque aunque el debut de David Galán Galindo no es estrictamente un proyecto de esta naturaleza, ya que como hemos mencionado se hibrida con otros géneros, sí transmite verdadero cariño por este tipo de celuloide y sobre todo por los cómics. A partir de hoy podéis verla en Netflix porque ya ha sido subida al cátalogo de la plataforma de streaming y juzgar por vosotros mismos, pero nuestro deseo es que consiga muchas reproducciones y alabanzas por parte de crítica y público. No sólo porque podría dar pie a una más que probable secuela, sino también a que más cineastas de nuestra industria se animen a romper barreras en lo referido a un cine de género que lógicamente no va a conseguir en España el alcance y el descomunal triunfo de los blockbusters estadounidenses de Marvel Studios, DC Entertainment y derivados, pero que sí podría configurar una parcela en nuestra cinematografía con personalidad propia y aficionados que demanden este tipo de producciones.




domingo, 4 de octubre de 2020

Demons: La Pesadilla Retorna

 


Edición Nacional/España Applehead Team Creaciones
Autor Pedro José Tena
Formato Rústica
Páginas 417 
Precio 22,95€

Durante los años 70 y 80 Italia se convirtió en uno de los epicentros del cine fantástico y de terror europeo. Cineastas como Dario Argento, Umberto Lenzi o Lucio Fulci regaron de hemoglobina el viejo continente con producciones como Rojo Oscuro (1975), Suspiria (1977), Siete Orquideas Manchadas de Rojo (1972), La Invasión de los Zombies Atómicos (1980), Aquella Casa al Lado del Cementerio (1981) o El Más Allá (1981). Todos ellos aprendieron de uno de los mayores maestros que ha dado el celuloide italiano dentro del cine de género, Mario Bava, al que debemos obras maestras como La Máscara del Demonio (1960), Las Tres Caras del Miedo (1963), Operazione Paura (1966) o Semáforo Rojo (1974). Precisamente fue en esta última donde el hijo de Mario, Lamberto, debutó como director de la mano de su progenitor. Siempre a años luz de su padre Lamberto Bava supo construir una filmografía que encontró su mayor exponente en las dos entregas de Demons que facturó, precisamente, con la ayuda en la producción del ya citado Dario Argento, también viejo amigo y colaborador de Mario. Estos films, que supusieron los últimos vestigios de un tipo de largometrajes que desaparecerían de manera gradual pocos años después, son los que centran la atención del ensayo que vamos a comentar en la siguiente entrada.

La editorial Applehead Team Creaciones creó hace un par de años la Colección Noche de Lobos en la que englobarían ensayos sobre franquicias populares dentro del cine de terror internacional. Me Tragaré Tu Alma: La Historia de la Saga Evil Dead, Magnífico Día Para Un Exorcismo: La Saga Completa del Exorcista o Noches de Halloween: La Saga de Michael Myers ya dieron muestra del buen hacer de sus distintos autores y en un futuro con otras como las de Hellraiser, Pesadilla en Elm Street, ¡Estoy Vivo! o Critters seguirán haciendo lo propio. En esta ocasión, como ya aventuran el título de la entrada y el párrafo anterior, hablaremos de un libro cuya principal misión es diseccionar minuciosamente todo lo relacionado con las dos entregas de Demons, consideradas desde hace años un par de piezas de culto dentro del terror italiano que tras el estreno de ambas fue, como ya hemos apuntado previamente, languideciendo hasta desaparecer casi por completo en años posteriores.

