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jueves, 21 de marzo de 2013

Top Cómics 2012



También con bastante retraso, pero aquí tenemos el Top en el que reivindico los cómics que más me gustaron del pasado año. En esta ocasión hay de todo, pero imperan varias de las colecciones del NUDC (Nuevo Universo DC) que forman parte del reboot que la editorial de Batman, Superman y Wonder Woman realizaron a finales del 2011 y que a España llegó a principios del año siguiente. Dentro de ese reinició he dejado fuera colecciones que me gustan como JL Dark de Peter Milligan, Action Cómics de Grant Morrison y Rags Morales, Green Lantern de Geoff Johns y Doug Manhake, Aquaman con, otra vez Geoff Johns e Iván Reis o esa simpaticona tontada que es la JLA de, ¡sorpresa!, Johns con Jim Lee a los lápices, todo para no repetir muchos autores y hasta personajes en la lista, pero he incluido otras que me parecía de recibo destacar. Tres de Avatar Press (sigo teniendo debilidad por este sello) y cosas de Marvel que también me han hecho pasar buenos ratos, aunque he dejado en el banquillo cosas como Veneno y Los Imposibles X-Force de Rick Remender, Masacre: Pulp o Lobezno: El Mejor en lo que Hace. De Image sólo The Walking Dead (me arrepiento no haber leído el primer tomo de Saga de Brian K. Vaughan y Fiona Staples) y una impagable pieza sibarita encabezando el ranking. Una vez más después del primer cómic el resto están ordenados aleatoriamente. Vamos al tema.





El mejor cómic del 2012 es un making of del mejor cómic de la historia. Metamaus es oro pulido para todos aquellos que cosideramos que Maus de Art Spiegelman es la cumbre más alta a la que ha llegado el noveno arte. Un enorme trabajo de información recopilada de las influencias, anécdotas y protagonistas del proceso creativo del testimonio definitivo sobre el holocausto protagonizado por ratones judíos y gatos nazis. Una enorme entrevista al autor es el núcleo central de este indispensable trabajo lleno de bocetos, declaraciones de familiares del autor, la transcripción de todo lo declarado por el padre de Spiegelman, que es la figura más importante del cómic, su narrador: Para colmo incluye de regalo un dvd con mucha más información acerca de cómo se dio forma a una obra maestra que trascendió el medio en el que fue creada.





Tras el olvidable paso de Rick Remender por la serie señera del personaje creado por Gerry Conway, Ross Andru y John Romita Sr tomó las riendas de la misma Greg Rucka, autor que se hizo un nombre con colecciones como Batman, Detective Comics o la genial Gotham Central. El resultado es de notable alto, consiguiendo algo que yo creía imposible, que vuelva a interesarme por una colección del Castigador fuera del sello MAX. Garth Ennis y en menor medida Jason Aaron han dado una visión tan perfectamente realista de Frank Castle que verlo otra vez codearse con los personajes pijameros era algo que me chirriaba considerablemente (y más si lo convertían en un sosías del monstruo de Frankenstein) pero Rucka con la ayuda de un magnífico Marco Chechetto que llena todas las viñetas de una visceralidad llena de claroscuros consigue que no se pierda el tono de realismo aún apareciendo personajes superpoderosos en escena, porque aún con todo se mantiene el tono crudo y de literatura noir que también le queda al personaje. Un excelente trabajo en el que destaca en episodio del interrogatorio policíaco. El segundo tomo ya está en mis manos y es una pena que sea el último, triste que una etapa tan acertada como la de Rucka con el personaje haya durado tan poco.





El Catálogo del Cómic edita por primera vez en España un cómic de vital importancia dentro del medio a lo largo de los años 90. Flex Mentallo, personaje nacido en la etapa de Grant Morrison al frente de Doom Patrol, que vio la luz desde el sello Vertigo perteneciente a DC, es la primera obra que unió los talentos de los escoceses Grant Morrison y Frank Quitely y supuso una rara avis en aquella década de mandíbulas apretadas y armas gigantescas en brazos musculados imperando en el cómic norteamericano de superhéroes. Ejercicio de riquísima metaficción con apuntes autobiográficos por parte de Morrison, deleite visual y artístico a manos de Quitely, un microcosmos creado alrededor de un universo riquísimo que en última instancia se revela como un cálido homenaje al mundo del cómic apelando al más puro sense of wonder. Más allá del polémico recoloreado a manos de DC para esta edición, hablamos de una pequeña obra maestra de imprescindible lectura.





No sé si ha sido un éxito o un fracaso el reboot de DC. Sus ventas me dicen que sí, el caótico ir y venir de guionistas y dibujantes de muchas colecciones me dicen que no. Pero lo que sí es cierto que gracias a este NUDC me he subido al carro de muchas colecciones dentro de la editorial y estoy disfrutando considerablemente las mayoría de ellas. Wonder Woman posiblemente sea la mejor serie superheróica de la actual DC, Brian Azzarello y Cliff Chiang han sabido captar la esencia y el bagaje del personaje enfatizando la lucha interna entre su carácter divino y su lado más humano. El resultado es brillante, un producto de gran calidad que ofrece una perspectiva de Diana Prince rica en lecturas, fuerza y simbología. A seguir muy de cerca





Mientras el Nuevo Universo DC se formaba en las oficinas a Grant Morrison os editores le dejaban su pequeña parcela privada para seguir desarrollando su particular visión de las aventuras del Guardián de Gotham. Batman INC es el inicio de la culminación de una etapa de más de 8 años en la que el de Glasgow ha recuperado  cierta luminosidad superheróica para el álter ego de Bruce Wayne. Desde que deconstruyera al personaje en Batman R.I.P. el autor de Los Invisibles ha reformulado las constantes actuales del personaje devolviéndolo a sus orígenes, demostrando un conocimiento enciclopédico de las primeras décadas de Batman y llevándolo a su propio terreno. La ecléctica puesta en escena, la acertada elección de dibujantes y todo el subtexto que contienen las andanzas de la franquicia de los Batman de todo el mundo ofrecen un espectáculo que se mueve entre la ligereza y la morbidez con una facilidad pasmosa. Es una de las muchas caras del caballero oscuro y nos gusta.





