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martes, 30 de junio de 2020

Transgresión Continua Express 2020 - Mayo III



Scanners (David Cronenberg, 1981) - Thriller sobrenatural sobre la destrucción de la identidad del individuo mediante corporaciones corruptas y deshumanizadas. David Cronenberg volcó en Scanners todo su ideario autoral erigiéndola en pieza de culto dentro de la ciencia ficción.



Scanners II: El Nuevo Orden (Christian Duguay, 1991) - Tardía e innecesaria secuela de Scanners a la que sólo se asemeja en el título. Con factura de telefilm y arrastrando tics de la estética videoclipera de los 80 no aporta nada de interés y pisotea el legado de su predecesora.




Scanners III: El Poder de la Mente (Christian Duguay, 1992) - Perpetrada por los mismos irresponsables de la anterior entrega, la debacle queda confirmada en este subproducto anodino, incoherente y con secuencias de supuesto humor cercanas a la insalubridad.




Scanners IV: Scanner Cop (Pierre David, 1994) - El productor de las tres primeras películas se encarga de esta secuela en forma de spin off enclavada en el género policíaco. A pesar de su rudimentaria factura resulta ser la continuación más digna de la cinta de David Cronenberg.




Scanners V: Scanner Cop II (Steve Barnett, 1995) - Quinta entrega de Scanners, secuela del spin off iniciado con Scanner Cop y remake encubierto del film de David Cronenberg. Correcto thriller policial con toques de ciencia ficción que cierra una franquicia totalmente innecesaria




Dolls (Stuart Gordon, 1987) - La tercera colaboración de Stuart Gordon con la Empire supuso una notable bajada de calidad. Dolls es un cuento de hadas venido a menos, pobremente escrito e interpretado. A destacar las escasas secuencias de los muñecos animados en stop motion.



Piraña II: Los Vampiros del Aire (James Cameron, 1981) - Cumplidora queriendo ser una divertida secuela de Piraña, insufrible cuando apela a la comedia casposa, hay dos películas enfrentadas en el debut como director de James Cameron y desgraciadamente se nota en pantalla.




La Piscina (Jacques Deray, 1969) - Aunque su tempo contemplativo en exceso y cierta vacuidad formal hacen mella en sus no pocas virtudes el erotismo que envuelve el conjunto y la elegancia de su sensual reparto hacen que el refrescante chapuzón merezca la pena.




Cegados Por el Sol (Luca Guadagnino, 2015) - Luca Guadagnino revisa La Piscina (Jacques Deray, 1969) y si bien me enamoro de sus personajes durante los dos primeros actos entregados al hedonismo en el tercero no consigo conectar con su viraje hacia el drama con toques de thriller




Tomboy (Céline Sciamma, 2011) - Tocada por el don de la naturalidad y la sutileza, emocionando sin cargar las tintas de lo lacrímogeno y con una labor excelsa de su protagonista, Tomboy ya confirmaba la especial sensibilidad y elegancia de la directora francesa Céline Sciamma.




Animal Kingdom (David Michôd, 2010) - Exitoso drama criminal australiano, casi narrado en off y eludiendo lugares comunes del subgénero. Seco, cortante y de una violencia más implícita que explícita, cuenta con un sólido reparto que más tarde dio el salto con éxito a Hollywood.




Corazones en Tinieblas (Fax Bahr, George Hickenlooper, Eleanor Coppola, 1991) - Apocalipsis Now es un viaje al infierno de la locura, su rodaje también lo fue. Demencial making of grabado por Eleanor Coppola durante la producción del clásico facturado por su marido.

sábado, 4 de abril de 2020

Transgresión Continua Express 2020 - Marzo


Yo Soy Dolemite (Craig Brewer, 2019) - Scott Alexander y Larry Karaszewski vuelven a los terrenos de El Escándalo de Larry Flynt, Man on the Moon o Ed Wood junto a un carismático Eddie Murphy para rendir cariñoso tributo al cómico Rudy Ray Moore y al blaxploitation más casposo.




