martes, 17 de marzo de 2020

Aves de Presa (Y la Fantabulosa Emancipación de Harley Quinn)



Título Original Birds of Prey (And the Fantabulous Emancipation of One Harley Quinn) (2020)
Directora Cathy Yan
Guión Christina Hodson, basado en los personajes de DC Comics
Reparto Margot Robbie, Mary Elizabeth Winstead, Ewan McGregor, Jurnee Smollett-Bell, Rosie Pérez, Chris Messina, Derek Wilson, Steven Williams, Ali Wong, Matthew Willig, Charlene Amoia, François Chau, Greice Santo, Eric Michael Cole, Nico Greetham, Judy Kain, Eddie J. Fernandez, Robert Catrini, Dana Lee, Anthony Molinari, Ego Mikitas, Michael Masini, Gerald Downey, David Bianchi, Sara Montez, Mike Ferguson, Lenora May, Dominic Pace, David Anthony Buglione, Jeff Lipary, Joe Bucaro III, Eddie Alfano, Ryan Wicks, Pramod Kumar, Paul Lasa, William Guirola, Bruno Oliver, Karen Teliha, Zack Whyel, Julian Garcia, Nick Phillips, Bojana Novakovic, Jenelle McKee, Luis Richard Gomez, Ryan Watson, David Ury, Shad Gaspard, Adinett Nsabimana, Jason Catron, Jack Dourakos, Diezel Ramos





Después de la bestial recaudación de Aquaman y el buen recibimiento de Shazam muchos teníamos esperanzas con respecto a que el Universo Extendido de DC se enderezara después de tantas idas y venidas con sus primeras producciones cinematográficas. Pero el enorme éxito de Joker, cinta planteada como un elseworld ajeno a la coronología iniciada por El Hombre de Acero (Zack Snyder, 2013), acentuaba los problemas del microcosmos cinematográfico que DC Entertainment y Warner Bros llevan más de siete años construyendo con unos cimiento incapaces de sustentar lo que a estas alturas ya debería ser una franquicia más que asentada de cara a espectadores y prensa especializada. Por desgracia Aves de Presa (Y la Fantabulosa Emancipación de Harley Quinn) sólo certifica el caos en el que sigue sumergido el DCEU para desconcierto casi generalizado.




Aunque Escuadrón Suicida recibió más golpes que alabanzas y no estuvo a la altura de lo que se esperaba fue la interpretación de la actriz australiana, Margot Robbie, dando vida a Harley Quinn elegida unanimemente como la mayor virtud del largometraje escrito y dirigido por David Ayer. Su versión del personaje creado por el guionista Paul Dini y el ilustrador Bruce Timm para la icónica serie Batman: La Serie Animada, recuperaba mucho de su esencia aunando demencia, ternura, descaro y picardía. Por lo tanto al poco de estrenarse la cinta los rumores sobre nuevos proyectos individuales o colectivos centrados en la doctora Harleen Frances Quinzel se sucedieron sin control hasta que el pasado 2019 se confirmó la producción en la que volveríamos a ver a la intérprete de El Lobo de Wall Street vestir el atuendo de la trastornada novia del Joker.




Aves de Presa (Y la Fantabulosa Emancipación de Harley Quinn) fue el resultado de esta nueva aventura del ya citado personaje, acompañado en esta ocasión por una versión del famoso grupo de heroínas creado por los guionistas Chuck Dixon y Jordan B. Gorfinkel junto al dibujante Gary Frank en 1995 dentro de las páginas de Black Canary/Oracle: Birds of Prey #1. A Margot Robbie le acompañan Rosie Pérez (Renée Montoya), Mary Elizabeth Winstead (La Cazadora), Jurnee Smollett-Bell (Canario Negro), Ella Jay Basco (Cassandra Cain) y del lado de los villanos tenemos a Ewan McGregor (Máscara Negra) y Chris Messina (Victor Zsasz). Dirige la desconocida cineasta Cathy Yan (Dead Pigs) y escribe Christina Hodson (Bumblebee) con lo que se confirma un proyecto con mayoría de mujeres en varios de los puestos de más importancia dentro del proyecto.




El mayor fallo de Aves de Presa (Y la Fantabulosa Emancipación de Harley Quinn) se adscribe a un plano ajeno a su naturaleza cinematográfica y es que su campaña publicitaria y de marketing la ha vendido como algo que no es, una película feminista. Mis compañeros Mónica Rex y Jordi T. Pardo comentaban en su interesante reseña sobre el film para Zona Negativa que el mensaje transmitido por Cathy Yan y Christina Hodson estaba lejos de promulgar el empoderamiento e independencia de su personaje principal. Un servidor va más allá y afirma que no había intención alguna de ofrecer esa perspectiva por parte de sus máximas responsables y en el que caso de que quisieran hacerlo no han podido llevarlo a cabo de manera más deficiente. Hasta Capitana Marvel con su feminismo mainstream y dosificado para no molestar demasiado era mucho más reivindicativa en ese sentido. En todo caso los de siempre han vuelto a mostrar su desconocimiento sobre la materia lloriqueando por el supuesto mensaje extremista contra los hombres de la cinta. Nada nuevo en el horizonte.




