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viernes, 21 de mayo de 2021

Invencible: Temporada 1, héroe por accidente



"Debes decidir qué tipo de héroe quieres ser"



En el año 2003 Robert Kirkman, que venía del rotundo éxito de The Walking Dead, editó para Image Comics Invincible, una serie regular con la que ofrecía su particular visión del género superheróico acompañado de los lápices de sus compatriotas, los dibujantes Cory Walker (Spiderman: Unlitimed, Punisher: War Journal) Ryan Ottley (The Amazing Spider-Man). El éxito de crítica y ventas a lo largo de los más de 15 años y 144 números de la cabecera protagonizada por el personaje nacido en las páginas de The Savage Dragon 102# (agosto, 2002) hizo que Amazon Prime Video, conocedora del filón con producciones como The Boys, pusiera sus ojos en las aventuras de Mark Grayson con intención de llevarlas al medio audiovisual. Contra todo pronóstico la sorpresa con respecto al proyecto fue que se trataría de una serie, no de imagen real, sino animada.



Con respecto a la creación y desarrollo de la serie en la plataforma han ido sobre seguro contratando los servicios del mismo Robert Kirkman, ejerciendo de showrunner principal y de Cory Walker como diseñador de los personajes en su traslación de la viñeta a la imagen en movimiento. Les acompañan Seth Rogen y Evan Goldberg, duchos en adaptaciones de cómics a series como pudimos ver en la magnífica The Boys, también al amparo de Amazon Prime Video, o en la muy irregular Preacher, que produjeron para la cadena de televisión por cable AMC (Mad Men, Breaking Bad, The Walking Dead). Simon Racioppa, David Alpert y Catherine Winder también forman parte del equipo creativo del proyecto.




Si en el equipo técnico la profesionalidad estaba más que contrastada en el artístico la intención era, no igualarlo, sino superarlo. Porque uno de los mayores atractivos de Invencible es el casting de voces que ofrecen la suya a los personajes y en el que encontramos a Steven Yeun (Mark Grayson/Invencible), J.K. Simmons (Nolan Grayson/Omni-Man), Gillian Jacobs (Samantha Eve Wilkins/Atom Eve), Sandra Oh (Debbie Grayson), Zazie Beetz (Amber Bennett), Zachary Quinto (Robot), Mahershala Ali (Titan), Walton Goggins (Cecil Stedman), Jason Mantzoukas (Red Explode), Seth Rogen (Alien the Alien), Clancy Brown (Damien Darkblood), John Hamm (Steve) o el mismísimo Mark Hamill (Arte Rosebaum) entre otros. Un plantel estelar para dar voz a los personajes que conforman la serie.




Invencible narra las vivencias de Mark Grayson, un adolescente cuyo padre es Nolan Grayson, el alter ego civil del Omni-Man, el superhéroe más poderoso de la Tierra procedente del planeta Viltrum. La historia comienza cuando el personaje protagonista comienza a experimentar las primeras manifestaciones de los poderes extraterrestres que ha heredado de su progenitor. A partir de ese momento la vida personal de Mark chocará frontalmente con la dedicada a velar por la integridad de los ciudadanos en la que conocerá a muchos otros héroes como Atom Eve, Robot o Red Explode sintiendo a su vez la enorme presión de estar a la altura de su padre, un Omni-Man capaz de ocultar más de un secreto que serán desvelados a lo largo de la historia.



El de la serie Invencible es un caso curioso, porque siendo notablemente fiel a la primera gran etapa del cómic creado por Robert Kirkman, Cory Walker y Ryan Ottley, que recientemente recopiló ECC en un tomo con gran éxito de ventas, y manteniendo su esencia intacta no sólo la respeta profundamente, sino que en ciertos aspectos la supera con creces. El cómic homónimo es una colección brillante que fue creciendo número a número haciendo evolucionar a sus personajes y crecer el microcosmos ficcional en el que estos se movían. Pero en el medio audiovisual pareciera como si Robert Kirkman y sus colaboradores hubieran encontrado la fórmula perfecta para llevar un poco más allá la propuesta que él mismo, Walker y Ottley diseñaron para el arte secuencial añadiendo material de cosecha propia que en todo momento juega a favor de la propuesta.



En lo referido al acabado artístico la animación aprueba con nota, aunque es ineludible que con respecto a ella hay ciertos claroscuros algo reprobables. Aunque en líneas generales esa decisión de aportar un tono “amerimanga” funciona de manera notable, ciertamente cuando los personajes no están inmersos en secuencias de acción se percibe un molesto estatismo que resta algunos puntos al conjunto de la obra. Esto se deja notar, más si cabe, cuando esos pasajes repletos de fuerza y violencia salvaje hacen acto de presencia y muestran una ejecución mucho más trabajada. Algo que queda patente en los últimos cinco minutos del primer episodio, una salvajada minuciosamente realizada que nos confirma que Kirkman, Rogen, Goldberg y compañía no tenían intención de suavizar la brutalidad de las viñetas, llegando en ocasiones incluso a aumentar las dosis de la misma.



El perfil psicológico de los personajes sigue las pautas establecidas por Robert Kirkman en los cómics. Si con The Walking Dead consiguió dar una nueva vuelta de tuerca al manoseado subgénero zombie con Invencible hizo lo propio con la icnografía superheróica subvirtiendo los códigos que la cimentaron, sin inventar nada que no hubieran hecho años antes autores de renombre como Alan Moore, Pat Mills, Garth Ennis, Warren Ellis o Mark Millar, pero inyectándole su personal impronta. Sirva como ejemplo Omni-Man, esa versión corrupta de Superman que si en el tebeo era el centro de atención en la serie animada es el inequívoco mejor personaje y el responsable de los momentos más destacados de los ocho episodios que componen la temporada. Todo ello potenciado por la enorme labor vocal a manos de un J.K. Simmons pletórico devorando a todos sus compañeros a los micrófonos.