The Gentlemen: Los Señores de la Mafia (Guy Ritchie, 2020) Con The Gentlemen Guy Ritchie vuelve triunfalmente a sus raíces mafiosas para reformularlas, madurando su discurso, haciendo un inteligente uso del metalenguaje y luciendo un casting de punta en blanco carismático y elegante.



Suburbicon (George Clooney, 2017) Como si una bocanada de bilis salpicara un cuadro de Norman Rockwell, con Suburbicon George Clooney, Grant Heslov y los Coen basculan entre el drama y la sátira retratando a la familia americana media con una dosis de veneno impropia de Hollywood



Ladrón de Bicicletas (Vittorio De Sica, 1948) - Epítome del neorrealismo italiano, retrato desnudo y despojado de artificio por parte de Vittorio de Sica en el que una simple bicicleta transmuta en metáfora del futuro arrebatado en un país devastado por la guerra.



Call Me By Your Name (Luca Guadagnino, 2017) - Ecos del Bernardo Bertolucci de Soñadores y Belleza Robada resuenan en esta historia sobre primer amor y despertar sexual en la que no entro del todo por su tono lacónico y contemplativo en exceso. Magistral labor de sus dos actores.



La Guerra de Charlie Wilson (Mike Nichols, 2007) - Biopic sobre el congresista Charlie Wilson en el que Aaron Sorkin y Mike Nichols retratan con ironía la política exterior de Estados Unidos y sus consecuencias. Destacable en puesta en escena y reparto, pero blanda como sátira.



El Gabinete del Doctor Caligari (Robert Wiene, 1920) - Precursora del expresionismo alemán, adelantada a su tiempo en estructura narrativa, puesta en escena y diseño de producción, a cien años de su estreno mantiene intacta su capacidad de fascinación y naturaleza pesadillesca.



El Hoyo (Galder Gaztelu-Urrutia, 2019) Brutal parábola hobbesiana con un ojo en Cube (Vincenzo Natali, 1997) y otro en las distopías de Stephen King escritas como Richard Bachman. El visionado de El Hoyo se antoja todavía más descorazonador y escalofriante en pleno estado de alarma y cuarentena a nivel mundial.



Castle Freak (Stuart Gordon, 1995) - El equipo de Re-Animator volvía a reunirse, bajo el amparo de la Full Moon Features, con otra adaptación de H.P. Lovecraft. Cuento gótico deudor del terror italiano de los 80 con poco interés y alejado de los mejores trabajos de Stuart Gordon.




Ceremonia Sangrienta (Jorge Grau, 1973) - Revisitación de la figura de Elizabeth Báthory cuyo mayor acierto reside en su configuración del vampirismo como una supuesta afección alejada de cualquier lectura sobrenatural. Estimable, pero lejos de los mejores trabajos de Jorge Grau.

martes, 11 de abril de 2017

From Beyond: Re-Sonator, ladrones de mentes



Título Original From Beyond (1986)
Director Stuart Gordon
Guión Dennis Paoli, Brian Yuzna, Stuart Gordon
Actores Jeffrey Combs, Barbara Crampton, Ken Foree, Ted Sorel, Carolyn Purdy-Gordon, Bunny Summers, Bruce McGuire, Del Russel, Dale Wyatt, Karen Christenfeld





En el año 1985 el director Stuart Gordon, el productor Brian Yuzna y el guionista Dennis Paoli aunaron sus fuerzas para dar forma a Re-Animator, una adaptación bastante apócrifa de Herbert West Reanimador, serie de relatos cortos nacidos de la pluma del escritor norteamericano originario de Providence, H.P. Lovecraft. El proyecto, auspiciado por la productora Empire Pictures, fue todo un éxito a pesar de su escueto presupuesto y humildes pretensiones, convirtiéndose en una de las películas adscritas al subgénero gore más exitosas de la década de los 80 y con el paso del tiempo llegando a ser considerada una obra de culto dentro del cine del cine de terror, dando lugar a un par de secuelas (La Novia de Re-Animator y Beyond Re-Animator) que ayudaron a transformar la saga de este atípico "mad doctor" en una de las más queridas por el fandom aficionado a este estilo de celuloide.




