Mostrando entradas con la etiqueta george clooney. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta george clooney. Mostrar todas las entradas

sábado, 4 de abril de 2020

Transgresión Continua Express 2020 - Marzo


Yo Soy Dolemite (Craig Brewer, 2019) - Scott Alexander y Larry Karaszewski vuelven a los terrenos de El Escándalo de Larry Flynt, Man on the Moon o Ed Wood junto a un carismático Eddie Murphy para rendir cariñoso tributo al cómico Rudy Ray Moore y al blaxploitation más casposo.




The Gentlemen: Los Señores de la Mafia (Guy Ritchie, 2020) Con The Gentlemen Guy Ritchie vuelve triunfalmente a sus raíces mafiosas para reformularlas, madurando su discurso, haciendo un inteligente uso del metalenguaje y luciendo un casting de punta en blanco carismático y elegante.



Suburbicon (George Clooney, 2017) Como si una bocanada de bilis salpicara un cuadro de Norman Rockwell, con Suburbicon George Clooney, Grant Heslov y los Coen basculan entre el drama y la sátira retratando a la familia americana media con una dosis de veneno impropia de Hollywood



Ladrón de Bicicletas (Vittorio De Sica, 1948) - Epítome del neorrealismo italiano, retrato desnudo y despojado de artificio por parte de Vittorio de Sica en el que una simple bicicleta transmuta en metáfora del futuro arrebatado en un país devastado por la guerra.



Call Me By Your Name (Luca Guadagnino, 2017) - Ecos del Bernardo Bertolucci de Soñadores y Belleza Robada resuenan en esta historia sobre primer amor y despertar sexual en la que no entro del todo por su tono lacónico y contemplativo en exceso. Magistral labor de sus dos actores.



La Guerra de Charlie Wilson (Mike Nichols, 2007) - Biopic sobre el congresista Charlie Wilson en el que Aaron Sorkin y Mike Nichols retratan con ironía la política exterior de Estados Unidos y sus consecuencias. Destacable en puesta en escena y reparto, pero blanda como sátira.



El Gabinete del Doctor Caligari (Robert Wiene, 1920) - Precursora del expresionismo alemán, adelantada a su tiempo en estructura narrativa, puesta en escena y diseño de producción, a cien años de su estreno mantiene intacta su capacidad de fascinación y naturaleza pesadillesca.



El Hoyo (Galder Gaztelu-Urrutia, 2019) Brutal parábola hobbesiana con un ojo en Cube (Vincenzo Natali, 1997) y otro en las distopías de Stephen King escritas como Richard Bachman. El visionado de El Hoyo se antoja todavía más descorazonador y escalofriante en pleno estado de alarma y cuarentena a nivel mundial.



Castle Freak (Stuart Gordon, 1995) - El equipo de Re-Animator volvía a reunirse, bajo el amparo de la Full Moon Features, con otra adaptación de H.P. Lovecraft. Cuento gótico deudor del terror italiano de los 80 con poco interés y alejado de los mejores trabajos de Stuart Gordon.




Ceremonia Sangrienta (Jorge Grau, 1973) - Revisitación de la figura de Elizabeth Báthory cuyo mayor acierto reside en su configuración del vampirismo como una supuesta afección alejada de cualquier lectura sobrenatural. Estimable, pero lejos de los mejores trabajos de Jorge Grau.

viernes, 23 de diciembre de 2011

The Ides of March, beware them





Título Original The Ides of March (2011)
Director George Clooney
Guión Grant Heslov, George Clooney y Beau Willimon basado en la obra de teatro de este último
Actores Ryan Gosling, George Clooney, Paul Giamatti, Philip Seymour Hoffman, Marisa Tomei, Evan Rachel Wood, Max Minghella, Jeffrey Wright




En 2002 el carismático, atractivo y competente actor norteamericano George Clooney sorprendió a propios y extraños con su memorable debut en la dirección cinematográfia, Confesiones de Una Mente Peligrosa. El film, que se basaba en la autobiografía (no autorizada según el autor, con toda la ironía que ello conlleva) del presentador y supuesto agente encubierto de la CIA Chuck Barris, era una rareza rodada con una solidez inusual, escrita con inteligencia (la del genial Charlie Kauffman) y protagonizada por un memorable Sam Rockwell con las espaldas bien cubiertas por secundarios de relumbrón como Julia Roberts, Drew Barrymore o el mismo Clooney.




La consagración le llegó en 2005 con una pequeña joya titulada Buenas Noches y Buena Suerte, escrita con su amigo y colaborador Grant Heslov (director de esa comedia divertidísima que es Los Hombes que Miraban Fïjamente a las Cabras). El film tenía como telón de fondo el impacto que produjo la caza de brujas del senador McCarthy en la televisión americana, concretamente en la cadena CBS y en el programa comandado por el periodista Edward R. Murrow (inmenso David Strathairn) y fue un éxito de taquilla excelentemente recibidio por la crítica, acumuló decenas de nominaciones o premios y confirmó a Clooney como un director talentoso e inteligente al que convenía seguir muy de cerca.