Mark Waid es posiblemente uno de los guionistas de cómic que mejor sabe extrapolar el clasicismo a las viñetas del silgo XXI. Tras etapas como las de Kevin Smith, Brian Michael Bendis o Andy Diggle en las que Matt Murduck estaba cayendo en una espiral de oscuridad existencial y autodestrucción física y moral ha tenido que venir el autor de Los 4 Fantásticos: Los Imaginautas y llenar de luz las andanzas del Hombre Sin Miedo. Con un primer arco cuyo título es toda una declaración de principios con respecto al giro de timón que la colección va a dar, el creador de Kingdom Come se rodea de dibujantes de trazo clásico como Paolo Rivera o Marcos Martín (imposible no pensar en Steve Ditko o Jack Kirby viendo sus viñetas) para ofrecer una de las colecciones más importantes de un sello Marvel que al igual que DC se ha metido en un relanzamiento ¿necesario? de casi todas sus colecciones pijameras.





Ya lo sabéis los que me leéis, me gusta el sello Avatar Press, soy adicto a las colecciones excesivas, brutas y pasadas de rosca que sus editores les permiten desarrollar a autores importantes como Alan Moore, Garth Ennis o Warren Ellis. Crossed nació de la mano de Garth Ennis y Jacen Burrows y se convirtió en la colección estandarte de la casa. Una nueva visión del fenómeno zombie, recrudecida, brutal y con el aliciente de que sus infectados (los cruzados) también adquieren una avidez sexual sin límites que les incita a realizar los actos más inhumanos jamás pensados. Tras la marcha de Ennis cogió los guiones el americano David Lapham y realizó el arco Valores Familiares y el one shot Crossed 3D, que si bien tenían su encanto y salvajismo no llegaban al nivel de lo planteado previamente por el autor de The Boys. Con Crossed: Psychopath tampoco lo ha conseguido, pero ha dado un paso de gigante dentro de la serie haciéndose con ella y llevándola a unos límites de sadismo pocas veces vistos en un cómic estadounidense. Con la ayuda del español Raúlo Cáceres que hace del exceso y el barroquismo visceral una virtud, Lapham expone un retrato inquietante de la psicología humana al mostrarnos a un psicópata (el que da el nombre al tomo) cuya monstruosidad eclipsa a la de los mismo cruzados. Lectura crudísima y sólo apta para amantes de las sensaciones fuertes.





Peter David sufrió a finales de año un infarto cerebral del que espero se esté recuperando satisfactoriamente. Lo primero es que se ponga en condiciones y luego que vuelva al trabajo, pero me sabría mal que no pudiera seguir con su excelente labor en la que es mi colección mutante favorita de Marvel, su segunda (tercera si contamos la breve de los 90) en la serie X-Factor. El guionista sigue con su magnífico trabajo inyectando carisma, veracidad, amor, humor y problemas tanto mundanos como existenciales a esta peculiar agencia de detectives. En el tercer tomo editado por Panini tenemos momentos brillantes, enemigos intratables y un final trágico que por muy manido que esté en el medio sólo David sabe idear de manera que nos llegue a tocar la fibra sensible. Entre los ilustradores que llevan sus palabras a las viñetas destaca una Emmanuela Lupacchino que a un servidor enamora con su limpio trazo.





Tras algunos números en los que Kirkman no parecía saber hacia dónde quería encarrilar las desventuras de Rick Grimes y compañía, vuelve a dar síntomas de inventiva, pulso medido y creación de personajes secundarios brillantes (ese Jesús) en Un Mundo Más Grande, midiendo el peso de su protagonista en la historia y su deshumanización, el status del grupo como comunidad y sorprendiendo con relaciones personales que hace un par de años no hubiéramos ni imaginado. Un servidor va a ritmo español y todavía no ha leído ese número 100 que se encuentra en el tomo que acaba de editar Planeta este mismo mes, pero tras una ligera decepción durante el 2011 vuelvo a recuperar la fe en el trabajo del creador de Invencible. A ver qué tal esa entrega que cumple la centena que los que ya la han leído hablan de acierto mayúsculo que deja con dos palmos de narices al lector habitual.






Panini ha editado durante 2012 los dos tomos que cierran no sólo la etapa de Jason Aaron en Punisher MAX, también (y de manera desacertada desde mi punto de vista) la colección en sí. La creación del Frank Catle de la línea MAX para lectores adultos y poner como guionista en la misma al irlandés Garth Ennis fue (junto a poner a Grant Morrison al frente de los X-Men) el mayor acierto de Joe Quesada como editor de la Casa de las Ideas a lo largo de la década pasada. El autor de Predicador llevó al personaje a cotas de eficacia, realismo, lectura social y alegoría que ningún escritor previo había podido siquiera vislumbrar. Jason Aaron (Scalped,  Hulk) no consigue llegar al nivel de calidad de lo expuesto por Ennis, pero sí dar un memorable cierre crepuscular a la andadura del Castigador en esta recta final en la que destaca este arco llamado Frank. El escritor de Astonishing Spiderman y Lobezno da una nueva dimensión a lo que planteó en los tomos Kingpin y Bullseye al ofrecer un punto de inflexión conceptual al origen de la brutal lucha contra el crimen de Castle, ofreciendo un cómic de gran calidad que sólo se resiente por el dibujo de un Steve Dillon desganado y plano.




El evento Flashpoint (uno de los 20 anuales que nos regalan innecesariamente tanto Marvel como DC) puso fin al universo DC traidicional y supuso el punto de inicio del reboot por parte de dicho sello. Dentro de dicho crossover de colecciones se editó un tomo de 48 páginas que narraba en una especie de universo paralelo la existencia de unos Batman y Joker muy peculiares, atípicos y creados con una idea y concepto tan originales como trágicos. Los autores fueron Brian Azzarello y Eduardo Risso, los creadores de la mítica 100 Balas, que ya trabajaron al servicio del Caballero Oscuro en la entretenida Broken City y el resultado es Batman: El Caballero de la Venganza, una pequeña joya a descubrir con un tono de tragedia shakesperiana y un acabado tenebrista que deja con un agrio sabor de boca digno de cualquier buena obra literaria






Jason Aaron se ocupa en esta miniserie de cuatro entregas de las correrías en solitario de la versión Ultimate del Primer Vengador. El tomo no deja de ser una muy elocuente revisión actualizada de Apocalipsis Now en la que Steve Rogers debe enfrentarse a Nuke en una selva en Camboya en la que ha formado un ejército con el que se ha hecho fuerte en la zona. El austero y seco dibujo de Ron Garney ayuda a Aaron a enfatizar la crudeza salvaje de la historia y con la historia que narra confirma que los principios morales ultraconservadores de esta versión del Capi son inquebrantables para bien o para mal aunque en ocasiones bordee el fascismo, idea que el guionista expone con inteligencia al no justificarla pero si aceptándola como algo inevitable dentro de la esencia de su protagonista.