Tras el éxito de Re-Animator, no exento de cierta controversia por su naturaleza extremadamente violenta y vitriólica, el mismo equipo técnico y varios de los actores principales del largometraje (Jeffrey Combs, que dio vida al inefable Doctor West y Barbara Crampton, que interpretó a la atractiva universitaria Megan Halsey) volvieron a colaborar con Empire Pictures para adaptar otro texto de H.P. Lovecraft, posiblemente con la intención de conseguir una repercusión parecida a la del film de 1985. El resultado fue una traslación a imágenes del relato From Beyond, también del autor de La Sobra Sobre Insmouth o En las Montañas de la Locura. Una vez más con diferencias con respecto a la palabra escrita y una carrera crítica y comercial mucho más discreta que la de su predecesora espiritual, pero con los suficientes hallazgos visuales y narrativos como para que hoy dediquemos esta entrada a reivindicar su valía como producto cinematográfico arriesgado y brutal.




From Beyond, que se conoció en España como Re-Sonator para aprovechar el tirón de Re-Animator, narra la investigación científica llevada a cabo por el Doctor Pretorius (Ted Sorel) y su colaborador, el Doctor Tillinghast (Jeffrey Combs) centrada en utilizar, por medio de una máquina llamada "The Resonator", la estimulación de la glandula pineal humana para abrir la mente a nuevas dimensiones paralelas. El experimento trae a nuestra realidad unas monstruosidades que asesinan a Pretorius, de modo que Tillinghast es acusado del crimen y posteriormente trasladado a un hospital psiquiátrico. Una vez allí la psiquiatra Katherine McMichaels (Barbara Crampton) creerá en la inocencia de su paciente y se unirá a este último, y al agente de policía Buford 'Bubba' Brownleea (Ken Foree), para formar un equipo con el que volver a la casa donde los dos doctores realizaron su trabajo con el único fin de saber qué pasó alli y de dónde provienen las criaturas que ambos trajeron a nuestra dimensión por medio de sus investigaciones.




Aunque la repercusión de From Beyond quedó lejos de la obtenida por Re-Animator , algo que no impidió que ganará en el Festival de Sitges de 1986 los premios a mejores efectos especiales y banda sonora original, como obra cinematográfica debe ser destacada y recuperada por distintos motivos tanto estéticos como conceptuales. El primero y más importante es por ser un delirio de látex, efectos animatrónicos y maquillaje sólo comparable al llevado a cabo por el mismo Brian Yuzna, productor del film, en Society, su viscoso y lúbrico debut como director de largometrajes. Pero el trabajo de Stuart Gordon va mucho más allá, ya que la creación de las monstruosidades pobladoras de la cinta que nos ocupa posiblemente sean las más retorcidas, excesivas y deliciosamente desagradables que dio el cine de género durante la década de los 80, llegando a superar al alienígena multiforme y adaptativo que Rob Botin creó para el remake de La Cosa, rodado en 1982 por un John Carpenter al 100% de sus capacidades como narrador.




Las aberraciones inhumanas comandadas por el Doctor Petrorius e ideadas por unos enormes equipos de maquillaje y efectos especiales formado por técnicos tanto americanos como italianos (el film se rodó en el país europeo, como sucedió con otras producciones de Empire Pictures de los 80), y entre los que comenzaban a despuntar unos jóvenes Robert Kurzman y Greg Nicotero, parecen una hiperbolización grandguiñolesca y excesiva hasta lo prohibitivo de la "Nueva Carne" cronenbergiana. Ya sólo por la presencia de esos monstruos deformes hasta lo delirante, inconcebibles en el actual cine del siglo XXI tan conservador y aséptico, y el uso casi cómico de colores pastel. el rosa y el azul, para exponerlos en pantalla deberián copar un puesto de  honor dentro del cine gore y recibir el reconocimiento que merecen por la osadía formal y moral de aquellos que los concibieron sin pararse a pensar en sensibilidades, censuras o limitaciones presupuestarias a manos de los productores que se atrevieron a financiar su locura.




