
Título Original: The Town (2010)
Director: Ben Affleck
Guión: Aaron Stockard, Peter Craig & Ben Affleck basado en la novela de Chuck Hogan
Actores: Ben Affleck, Rebecca Hall, Jon Hamm, Jeremy Renner, Blake Lively, Pete Postlethwaite, Chris Cooper
Segunda incursión en el campo de la realización por parte del actor norteamericano Ben Affleck tras su magistral ópera prima detrás de las cámaras Adiós Pequeña, Adiós. Esta vez el protagonista de Dogma adapta la novela Prince of the Thieves de su compatriota el escritor Chuck Hogan con la ayuda de (una vez más) Aaron Stockard y el debutante Peter Craig. El resultado es The Town (Ciudad de Ladrones) un thriller policiaco sobre atracadores de bancos en la ciudad estadounidense de Boston con el que Affleck se asienta por fin como un director de considerable solidez a tener muy en cuenta.

The Town es un thriller solidamente estructurado que más que de robos a bancos trata sobre familia, amistad, lealtad y herencia en la ciudad de Boston. Affleck consigue una maravillosa convergencia entre acción bien ejecutada y un excelente manejo de los resortes dramáticos resultantes debido a la interacción de unos personajes muy realistas y debidamente perfilados en el guión. Su puesta en escena no parece la de un autor con sólo dos películas a sus espaldas, ya que la profesionalidad con la que está abordado el proyecto es digna de la de cualquier veterano director dentro del cine de acción americano.

A pesar de estar claramente influenciada por Heat, la excelente cinta de Michael Mann protagonizada por Al Pacino y Robert De Niro en 1995, Affleck toma referentes también de gente como Scorsese, Coppola o por qué no decirlo, incluso del Christopher Nolan de El Caballero Oscuro. Lo curioso es que el film está claramente imbuido por el cine de acción americano de gente como John Frankenheimer o el Bryan Singer de Sospechosos Habituales, pero también hay en algún momento (la primera persecución) cierto aroma a cine negro europeo y hasta toques de poliziottesco italiano.

Otro producto del que The Town toma prestados ciertos planteamientos es la obra maestra catódica The Wire. De la serie creada por Ed Burns y David Simon no emula el análisis de personajes o la estructura, sino el hecho de que por medio de un argumento situado en el género policíaco se está haciendo un retrato crudo y bastante crítico con una ciudad como la de Boston, en la que el hurto a mano armada está a la orden del día, convirtiéndose en un oficio que pasa de padres a hijos como herencia vocacional. Pero esto no es novedad, Boston ya fue analizada con bastante desesperanza en la anterior cinta de Afflleck como director.

Esta mirada entre afectiva y nihilista hacia la ciudad en la que se crió el director y protagonista es entre otras constantes, como la sombra del alcoholismo, los lazos fraternales, las relaciones sentimentales desestructuradas, la carestía econonómica de ciertos estratos sociales o la lucha a la hora de hacer frente a complicados dilemas de corte moral, una de las señas de identidad del discurso autoral de Affleck como realizador cinematográfico, que hasta el momento se ha mostrado como una especie de joven Clint Eastwood con cierto toque del escritor Dennis Lehane (y no lo digo sólo porque fuera el autor de la novela en la que Ben Affleck basó su primer film) a la hora de abordar largometrajes en labores de dirección.

Sustentándose en un excelente reparto (geniales Jeremy Renner, Pete Postlethwaite y John Hamm, deliciosa Rebecca Hall, muy resuelto el mismo Affleck que gana con la madurez y experiencia) escribiendo junto a sus dos co guionistas un libreto de notable solidez, esquivando sentimentalismos, clichés o caminos transitados mil veces y echándose todo el peso él como director de orquesta, este actor del que todos alguna vez nos hemos reído con sorna ya sea por su inexpresividad, tamaño craneal o mal gusto para elegir papeles, demuestra de manera tajante que puede llegar a ser grande como autor cinematográfico, que puede ofrecer propuestas contundentes llenas de buenas historias y que al final y después de todo, Matt Damon no era el más talentoso del dúo.

The Town es un thriller solidamente estructurado que más que de robos a bancos trata sobre familia, amistad, lealtad y herencia en la ciudad de Boston. Affleck consigue una maravillosa convergencia entre acción bien ejecutada y un excelente manejo de los resortes dramáticos resultantes debido a la interacción de unos personajes muy realistas y debidamente perfilados en el guión. Su puesta en escena no parece la de un autor con sólo dos películas a sus espaldas, ya que la profesionalidad con la que está abordado el proyecto es digna de la de cualquier veterano director dentro del cine de acción americano.

A pesar de estar claramente influenciada por Heat, la excelente cinta de Michael Mann protagonizada por Al Pacino y Robert De Niro en 1995, Affleck toma referentes también de gente como Scorsese, Coppola o por qué no decirlo, incluso del Christopher Nolan de El Caballero Oscuro. Lo curioso es que el film está claramente imbuido por el cine de acción americano de gente como John Frankenheimer o el Bryan Singer de Sospechosos Habituales, pero también hay en algún momento (la primera persecución) cierto aroma a cine negro europeo y hasta toques de poliziottesco italiano.

Otro producto del que The Town toma prestados ciertos planteamientos es la obra maestra catódica The Wire. De la serie creada por Ed Burns y David Simon no emula el análisis de personajes o la estructura, sino el hecho de que por medio de un argumento situado en el género policíaco se está haciendo un retrato crudo y bastante crítico con una ciudad como la de Boston, en la que el hurto a mano armada está a la orden del día, convirtiéndose en un oficio que pasa de padres a hijos como herencia vocacional. Pero esto no es novedad, Boston ya fue analizada con bastante desesperanza en la anterior cinta de Afflleck como director.

Esta mirada entre afectiva y nihilista hacia la ciudad en la que se crió el director y protagonista es entre otras constantes, como la sombra del alcoholismo, los lazos fraternales, las relaciones sentimentales desestructuradas, la carestía econonómica de ciertos estratos sociales o la lucha a la hora de hacer frente a complicados dilemas de corte moral, una de las señas de identidad del discurso autoral de Affleck como realizador cinematográfico, que hasta el momento se ha mostrado como una especie de joven Clint Eastwood con cierto toque del escritor Dennis Lehane (y no lo digo sólo porque fuera el autor de la novela en la que Ben Affleck basó su primer film) a la hora de abordar largometrajes en labores de dirección.

Sustentándose en un excelente reparto (geniales Jeremy Renner, Pete Postlethwaite y John Hamm, deliciosa Rebecca Hall, muy resuelto el mismo Affleck que gana con la madurez y experiencia) escribiendo junto a sus dos co guionistas un libreto de notable solidez, esquivando sentimentalismos, clichés o caminos transitados mil veces y echándose todo el peso él como director de orquesta, este actor del que todos alguna vez nos hemos reído con sorna ya sea por su inexpresividad, tamaño craneal o mal gusto para elegir papeles, demuestra de manera tajante que puede llegar a ser grande como autor cinematográfico, que puede ofrecer propuestas contundentes llenas de buenas historias y que al final y después de todo, Matt Damon no era el más talentoso del dúo.













