Pedro José Tena, uno de los fundadores de Applehead Team Creaciones, es el autor de Demons: La Pesadilla Retorna y desde los primeros compases del ensayo demuestra un conocimiento impecable, no sólo del díptico cinematográfico, sino también del fantanterror europeo en general y el italiano en particular. La estructura es similar a la de otras entregas de la Colección Noche de Lobos y por extensión a la de varios productos de la editorial. Un prólogo del guionista y director Luigi Cozzi, viejo conocido de los creadores de Demons y autor de largometrajes como Il Gato Nero o Starcrash: Choque de Galaxias,, en el que repasa la historia del cine de zombies precede a la introducción en la que Tena explica cuáles fueron las motivaciones que le llevaron a escribir la obra que nos ocupa, muy relacionadas estas con un viaje a Roma y por consiguiente con la famosa tienda Profondo Rosso, propiedad de Dario Argento, viéndose en la obligación de rendir tributo a dos películas a las que tiene especial aprecio, pero siendo en todo momento consciente del tipo de productos que son, algo a lo que volveremos en la recta final.

Siete capítulos dedica Pedro José Tena a desmontar Demons 1 y 2. Antes de acometer la tarea pone en contexto la génesis del proyecto aportando información de sus principales responsables, y con ello no nos referimos sólo a Lamberto Bava y Dario Argento, sino a co guionistas, maquilladores, encargados de efectos especiales o intérpretes cubriendo un amplio abanico en el que se pone rostro a decenas de los profesionales implicados, de una manera u otra, con los dos films. Seguidamente aborda la producción de los dos largometrajes adentrándose en las entrañas de la bestia diseccionando anécdotas, problemas durante la producción y el rodaje, recogiendo declaraciones de todos los implicados y no dejando nada al azar en relación a las dos aventuras cinematográficos de estos demonios extendiendo su virus por las calles berlinesas. Después el autor pone sobre la mesa no sólo aquella Demons 3 que acabó convirtiéndose en El Engendro del Diablo (La Chiesa, Michele Soavi, 1990) sino también de todos los otros films del género que bebieron directa o indirectamente de las dos cintas de Lamberto Bava.

Después de un interludio en el ensayo, marcado con un simpático “Fine primo tempo”, Pedro José Tena se mete de lleno en un amplio bloque titulado “Instrumentos del Mal: Entrevistas” en el que recoge declaraciones de decenas de las personas que se vieron inmersas en la producción de ambos largometrajes. En el primer apartado, “Demonios Detrás de las Cámaras”, el autor conversa con Lamberto Bava, Dardani Sacchetti, Gianlorenzo Battaglia y Sergio Stivalleti o lo que es lo mismo, director, guionista, director de fotografía y encargado de efectos especiales del díptico cinematográfico respectivamente y los que datos más jugosos aportan sobre el rodaje del mismo. En “Demonios Delante de las Cámaras” Tena interroga a varios actores de ambas producciones. En este apartado los que más juego dan con sus respuestas a las cuestiones del autor, alejadas de molestas obviedades y dejando claro en todo momento sus profundos conocimientos sobre la temática que aborda, son nuestra Fabiola Toledo, el carismático Bobby Rhodes, la no menos magnética Geretta Geretta y el canadiense David Knight, este último más por el escándalo en el que se vio supuestamente implicado con Jason Gould, hijo de Barbra Streisand y Elliott Gould, que por su vida profesional.

Dos entrevistas más a Claudio Simonetti y Simon Boswell en las que ambos nos hablan de las bandas sonoras de las películas, el fundador Goblin se encargó del score de la primera y el compositor británico del de la segunda, y apartados ineludibles como epílogo, extras, agradecimientos y filmografía dan el cierre a un ensayo que encuentra su mayor virtud no en la exhaustiva investigación de Pedro José Tena sobre el material de partida o su inteligencia para exponer el contenido de manera que tanto expertos en Demons 1 y 2 como desconocedores de la saga puedan disfrutar de la lectura Demons: La Pesadilla Retorna, sino en la capacidad del autor de amar y rendir tributo a dos piezas con todas sus limitaciones e imperfecciones, sin necesidad de buscar una innecesaria lectura más profunda de los productos ideados por Lamberto Bava y Dario Argento. Piezas de terror que no eluden todas las virtudes y carencias que las convirtieron por derecho propio en el canto de cisne de una vertiente muy importante del cine de género italiano que tan pronto vino como se fue, pero dejándonos algunas de estas “joyas de videoclub” a las que nunca nos cansaremos de volver, como si de una misteriosa premiere en el cine Metropol se tratase.


miércoles, 30 de septiembre de 2020

Transgresión Continua Express 2020 - Agosto II

365 Días (Barbara Białowąs, Tomasz Mandes, 2020) - Profundamente machista, misógina hasta el vómito, romantiza sin tapujos el secuestro o el maltrato psicológico y físico. Que semejante engendro sea un éxito en Netflix y esté co escrito y co dirigido por mujeres clama al cielo.