Pero no sólo de una interminable orgía gore vive From Beyond. Tras su apariencia de delirio pulp y exploit anida la esencia gótica y mórbida de H.P. Lovecraft, aunque Gordon, Paoli y Yuzna convierten en explicitud y lascivia todo lo que en la palabra escrita del novelista de Providence era contención perversa y represión sexual. Uno de los mayores logros del director de Dagon: La Secta del Mar o Fortaleza Infernal es conseguir transmitir no sólo la atmósfera desasosegante relacionada con las bestias interdimensionales que aparecen en la nuestra gracias a la máquina "The Resonator", sino también las mutaciones físicas graduales que el Doctor Tillinghast experimenta en su físico tras convertirse en uno de los conejillos de indias del ya mencionado aparato, consiguiendo extrapolar a la platea esa sensación de dolor agudo y punzante sufrido por el protagonista y que se extiende de forma vírica al resto de personajes habitantes de la historia.




Aunque Jeffrey Combs y Barbara Crampton ya aparecían como actores principales en Re-Animator, los roles que ejercieron en From Beyond poco tienen que ver con los que allí interpretaron. El Doctor Herbert West del film de 1985 es el polo opuesto del Thillinghast del film que nos ocupa, el primero fue abordado por el actor de Faust: La Vanganza Está en la Sangre desde la contención y la total ausencia de humor, lo que paradójicamente volvía mucho más cómica su labor. En cambio el segundo exige una entrega mucho más física, exagerada y sobreactuada y en ese sentido Combs, como pudimos ver en obras como Agárrame a Esos Fantasmas (The Frighteners), también es un maestro. Bárbara Crampton deja de lado el perfil de universitaria cándida pero sexy para dar vida a la segura y obsesiva Doctora McMichaels, que revelará también su lado más lascivo en una ya mítica escena tomando el rol de dominatrix embutida en látex ayudando a confirmar su fama de scream queen durante la segunda mitad de los años 80.




A la presencia de Jeffrey Combs y Barbara Crampton debemos sumar la de dos personajes clave en la trama de From Beyond, aunque ambos se encuentren entre los secundarios del proyecto. Por un lado tenemos a un sádico y pervertido Ted Sorel que por desgracia no tiene los suficientes minutos como ser humano en pantalla para que el guión pueda desarrollar adecuadamente su personalidad cargada de brutalidad y parafilias sexuales enfermizas, pero tras su "transformación" ofrece momentos para la estantería del recuerdo. Por otro lado contamos con la presencia de Ken Foree, un icono de la serie B que ha intervenido en clásicos como Zombi (Dawn of the Dead), The Lords of Salem o La Matanza de Texas III y cuya fisicidad rotunda da solidez a su papel de rudo policía superado por los hechos sobrenaturales a los que se enfrenta junto a sus compañeros de fatigas.




From Beyond triunfa gracias a su mixtura de géneros, ecos que van desde las producciones de Roger Corman hasta las de la Hammer Films, naturaleza lacerante, afán por revolver el estómago del espectador e intención de seguir extendiendo en celuloide la palabra de Howard Philip Lovecraft, aunque sea contradiciendo algunas de las señas de identidad del autor, algo que en un futuro volvería a hacer, pero en el mundo del arte secuencial, el guionista británico Alan Moore con obras como Neonomicon o Providence. Como bien hemos dicho el segundo largometraje en labores de dirección de Stuart Gordon no consiguió la fama que sí se labró, por méritos propios, el primero, pero poco a poco "Re-Sonator" va consiguiendo el título de obra de culto que lleva mereciendo desde hace años como ejemplo impecable de cine extremo, radical y hasta casi ofensivo.