Con una mezcla impecable entre épica y violencia gráfica, comedia y drama y dos últimos episodios que son una apisonadora audiovisual (la potentísima escena del metro es de una perversidad y crueldad máxima) la primera temporada de Invencible ha supuesto toda una sorpresa que no sólo ha dejado en evidencia a otros productos del subgénero como la bastante cuestionable The Falcon And The Winter Soldier de Disney + y Marvel Studios, sino que posiblemente haya abierto las puertas para llevar a cabo más series animadas de larga duración inspiradas en el mundo del cómic, formato que se muestra perfecto para ello. Por ahora el éxito de Invencible ha sido tal que Amazon Prime Video ha confirmado la renovación de la serie por una segunda y tercera temporada. Visto el resultado de la que nos ocupa un servidor no puede esperarlas con más ganas.


sábado, 18 de julio de 2020

Spawn, death and rebirth




Título Original Spawn (1997)
Dirección Mark A.Z. Dippé
Guión Alan B. McElroy y Mark A.Z. Dippé, basado en el cómic de Todd McFarlane
Reparto Michael Jai White, John Leguizamo, Martin Sheen, Theresa Randle, Roger Yuan, Nicol Williamson, D.B. Sweeney, Melinda Clarke, Miko Hughes




Es ineludible que uno de los acontecimientos más importantes dentro del mundo del cómic durante la década de los 90 fue la creación del sello independiente Image Comics. Como todos recordamos a principios de aquella década Marvel Cómics vendía millones de ejemplares dentro de varias de sus cabeceras como The Amazing Spider-Man, X-Men, X-Force o Lobezno principalmente gracias a una nueva ola de dibujantes que supieron conectar con un público joven deseoso de consumir este tipo de productos en los que primaba la espectacularidad visual por encima de los guiones. Jim Lee, Marc Silvestri, Erik Larsen, Todd McFarlane, Rob Liefeld, Jim Valentino o Whilce Portacio daban ventas descomunales a la Casa de las Ideas mientras ellos se sentían minusvalorados por los contratos leoninos que firmaron con la editorial impidiéndoles sacar beneficio, ni siquiera de los personajes que ellos mismos habían creado. De manera que este grupo de profesionales crearon su propia empresa, dividida a su vez en varios subsellos, con la que dieron un fuerte golpe en el mundo del arte secuencial creando cada uno de ellos su propias colecciones protagonizadas por uno o más personajes. De entre todas ellas destacó Spawn, serie escrita y dibujada por el canadiense Todd McFarlane que al poco tiempo se convirtió en la cabecera más representativa de Image Comics.




Desde que debutara en mayo de 1992 vendiendo la friolera de casi un millón setecientos mil ejemplares de su primer número la idea de llevar a Spawn al medio cinematográfico siempre estuvo entre los planes de distintas productoras y sobre todo en la cabeza de su creador, Todd McFarlane. Al poco tiempo de consagrarse como una de las series más vendidas de los 90 dentro del negocio del cómic, pudiendo mirar de frente a productos ideados por Marvel y DC, McFarlane comenzó a abandonar gradualmente su faceta de artista para ir ejerciendo el rol de empresario, de manera que una de sus principales intenciones fue convertir las infernales aventuras de Al Simmons en una superproducción hollywoodiense, consiguiéndolo por fin en 1997. Producida por New Line Cinema y con el mismo creador del cómic estrechamente ligado a la producción del largometraje Spawn contó con holgados medios para debutar en el medio audiovisual. De adaptar las primeras aventuras del personaje a un guión se ocupó Alan B. McElroy y de ponerse detrás de las cámaras Mark. A.Z. Dippé, experto en efectos especiales curtido en las filas de Industrial Light and Magic de George Lucas, compañía que también se ocuparía en esta ocasión de dicho apartado junto a KNB EFX Group, responsables del maquillaje y diseño de los personajes. La fotografía de Guillermo Navarro y la banda sonora de Graeme Revell culminaban un apartado técnico del todo prometedor.




Para interpretar a Al Simmons y su alter ego necroplásmico se contrataron los servicios del Michael Jai White, actor especializado en cine de acción y experto en artes marciales que dio sus primeros pasos en Troma Entertainment con las secuelas de El Vengador Tóxico. Le acompañaron Theresa Randle como Wanda Simmons, D.B. Sweeney dando vida a Terry Fitzgerald, Nicol Williamson en la piel de Cogliostro, Melinda Clarke poniendo voz y físico a Jessica Priest, Martin Sheen dando un toque de distinción a Jason Wynn y John Leguizamo vistiendo el atuendo de Clown/Violator, entre otros. La película se estrenó el 1 de agosto de 1997 y después de un muy buen primer fin de semana se vino abajo en la taquilla, aunque consiguió doblar su presupuesto de 45 millones de dólares con su recaudación global. Más allá de sus no muy destacables resultados recaudatorios Spawn se ha ganado con los años una fama de película infecta que no merece y en la siguiente entrada vamos a intentar destacar tanto sus virtudes como sus carencias con la miisión, no de reivindicarla al 100%, pero sí de valorarla en su justa medida confirmando que a pesar de sus notables fallos no es peor que muchos otras adaptaciones de cómics a la pantalla grande de reciente factura siendo estas tan o más reprobables que ella.




A nivel conceptual y estructural Spawn es una prototípica historia de orígenes. Por ello el guionista Alan B. McElroy condensa en 90 minutos la génesis del personaje en los cómics, o lo que viene siendo lo mismo, los primeros números de la colección original de los 90. Al Simmons es uno de los mercenarios más letales al servicio del gobierno de Estados Unidos. Durante una misión es traicionado, asesinado y quemado vivo por su superior Jason Wyn. Mientras es dado por muerto Simmons se traslada al Infierno y allí acepta un trato con el demonio Maleboglia para convertirse en el líder de su ejército apocalíptico a cambio de permitirle volver a la Tierra y reencontrarse con su prometida. Ya convertido en Spawn, haciendo uso de sus nuevos poderes sobrenaturales y ayudado por el demencial Clown, Simmons buscará venganza contra Jason Wynn, pero la intervención del misterioso Cogliostro trastocará sus planes. Salvando algunos cambios como que es Jessica Priest, personaje creado para la película que posteriormente dio el salto a las viñetas, el ejecutor material de Al Simmons y no Chapel (Youngblood), o que la hija de Wanda Simmons lo es también del protagonista y no de Terry Fitzgerald la fidelidad con lo narrado por Todd McFarlane en 1992 es más que notoria.