Proyecto Power (Henry Joost, Ariel Schulman, 2020) - Cine de acción con apuntes de ciencia ficción, rodado por los directores de Nerve, que más allá de su reparto y un llamativo acabado visual no aportada nada de interés.


Germinal (Claude Berri, 1993) - Adaptación de la novela de Emile Zola con la que Claude Berri retrata de manera naturalista y desgarradora las condiciones de trabajo inhumanas de los obreros a finales del siglo XIX gracias a un gran despliegue de medios y un excelente reparto.


Granja Maldita (David Keith, 1987) - El actor David Keith dirige esta nefasta adaptación de The Color Out of Space, de H.P Lovecraft, que muestra una sorprendente inoperancia en todos y cada uno de sus apartados. Inexplicablemente contó con hasta tres secuelas.


El Beso de la Pantera (Paul Schrader, 1982) - Explicitando todo aquello que era sugerido en la versión de 1942, dirigida por Jacques Tourneur, Paul Schrader plantea una interesante alegoría sobre el despertar sexual con un gran casting y un impecable apartado visual.



You Don't Nomi (Jeffrey McHale, 2019) - Declaración de amor a esa obra maestra del cine trash llamada  Showgirls y a Elizabeth Berkley, también un pormenorizado análisis sobre cómo encaja dicha obra en las constantes autorales de la filmografía de Paul Verhoeven.




Transgresión Continua Express 2020 - Agosto I

Tenet (Christopher Nolan, 2020) - Christopher Nolan lleva al paroxismo su idea de intelectualizar el blockbuster, consiguiendo que su rompedora narrativa transfigure en un apartado técnico impresionante. Lo peor, el personaje femenino, una sonrojante amalgama de estereotipos.



La Caza (Craig Zobel, 2020) - A pesar de su inverosímil propuesta y ciertos agujeros de guión, su intención de arremeter contra todo tipo de ideología, la explicitud de su violencia y el tour de force entre Betty Gilpin y Hilary Swank hacen de The Hunt una divertida sátira.


Súper Empollonas (Olivia Wilde, 2019) - La actriz Olivia Wilde destila talento como directora en su debut detrás de las cámaras insuflando hallazgos, buenas ideas, ritmo y ternura a una comedia juvenil inteligente y alocada. Kaitlyn Dever y Beanie Feldstein, descomunales.


Princesas (Fernando León de Aranoa, 2005) - Aunque mantiene un delicado equilibrio entre crudeza y ternura, el guión, la desnudez de la puesta en escena, y el reparto encabezado por una Micaela Nevárez magnífica o una Candela Peña fuera de órbita juegan a favor de la obra.



Diamond Flash (Carlos Vermut, 2011) - Meritoria en su rareza y atípica complejidad, no conecto con su relato coral repleto de tiempos muertos y diálogos interminables. Afortunadamente el salto cualitativo  de Carlos Vermut con la posterior Magical Girl fue abismal.


Lost Soul: El Viaje Maldito de Richard Stanley a la Isla del Dr. Moreau (David Gregory, 2014) - Más que un documental sobre el fracaso de Richard Stanley al adaptar la novela de H.G. Wells, un retrato sobre la egolatría vírica de esa entidad viviente y diabólica llamada Hollywood


lunes, 21 de septiembre de 2020

¡Todos Flotan! Las Pesadillas de Stephen King Vol. II...