jueves, 12 de septiembre de 2013

Re-Animator, el posmoderno Prometeo



Título Original Re-Animator (1985)
Director Stuart Gordon
Guión Dennis Paoli, William Norris y Stuart Gordon basado en los relatos de H.P. Lovecraft
Actores Jeffrey Combs, Bruce Abbott, Barbara Crampton, David Gale, Robert Sampson, Gerry Black





Después del triunfo en los 70 del cine de terror, más o menos, realista con obras clave como La Matanza de Texas de Tobe Hooper, La Noche de Halloween de John Carpenter o La Última Casa a la Izquierda y Las Colinas Tienen Ojos, ambas de Wes Craven, en la década posterior al género no le quedó más remedio que renovarse. Explotada la fiebre zombie, teniendo un ya cansino revival en la actualidad, a manos de George A. Romero en Estados Unidos o Lucio Fulci en Europa y bastante manoseada a esas alturas la fórmula de la vertiente sobrenatural con El Exorcista o La Profecíacon sus correspondientes secuelas, le tocó a la rama gore renovar este tipo de celuloide.




En los 80 el gore se hizo un hueco, más que en las salas cinematográficas, en los por aquel entonces pujantes videoclubs, gracias a obras como Posesión Infernal (Evil Dead) de Sam Raimi, Mal Gusto de Peter Jackson o El Día de los Muertos del ya mencionado George A. Romero. Para la llegada del éxito y la repercusión de este subgénero, sobre todo en Estados Unidos, fueron muy importantes los nombres del filipino Brian Yuzna y el norteamericano Stuart Gordon. La obra inicial como productor del primero y director del segundo fue Re-Animator, una cinta realizada en 18 días con un presupuesto ínfimo y unos medios paupérrimos que tras un considerable éxito de público y crítica en su estreno pasó a caer en el olvido, para más tarde convertirse con el tiempo en un clásico incontestable dentro de este tipo de films de terror.




Herbert West, estudiante, es expulsado de la universidad de Zurich (Suiza) por realizar experimentos inhumanos. De vuelta a Estados Unidos se matriculará en la Universidad Miskatonic donde continuará con su trabajo. El mayor logro de West es haber conseguido crear un suero capaz de revivir tejidos muertos. Tras experimentar con varios animales decidirá utilizarlo con seres humanos. En el proceso recibirá la ayuda de Daniel Cain, un estudiante ejemplar que colaborará con West a pesar de las reticencias de Megan, su novia e hija del decano de la universidad. El decano es a su vez colega del Dr Carl Hill, profesor de la universidad que tendrá un enfrentamiento con Herbert cuando descubra cuán lejos han llegado sus experimentos.




Re-Animator está basada en un conjunto de relatos cortos llamados Herbert West: Reanimador nacidos de la pluma del célebre escritor estadounidense H.P. Lovecraft. La adaptación a guion cinematográfico fue ideada por Dennis Paoli, profesor experto en literatura gótica, ocupándose de trasladar el relato del autor de Providence a la actualidad sin perder la esencia del mismo, William Norris, que se ocupó de perfilar la personalidad de Herbert West y el mismo Stuart Gordon, director del film y debutante en el mundo del largometraje con la obra que nos ocupa tras pasar años siendo director artístico dentro de su propia empresa teatral, Organic Theatre, en la que se formaron actores como Joe Mantegna o Dennis Franz.




Ver a día de hoy Re-Animator, casi 30 años después de su estreno, hace que sus múltiples virtudes solapen los escasos fallos que pueda tener, la mayoría relacionados con el escaso presupuesto. Sorprende que una película tan humilde, ideada por cineastas novatos y adscrita a un género que no se toma en serio a sí mismo, esté llevada a cabo con tanto oficio y profesionalidad. Este es uno de esos casos de alineación planetaria en la que un grupo de trabajadores se unen y dan lo mejor de sí mismos para parir una obra atemporal, llegando a serlo a tal nivel como para que el resto de proyectos en los que se embarquen los implicados en años posteriores siempre sean medidos por el rasero de este gran éxito.