Spawn, la película, respeta no sólo la esencia del cómic de Todd McFarlane, sino también la de los primeros años de Image Comics. De la misma manera que en el trabajo del autor canadiense el sobrecargado apartado visual eclipsaba al argumento sobre el que construyó las andanzas de Al Simmons el largometraje de Mark A.Z. Dippé es un producto en el que la forma devora impunemente al fondo. Esta adaptación cinematográfica no sólo se deja imbuir por los parámetros visuales de la colección señera del personaje, también toma prestada mucha de la estética tanto de los dos Batman facturados por Tim Burton como, sobre todo, de la adaptación que Alex Proyas realizó de El Cuervo, el icónico cómic independiente escrito e ilustrado por James O’Barr. En este sentido la ambientación entre gótica y urbana sobrevuela todo el diseño de producción de una pieza que lucha por mostrar la naturaleza sórdida, grotesca y explícita del tebeo original mientras hace malabarismos por mantener una calificación moral PG13 que permitió en su momento a los menores de edad ver la obra en los cines, pero apelando a cierta visceralidad impropia en las cintas protagonizadas por personajes superhéroicos, algo de lo que presumía el mismo Todd McFarlane cuando creó al personaje a principios de los 90 para el mundo del tebeo.



Teniendo en cuenta que el aspecto visual iba a ser el pilar maestro sobre el que se construiría Spawn no es de extrañar que tanto New Line Cinema como Todd McFarlene se inclinaran por contratar para rodarla no sólo a un experto en efectos especiales, sino también a un realizador debutante y poco conocido que cedería ante las exigencias de los productores. Curiosamente el apartado técnico es en el que el film de Mark A.Z. Dippé encuentra sus mayores virtudes y más notables flaquezas. El CGI utilizado en Spawn fue polémico desde su misma puesta de largo internacional como obra cinematográfica. Siendo premiados en el Festival de Sitges de 1997 para unos el galardón estaba más que justificado y para otros era una herejía. Vista hoy, más de veinte años después de estreno, podemos afirmar que el uso del pixel en la cinta tiene luces y sombras. Por un lado es ineludible que toda la recreación del Infierno y el diseño de Maleboglia producen vergüenza ajena, no sólo por lo mal que han envejecido, sino también porque desde su misma concepción ya eran notablemente deficientes. Todo lo contrario acontece con el traje de Spawn que, si obviamos el uso puntual de su característica y descomunal capa, mantiene muy bien el tipo a la hora de cubrir el cuerpo del personaje protagonista, no pudiendo discernir el espectador en ocasiones cuando es un disfraz real o una recreación por ordenador. A medio camino quedan las apariciones de Violator, irregular en cuanto a ejecución, pero a años luz del ya mencionado caso de Maleboglia.




En lo referido al reparto la elección de Michael Jai White como Al Simmons no podemos afirmar que fuera un acierto, pero el actor va sobrado de presencia y rotundidad física, compensando así una inexpresividad que tampoco es excesiva al tener pocos minutos en pantalla como versión humana del protagonista. Theresa Randle, D.B. Sweeney, Melinda Clarke o un ya por aquel entonces repelente Miko Hughes acometen con desgana unos roles a los que, ciertamente, no dan muchos minutos de lucimiento en pantalla. Mejor lo hacen Nicol Williamson como Cogliostro y Martin Sheen componiendo muy dignamente un Jason Wynn reconocible como villano de opereta estereotipado. Pero si bien es cierto que en líneas generales el casting no destaca en manera alguna, transmitiendo cierta desidia, ya se ocupa John Leguizamo de equilibrar la balanza con su trabajo. Debajo de las capas de maquilaje creadas por Kurtzman/Nicotero/Berger y el vestuario que lo personifica como una contrapartida en imagen real idéntica a la versión en viñetas el intérprete de origen colombiano eclipsa al resto del apartado artístico mediante una labor excelsa componiendo un Clown carismático, granguiñolesco, histriónico, propenso al humor negro y muy divertido. El actor de Atrapado Por Su Pasado (Carilto’s Way, 1994) o John Wick y su labor delante de las cámaras hacen que el visionado de Spawn merezca la pena, convirtiéndose en el mayor atractivo de la película
.



Spawn es tanto una adaptación fiel del cómic publicado por una primigenia Image como un producto mediocre a distintos niveles, pero merecedor de una justa revisión, ya que un servidor no puede reprocharle mucho más que a otras producciones recientes adscritas al subgénero como Aves de Presa (Y la Fantabulosa Emancipación de Harley Quinn), Hellboy o X-Men: Fénix Oscura y a otras algo más alejadas en el tiempo como Daredevil, Ghost Rider, Elektra o Catwoman a las que deja en evidencia en no pocos aspectos. Un guión endeble y una orgía visual (que no consigue alcanzar todo el horror vacui de las viñetas de Todd McFarlane) a ritmo de rock, metal industrial y techno superventas o un John Leguizamo desaforado como Clown es lo que ofrece esta propuesta de 1997 que recoge todo el “ruido y la furia” propias de los años 90 que también se extendió al arte secuencial en la, para muchos, peor década del medio. Del eternamente pospuesto reboot escrito y dirigido por el mismo creador del personaje con Jamie Foxx interpretando al protagonista poco más sabemos y con toda la situación del estado de alarma a nivel mundial obligando a posponer proyectos y rodajes ahora mismo su futuro queda más en suspenso que nunca.



jueves, 21 de marzo de 2013

Top Cómics 2012



También con bastante retraso, pero aquí tenemos el Top en el que reivindico los cómics que más me gustaron del pasado año. En esta ocasión hay de todo, pero imperan varias de las colecciones del NUDC (Nuevo Universo DC) que forman parte del reboot que la editorial de Batman, Superman y Wonder Woman realizaron a finales del 2011 y que a España llegó a principios del año siguiente. Dentro de ese reinició he dejado fuera colecciones que me gustan como JL Dark de Peter Milligan, Action Cómics de Grant Morrison y Rags Morales, Green Lantern de Geoff Johns y Doug Manhake, Aquaman con, otra vez Geoff Johns e Iván Reis o esa simpaticona tontada que es la JLA de, ¡sorpresa!, Johns con Jim Lee a los lápices, todo para no repetir muchos autores y hasta personajes en la lista, pero he incluido otras que me parecía de recibo destacar. Tres de Avatar Press (sigo teniendo debilidad por este sello) y cosas de Marvel que también me han hecho pasar buenos ratos, aunque he dejado en el banquillo cosas como Veneno y Los Imposibles X-Force de Rick Remender, Masacre: Pulp o Lobezno: El Mejor en lo que Hace. De Image sólo The Walking Dead (me arrepiento no haber leído el primer tomo de Saga de Brian K. Vaughan y Fiona Staples) y una impagable pieza sibarita encabezando el ranking. Una vez más después del primer cómic el resto están ordenados aleatoriamente. Vamos al tema.