Edición Nacional/España Applehead Team Creaciones
Autor Tony Jiménez
Formato Rústica
Páginas 602 páginas
Precio 22,95€

En septiembre de 2019 un servidor reseñó Here’s Johnny! Las Pesadillas de Stephen King Vol. 1 (1974-1989), primera entrega de un ensayo dedicado a desgranar la obra literaria y cinematográfica centrada en el famoso autor nacido en Maine. Publicado por la editorial Applehead Team Creaciones y escrito por el novelista malagueño Tony Jiménez, abarcaba toda la carrera de Stephen King desde sus primeros pasos hasta finales de los años 80. Al término de aquella reseña confirmé que también publicaríamos una dedicada a la segunda y por ahora última parte del ensayo titulada ¡Todos Flotan! Las Pesadillas de Stephen King Vol. II (1990-2019). En esta entrada analizaremos este nuevo episodio en el que no sólo se abordan los veinte años posteriores dedicados a los libros, largometrajes y series televisivas adheridas a la autoría del creador de Carrie o El Misterio de Salem’s Lot, también haremos parada en otros medios en los que Stephen King ha dejado una huella indeleble e incluso en su legado, asumido este por, entre otros, una persona perteneciente a su propia familia.

En la ya citada reseña dedicada a Here’s Johnny! Las Pesadillas de Stephen King Vol. 1 (1974-1989) mencionamos que la lectura de aquel primer ensayo se asemejaba a mantener una distendida, interesante y dinámica conversación con un fan irredento de King cuya misión es, no sólo acercarnos toda su bibliografía y filmografía, sino hacerlo de manera cercana para poner a disposición de todo tipo de lectores la vida y milagros de uno de los autores más importante de la literatura contemporánea. Por un lado ¡Todos Flotan! Las Pesadillas de Stephen King Vol. II (1990-2019) mantiene, e incluso mejora, esa constante establecida en el trabajo anterior, pero por otro Tony Jiménez añade a esta secuela capítulos nuevos que analizan el sello de Stephen King más allá de la página escrita o el fotograma filmado, haciendo que esta entrega se muestre más enriquecedora tanto en contenido como en conceptualidad, exigiendo profundizar más en la evolución de un profesional que en los años 90 sufrió un cambio notable con respecto al tipo de relatos que llevaba a cabo.

Ciertamente repasar el grueso de la obra de Stephen King durante los 90 es harto interesante ya que a lo largo de esos diez años la temática de sus obras cambió sustancialmente alejándose un poco del terror que cimentó su carrera y adentrándose en terrenos más cercanos al drama, la fantasía, la ciencia ficción e incluso la crítica social y política. Aunque, por otro lado, todos ellos han estado presentes, en mayor o menor mediada, en la impronta del novelista desde sus mismos inicios. Tony Jiménez es consciente de ello y en el repaso que realiza a los libros que cimentaron esta etapa de King incide en varias ocasiones en la evolución que supuso de cara a unos lectores que asistiendo a cómo piezas como El Resplandor, Cujo, Cementerio de Animales o Christine, adscritas a parámetros más ortodoxos del terror, dejaban paso a otras como Dolores Claiborne, El Juego de Gerald, Corazones en la Atlántida o las distintas entregas de la saga La Torre Oscura. Por consiguiente la disección de dichos trabajos es más profunda y minuciosa que en la primera parte del ensayo.

Después de un prologo a manos de Raúl Sánchez y una introducción de Luis Martínez Vallés el trabajo es retomado por Tony Jiménez siguiendo la misma estructura que en Here’s Johnny! Las Pesadillas de Stephen King Vol. 1 (1974-1989). Empezando por Las Cuatro Después de Medianoche (1990) y acabando por Elevation (2018) el ensayista recorre poco menos de veinte años de novelas, antologías, publicaciones digitales e incluso ensayos en los que Stephen King desplegó toda su sapiencia narrativa y cultural. También se mantiene la acertada decisión de incluir en los capítulos centrados en relatos que han sido adaptados al medio audiovisual la opinión de Jiménez sobre estos, sumergiéndose en los cambios sufridos durante la segunda mitad de los años 90 cuando dejaron de ser películas estrenadas en el cine a manos de directores consagrados como Stanley Kubrick, Brian de Palma, David Cronenberg y John Carpenter o reivindicables series B ejecutadas por humildes artesanos como Daniel Attias, Lewis Teague, Fritz Kiersch o Ralph S. Singleton a tv movies de bajo presupuesto no demasiado destacadas, a menos que estuvieran facturadas por Mick Garris.