Porque es un hecho que Brian Yuzna, Stuart Gordon o Jeffrey Combs nunca volvieron a saborear las mieles del éxito paladeadas con Re-Animator. Porque hablamos de una cinta en la que convergieron las dotes para la teatralidad de Gordon, el olfato para la producción de Yuzna (aún no había debutado como director, lo haría cuatro años después con la divertida y excesiva Society), el oficio de un destacable equipo técnico (fotografía, maquillaje, dirección artística, polémica banda sonora incluida) y la entrega de un pequeño grupo de actores tomándose completamente en serio unos personajes nacidos como estereotipos identificables para, en casos como los de el Dr Hill y el decano Halsey, más tarde convertirse en algo completamente diferente.




Aunque Re-Animator está basada en los ya mencionados relatos de H.P. Lovecraft de los mismos sus creadores conseguirían captar sus conceptos y resoluciones formales, pero no la atmósfera (eso sólo lo lograrían con rotundidad años después en la muy estimable Dagon: La Secta del Mar, aquí en España y dentro de la mediocre, pero añorada, Fantastic Factory). También tiene una gran deuda con Frankenstein, tanto con la novela de Mary Shelley como con las distintas adaptaciones cinematográficas que directores como James Whale o Terence Fisher, entre otros, llevaron a cabo durante la primera mitad del siglo XX. 




Porque la ópera primera como realizador de Stuart Gordon es un travieso juego posmodernista en el que se aúnan referencias cinematográficas que van desde la ya citada Evil Dead de Sam Raimi (el humor negro, el tono slapstick de algunos momentos) o los films de Roger Corman y la Hammer Films (el fallecido actor británico David Gale, el Doctor Hill, parecía en el largometraje una especie de villano salido de aquella mítica productora) pasando por el cine de zombies de George A. Romero con todo ese excesivo, pero justificado, festival de resucitados y vísceras con el que nos deleita la obra en su recta final.




De Re-Animator llama la atención que se toma su tiempo para arrancar, a diferencia de otros films dentro del gore que son un festín de vísceras desde su minuto uno. Lo más curioso es que el prólogo en el que se establece el tono y la puesta en escena del largometraje estuvo a punto de no rodarse, pero fue el mismo Brian Yuzna el que recomendó a Stuart Gordon que lo incluyera para que el espectador no se quedara fuera de juego. Porque como comento la "acción" no aparece en escena hasta que se nos han presentado los personajes, sus relaciones personales o profesionales y se ha establecido bien el contexto espaciotemporal en el que se moverán los mismos.




El trabajo de Stuart Gordon es magnífico e inusual para un debutante. Se percibe mucho su labor previa en el teatro, su manera de rodar a los actores y la interacción existente entre estos, pero según comentaba el veterano director de fotografía, Marc Ahlberg,  uno de los dos que trabajaron en el film, el autor de Fortaleza Infernal le pedía movimientos de cámara que eran imposibles o inadecuados para el trabajo llevaban a cabo. De modo que el cineasta fue aprendiendo el oficio sobre la marcha, aunque viendo el resultado nadie diría que era un neófito en dichas lides. Primeros planos para el lucimiento de los actores, travellings elegantes,  tomas largas sencillas a la par que elaboradas, y todo rematado con el inmenso trabajo de montaje de Lee Percy que, en palabras de Yuzna y Gordon, fue clave para dar forma al proyecto en su fase final.




Pero cuando la casquería decide entrar en escena es cuando Re-Animator se adentra en su ya mítico exceso granguiñolesco. Tras la reanimación del primer cadáver en la morgue todo es un carrusel de barrabasadas en las que el humor negro, la mala baba y la diversión se hacen con la velada. Regalándonos así  la obra momentos míticos como la reanimación del decano Halsey, el asesinato del Doctor Hill  por decapitación y todo lo que implica su resurrección, ya sean los paseos de su cuerpo llevando la cabeza en una bandeja (momentos que parecen salidos del cine mudo y la comedia física) o la ya mítica y perturbadora escena en la que dicha testa abusa sexualmente del personaje de Megan, con una Barbara Crampton convertida en todo un icono erótico dentro del género.