El mejor cómic del 2012 es un making of del mejor cómic de la historia. Metamaus es oro pulido para todos aquellos que cosideramos que Maus de Art Spiegelman es la cumbre más alta a la que ha llegado el noveno arte. Un enorme trabajo de información recopilada de las influencias, anécdotas y protagonistas del proceso creativo del testimonio definitivo sobre el holocausto protagonizado por ratones judíos y gatos nazis. Una enorme entrevista al autor es el núcleo central de este indispensable trabajo lleno de bocetos, declaraciones de familiares del autor, la transcripción de todo lo declarado por el padre de Spiegelman, que es la figura más importante del cómic, su narrador: Para colmo incluye de regalo un dvd con mucha más información acerca de cómo se dio forma a una obra maestra que trascendió el medio en el que fue creada.





Tras el olvidable paso de Rick Remender por la serie señera del personaje creado por Gerry Conway, Ross Andru y John Romita Sr tomó las riendas de la misma Greg Rucka, autor que se hizo un nombre con colecciones como Batman, Detective Comics o la genial Gotham Central. El resultado es de notable alto, consiguiendo algo que yo creía imposible, que vuelva a interesarme por una colección del Castigador fuera del sello MAX. Garth Ennis y en menor medida Jason Aaron han dado una visión tan perfectamente realista de Frank Castle que verlo otra vez codearse con los personajes pijameros era algo que me chirriaba considerablemente (y más si lo convertían en un sosías del monstruo de Frankenstein) pero Rucka con la ayuda de un magnífico Marco Chechetto que llena todas las viñetas de una visceralidad llena de claroscuros consigue que no se pierda el tono de realismo aún apareciendo personajes superpoderosos en escena, porque aún con todo se mantiene el tono crudo y de literatura noir que también le queda al personaje. Un excelente trabajo en el que destaca en episodio del interrogatorio policíaco. El segundo tomo ya está en mis manos y es una pena que sea el último, triste que una etapa tan acertada como la de Rucka con el personaje haya durado tan poco.





El Catálogo del Cómic edita por primera vez en España un cómic de vital importancia dentro del medio a lo largo de los años 90. Flex Mentallo, personaje nacido en la etapa de Grant Morrison al frente de Doom Patrol, que vio la luz desde el sello Vertigo perteneciente a DC, es la primera obra que unió los talentos de los escoceses Grant Morrison y Frank Quitely y supuso una rara avis en aquella década de mandíbulas apretadas y armas gigantescas en brazos musculados imperando en el cómic norteamericano de superhéroes. Ejercicio de riquísima metaficción con apuntes autobiográficos por parte de Morrison, deleite visual y artístico a manos de Quitely, un microcosmos creado alrededor de un universo riquísimo que en última instancia se revela como un cálido homenaje al mundo del cómic apelando al más puro sense of wonder. Más allá del polémico recoloreado a manos de DC para esta edición, hablamos de una pequeña obra maestra de imprescindible lectura.





No sé si ha sido un éxito o un fracaso el reboot de DC. Sus ventas me dicen que sí, el caótico ir y venir de guionistas y dibujantes de muchas colecciones me dicen que no. Pero lo que sí es cierto que gracias a este NUDC me he subido al carro de muchas colecciones dentro de la editorial y estoy disfrutando considerablemente las mayoría de ellas. Wonder Woman posiblemente sea la mejor serie superheróica de la actual DC, Brian Azzarello y Cliff Chiang han sabido captar la esencia y el bagaje del personaje enfatizando la lucha interna entre su carácter divino y su lado más humano. El resultado es brillante, un producto de gran calidad que ofrece una perspectiva de Diana Prince rica en lecturas, fuerza y simbología. A seguir muy de cerca





Mientras el Nuevo Universo DC se formaba en las oficinas a Grant Morrison os editores le dejaban su pequeña parcela privada para seguir desarrollando su particular visión de las aventuras del Guardián de Gotham. Batman INC es el inicio de la culminación de una etapa de más de 8 años en la que el de Glasgow ha recuperado  cierta luminosidad superheróica para el álter ego de Bruce Wayne. Desde que deconstruyera al personaje en Batman R.I.P. el autor de Los Invisibles ha reformulado las constantes actuales del personaje devolviéndolo a sus orígenes, demostrando un conocimiento enciclopédico de las primeras décadas de Batman y llevándolo a su propio terreno. La ecléctica puesta en escena, la acertada elección de dibujantes y todo el subtexto que contienen las andanzas de la franquicia de los Batman de todo el mundo ofrecen un espectáculo que se mueve entre la ligereza y la morbidez con una facilidad pasmosa. Es una de las muchas caras del caballero oscuro y nos gusta.





Mark Waid es posiblemente uno de los guionistas de cómic que mejor sabe extrapolar el clasicismo a las viñetas del silgo XXI. Tras etapas como las de Kevin Smith, Brian Michael Bendis o Andy Diggle en las que Matt Murduck estaba cayendo en una espiral de oscuridad existencial y autodestrucción física y moral ha tenido que venir el autor de Los 4 Fantásticos: Los Imaginautas y llenar de luz las andanzas del Hombre Sin Miedo. Con un primer arco cuyo título es toda una declaración de principios con respecto al giro de timón que la colección va a dar, el creador de Kingdom Come se rodea de dibujantes de trazo clásico como Paolo Rivera o Marcos Martín (imposible no pensar en Steve Ditko o Jack Kirby viendo sus viñetas) para ofrecer una de las colecciones más importantes de un sello Marvel que al igual que DC se ha metido en un relanzamiento ¿necesario? de casi todas sus colecciones pijameras.





Ya lo sabéis los que me leéis, me gusta el sello Avatar Press, soy adicto a las colecciones excesivas, brutas y pasadas de rosca que sus editores les permiten desarrollar a autores importantes como Alan Moore, Garth Ennis o Warren Ellis. Crossed nació de la mano de Garth Ennis y Jacen Burrows y se convirtió en la colección estandarte de la casa. Una nueva visión del fenómeno zombie, recrudecida, brutal y con el aliciente de que sus infectados (los cruzados) también adquieren una avidez sexual sin límites que les incita a realizar los actos más inhumanos jamás pensados. Tras la marcha de Ennis cogió los guiones el americano David Lapham y realizó el arco Valores Familiares y el one shot Crossed 3D, que si bien tenían su encanto y salvajismo no llegaban al nivel de lo planteado previamente por el autor de The Boys. Con Crossed: Psychopath tampoco lo ha conseguido, pero ha dado un paso de gigante dentro de la serie haciéndose con ella y llevándola a unos límites de sadismo pocas veces vistos en un cómic estadounidense. Con la ayuda del español Raúlo Cáceres que hace del exceso y el barroquismo visceral una virtud, Lapham expone un retrato inquietante de la psicología humana al mostrarnos a un psicópata (el que da el nombre al tomo) cuya monstruosidad eclipsa a la de los mismo cruzados. Lectura crudísima y sólo apta para amantes de las sensaciones fuertes.