Una vez terminado dicho recorrido la segunda parte del libro supone una agradable sorpresa para el que suscribe, tristemente no demasiado cultivada en los ensayos serializados. Entre la publicación de Here’s Johnny! Las Pesadillas de Stephen King Vol. 1 (1974-1989) y la de ¡Todos Flotan! Las Pesadillas de Stephen King Vol. II (1990-2019) pasaron casi tres años y en ese periodo de tiempo se estrenaron varias adaptaciones cinematográficas y televisivas de novelas de King ya analizadas en el primer trabajo de Tony Jiménez dedicado al marido de Tabitha King. De manera que en este segundo se añaden las opiniones de dichos proyectos entre los que encontramos It: Capítulo 1, la nueva versión de Cementerio de Animales, Los Chicos del Maiz: La Huida o las series La Niebla y Castle Rock, de Spike y Hulu, respectivamente. Con un esfuerzo hercúleo por facturar un producto lo más actualizado posible Tony Jiménez suma las reseñas de dichas traslaciones audiovisuales a las de las más recientes novelas de King intentando abarcar todo el material relacionado con el estadounidense e incluso mostrando un adelanto de la, por aquel entonces, todavía no estrenada It: Capítulo 2.

El tercer capítulo, Cómics y videojuegos, se centra, como su título indica, en las colaboraciones o inspiraciones de King en el arte secuencial y el mundo del entretenimiento virtual. Con los cómics dedicados a su obra sucede como con la mayoría de las películas. Mucha gente asume que él se encuentra detrás del desarrollo y creación de los mismos, cuando son casos aislados en los que eso sucede. Por ello podemos encontrar adaptaciones como la de El Cortador de Césped a manos de Walter Simonson, la de la saga La Torre Oscura en la que Peter David, Jae Lee y Richard Isanove formaban equipo o Apocalipsis (The Stand) donde Robert Aguirre Sacasa y Mike Perkins hacían lo propio. Todas inspiradas en las obras de King, pero sin su intervención directa en ellas. Aunque también otras en las que sí escribía los guiones como el brillante cómic de Creepshow (George A. Romero, 1982) o el segundo arco argumental de American Vampire, la serie del sello Vertigo que co creó junto a Scott Snyder y Rafael Albuquerque con el vampiro Skinner Sweet como uno de sus protagonistas. Estos y otros trabajos son acometidos por Jiménez con abundante información sobre sus ideólogos y las editoriales, estadounidenses y españolas, que los movieron por el mercado.

El último capítulo, Homenajes y Legado, hace un recorrido por todas las referencias a King o su obra en la cultura pop con especial hincapié, como no podía ser menos, en las televisivas acontecidas en Los Simpson y Padre de Familia. También las bandas de rock y metal que han dedicado letras a las criaturas o historias del novelista como Blind Guardian, Demons & Wizards, Black Sabbath o Pennywise y Randall Flagg. Por último los films que han rendido tributo a su universo literario, resaltando aquella obra maestra titulada En la Boca del Miedo (In the Mouth of Madness, John Carpenter, 1995) en la que la impronta del de Maine se fusionaba con la de H.P. Lovecraft. Pero dentro de este último capítulo es de recibo mencionar la decisión de Tony Jiménez por acercarnos a Joe Hill, el segundo hijo de King convertido desde hace años en otro autor de best sellers. El malagueño se adentra en las novelas de Hill como El Traje del Muerto, Fantasmas, Fuego, Cuernos y NOS4A2, los cómics que ha escrito como Locke & Key o The Cape e incluso las adaptaciones cinematográficas y televisivas de los mismos. Un digno heredero del manto de su padre que ya está haciéndose un nombre en el mundo de la letra escrita.