Jeffrey Combs, ese hombre. Para un servidor no hay duda, Herbert West es un personaje a la altura del Ash Williams de Bruce Campbell. Un inolvidable mad doctor de la vieja escuela completamente desquiciado que, en casi todo momento, se toma con naturalidad verse rodeado de muertos a los que ha devuelto la vida. El actor estadounidense, con no poca inteligencia, crea desde la contención y alejándose completamente de la equívoca idea de sobreactuar un icono del cine moderno. Pero el personaje más importante sería el de Daniel Cain al que da vida un magnífico Bruce Abbot, aportando la perspectiva racional. Él es el personaje que sirve de conexión para que el espectador entre de lleno en la locura planteada por el largometraje y empatice con su desdicha, resaltando su labor actoral en pasajes como el de su reacción a la primera resurrección en la morgue.




Y si de alguna manera podemos destacar a Robert Sampson por pasar de la elegancia a lo visceral con su papel del decano Ashley (puede que el más deudor del monstruo de Frankenstein de Mary Shelley) y a una Barbara Crampton pizpireta y sexy no podemos obviar el enorme trabajo del inglés David Gale como el Doctor Hill. Con porte británico, pareciendo una mezcla entre Christopher Lee y Boris Karloff, el villano estirado y presuntuoso al que da vida Gale gana enteros a lo largo del metraje una vez ha sido decapitado y resucitado. Porque esa cabeza no sólo es la imagen más icónica, junto al color verde del suero de West, del film, también uno de los más lascivos y enfermizos villanos de la historia del género, siendo el epicentro de escenas sencillamente inolvidables a lo largo del metraje.




Re-Animator de Stuart Gordon y Brian Yuzna (entrañables señores que tan pronto realizan piezas de terror inclasificables como escriben y producen films para toda la familia como Cariño, He Encogido a los Niños) es a día de hoy un clásico con todas las letras dentro de su género. Una de las películas estandarte del cine gore y el prematuro éxito de sus máximos responsables como creadores de ficción que nunca han podido volver a repetir, ya sea juntos o por separado. A día de hoy es idolatrada en infinidad de países, entre ellos España, por hordas de fans, gente especializada en el género y hasta críticos de prestigio como el recientemente fallecido Roger Ebert, declarado fan de la obra desde su mismo estreno allá por 1985.




Tras su éxito y posterior revalorización nacieron dos secuelas a manos de Brian Yuzna. La Novia de Re-Animator (1989), título que es un explícito tributo a La Novia de Frankenstein (James Whale, 1935), y Beyond Re-Animator (2003) esta tercera parte ya gestada dentro de la productora española Fantastic Factory. Ambas serán "reanimadas" en breve para comentarlas debidamente a manos de un servidor por estos lares y seguir de esta manera hablando del legado de un clásico moderno que dio lugar a cómics, música, figuras coleccionables, juegos de mesa, los consabidos plagios y variantes cinematográficas y hasta un muy peculiar musical off- Broadway.


jueves, 18 de noviembre de 2010

Dagon: La Secta del Mar, o chamada de Cthulhu



Título Original: Dagon, la Secta del Mar (2001)
Director: Stuart Gordon
Guión: Dennis Paoli basado en relatos de H.P Lovecraft
Actores: Ezra Godden, Francisco Rabal, Raquel Meroño, Macarena Gómez, Brendan Price, Birgit, Bofarull, Ferran Lahoz, Alfredo Villa, José Lifante




La Fantastic Factory fue un proyecto entrañable de nuestro cine. Allá por el año 2001 el productor catalán Julio Fernández se asoció con el director filipino Brian Yuzna para realizar una serie de películas fantásticas y de terror de corte internacional con las que conquistar un mercado más amplio. El resultado fue un cúmulo de memorables películas mediocres que más que de serie B a veces llegaban clasificarse como Z y de las que sólo destacarían de manera notable las realizadas por Jaume Balagueró y Paco Plaza. Aunque yo le guardo especial cariño a Faust, la Venganza Está en la Sangrede la que hablaré proximamente, y a esta que nos ocupa, Dagon, la Secta del Mar, uno de los más logrados largometrajes de la productora.