Tres años después el intérprete se puso otra vez detrás de las cámaras con la comedia Ella es el Juego (Leatherheads) que según comentan (yo no la he visto aún, ya que la presencia de Renee Zellweger hace que me piense mucho ver una producción en la que ella participe como actriz) quería resucitar la screwball comedy americana de los años 40 con éxito dispar. En el reparto el mismo Clooney como protagonista y ese actor que vendría a ser un émulo contemporáneo (pero no tan talentoso o icónico) de James Stewart como es John Krasinski. Algún día que me encuentre con la guardia baja la veré y comentaré como es debido.




Los Idus de Marzo es la cuarta película de Clooney como director, está basada en la obra de teatro Farragut North de Beau Willimon (también co guionista del film junto al mismo director y Grant Heslov) y confirma sus magníficas dotes, no sólo para la interpretación, sino también para la dirección, escritura y como no, financianción de sus propios proyectos como cineasta. Un producto que mirando al presente es capaz de sustentar sus bases en cine pretérito, sobre todo el de corte político ideado en los años 70 en Estados Unidos. A partir de aquí algunos spoilers de la trama.




Stephen Meyers (Ryan Gosling) es el joven y prometedor director de comunicación de la campaña electoral del gobernador demócrata Michael Morris (George Clooney) que se presenta a las primarias en representación de su partido. Poco a poco Steve se dará cuenta de la rivalidad desmedida, los chantajes y malas artes que se esconden detrás del mundo de la política americana, de cómo compañeros del mismo partido se pisotean los unos a los otros o peor aún, llegando él mismo a dudar de la integridad del candidato para el que está trabajando y al que le está ofreciendo su lealtad y talento, cuando entre en escena Molly (Evan Rachel Wood) una chica ayudante en las elecciones.




Drama político con toque de thriller resuelto con pericia en la dirección, interpretado con oficio (con ese reparto el trabajo estaba hecho antes de poner en marcha la producción) y escrito con aplomo. George Clooney confirma sus aptitudes como cineasta y guionista con personalidad, su caso es bastante parecido al del actor Ben Affleck, aunque este último esté mostrando su interesante impronta como director dentro del género policíaco. Por lo tanto The Ides of March es un proyecto competente, instructivo y bastante desesperanzador en su mensaje.




Es de alabar que un militante demócrata como George Clooney, que incluso, si mal no recuerdo, hizo campaña para candidatos a la presidencia como John Kerry o Barack Obama, decida llevar a imágenes una obra de teatro que no deja precisamente en buen lugar a ese partido (el suyo) que ha tenido en la Casa Blanca a mandatarios como John F. Kennedy Lyndon B, Johnson o Bill Clinton. Aunque cierto es que dicha elección por parte del protagonista de Batman & Robin tiene un sentido completamente lógico y desarmante.




La intención de Clooney y sus guionistas es clara. Poner en la palestra al candidato progresista perfecto para la presidencia de la democracia (supestamente) más grande del mundo libre, retratándolo (retratándose, recordemos que el mismo actor interpreta el papel de Mike Morris) como un hombre comprometido, que sin ser practicante de ninguna religión en concreto defendería a todo ciudadano que quisiera ejercer la suya, mostrándose flexible con temas como la pena de muerte o los ataques preventivos contra países extranjeros y ambicioso en lo que a política exterior se refiere, para finalmente mostrarnos ese lado oscuro (que lo humaniza de manera rotunda) que en realidad oculta y que no nos es ajeno a niguno de nosotros como individuos.




Stephen Meyers (Ryan Gosling, poco qué decir ya de uno de los actores más talentosos de su generación) es un joven idealista que ama el mundo de la política y que finalmente se deja seducir por los cantos de sirena de un panorama que realmente no conoce, donde el juego sucio, la hipocresía, el doble rasero e incluso la amoralidad están a la orden del día. Él depositó todas sus esperanzas en Mike Morris (Clooney, muy bien delante de la cámara, mejor detrás de ella) y su jefe y maestro Paul Zara (Philip Seymour Hoffman, otro del que ya no hay mucho que decir) para finalmente ser traicionado por ambos, llegando a tomar conciencia de una realidad mucho más despótica de lo que él hubiera imaginado.




Viendo The Ides of March también me vino a la mente durante muchos de sus pasajes, sobre todo en los que se apela más a la tensión (como el de esa enorme bandera americana separando a un político lanzando promesas y a sus colaboradores hablando de conspiraciones entre bambalinas, el de la llamada de "Molly" al gobernador en pleno discurso con la consiguiente inolvidable cara de Clooney o la conversación furtiva en la cocina), el mejor Alan J. Pakula, o lo que es o mismo, el que firmara films tan interesantes dentro del thriller político como Todos los Hombres del Presidente o El Último Testigo (The Parallax View), pero aderezado el conjunto con algunos leves apuntes del Oliver Stone de la magnífica JFK: Caso Abierto o la reivindicable Nixon (esas reuniones clandestinas en parques aislados y alejados del mundanal ruido)