Tras una última reflexión por parte del autor, el epílogo escrito por Asier Menéndez Marín y agradecimientos varios termina ¡Todos Flotan! Las Pesadillas de Stephen King Vol. II (1990-2019), la segunda parte de este ensayo dedicado al autor con el que muchos lectores, un servidor entre ellos, empezamos a introducirnos en el mundo literario y el cine de terror. Cuando acabamos la lectura del trabajo, poco más de seiscientas páginas que no pesan en ningún momento, hemos recorrido una de las etapas más interesantes de la bibliografía de un profesional indispensable para entender la actual narrativa estadounidense y hemos asistido a cómo el medio audiovisual se adapta y retroalimenta para seguir trasladando a imagen real la obra de un escritor que siempre es sinónimo de éxito. Teniendo en cuenta que no hay año en el que Stephen King no publique al menos una novela o las productoras cinematográficas y plataformas de streaming no adapten varios de sus relatos a la pantalla grande o pequeña se antoja lógico que Tony Jiménez tenga la intención de seguir con esta serie de libros indispensables para los fans del maestro del terror. Ahora sólo queda que el malagueño se anime a hacer lo propio con Joe Hill en otra serie de ensayos. Algo que no estaría nada mal.


Here’s Johnny! Las Pesadillas de Stephen King Vol. 1 (1974-1989)


Edición Nacional/España Applehead Team
Autor Tony Jiménez
Formato Rústica
Páginas 366 páginas
Precio 18,95€

Ahora que It: Capítulo 2 arrasa en la taquilla internacional es un buen momento para seguir hablando de la vida y obra de Stephen King. El autor de Maine vive actualmente una segunda edad dorada en lo profesional, ya que a sus 71 años de edad asiste a un nuevo resurgir de adaptaciones, cinematográficas y televisivas de muchas de sus obras literarias. Mientras él no falta a su cita anual con las librerías regalándonos, como mínimo, dos manuscritos por temporada. En nuestra redacción de libros también queremos dedicar una entrada al “maestro del terror”, pero en esta ocasión en lugar de reseñar uno de sus numerosos libros, como sí aconteció con Cementerio de Animales, vamos a hacerlo con un ensayo dedicado a su destacada persona. La editorial Applehead Team sigue apostando por ese “cine que siempre quisimos leer” y, como era de esperar, el creador de algunas de las piezas más vendidas y alabadas de la literatura de terror contemporánea, que dieron forma a incontables piezas audiovisuales, no podía faltar en su catálogo. Here’s Johnny! Las Pesadillas de Stephen King Vol. 1 (1974-1989), primera parte de un, por ahora, díptico dedicado al marido de Tabitha King, será el blanco de nuestros comentarios en la siguiente publicación.

En el capítulo de Here’s Johnny! Las Pesadillas de Stephen King Vol. 1 (1974-1989) centrado en el célebre ensayo Danza Macabra que Stephen King dedicó al género de terror, en todas sus vertientes artísticas, Tony Jiménez (Málaga, 1984), afirma que afrontar la lectura de dicho trabajo se asemaja a: “Tomarse una cerveza en el porche de la casa de King mientras hablamos sobre cine y literatura de terror”. Esta afirmación es aplicable también a su propia obra, este primer volumen que abarca toda la carrera literaria, y las adaptaciones cinematográficas y televisivas derivadas de ella, del famoso escritor desde mediados de los 70 hasta finales de los 80. Porque nos encontramos con una pieza ejecutada desde el cariño y la admiración por el creador de Carrie, La Niña Que Amaba a Tom Gordon, La Tienda (Needful Things) o El Ciclo del Hombre Lobo.