El escritor norteameriano H.P. Lovecraft no ha tenido mucha suerte a la hora de que se adaptaran sus textos al medio cinematográfico o televisico. Curiosamente un producto tan modesto y poco pretencioso como Dagon, la Secta del Mar es una de las películas que con más fidelidad ha llevado su mórbido y personal mundo literario a imágen real. Stuart Gordon ya se introdujo en el mundo del autor de La Llamada de Cthulhu, de manera poco ortodoxa, con la obra de culto dentro del subgénero gore, Re-Animator (1985), pero esta vez se ciñe más a los escritos del autor originario de Providence mezclando el relato homónimo con la historia corta La Sombra Sobre Innsmouth.




También llama profundamente la atención y siendo su director alguien como el norteamericano Stuart Gordon la influencia. intencionada o no, que se puede notar en la trama de la incomensurable ¿Quién Puede Matar a Un Niño?, (1976) obra maestra dentro del fantaterror español facturada por el gran Narciso Ibáñez Serrador. Con aquella comparte un pueblo misterioso como localización, la hostilidad de sus habitantes y el problema con el idioma que sufren los protagonistas por ser extranjeros y añadiendo una inteligente pátina de incomunicación que sirve de añadido para dificultar la supervivencia de los personajes y su relación dialéctica con los distintos lugareños del pueblo ficticio de Imboca, cuyo nombre real es Combarro y se encuentra en Pontevedra.




Gracias al, en principio, escueto diseño de producción, la dirección artística, los efectos digitales y de maquillaje y al, buen hacer de Stuart Gordon detrás de las cámaras, Dagon transmite esa sempiterna sensación de amenaza anfibia, con una omnipresente lluvia acentuando la atmósfera húmeda y opresiva en la que los habitantes del pueblo se mueven como zombies por callejones oscuros y edifucaciones con reminiscencias góticas. También pasa el film la prueba de cambiar el Innsmouth original del relato, localizado en Massachusets, y situarlo en Galicia sin que el cambio quede ridículo o forzado y encontrando numerosas similitudes estéticas y conceptuales en el folclore propio de la zona.




Lo peor del film, la mayor parte del reparto de actores. Desde un imberbe Ezra Godden que hace lo que puede pero sin convencer demasiado, a una Raquel Meroño que se defiende bien con el inglés aunque a parte de algo de carnalidad no añade demasiado y una Macarena Gómez expresando mucho más con su rostro que con los diálogos, aunque su presencia se antoja magnética y conseguida en grado sumo. El mejor  del casti, como es lógico, es el gran Paco Rabal en la pìel del vagabundo, Ezequiel, utilizando una mezcla de spanglish castizo entrañable y protagonizando momentos memorables. Lo más destacado, la bestial escena final de su personaje, lo peor, que tras su intervención aquí nunca volvimos a ver actuar unos de los intérpretes más grandes que ha conocido Europa, ya que falleció al poco tiempo.




Un modesto y admirable producto de serie B Dagon, la Secta del Mar, puede enorgullecerse de ser, desde su humildad, uno de los films más fieles al espíritu y la esencia del imaginario literario de Howard Philips Lovecraft y uno de los trabajos más memorables de la ya extinta Fantastic Factory. Stuart Gordon en los últimos años alterna sus intervenciones en la serie Master of Horror con un cine de género con más pretensiones alejado del terror (Edmond, Stuck). Pero a mí me sigue convenciendo más su vertiente exagerada, retorcida y lasciva dentro del gore .Y eso que hablamos de un señor que llegó a ser un reputado y vanguardista director de escena teatral en sus inicios.