Cine militante, comprometido, arriesgado y acabado con profesionalidad. Podría haber dado más de sí, pero su simple naturaleza ya es tan meritoria como reconfortante. Clooney lanza sus aguijones contra el radicalismo bipartidista de su país, deja en evidencia tanto a demócratas (una pena que Paul Giamatti no comparta más escenas con Seymour Hoffman, porque cada vez que cruzan palabras saltan chispas) como a republicanos, no retratando tampoco de manera muy halagüeña a los periodistas (Marisa Tomei hace lo que puede, que no es poco) y depositando el balón (político, ético y moral) en el tejado del mismo espectador cuando ese magnífico Ryan Gosling rompe en el último primer plano del film la cuarta pared con una mirada entre inquisitiva y apesadumbrada que nos hace pensar muchas cosas. Que el cine actual de pie a tan sencillo pero valioso acto no tiene precio.


miércoles, 8 de julio de 2009

Confesiones de Una Mente Peligrosa, espías, mentiras y telebasura



Título Original: Confessions of a Dangeroues Mind (2002)
Director: George Clooney
Guión: Charlie Kauffman, basado en la novela de Chuck Barris
Actores: Sam Rockwell, Drew Barrymore, George Clooney, Julia Roberts, Rutger Hauer





A todos aquellos que crean que los primeras muestras como gran director del actor George Clooney surgieron en esa obra maestra llamada Buenas Noches y Buena Suerte, les recomieno que echen un vistazo a la ópera prima como cineasta del protagonista de Abierto Hasta el Amanecer, Confesiones de Una Mente Peligrosa, que adapta la autobigrafía (no autorizada según el muy original título) del presentador de televisión americana Chuck Barris.




Barris fue el creador de la telebasura americana y dio forma a esos ridículos programas sobre parejas y citas entre desconocidos o los que mostraban a cantantes pésimos que eran abucheados y denigrados por el respetable, demostrando que un tipo sin talento era capaz convertirse en un productor de éxito en en la televisión y batir records de audiencia mostrando productos infectos que se hacían de oro mostrando las bajezas del ser humano y que por desgracia llegan hasta nuestros días.




Pero el escándalo llegó cuando Barris editó sus memorias en el año 1984, en ellas dio a entender que formó parte de los servicios de inteligencia americana, la CIA, durante la guerra fría, que fue agente encubierto, que viajaba de carabina con los concursantes de sus programas para cumplir sus misiones en el extranjero y que asesinó a más de 30 personas, todo suena a rocambolesco y disparatado, pero tanto si es cierto (que lo dudo) como si es todo una patraña, en ese libro había abundante material para hacer una película.




Confesiones de Una Mente Peligrosa
está tan bien realizada tecnicamente que ya desde su estreno en el festival de Berlín del 2002 se empezó a rumorear que en realidad no estaba rodada por el propio Clooney (se comentaba que su amigo y socio Steven Soderbergh se la había dirigido entre las sombras), su segunda cinta desmentiría estas teorías mostrando al actor/director como un soberbio autor. Clooney no deja la cámara quieta un segundo, sus planos son complicados pero siempre en concordancia con la historia que nos narra y su estilo televisivo, en la forma la cinta se emparenta al estilo de los Coen, aunque en su fondo se deja notar la ironía de un Robert Altman y la acidez (más moderada por supuesto) de un Todd Solondz, pero eso es por el excelente guión, adaptado de la novela de Barris por el posiblemente mejor escritor cinematográfico del cine actual, el inmenso Charlie Kauffman, autor de los libretos de joyas como Adaptation, Eternal Sunshine of the Spotless Mind o Cómo Ser John Malkovich.




Como se ha podido ver en un par de entradas previas de este blog, un servidor siente una gran admiración por el actor Sam Rockwell, un talentoso señor al que le dan muy pocos papeles protagonistas pero que sabe explotar tanto los secundarios que les ofrecen que a veces llega a eclipsar a sus compañeros de reparto que en principio tienen más peso en la trama que él, (La Milla Verde, Los Impostores). En la cinta que nos ocupa Rockwell está en su salsa, carismático, gracioso, repelente, moviendo su personaje con pericia entre el drama y la comedia y mostrando un química más que notable con una redondita y entrañable Drew Barrymore. Como secundarios cumplen con solvencia el mismo Clooney, un intachable Rutger Hauer como asesino estrambótico y una Julia Roberts memorable como agente de la CIA.




Confesiones de Una Mente Peligrosa es una ácida, cruel y muy crítica visión sobre la televisión americana y sus servicios de inteligencia (mostrados como un grupo de incompetentes de gatillo fácil). Nunca sabremos a ciencia cierta si la historia que nos cuenta Barris en su libro y este film, relacionada con su supuesta pertenencia a la CIA es real, pero la misma dio pie a un excelente obra que debería ser revisionada por la excelente calidad que destila en todos sus apartados, pero bueno, si tenemos en cuenta que se estrenó en cines hace 6 años y aún no ha sido editado en dvd en España, pues poco más podemos hacer.