No esperéis con Here’s Johnny! Las Pesadillas de Stephen King Vol. 1 (1974-1989) un sesudo análisis repleto de tecnicismos sobre la bibliografía del escritor de Nueva Inglaterra. Tony Jiménez predispone su trabajo de manera cercana y empática de cara a un receptor que podrá disfrutar del mismo sin necesidad de ser un “lector constante” de King, pero será este último el que más disfrute con el trayecto planteado por el malagueño. Este primer volumen se abre con un ingenioso y peculiar prólogo escrito por, nada más y nada menos, que Richard Bachman, el pseudónimo utilizado por King entre los 70, 80, y puntualmente en los 90, para escribir algunas novelas, normalmente alejadas del terror, como la controvertida Rabia, El Fugitivo (Running Man), Carretera Maldita (Roadwork), Maleficio (Thinner) o La larga Marcha, esta última una de mis favoritas salidas de la mano del creador de Pennywise o Christine.

Seguidamente encontramos una breve biografía en la que se repasa la vida personal y profesional de King, sin incidir demasiado en datos innecesarios ya que, como bien menciona Jiménez en el ensayo, nada mejor que leer las novelas del autor de Maine para conocer en profundidad su personalidad. A continuación entramos en el libro propiamente dicho con un repaso cronológico a la obra literaria de King y a sus respectivas traslaciones al medio audiovisual, en el caso de haberlas, con el autor del trabajo ofreciendo su opinión sobre dicho material. En este completo y personal trayecto somos testigos del profundo conocimiento de Jiménez en lo referido a los más de cuarenta años de carrera del novelista ofreciendo, además de su perspectiva de todos y cada uno de esos trabajos, sustanciosos datos, curiosidades o anécdotas. Varias de ellas conocidas por los fans y otras inéditas hasta para los miembros de la rama más dura de los seguidores de King.

Desde Carrie (1974) hasta La Mitad Oscura (1989) Tony Jiménez ejerce de jefe de ceremonias a la hora de adentrarnos en trabajos literarios como El Resplandor, Cujo, Ojos de Fuego (Firestarter), Tommyknockers o las, ya citadas, novelas de Richard Bachman. Después de contextualizar y dar opinión del libro correspondiente hace lo propio con su versión en imagen real, ya sea para la pequeña o o gran pantalla. Ciertamente el especial cariño de Jiménez por la obra y milagros de King le incita a ser, en ocasiones, demasiado benévolo con el material sobre el que reflexiona esforzándose, meritoriamente, por sacar lo mejor de hasta los trabajos, literarios y audiovisuales, más deficientes nacidos de la impronta del novelista. Pero también se adentra en terrenos complicados cuando desmitifica algunos otros como la primera y clásica versión televisiva de Salem’s Lot rodada por Tobe Hooper en 1979. Opinión que un servidor no comparte, para mí sigue siendo una de las mejores adaptaciones de un libro de King, pero sí respeta por la sinceridad con la que está planteada por el autor.

Here’s Johnny! Las Pesadillas de Stephen King Vol. 1 (1974-1989) es una cita altísimamente recomendable para los fans de Stephen King, esos que han leído todas sus novelas o no se pierdan una sola de sus adaptaciones al cine, la televisión o plataformas digitales. Se agradece que por fin llegue a España un ensayo en nuestro idioma actualizado sobre el autor de Maine, y esto lo decimos en el más amplio sentido de la palabra no sólo por el presente volumen, sino también por el que llegó después. ¡Todos Flotan! Las Pesadillas de Stephen King Vol. II (1990-2019) ha sido publicado este año y compila la segunda etapa de la carrera de King. En esta ocasión Tony Jiménez no sólo disecciona libros y novelas, también se adentra en otros terrenos como los cómics o los videojuegos relacionados con el novelista e incluso dedica espacio a Joe Hill, hijo de King y autor de grandes trabajos literarios como El Traje del Muerto, Cuernos, Fuego o Fantasmas. De este segunda entrega hablaremos también, próximamente.