Aunque ECC ha editado a lo largo de 2012 los tomos 3 y 4 de la colección American Vampire esta mini es para un servidor lo mejor visto este pasado año dentro de la creación del guionista Scott Snyder. Selección Natural es un homenaje al cine exploit de nazis europeo que copó gran parte de las carteleras de los cines de segunda fila y serie B de los años 70. Snyder se une al magnífico ilustrador Sean Murphy (Joe, el Bárbaro) para realizar este trabajo que se puede leer independientemente de la colección original, pero que gana enteros si se ha seguido aquella. Homenajes que van desde Sam Peckinpah a obras de literatura pulp tanto dentro del género de terror como el bélico, Un producto de calidad, oscuro y bestial que confirma que a Snyder le queda mucho por decir sobre los chupasangres que construyeron América.





Tras un par de arcos sin mucho interés para el que suscribe tras la marcha de Grant Morrison de la colección y con la instauración del NUDC Peter J. Tomasi al guión y Patrick Gleeson se hacen con los mandos de Batman y Robin y ofrecen la, posiblemente, colección más interesante del Hombre Murciélago en la actualidad. El guionista de The Mighty ahonda con inteligencia en la relación entre Bruce Wayne y su hijo Damien, vástago de Talia al Ghul y criado desde niño por una la organización criminal la Liga de las Sombras. Con un tono más oscuro que el de Morrison y con una definición y desarrollo de personajes magnífico Tomasi se lo pone fácil a Patrick Gleeson para que sustente con su atípico trazo un argumento rico, bien hilado y que engrandece al personaje del primogénito de Batman convirtiéndolo en el verdadero protagonista de la serie. Lectura altamente recomendable, de lo mejor del reboot de DC.





Scott Snyder (American Vampire, Batman) sabía que era imposible igualar la labor del gran Alan Moore con la colección Swamp Thing, de modo que se desvincula de lo escrito a fuego por el de Northampton en este reinicio del personaje creado por Len Wein y Berni Wrightson. Manteniendo el tono Vertigo de su anterior etapa, el mensaje ecologista y las cuestiones existenciales del protagonista, pero alejándose del lirismo de su etapa dorada de los 80, Snyder se entrega a una morbidez física llena de deformidadas y enfermedades víricas y contagiosas que le dan un toque cronenbergiano a su narración. Todo apuntalado por un Yanick Paquette que posiblemente sea el mejor dibujante que tiene DC en nómina, es más, cuando en algunos números es sustituido por otro ilustrador la serie se resiente. Otra lectura indispensable de este 2012 fuera del pijameo del NUDC.





La llegada de Scott Snyder al mundo de Batman fue muy celebrada. Pero un servidor se quedó un poco indiferente con su arco Hungry City para Detective Comics (Black Mirror no lo he leído) y hasta que no leí esta Puertas de Gotham, ideada por él, llevada a guión por Kyle Higgins y dibujada por Graham Nolan y Dustin Nguyen no me convenció como autor de las historias de mi personaje de cómic favorito. Este one shot se hace fuerte al centrar su argumento en el mayor acierto de Snyder desde que tomara las riendas del álter ego de Bruce Wayne, el protagonismo que ha dado, no ya a Gotham como ciudad (no son pocos los autores que la han retratado como un personaje más), sino a la arquitectura y cimientos de la misma, dando forma a una historia sobre legados heredados, maldiciones familiares, venganzas que me parece incluso más interesante que lo que ha realizado posteriormente en la colección principal del personaje, que como bien comentaré al cierre de la entrada, me gusta mucho, pero no lo veo tan brillante como la mayoría de lectores.




Warren Ellis escribe para el sello Avatar Press esta colección sobre un atípico pirata eléctrico que a lo largo del año 1830 trae de cabeza con sus actos delictivos a la policía metropolitana de Londrés. El autor de Planetary crea una historia de corte revolucionario con estética ¿electropunk? que bebe indudablemente de La Liga de los Hombres Exctraordinarios de Alan Moore y Kevin O'Neill pero que tiene su propio encanto moviéndose entre corsarios aéreos antisistema, policías renegados, mujeres pirata y el barroquismo estilístico (adecuadísimo para la historia) de un Raúlo Cáceres sencillamente brillante a los lápices. Una de las lecturas más gratificantes del año pasado para un servidor.





Al igual que Snyder con La Cosa del Pantano, el canadiense Jeff Lemire era consciente de que Grant Morrison (y en menor medida Jamie Delano) lo habían dicho prácticamente todo sobre un personaje como Animal Man, de modo que se desvincula de lo expuesto por el escocés y realiza un ejercicio de experimentación narrativa y estética que se revela como la colección más Vertigo de todas las editadas dentro del NUDC. Con una visión retorcida de las vivencias de Buddy Baker, abordando inteligentemente su legado que será depositado en su hija pequeña. El dibujo a seis manos de  John Paul Leon, Steve Pugh y Travel Foreman dan forma a unas criaturas multiformes de aspecto abominable que inyectan una latente sensación de amenaza al cómic. Animal Man está en la élite de lo mejor del NUDC y espero con ganas su cruce con Swamp Thing en el crossover Mundo Putrefacto, ya que promete ser memorable el hecho de cruzar dos series que se muestran como las distintas caras de una misma moneda.