Peter David sufrió a finales de año un infarto cerebral del que espero se esté recuperando satisfactoriamente. Lo primero es que se ponga en condiciones y luego que vuelva al trabajo, pero me sabría mal que no pudiera seguir con su excelente labor en la que es mi colección mutante favorita de Marvel, su segunda (tercera si contamos la breve de los 90) en la serie X-Factor. El guionista sigue con su magnífico trabajo inyectando carisma, veracidad, amor, humor y problemas tanto mundanos como existenciales a esta peculiar agencia de detectives. En el tercer tomo editado por Panini tenemos momentos brillantes, enemigos intratables y un final trágico que por muy manido que esté en el medio sólo David sabe idear de manera que nos llegue a tocar la fibra sensible. Entre los ilustradores que llevan sus palabras a las viñetas destaca una Emmanuela Lupacchino que a un servidor enamora con su limpio trazo.





Tras algunos números en los que Kirkman no parecía saber hacia dónde quería encarrilar las desventuras de Rick Grimes y compañía, vuelve a dar síntomas de inventiva, pulso medido y creación de personajes secundarios brillantes (ese Jesús) en Un Mundo Más Grande, midiendo el peso de su protagonista en la historia y su deshumanización, el status del grupo como comunidad y sorprendiendo con relaciones personales que hace un par de años no hubiéramos ni imaginado. Un servidor va a ritmo español y todavía no ha leído ese número 100 que se encuentra en el tomo que acaba de editar Planeta este mismo mes, pero tras una ligera decepción durante el 2011 vuelvo a recuperar la fe en el trabajo del creador de Invencible. A ver qué tal esa entrega que cumple la centena que los que ya la han leído hablan de acierto mayúsculo que deja con dos palmos de narices al lector habitual.






Panini ha editado durante 2012 los dos tomos que cierran no sólo la etapa de Jason Aaron en Punisher MAX, también (y de manera desacertada desde mi punto de vista) la colección en sí. La creación del Frank Catle de la línea MAX para lectores adultos y poner como guionista en la misma al irlandés Garth Ennis fue (junto a poner a Grant Morrison al frente de los X-Men) el mayor acierto de Joe Quesada como editor de la Casa de las Ideas a lo largo de la década pasada. El autor de Predicador llevó al personaje a cotas de eficacia, realismo, lectura social y alegoría que ningún escritor previo había podido siquiera vislumbrar. Jason Aaron (Scalped,  Hulk) no consigue llegar al nivel de calidad de lo expuesto por Ennis, pero sí dar un memorable cierre crepuscular a la andadura del Castigador en esta recta final en la que destaca este arco llamado Frank. El escritor de Astonishing Spiderman y Lobezno da una nueva dimensión a lo que planteó en los tomos Kingpin y Bullseye al ofrecer un punto de inflexión conceptual al origen de la brutal lucha contra el crimen de Castle, ofreciendo un cómic de gran calidad que sólo se resiente por el dibujo de un Steve Dillon desganado y plano.




El evento Flashpoint (uno de los 20 anuales que nos regalan innecesariamente tanto Marvel como DC) puso fin al universo DC traidicional y supuso el punto de inicio del reboot por parte de dicho sello. Dentro de dicho crossover de colecciones se editó un tomo de 48 páginas que narraba en una especie de universo paralelo la existencia de unos Batman y Joker muy peculiares, atípicos y creados con una idea y concepto tan originales como trágicos. Los autores fueron Brian Azzarello y Eduardo Risso, los creadores de la mítica 100 Balas, que ya trabajaron al servicio del Caballero Oscuro en la entretenida Broken City y el resultado es Batman: El Caballero de la Venganza, una pequeña joya a descubrir con un tono de tragedia shakesperiana y un acabado tenebrista que deja con un agrio sabor de boca digno de cualquier buena obra literaria






Jason Aaron se ocupa en esta miniserie de cuatro entregas de las correrías en solitario de la versión Ultimate del Primer Vengador. El tomo no deja de ser una muy elocuente revisión actualizada de Apocalipsis Now en la que Steve Rogers debe enfrentarse a Nuke en una selva en Camboya en la que ha formado un ejército con el que se ha hecho fuerte en la zona. El austero y seco dibujo de Ron Garney ayuda a Aaron a enfatizar la crudeza salvaje de la historia y con la historia que narra confirma que los principios morales ultraconservadores de esta versión del Capi son inquebrantables para bien o para mal aunque en ocasiones bordee el fascismo, idea que el guionista expone con inteligencia al no justificarla pero si aceptándola como algo inevitable dentro de la esencia de su protagonista.





Aunque ECC ha editado a lo largo de 2012 los tomos 3 y 4 de la colección American Vampire esta mini es para un servidor lo mejor visto este pasado año dentro de la creación del guionista Scott Snyder. Selección Natural es un homenaje al cine exploit de nazis europeo que copó gran parte de las carteleras de los cines de segunda fila y serie B de los años 70. Snyder se une al magnífico ilustrador Sean Murphy (Joe, el Bárbaro) para realizar este trabajo que se puede leer independientemente de la colección original, pero que gana enteros si se ha seguido aquella. Homenajes que van desde Sam Peckinpah a obras de literatura pulp tanto dentro del género de terror como el bélico, Un producto de calidad, oscuro y bestial que confirma que a Snyder le queda mucho por decir sobre los chupasangres que construyeron América.





Tras un par de arcos sin mucho interés para el que suscribe tras la marcha de Grant Morrison de la colección y con la instauración del NUDC Peter J. Tomasi al guión y Patrick Gleeson se hacen con los mandos de Batman y Robin y ofrecen la, posiblemente, colección más interesante del Hombre Murciélago en la actualidad. El guionista de The Mighty ahonda con inteligencia en la relación entre Bruce Wayne y su hijo Damien, vástago de Talia al Ghul y criado desde niño por una la organización criminal la Liga de las Sombras. Con un tono más oscuro que el de Morrison y con una definición y desarrollo de personajes magnífico Tomasi se lo pone fácil a Patrick Gleeson para que sustente con su atípico trazo un argumento rico, bien hilado y que engrandece al personaje del primogénito de Batman convirtiéndolo en el verdadero protagonista de la serie. Lectura altamente recomendable, de lo mejor del reboot de DC.