Adentrándonos ya en el terreno de lo estrictamente cinematográfico Aves de Presa (Y la Fantabulosa Emancipación de Harley Quinn) sólo funciona como cinta protagonizada por Harley Quinn y, por lógica, como vehículo para el lucimiento de una Margot Robbie que tampoco ha dudado en intervenir como productora en el largometraje a sabiendas de que ella iba a ser el principal atractivo del mismo. Esto que comentamos queda patente no sólo por el hecho de que la obra se viene abajo siempre que la actriz de El Escándalo (Bombshell) no está en pantalla, sino también porque el guión se centra tanto en ella y sus aventuras que en el proceso construye subtramas muy deficientes (de hecho mantengo que la de Renée Montoya se podría amputar de la película sin que esta se resintiera en demasía) centradas en personajes secundarios pobremente perfilados y notoriamente alejados del espíritu de sus contrapartidas en viñetas.




Porque cuando Aves de Presa (Y la Fantabulosa Emancipación de Harley Quinn) trata de ser algo más que ser el one woman show para el que ha sido diseñada se le notan las costuras en no pocos de sus apartados. A la plana definición de personajes secundarios se suma una estructura narrativa muy irregular con un ritmo dinámico y eficiente que se ve quebrado en varias ocasiones por culpa de las incursiones de flashbacks excesivamente largos denotando una escritura insuficiente y un montaje incapaz de sacar de donde no hay. La aleatoriedad a la hora de saltar de una de las aves de presa a otra no obedece a una coherencia interna lógica y gradual, sino a una serie de gags o set pieces mal ensambladas por culpa de la escasa elaboración de un libreto más pendiente de entretener al espectador con todo tipo de ocurrencias y artificios que de mantener una solidez argumental que ofrezca empaque al conjunto de la obra.




En el apartado técnico el proyecto funciona bastante bien gracias a una estética anárquica y chillona heredada de Escuadrón Suicida bastante más justificada aquí por el tono de la propuesta. También son destacables la mayoría de secuencias de acción, nada extraño si tenemos en cuenta que estas han sido supervisadas por Chad Stahelski, director de la trilogía John Wick, conocido realizador de segunda unidad y especialista en secuencias de riesgo. La inexplicable y perjudicial decisión de dar calificación R a Aves de Presa (Y la Fantabulosa Emancipación de Harley Quinn) permite que sus autoras puedan incluir secuencias de violencia más explícita, pero no lo aprovechan al máximo reduciéndose estas a puntuales roturas de huesos y alguna salpicadura de sangre incapaces de justificar dicha elección de cara a los espectadores de Estados Unidos, que podrían haber sido muchos más con esa PG13 que no se alejaría demasiado del resultado final visto en pantalla.




Como era de esperar Harley Quinn es el principal y mayor atractivo del producto y Margot Robbie a estas alturas ya ha hecho suyo el personaje aunque encarne una versión algo diferente a la que conocemos de la animación o el arte secuencial. La australiana acomete aquí su trabajo con una clara influencia del Deadpool de Ryan Reynolds, rompiendo la cuarta pared e interpelando directamente con el espectador, insuflando a su rol todas las características que ya le hicieron destacar dentro de Escuadrón Suicida. Sus compañeras de viaje no lo hacen mal en ninguno de los casos, pero sus ya mencionados personajes entregados al estereotipo no destacan, más allá de la Cazadora de Mary Elizabeth Winstead, y en casos como el de la veterana Rosie Perez se antoja hasta incómodo verla sufrir para ejecutar las secuencias de acción. Los Black Mask y Victor Zsasz de Ewan McGregor y Chris Messina no tienen nada que ver con los de los cómics, pero se nota a kilómetros lo bien que ambos lo pasaron interpretando a estos sobreactuados villanos.




Aves de Presa (Y la Fantabulosa Emancipación de Harley Quinn) es un proyecto fallido e hipertrófico que certifica no sólo cómo DC Entertainment y Warner Bros siguen sin saber qué hacer con el Universo Extendido de DC, sino que esa indecisión cristaliza hasta en la construcción de una película como la que nos ocupa, incapaz de saber qué tipo de producto quiere ser. La escasa recaudación internacional del proyecto pone en peligro una posible secuela en la que, de una manera u otra, podríamos ver por fin a las Aves de Presa ejercer como tales, algo que sólo acontece en el film de Cathy Yan en el último cuarto de hora de metraje. En todo caso la última adaptación de personajes de DC Comics a la pantalla grande confirma la buena salud de la Harley Quinn de Margot Robbie a la que volveremos a ver en ese reboot de Escuadrón Suicida cuyo rodaje terminó James Gunn hace unos días y con el que el DCEU sigue dando palos de ciego a diestro y siniestro sin tomar un rumbo fijo.


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