David Lapham se ocupa de escribir esta serie sobre la figura de Cayo Julio César Augusto Germánico, más conocido como Calígula. El autor de Crossed o Balas Perdidas trata de dar una nueva dimensión al infame emperador romano narrando un relato que aunque se ciñe históricamente bastante a lo acontecido en la realidad, introduce un matiz irreal que hiperboliza la naturaleza del personaje retratándolo como un ser sobrehumano, una entidad formada de mal puro que corrompe y destruye todo lo que toca. El dibujo de German Nobile, que se mueve entre lo clásico y lo vanguardista con el uso de técnicas digitales, remata una historia dura y sin concesiones, pero con un interesante trasfondo alegórico sobre la maldad inherente en el ser humano.






Scott Snyder ha entrado a o grande en el universo de Batman. Su colección vende ejemplares como rosquillas, su nombre como guionista se ha revalorizado sustancialmente y la elección de un dibujante como Greg Capullo (Spawn) que me parecía del todo inadecuado para el personaje y su microcosmos en viñetas ha resultado todo un acierto. El guionista de American Vampire enfatiza la oscuridad en fondo y forma del lado más ténebre de Batman, pero no rechaza la luminosidad de la vida personal o profesional de Bruce Wayne. Da una magnífica importancia a la estructura arquitectónica e histórica de Gotham (muy interesante el evento La Noche de los Búhos) y conoce y perfila adecuadamente a todos los personajes principales y secundarios. Pero no hablamos de una obra maestra, sino de una etapa muy interesante, adictiva y cruda en la que (una vez más) se lleva a Batman/Bruce Wayne al límite tanto en el plano físico como el psicológico pero no hay originalidad en la propuesta, Snyder no inventa nada, aunque sabe vender con estilo y profesionalidad su criatura. Ya veremos qué tal esa Death of the Family que tanta polémica ha levantado en USA.



martes, 19 de febrero de 2013

Top Cine 2012



Ahí estoy, emulando los gestos de mi sobrino, la encarnación del mal con rizos. Pues con un poco de retraso pero ya tenemos aquí, como cada año, el Top de Cine del pasado año 2012. Como es costumbre incluyo sólo películas que se hayan estrenado oficialmente en España tanto en cines como en mercado doméstico (como el caso de una de las que voy a poner). Dejo fuera productos que ya he visto pero que no han tomado las taquillas (o videoclubs y supermercados) de estas tierras como Cabin in the Woods, Universal Sodier: Day of Reckoning (sí, iba a incluirla, no lo dudéis), A Royal Affaire (ya colgaré la crítica) o L'Ordre et la Morale. Este año ha estado muy bien cinematográficamente hablando, aunque ha sido muy comercialoide, y ha tenido especial relevancia para mí por las bastantes adaptaciones de personajes de cómics (o variantes) que nos han llegado siendo de una calidad considerable la mayoría de ellas. El orden a partir de la cuarta película no está estrictamente establecido, los puestos pueden ser intercambiables.  Vamos a ello.





Esta adaptación (la segunda) de la novela Susan Hill que han ideado la guionista Jane Goldman (Kick-Ass, Stardust, X-Men: Primera Generación) y el director James Watkins (Eden Lake) para la resucitada Hammer Films es posiblemente mi película favorita del 2012. Pieza de acabado exquisito y tono clasicista que nos narra una magnífica historia de casas encantadas con una elegancia expositiva sobresaliente y un control de la tensión y el suspense digno de uno de los grandes. A eso sumémosle un Daniel Radcliffe entrgadísimo que ya se ha deshecho de la gafas y la varita mágica para madurar como actor. La película que más disfrute el pasado año porque parece haber sido gestada teniendo en cuenta todos mis gustos y filias cinematográficas. El cine de terror clásico no ha muerto, sólo estaba dormido.







Tras 4 años y 5 películas individuales Marvel Studios encarga al talentoso Joss Whedon unir a los Vengadores en la pantalla grande. El resultado es cine espectáculo 100%, un endiablado producto lleno de acción, humor, épica, personajes carismáticos que son trasladados con fidelidad y respeto de las vieñetas a la pantalla y con ello su director conquista la cumbre del celuloide que adapta el mundo del cómic a imágenes (la otra sería El Caballero Oscuro de Christopher Nolan, llegando a la misma excelencia por un camino totalmente opuesto). Whedon recupera el cine de evasión de calidad de los 80, realiza una oda al sense of wonder y nos regala momentos y secuencias que ya están dentro del mejor celuloide de entretenimiento de los últimos años. Iron Man, Capitán América, Hulk, Viuda Negra, Thor, Ojo de Halcón y Loki ya tienen su lugar en el panteón del mejor cine sobre superhéroes jamás rodado y el creador de Buffy y Firefly por fin recibe el reconocimiento que llevaba años mereciendo. Una pequeña obra maestra del cine comercial americano, una fiesta cinematográfica en estado puro.







Cuando aquellos que hemos seguido la carrera del norteamericano Tim Burton pensábamos que había muerto debido a que año tras año nos ofrecía productos acomodaticios y a medio gas indignos de su impronta pasada, su regreso al stop motion, que tantas alegrías le dio en el pasado con Pesadilla Antes de Navidad y La Novia Cadáver, nos confirma que realmente está muy vivo y que cuando se implica al 100% en un proyecto puede demostrar que sigue siendo un autor mayúsculo. Frankenweenie, que está basada en un delicioso corto de imagen real que Burton hizo para la Disney y que fue un fracaso en su momento,  es un homenaje a todo el cine que el director de Eduardo Manostijeras ha amado a lo largo de su carrera y a su propia filmografía como cineasta. Una película llena de vitalidad sobre un perro que vuelve a la vida gracias a su amo, Víctor, una reformulación del Frankenstein de James Whale llena de referencias a la Hammer, la serie B, el cine de Roger Corman o el atómico japonés. Una carta de amor al cine y a la amistad que el tiempo convertirá en un humilde pero inolvidable clásico.