Scott Snyder (American Vampire, Batman) sabía que era imposible igualar la labor del gran Alan Moore con la colección Swamp Thing, de modo que se desvincula de lo escrito a fuego por el de Northampton en este reinicio del personaje creado por Len Wein y Berni Wrightson. Manteniendo el tono Vertigo de su anterior etapa, el mensaje ecologista y las cuestiones existenciales del protagonista, pero alejándose del lirismo de su etapa dorada de los 80, Snyder se entrega a una morbidez física llena de deformidadas y enfermedades víricas y contagiosas que le dan un toque cronenbergiano a su narración. Todo apuntalado por un Yanick Paquette que posiblemente sea el mejor dibujante que tiene DC en nómina, es más, cuando en algunos números es sustituido por otro ilustrador la serie se resiente. Otra lectura indispensable de este 2012 fuera del pijameo del NUDC.





La llegada de Scott Snyder al mundo de Batman fue muy celebrada. Pero un servidor se quedó un poco indiferente con su arco Hungry City para Detective Comics (Black Mirror no lo he leído) y hasta que no leí esta Puertas de Gotham, ideada por él, llevada a guión por Kyle Higgins y dibujada por Graham Nolan y Dustin Nguyen no me convenció como autor de las historias de mi personaje de cómic favorito. Este one shot se hace fuerte al centrar su argumento en el mayor acierto de Snyder desde que tomara las riendas del álter ego de Bruce Wayne, el protagonismo que ha dado, no ya a Gotham como ciudad (no son pocos los autores que la han retratado como un personaje más), sino a la arquitectura y cimientos de la misma, dando forma a una historia sobre legados heredados, maldiciones familiares, venganzas que me parece incluso más interesante que lo que ha realizado posteriormente en la colección principal del personaje, que como bien comentaré al cierre de la entrada, me gusta mucho, pero no lo veo tan brillante como la mayoría de lectores.




Warren Ellis escribe para el sello Avatar Press esta colección sobre un atípico pirata eléctrico que a lo largo del año 1830 trae de cabeza con sus actos delictivos a la policía metropolitana de Londrés. El autor de Planetary crea una historia de corte revolucionario con estética ¿electropunk? que bebe indudablemente de La Liga de los Hombres Exctraordinarios de Alan Moore y Kevin O'Neill pero que tiene su propio encanto moviéndose entre corsarios aéreos antisistema, policías renegados, mujeres pirata y el barroquismo estilístico (adecuadísimo para la historia) de un Raúlo Cáceres sencillamente brillante a los lápices. Una de las lecturas más gratificantes del año pasado para un servidor.





Al igual que Snyder con La Cosa del Pantano, el canadiense Jeff Lemire era consciente de que Grant Morrison (y en menor medida Jamie Delano) lo habían dicho prácticamente todo sobre un personaje como Animal Man, de modo que se desvincula de lo expuesto por el escocés y realiza un ejercicio de experimentación narrativa y estética que se revela como la colección más Vertigo de todas las editadas dentro del NUDC. Con una visión retorcida de las vivencias de Buddy Baker, abordando inteligentemente su legado que será depositado en su hija pequeña. El dibujo a seis manos de  John Paul Leon, Steve Pugh y Travel Foreman dan forma a unas criaturas multiformes de aspecto abominable que inyectan una latente sensación de amenaza al cómic. Animal Man está en la élite de lo mejor del NUDC y espero con ganas su cruce con Swamp Thing en el crossover Mundo Putrefacto, ya que promete ser memorable el hecho de cruzar dos series que se muestran como las distintas caras de una misma moneda.





David Lapham se ocupa de escribir esta serie sobre la figura de Cayo Julio César Augusto Germánico, más conocido como Calígula. El autor de Crossed o Balas Perdidas trata de dar una nueva dimensión al infame emperador romano narrando un relato que aunque se ciñe históricamente bastante a lo acontecido en la realidad, introduce un matiz irreal que hiperboliza la naturaleza del personaje retratándolo como un ser sobrehumano, una entidad formada de mal puro que corrompe y destruye todo lo que toca. El dibujo de German Nobile, que se mueve entre lo clásico y lo vanguardista con el uso de técnicas digitales, remata una historia dura y sin concesiones, pero con un interesante trasfondo alegórico sobre la maldad inherente en el ser humano.






Scott Snyder ha entrado a o grande en el universo de Batman. Su colección vende ejemplares como rosquillas, su nombre como guionista se ha revalorizado sustancialmente y la elección de un dibujante como Greg Capullo (Spawn) que me parecía del todo inadecuado para el personaje y su microcosmos en viñetas ha resultado todo un acierto. El guionista de American Vampire enfatiza la oscuridad en fondo y forma del lado más ténebre de Batman, pero no rechaza la luminosidad de la vida personal o profesional de Bruce Wayne. Da una magnífica importancia a la estructura arquitectónica e histórica de Gotham (muy interesante el evento La Noche de los Búhos) y conoce y perfila adecuadamente a todos los personajes principales y secundarios. Pero no hablamos de una obra maestra, sino de una etapa muy interesante, adictiva y cruda en la que (una vez más) se lleva a Batman/Bruce Wayne al límite tanto en el plano físico como el psicológico pero no hay originalidad en la propuesta, Snyder no inventa nada, aunque sabe vender con estilo y profesionalidad su criatura. Ya veremos qué tal esa Death of the Family que tanta polémica ha levantado en USA.



viernes, 27 de enero de 2012

Top Cómics 2011



Pues le toca al Top de cómics del pasado 2011. Como en otros años no incluyo reediciones (donde realmente está el mejor material de la temporada) pero he leído los suficientes trabajos como para montar un ranking más o menos decente. Hay mucho de Marvel (la mayoría personajes del universo mutante) y Avatar Press (casi todos no muertos o zombies) y poco (pero muy bien avenido) de DC, también se cuela algo de Image y poco más. Dejo en el banquillo Imperativo Thanos, el Lobezno de Jason Aaron, el Thor de Matt Fraction, Batman: Arkham City, Chronicles of Wormwood: La Batalla Final, Punisher vs. Universo Marvel, Supergod, Night of the Living Dead, Sueño del Fevre, Escape of the Living Dead y X 23. Pues eso señoras y señores, que empiece el espéctaculo, sin un orden preestablecido, exceptuando como siempre el número uno.