Chirstopher Nolan dice adiós a su visión del personaje de cómic creado por Bob Kane y Bill Finger en 1939 a lo grande. The Dark Knight Rises es una enorme epopeya cinematográfica que cierra una mastodóntica y memorable trilogía fílmica en la que el británico eleva el Batman icono al nivel de mito mientras humaniza y devuelve la vida a Bruce Wayne tras su redención como vigilante de Gotham. Grandilocuente, poderosa, irregular, incisiva, crepuscular, épica, imperfecta o como bien dijo el gran José Torralba, wagneriana. La última película de Christopher Nolan toma como base la novela Historia de Dos Ciudades de Charles Dickens y la refuerza con la amalgama narrativa de historias remarcables del personaje en viñetas, desde El Regreso del Caballero Oscuro, pasando por Tierra de Nadie y sin olvidar La Caída del Murciélago. Una vez más Batman trasciende su propia figura, de nuevo un villano bien construido pone contra las cuerdas al alter ego de Bruce Wayne y por última vez lo vemos salvar in extremis a la ciudad que lo vio nacer. Por el camino quedan algunas de las mejores escenas del pasado 2012: el arranque en el avión, la primera pelea con Bane, la aparición de Batman tras su retiro, el monólogo del villano a las puertas de Blackgate o ese final que como fan del personaje me pone un nudo en la garganta. Gracias a Christopher Nolan por haber dado una nueva dimensión a mi personaje de cómic favorito, una visión personal e intransferible con sus virtudes (muchas) y sus fallos (más bien pocos) que no será fácil de olvidar en los próximos años, le pese a quien le pese.








La cuarta película como director del intérprete George Clooney sigue confirmándonos que es uno de los cineastas más inteligentes del panorama cinematográfico. Esta adaptación de una obra de teatro de Beau Willimon es un thriller político que saca a relucir toda la corrupción moral que hay dentro de la política americana, arriesgándose Clooney a ganarse la enemistad de compañeros y amigos suyos porque en el film saca los esqueletos del armario del partido demócrata, el mismo en el que él milita. Un guión magistral y un reparto que le da gran parte del trabajo hecho encumbran a The Ides of March como una de las películas más interesantes e incisivas sobre el mundo de las campañas electorales estadounidenses, es cierto que podía haber dado incluso más de sí como arma arrojadiza, pero poco se le puede reprochar a esta versión dramática de la inolvidable Ciudadano Bob Roberts de Tim Robbins.








Segunda adaptación cinematográfica protagonizada por Juez Dredd (tras la terrible, pero entrañable, de los 90) el personaje creado a finales de los 70 por el inglés John Wagner y el español Carlos Ezquerra para la mítica revista británica 2000 AD. Dirigida por Pete Travis (Omagh) y protagonizada por Karl Urban (este sí es un buen Juez Dredd, no el de Stallone) esta de 2012 es una traslación mucho más fiel al cómic, llena de violencia explícita, suciedad y distopismo. Su único problema es que no sólo no contiene la ironía e incorrección política propias del tebeo sino que justifica los actos fascistoides de este mítico juez, jurado y verdugo. Una pena que se haya estrellado en la taquilla, porque es un thriller de acción altamente reivindicable.








Kevin Smith se desmarca totalmente de sus comedias freaks sobre sexo, cómics y cultura popular para saldar cuentas con la ultraderechista y homófoba iglesia baptista de Westboro comandada por  Fred Phelps y su familia. Red State es un thriller de tono setentero y aroma a serie B con una violencia, hiperrealista cruda y epidérmica, reparto bien medido (Michael Parks enorme, Melissa Leo y John Goodman memorables)  y una crítica directa y muy arriesgada no sólo a los extremismos religiosos, también al uso desporporcionado de la fuerza por parte de una ley siempre respaldada por el gobierno de turno que hace la vista gorda con tal de mantener su estado de bienestar intacto.








Los novatos Josh Trank y Max Landis (hijo de John) se marcan una interesantísima reflexión sobre la posibilidad de la existencia de personas con poderes sobrenaturales en nuestra sociedad.Proyecto abordado con el subgénero del falso documental (aporvechadísimo y llevado hasta el extremo) como estética, un tono indie en el fondo y un final deudor del Katsuhiro Otomo de Akira, pero homenajeando a los personajes superheróicos de siempre con el conjunto. Personajes creíbles dentro de lo sobrehumano, ciertos toques de crítica social y una mirada interesante sobre la corrupción moral a la que aboca la acumulación de poder. Cinta a redescubrir y valorar como es debido.









Tercer trabajo del actor Ben Affleck detrás de la cámaras que le confirma como un cineasta a tener muy en cuenta en el panorama cinematográfico actual. Argo está nspirada en hechos reales sobre un negociador de la CIA que sacó a un grupo de diplomáticos estadounidenses de Irán inventándose el rodaje de una falsa película de ciencia ficción de origen canadiense. Thriller deudor de las grandes muestras de cine de espionaje de los 70 con una perfección formal tanto en el apartado técnico como el artístico. No es tan grande como los dos anteriores films del guionista de El Indomable Will Hunting, pero merece todos los premios internacionales que está recibiendo.









El director de American History X, Tony Kaye, nos muestra el día a día y los avatares de la eseñanza pública en Estados Unidos, aplastada por un grupo de alumnos sin ideales o escala de valores y un sistema imperfecto regido por intereses puramente económicos o personales. Adrien Brody realiza el mejor trabajo de su vida con este profesor suplente que no quiere mantener vínculos afectivos con sus alumnos pero que al final verá su cómo si vida cambia al conocer a una menor de edad que se dedica a la prostitución. Desde la puesta en escena hasta todo el reparto pasando por el guión, todo funciona en este desesperanzador, pero aún así luminoso, fresco de nuestro tiempo.







Rian Johnson, el director de la estimable Brick, realiza con su último largometraje un magnífico thriller futurista con apuntes de distopía, western y cine noir. Un guión magnífico, un reparto encabezado por unos destacables Joseph Gordon-Levitt y Bruce Willis, una realización de nota alta y referencias literarias a Philip K. Dick o cinematográficas a Terminator de James Cameron o 12 Monos de Terry Gilliam solidifican el argumento de esta historia sobre viajes en el tiempo, mercenarios, traición y dilemas morales de distinta índole. Desde ya una cinta de culto dentro de su género.







Para el que suscribe la película española más interesante del 2012. El sevillano Alberto Rodríguez vuelve a sorprender tras 7 Vírgenes con este thriller policiaco basado en hechos reales que no sólo hace un retrato incómodo de las fuerzas de la ley de Andalucía, también utiliza su historia como excusa para hacer un fresco del sur de España (mi tierra) de finales de los 80 donde la política y el pueblo permitían los actos delictivos de un grupo de policías que campaban a sus anchas por los barrios marginales de la capital utilizando métodos propios de la mafia. Sólido guión, dirección acerada y un reparto excelentemente cohesionado con un Antonio de la Torre, una vez más, dando clases de interpretación.





Arriesgado, atípico y valiente biopic a manos de Clint Eastwood sobre J. Edgar Hoover, el inefable creador del FBI. Con la ayuda de Dustin Lance Black (Mi Nombres es Harvey Milk) el director de Sin Perdón humaniza hasta la desnudez física y psicológica a tan reprobable personaje mostrando todo lo bueno y lo malo que llevó a cabo durante el tiempo que ejerció su cargo, sus traumas, el peso que su posesiva madre tuvo a lo largo de su vida y su relación homosexual con Clyde Tolson, su mano derecha. La cinta bordearía la excelencia si no fuera por culpa de ese aterrador maquillaje para envejecer a los actores que si en los casos de Leonardo DiCaprio (enorme como Hoover) o Naomi Watts es bastante aceptable, en el de Armie Hammer es sencillamente agónico. Una cinta que mereció mejor suerte de la que tuvo y que supondrá en un futuro un punto importante dentro de la carrera de nuestro conversador con sillas favorito.








Un galés, Garteh Evans, ha tenido que irse a indonesia para realizar el mejor thriller de acción en bruto de la historia del cine y así pasarle con ello la mano por la cara a todas las producciones norteamericanas que presumen de ser buenas películas de género. Celuloide que escupe adrenalina por todos y cada uno de sus fotogramas, las mejores coreografías de tiroteos y acción física que un servidor ha visto en su vida (y me he criado viendo este tipo de cine desde los 5 años)  y un reparto que no duda en partirse, literalmente, la cara con tal de dar forma a un producto realista, afilado y contundente que se revela como una pieza de gran valor dentro del tipo de films al que se adscribe. Inteligentísimamente en nuestro país fue estrenada directamente en el mercado doméstico (y sólo en dvd)  sin pasar por las pantalla grande. Spain is different.








Peter Jackson regresa con mucho acierto a la Tierra Media adaptando El Hobbit pero cometiendo con ello algunos fallos. Por el lado bueno tenemos que el neozelandes sigue poseyendo un pulso envidiable a la hora de llevar a imágenes la letra de J.R.R. Tolkien y el microcosmos lleno de hobbits, elfos, enanos y criaturas fantásticas que creó en papel. Por el malo el innecesario alargamiento del relato al ser trasladado a la pantalla con el que nos mete morralla a todo trapo y alarga pasajes y secuencias con el único fin de sacarnos más dinero al hacernos pasar tres veces por el cine para ver su trabajo al completo. Con todo una ejemplar cinta de aventuras que no decepciona y que consigue enganchar de principio a fin.








Debut de Martin Scorsese en el mundo del cine para toda la familia con una deliciosa adaptación de la novela de Brian Selznick. La Invención de Hugo es una carta de amor a los orígenes del cine por parte de uno de los autores que más ama el séptimo arte. Un cuento luminoso, melancólico, visualmente impresionante (uno de los pocos usos verdaderamente acertados del formato 3D) con un guión y reparto entregado a la nostalgía, la infancia y la admiración por la figura de George Méliès, uno de los padres del medio. Cine de calidad para todos los públicos.









Para la tercera entrega de la célebre saga española el director Paco Plaza (esta vez en solitario) rompe el tablero de juego y realiza una reformulación paródica que cambiando su forma (adiós al falso documental, hola a la sorna y el humor negro) no deja ser idéntica a las otras dos películas en el fondo. La comedia se apodera de la velada, aunque el terror y el gore no sale por la ventana, y podemos encontrarnos referencias que van desde Robert Rodriguez a Luis García Berlanga sin que al director le tiemble el pulso. Una de las obras más divertidas y desprejuiciadas del 2012, a ver qué tal esa cuarta parte a manos de Jaume Balagueró que cerrará la franquicia... o no.









David Fincher es uno de los mejores cineastas que ha dado Hollywood en los últimos 25 años y hasta con el remake de la adaptación de la primera parte de la célebre trilogía novelas del sueco Stieg Larson es capaz, no sólo de superar a la versión anterior en imágenes, también bordar un thriller de alto voltaje y acabado impecable que si en el apartado artístico hay poco que reprocharle, en el técnico (dirección, montaje, fotografía) no baja del sobresaliente. A destacar su atmósfera, el reparto y unos títulos de crédito que son una obra de arte.







Takeshi Kitano vuelve a sus raíces, no sabemos si porque su vena artística se lo pedía o porque sus fans lo tenían harto de pedirle más cine sobre la yakuza japonesa, el mismo que le dio fama internacional con films como Violent Cop, Hana-Bi o Sonatine. Sea como sea Outrage es cine Kitano 100%, un thriller sobre mafiosos desalmados lleno de violencia resquebrajando momentos de calma y una labor delante y detrás de la cámara de una considerable calidad. Veremos si su secuela, Outrage Beyond, que ya dicen por ahí que es mejor que la que comento, está a la altura.








La película más taquillera de la historia del cine español está basada en hechos reales,  rodada con un oficiao fuera de toda duda y unos medios humildes dentro de las producciones grandes. J.A. Bayona, con la ayuda de un muy buene reparto, consigue realizar una obra cinematográfica remarcable, llena de vida y con un mensaje esperanzador sobre la supervivencia. Pero al director del Orfanato le puede el tremendismo y el afán sensacionalista, de modo que decide, de manera bastante cuestionable, regodearse en el dolor y le desgracía bordeando en ocasiones la pornografía emocional. Aunque estos fallos no empañan los aciertos de una cinta admirable y con verdadero corazón.