Joe el Bárbaro Desde hace años la línea Vertigo de DC no es la misma, pero ello no es impedimento para que de de vez en cuando el sello siga ofreciéndonos alguna joya de gran valor. Joe the Barbarian es un entrañable y emocionante homenaje por parte del guionista Grant Morrison y el dibujante Sean Murphy al cine fantástico de los años 80 (La Historia Interminable, Héroes del Tiempo, Dentro del Laberinto) y a escritores como Michael Ende o Terry Pratchett narrando la odisea de cómo un niño diabético sufre una bajada de azúcar que le incita a ver alucinaciones... o eso suponemos. Para un servidor el mejor cómic del 2011 con un guión del escocés con una solidez y juego de texturas maravilloso y un dibujo de Sean Murphy que deja con la boca abierta.




American Vampire Segundo tomo de la que para un servidor es la serie regular revelación de Vertigo. Scott Snyder (triunfando actualmente con su etapa de Batman) ya no tiene el respaldo de Stephen King (que bordó el origen de Skinner Sweet, personaje que sigue siendo el núcleo de la historia) y ni falta que le hace, porque la colección la tiene ya más que asentada. Esta vez se perfilan más los personajes, se da mayor peso a la rivalidad entre Pearl y Hattie y se sigue indagando en como Estados Unidos se sustentó como país sobre la violencia y la muerte. Rafael Albuquerque sigue ofreciendo un muy buen trabajo con su anguloso estilo, pero desde mi punto de vista Mateus Santolouco incluso lo supera.




X-Factor Con más de 30 años de carrera a sus espaldas y a diferencia de coetaneos suyos que se han convertido en parodias de sí mismos el guionista Peter David está en forma y si me apuran mejor que nunca como escritor. Estos primeros números de su segunda etapa (sin contar la breve de los 90) con los X-Factor son lo mejor que ha editado Marvel en 2011. Una colección que lo tiene todo, desde unos personajes perfectamente perfilados y llenos de carisma hasta historias maravillosamente hiladas en las que se pueden descifrar referencias que van desde el noir al fantástico, pasando por el folletín o el compromosio social. Una serie a seguir con interés y de la que espero con muchas ganas su segundo tomo.




El Regreso de Bruce Wayne Curiosamente de la etapa de Grant Morrison con el personaje creado por Bob Kane y Bill Finger que abarca desde Batman e Hijo, Batman y el Guante Negro, Batman R.I.P o Batman & Robin el trabajo que ha realizado el escocés con el personaje que más me ha gustado hasta ahora ha sido esta serie de 6 números sobre el regreso de Bruce Wayne a través del tiempo tras su supuesta muerte a manos de Darkseid. A traves de le era prehistórica, la inquisición, la época de los piratas, el salvaje oeste, la Gotham de la edad dorada de la mafia y con un último número con una resolución a todo el entramado Morrison reformula el origen de Batman planteándonos que el mismo Bruce Wayne lo forjó a lo largo de los siglos por medio de este inolvidable viaje temporal.




Ultimate X Por fin el polémico y machacadísimo Jeph Loeb hace méritos para aparecer en uno de mis rankings y yo me alegro, porque si bien el tipo hace años que no es el mismo también ha ofrecido trabajos de verdadera calidad cuando ha tratado a personajes como Batman, Superman, Spiderman o Daredevil. Tras aquella mamarrachada llamada Ultimatum Loeb decide levantar el vuelo de la versión Ultimate de los X-Men y a fe mía que lo consigue en estos primeros números de la nueva etapa de la colección. Aunando el tono nostálgico de productos como Superman: Para Todas las Estaciones o Spiderman: Blue con el más directo y comercial de trabajos como Batman: Silencio o Superman/Batman, Loeb con la ayuda del detallista y exultante trazo del grandísimo Arthur Adams (algunas splash pages son antológicas) consigue devolver a las ráices a los hijos del átomo con una interesante presentación de personajes bien perfilados y con muchas referencias a otras etapas y roles. El mejor trabajo de Loeb en mucho tiempo.




Neonomicon Digámoslo desde el principio, Neonomicon no es una gran obra del que para un servidor es el mejor guionista de de cómics de todos los tiempos, el británico Alan Moore (Watchmen, V de Vendetta, From Hell). El tomo que edita Panini incluye el relato The Cortyard y la miniserie Nenomicon, siendo esta última una extensión y ampliación del primero, ambos escritos para la edtorial Avatar Press. Que nadie se lleve a engaño, si algún fanático de la literatura de H.P Lovecraft busca en las páginas de este cómic un rendido homenaje al autor de La Llamada de Cthulhu se llevará una considerable decepeción. El de Northampton lo que en realidad muestra es una desconstrucción de la mitología lovecraftiana desde un punto de vista casi crítico o satírico (puede que el hecho de que sean autores completamente opuestos ideloógicamente en algunos temas haya influido) llenando de policías, sexo explícito o drogas toda una historia que en ocasiones parece más salida de la mano de un Garth Ennis puesto de metanfetaminas que del autor de La liga de los Hombres Extraoridinarios. Con todo una lectura harto entretenida, lacerante, provocativa y que sabe alternar humor negrísimo, con brutalidad desatada, aunque todo sabemos que Moore es capaz de mucho más que esto. Jacen Burrows cumple sobradamente con el dibujo, pero como pase siempre no ofrece un trabajo muy destacable.




Imposibles X-Force No las tenía yo todas conmigo con Rick Remender porque no me gustó lo que había hecho con Punisher al convertirlo en Frankencastle (aunque me consta que hay gente con criterio a la que le gusta esa etapa del personaje en el que es transformado en una especie de improvable Frankenstein) pero he de admitir con con esta Imposibles X-Force se ha ganado mi confianza e incluso admiración. En las antípodas de aquellos X-Force salidos de la ¿mente? de Rob Liefeld con tipos musculados con armas más grandes que ellos mismos y mujeres de cuerpos estilizados hasta el insulto Remender nos muestra un grupo de asalto mutante perfectamente equilibrado con personajes que todos conocemos pero trabajados con entereza y conocimiento de sus personalidades. Lobezno como líder comanda este equipo formado por Mariposa Mental, Masacre, Fantomex y Arcángel/Ángel en el que Remender ofrece historias entre la fantasía, el thriller y la ciencia ficción. El broche de oro lo pone un Jerome Opeña que al entintarse él mismo ha conseguido llevar su trazo a cotas de calidad bestiales, verlo para creerlo.




Masacre: La Guerra de Wade Wilson Con diferencia el mejor cómic de Masacre desde la insuperable etapa de Joe Kelly en la serie regular del personaje. El escritor de novela negra y guionista de cómics Duane Swierczynski (Punisher MAX, El Hombre Lobo) utiliza la excusa narrativa de un juicio para desentrañar toda la historia de Wade Wilson desde que el proyecto Arma Plus lo convirtiera en Masacre, pasando por su etapa en los X-Force y su posterior carrera como asesino a sueldo. Con la profundidad que le falta a la actual serie regular del personaje, Swierczynski y un inspirado Jason Pearson nos devuelven el tono tragicómico que el mercenario bocazas destiló en la ya mencionada etapa de los 90 y que nunca debió perder.




Astonishing X-Men: Xenogensis Debo admitir que aún estando bastante lejos de la etapa de Whedon y Cassaday la de Warren Ellis me ha gustado considerablemente. En su paso por la colección Astonishing X-Men ha escrito dos arcos argumentales harto interesantes con dibujantes como Simone Bianchi o Phl Jimenez y un tercero y último, con un contenido y acertado Kaare Andrews a los lápices, que a mí me ha resultado magnífico. Xenogénesis nos devuelve al Warren Ellis más político y socialmente comprometido que por medio de la marginación mutante en África realiza una metafora del racismo en el sur de aquel continente y de cómo los líderes de las guerrillas locales explotan a los ciudadanos de a pie. Para el recuerdo las primeras páginas del segundo número, tres splah pages (dos sencillas y una doble) para quitarse el sombrero.




Crossed 3D Los de Avatar Press se lían la manta a la cabeza y deciden lanzar un One Shot de su serie estrella Crossed en formato 3D (con simpáticas gafas de Cruzado incluídas) consiguiendo con ello unas excelentes ventas del producto. David Lapham cogió la batuta de la colección cuando su creador, Garth Ennis, la abandonó temporalmente. Si bien el guionista de Balas Perdidas no hace un trabajo tan destacable como el creador de Predicador sí consigue sacar adelante la serie tanto en este tomo como en el de Valores Familiares. Pero de los dos me quedo con esta Crossed 3D de ritmo directo y virulento deudor de las película 28 Días Después y su secuela, con personajes sencillos pero creíbles y un uso aceptable de las 3 dimensiones. Interesante cómic más allá de que nos permita ver intestinos casi salirse de las viñetas, gracias también a un Gianluca Plagiarini bastante resuelto ilustrando.




Punisher MAX Es cierto que tras la marcha de Garth Ennis de la colección dejando al personaje en su punto más álgido desde que lo crearan Gerry Conway, John Romita Sr y Ross Andru en los 70 la elección de Jason Aaron como guionista regular era todo un acierto y de hecho lo ha sido, pero con reservas. El creador de la alabada Scalped conoce al personaje y su psicología, teje una trama interesante y consigue mostrarnos una génesis creíble y adulta de Kingpin y Bullseye. Pero su labor está lejos del soberbio trabajo que realizó el autor de The Boys, que escribió a Frank Castle como ningún otro lo ha hecho. Esta etapa de Aaron merece mucho la pena y ofrece una considerable calidad a la que el dibujo de un mal elegido y bastante rutinario Steve Dillon no hace justicia con su trazo. Por desgracia la serie va a ser cancelada en Estados Unidos dejando con ello a Marvel sin una de sus mejores producciones.




Los Muertos Vivientes Ahora que definitivamente nos enfrentamos a que su adaptación televisiva ha perdido casi en su totalidad el rumbo en su segunda temporada (de la que sólo llevamos la mitad y salvándose únicamente dos episodios de los siete emitidos) únicamente nos queda resguardarnos en la colección de Robert Kirkman que a pesar de no estar en su mejor momento sigue ofreciéndo personajes bien desarrollados (ese Rick, nada que ver con el catódico), historias interesantes y secundarios memorables, aunque parezca que el autor de Invencible a estas alturas esté dando vueltas continuamente a las mismas ideas. El tomo Demasiado Lejos me parece magnífico y muy bien medido así como superior al posterior ¡Sin Salida!, que vuelve a tirar del efectismo impactante de la genial pero algo gratuita etapa del Gobernador.




Nuevos Ultimates Otro Loeb que me ha encandilado este año, si bien está por debajo de Ultimate X. Tras Ultimatum y su vapuleada Ultimates 3 con Joe Madureira a los lápices el autor de Batman: Haunted Knight vuelve a escribir en la versión Ultimate de los Vengadores para ponerlos otra vez en la palestra y así arreglar el desaguisado que hizo (o le mandaron hacer las cabezas pensantes de Marvel) con su anterior incursión en la colección. Con la excusa de la resurrección de Thor, Loeb ofrece un cómic de corte comercial lleno de mujeres guerreras, trolls, sexo entre travieso y pudoroso y un sentido homenaje en el primer número a su hijo Sam fallecido a la edad de 17 años por culpa de un cáncer. Frank Cho exultante y desatado gracias a las splash pages que le pone en bandeja el bueno de Jeph.




Nemesis Como es lógico no podía faltar la (pen)última fantasmada del guionista más mediático del y bocazas del momento, el escocés Mark Millar. El autor de Wanted lleva años repitiendo esquemas y lo cierto es que no se abre mucho la cabeza la hora de narrar historias nuevas, pero al amigo siempre entretiene y a mí al menos me hace sentir que no he tirado el dinero al hacerme con uno de sus cómics. Nemesis es un asesino internacional de comisarios de la policía que utiliza su inmensa fortuna para sembrar el caos por medio del terrorismo (un Bruce Wayne o Tony Stark con mucha mala idea) a escala mundial. La historia es rápida, entretenida, violenta y está sustentada en el inmenso trabajo de un Steve McNiven que sin hacer el mejor trabajo de su carrera consigue una labor más que notable. La secuela está en camino y la adaptación cinematográfica estancada, puede que para bien.




Crossed: Valores Familiares Segundo tomo editado por Glenat del arco argumental que da continuación al ideado por Garth Ennis para crear la colección Crossed. Como ya he comentado cuando he hablado de Crossed 3D el guionista y dibujante David Lapham se hace con la colección y no está a la altura del irlandés ni de lejos, pero desde mi punto de vista no ofrece un trabajo desdeñable. El autor de Young Liars carga las tintas contra la familia media de la América profunda (contándonos que los Cruzados no son los únicos monstruos) pero cae en el pecado de querer poner en viñetas imágenes más grotescas que el propio Ennis y las mismas a veces por brutas devoran la historia y su contexto. El dibujo de Javier Barreno irregular y poco cohesionado pero bastante cumplidor.