El año pasado tuve el capricho de poner en mi Top del 2011Green Lantern, floja cinta que adaptaba el universo del célebre personaje de DC. Este 2012 no podía faltar esta secuela de Ghost Rider, no sólo ya por capricho particular mío, sino porque al defenderla como una mala cinta cafre, macarra, pasada de rosca, con escenas de acción y diversión 100% disfrutable, he vivido momentos divertidos a lo largo del pasado año. Mark Neveldine y Bryan Taylor (Crank 1 y 2, Gamer) no se toman en serio esta secuela con un Nicolas Cage más sobreactuado que nunca y deciden poner su poderío visual al servicio de una historia exagerada y muy de serie B llena de satanismo, piromanía y magma para el niño y la niña. Es un bulto de película, pero al lado de su predecesora parece Ciudadano Kane.




Cosmopolis - El mazazo cinematográfico del año. Como si me hubiera dado una paliza todo el reparto de The Raid me sentí cuando vi lo decepcionante que me supuso la última cinta de mi admirado David Cronenberg. El canadiense adapta lo novela homónima de Don DeLillo y da a parir (o más bien aborta) un farragoso ejercicio de pedantería encriptada sobre economía, capitalismo y vacuidad que me dejó totalmente deconcertado y hasta cabreado. La primera (y espero que última) vez que el de Ontario me decepciona al 100%, espero que a la revisión me parezca al menos aceptable, porque finalmente la compraré por completismo, pero me va a doler ver como comparte con cosas como Promesas del Este o La Mosca.

Sherlock Holmes 2: Juego de Sombras - Segunda parte de la adaptación que Guy Ritchie realizó en 2009 del cómic de Lionel Wigram que revisiona libremente las aventuras de los personajes creados por Arthur Conan Doyle. Más ruido, más acción, más vacuidad y todo depositado en los hombros de unos divertidos Robert Downey Jr y Jude Law, una misteriosa Noomi Rapace y un memorable Moriarty a manos de Jared Harris hasta que el director de Snatch lo pone a darse de tollinas con Holmes.

La Chispa de la Vida - Tras exprimir su discurso autoral al máximo en la anárquica Balada Triste de Trompeta, Álex de la Iglesia remata con desgana esta revisión cañí de El Gran Carnaval de Billy Wilder con un buen reparto y algo de mala baba, pero sin aprovechar el material incendiario que tiene para hacer la que podría haber sido la cinta más ácida de su filmografía. A pesar del buen hacer de José Mota y Salma Hayek y de sus buenas intenciones como producto hablamos de un proyecto fallido e indigno de su autor

Shame - El británico Steve McQueen realiza un interesante análisis de la alienación del hombre contemporáneo por medio de un personaje adicto al sexo. A pesar de lo interesante de la historia el film no brillaría tanto sin la presencia de un Michael Fassbender desnudo en cuerpo y alma que tiene uno de los mejores momentos cinematográficos de 2012 en ese primer plano que le regala el director durante el clímax del menaje a trois que transmite tanta compasión como patetismo.

Sin Tregua - El guionista de Training Day, David Ayer, sigue contándonos la misma historia policíaca de siempre, esta vez desde el subgénero del falso documental. El director de Harsh Times fracasa al traicionar la esencia del producto que está realizando, porque por mucho nervio que quiera imprimir a la acción (cuando la hay) y por muy bien que estén sus actores las continuas elipsis narrativas, la confusión formal y conceptual de su propuesta y no tener nada nuevo que contar hacen que la película fracase en su cometido.

Luces RojasInteresante tercera película del español Rodrigo Cortés sobre un grupo de especialistas en desenmascarar a falso mediums y curanderos. El gallego se rodea de un muy buen reparto y realiza una labor destacable en la dirección, pero en su guión está el verdadero potencial de un film encomiable que sabe jugar con el espectador sin insultar su inteligencia.

ExtraterrestreLa segunda cinta del polifacético Nacho Vigalondo es una humilde y simpática comedia romántica localizada en una supuesta invasión alienígena de España. Minimalista, sencilla, menor, con un reparto elegido y llevado con acierto y una historia que finalmente deja al espectador con una sonrisa a en la boca.

Sombras Tenebrosas - Tim Burton lleva a la gran pantalla un mítico serial de los 60 y 70 sobre un vampiro fuera de su tiempo. El producto se adscribe a la etapa desubicada de Burton antes de sorprender a propios y extraños con su resurrección en Frankenweenie, pero es dentro de estos films insatisfactorios de los más aceptables. Destaca (como siempre en Burton, pero ya casi ni es mérito suyo) el diseño de producción, el reparto y sobre todo un Johhny Depp entrañable así como una Eva Green arrebatadora.

Men in Black 3Simpática y tardía secuela de la saga cinematográfica que adapta al cine los cómics de Lowell Cunningham. Está bien narrada, no desentona con las dos anteriores entregas (incluso supera a la segunda) tiene algunos añadidos que están llevados con acierto y consigue cerrar gracias al guión algunas tramas desarrolladas en las dos primeras partes. Se deja ver y no decepciona al fan de la franquicia.

The Amazing SpidermanLa decepción cinematográfica comiquera del año. Sony fracasa a la hora de hacer un reboot de los largometrajes sobre Spiderman y nos sale con una cinta impersonal, blanda, realizada con desgana y el piloto automático accionado en todo momento que no aprovecha el material que tiene entre manos emulando (con mucho más desacierto) todo lo que Sam Raimi mostró con más pericia en su primera incursión en el universo del personaje creado por Stan Lee y Steve Ditko. Sólo se salvan el dúo actoral principal cuando el almíbar no los devora y las escenas de acción. Pocas esperanzas tengo en esa secuela que acabaré viendo por puro morbo viñetil.

El Dictador - Sacha Baron Cohen deja el formato falso documental que tan buenos resultados le dio en Borat y Brüno y se pasa a la ficción pura y dura. El resultado es una muy políticamente incorrecta cinta fallida que apela demasiado al subrayado, la brocha gorda y la escatología innecesaria. A pesar de todo nos quedamos con el recuerdo de un Sir Ben Kingsley haciendo el panocha con mucha sorna y ese monólogo en el que el guionista, productor e intérprete lanza sapos y culebras contra Estados Unidos, sencillamente brutal.

Prometheus - El mejor trabajo como director en años de Ridley Scott es una entretenida y acertada (aunque tópica) cinta de ciencia ficción, pero una indigna secuela de Alien: El Octavo Pasajero. Me quedo con algunos pasajes de violencia brutal (esa cesarea), un buen reparto, la atmósfera, la puesta en escena aséptica y ese David al que da vida un Michal Fassbender que ha tenido un 2012 para enmarcarlo.

Ted - Muchos saben que no soy el mayor fan de Serh McFarlane, pero contra todo pronóstico se ha ganado mi confianza con su ópra prima en la dirección cinematográfica. Ted es una comedia con el tono satírico y gamberro de su creador, pero también tiene entre chistes verdes, fanservice y salidas argumentales freak (lo de la oda a la película ochentera de Flash Gordon me sigue pareciendo memorable) sentimiento y un mensaje interesante y positivista. Enormes tanto Ted como un Mark Wahlberg al que la comedia no le sienta nada mal.

El Legado de BourneTony Gilroy, el guionista de la trilogía original se ocupa de reiniciar la saga con otro actor, un muy acertado Jeremy Renner. Una historia que engancha, un reparto de campanillas y una adecuada y medida dosificación de la acción hacen de Bourne Legacy un interesante thriller que da nueva vida a una franquicia que parecía que no podía dar más de sí.

Los Mercenarios 2Secuela de The Expendables que repite por duplicado todo lo que hizo de la primera entrega un simpático producto mediocre para el lucimiento de sus avejentados protagonistas. Un desprejuiciado elogio a los action heroes de los 80 y 90 que tiene como mayores reclamos sus escenas de acción bruta, a Jean Claude Van Damme como villano, la aparición de un Chuck Norris más Chuck Norris que nunca y el descubrimiento de Arnold Schwazzenegger y Bruce Willis como pareja de humor chusco.

ManoleteDesde ya una obra de culto de la caspa cañí, un esperpento realizado con desgana, sin pies ni cabeza, cútremente rematado y argumentalmente inconsistente. Produce más risa que otra cosa esta cinta que si ha tardado en estrenarse 7 años en España ha sido con motivo. Para la estantería del recuerdo el bronceado de Santiago Segura y la cara de "¿Qué coño hago yo aquí?" del pobre Adrien Brody.

Desafío TotalTerrible remake de la inolvidable cinta de Paul Verhoeven a manos de Len Wiseman, ese mercernario del buen gusto que ha perpetrado la saga Underworld y la cuarta entrega de La Jungla de Cristal (Die Hard). Actores guapos corren durante dos horas intentando esquivar lucecitas brillantes cegadoras para llegar al final del metraje y enfrentarse con el pelucón de un Bryan Cranston más perdido que el barco del arroz en este subproducto que tiene más de intro de videojuego que de obra cinematográfica. Largometraje a olvidar y enterrar lo más profundo posible

Mátalos Suavemente - Adaptación de la novela Cogan's Trade de George V. Higgins a manos del excelente cineasta australiano Andrew Dominik (Chopper, El Asesinato de Jesse James Por el Cobarde Robert Ford). El resultado por desgracia no está a la altura, porque aunque la puesta en escena (excepto por alguna floritura efectista innecesaria) es destacable, su trasfondo tenga más peso del que aparenta y su reparto esté a la altura, su metraje se resiente por culpa de un guión excesivamente dialogado que no va a ninguna parte y que finalmente hace pensar al espectador que no ha pasado nada a lo largo del film.

A Roma Con AmorComedia menor de Woody Allen que sin ser destacable en manera alguna regala al espectador situaciones, diálogos y personajes divertidos y 100% hijos de su creador. Ligera, superficial,  jocosa e irónica, no marcará época en la filmografía de nuestro judío favorito, pero tampoco lo necesita ni demanda. Lo mejor, la feliz recuperación del Allen actor, que como siempre da un recital de comicidad.

SalvajesUn Oliver Stone a medio gas decidido a recuperar el favor del público remata este entretenido thriller sobre narcotraficantes y cárteles de la droga basado en la novela de Don Winslow que tiene sus mayores aciertos en sus actores y la dirección de Stone. Falla la innecesaria pirueta final y que si uno la mira detenidamente más que por el director de Salvador o Platoon parece realizada por un Tony Scott (descanse en paz el buen hombre) más contenido de lo normal.

SkyfallAcertada entrega de James Bond llena de referencias a tiempos pretéritos dentro de la saga, con un villano inolvidable a manos de nuestro Javier Bardem y una chica Bond de rompe y rasga, Bérénice Marlohe. Sam Mendes demuestra ser el mejor director que ha pasado por la vida de 007, Daniel Craig se confirma como un Bond de alto nivel y las escenas de acción y la canción de Adele se llevan el gato al agua.

Crepúsculo: Amanecer 2Terrible cierre para una terrible serie de películas. La última cinta que adapta las novelas vampiricorománticas de Stephanie Meyer es una de las peores obras cinematográficas del año y tiene uno de los finales más tramposos y ridículos que un servidor ha visto en su vida. Pedofilia encubierta, pectorales apretados, vampiros oligofrénicos y actores dando lo peor de sí mismos son el mayor reclamo para este broche de ojalata que cierra la mediocridad hecha cine.

El Hombre de los Puños de HierroQuentin Tarantino apadrina aquí el debut cinematográfico del rapero norteamericano RZA. The Man With Iron Fists es un homenaje despersonalizado, descompensado, desangelado, descerebrado y muchas más cosas que empiezan por "des" que demuestra que hay que ser un gran director para meter todo el cine que te gusta en una Túrmix y que te salga algo, no ya bueno, sino decente. Por lo menos en el proceso nos echamos unas risas entre tanta coreografía de lucha indescriptible remozada en vergüenza ajena y a ritmo de hip hop.

ContrarrelojEs tan mala, tiene a un Nicolas Cage tan terrible, a un Josh Lucas tan ridículo (qué postizo capilar señores), contiene un argumento tan trillado, una dirección tan horrenda, unas secuencias de acción tan penosas que ni crítica le he hecho, es más, no pienso hacérsela nunca. Putos viajes largos en autobús.