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sábado, 26 de septiembre de 2015

Beyond Re-Animator, el gabinete del Doctor West



Título Original Beyond Re-Animator (2003)
Director Brian Yuzna
Guión José Manuel Gómez y Miguel Tejada Flores
Actores Jeffrey Combs, Jason Barry, Elsa Pataky, Simón Andreu, Santiago Segura, Lolo Herrero, Raquel Gribler, Enrique Arce, Nico Baixas, Bárbara Elorrieta





Para el año 2003 la Fantastic Factory ya había dado muestra de lo que era capaz, para bien o para mal. La productora del filipino Brian Yuzna y el español Julio Fernández ya había parido mediocridades entretenidas como Faust: La Venganza Está en la Sangre, del mismo Yuzna, o Arachnid, de Jack Sholder, y por otro lado proyectos interesantes como Dagon: La Secta del Mar a manos de Stuart Gordon o Darkness, primera incursión internacional del cineasta catalán Jaume Balagueró. De modo que ya que la compañía estaba bien asentada el director de Society o las dos entregas de El Dentista decidió utilizar su nueva aventura como productor para llevar a cabo por fin la eternamente pospuesta tercera entrega de la saga Re-Animator, iniciada por su amigo Stuart Gordon con la cinta de culto, de título homónimo, en 1985 y a la que él dio continuación cinco años después con esa La Novia de Re-Animator que diseccionamos humildemente en la anterior entrada del blog.




Beyond Re-Animator se estrenó en el ya mencionado año 2003 como proyecto de la Fantastic Factory, de modo que la mayor parte de los equipos técnico y artístico estaba formada por profesionales españoles. El mismo Brian Yuzna se hizo con las riendas de la dirección, el guión lo escribieron el español José Manuel Gómez y el norteamericano Miguel Tejada Flores (con la colaboración no acréditada de Xavier Berraondo y, de nuevo, el propio Yuzna)  y como no podía ser menos el gran Jeffrey Combs repitió como el inolvidable Doctor Herbert West, único elemento imprescindible que no puede faltar en una entrega de la saga inspirada en las serie de relatos cortos Herbert West: Reanimador surgidos de la pluma del escritor norteamericano nacido en Providence, H.P Lovecraft, aunque esta vez la historia que vertebra al largometraje no está inspirada directamente en ninguno de esos relatos cortos que sí se usaron de manera más o menos explícita en las películas de 1985 y 1990.




Esta tercer entrega tiene lugar en una cárcel en la que el Doctor Herbert West (Jeffrey Combs) lleva recluido catorce años cumpliendo condena tras los hechos acontecidos en La Novia de Re-Animator. La llegada del prometedor e imberbe Doctor Howard Philips (Jason Barry), que guarda un oscuro secreto en su pasado que le relaciona con West, permite a este último volver a ponerse manos a la obra con sus inhumanos experimentos, esta vez usando como cobayas a los reclusos de la prisión a los que inocula su recién recuperado suero de color verde fluorescente, Con la ayuda de Philips y la intromisión de una ambiciosa periodista llamada Laura Olney (Elsa Pataky) así como la del sádico alcaide Warden Brando (Simón Andreu) nuestro científico loco favorito volverá a sembrar el caos, pero esta vez en una localización de la que nadie puede escapar. Como resultado tenemos una tercera entrega de Re-Animator que está a años luz de sus predecesoras, pero también un producto 100% Fantastic Factory en el que la escasez de medios y la mediocridad formal se suplen por medio de la mala baba, la brutalidad o la más disfrutable y salvaje desvergüenza.




Al igual que todas las piezas menores de la Fantastic Factory (la mayoría de ellas, para qué negarlo) Beyond Re-Animator es una Serie B orgullosa de serlo, un proyecto en el que Brian Yuzna y su séquito depositan más ganas y diversión que verdadero talento, siendo brutalmente fieles al gore tradicional y autoparódico que ha sido siempre la seña de identidad del filipino. Evidentemente en el proceso se notan las carencias de la producción como una localización no del todo aprovechada cuya enormidad se ve alaramantemente potenciada por el escaso número de extras que dan forma al grueso de los reclusos de la prisión, unos efectos digitales muy ajustados (pero sabiamente dosíficados para no delatar su naturaleza más que humilde) que se ven superados por los de maquillaje del gran Scream Mad George, una dirección de Brian Yuzna con más buenas intenciones que resultados y un reparto que hace lo que puede con los esquematizados personajes a los que tienen que dar vida, después de la muerte en algunos casos..




Por suerte Beyond Re-Animator no carece de ese afán por ser políticamente incorrecto, grosero y hasta sánamente desagaradable que anida en toda producción salida de la mano de Brian Yuzna consiguiendo llenar de simpatía, salvajadas y momentos disparatados, que mezclan el humor escatológico con el gore más descerebrado, casi todo el metraje de los ajustados 90 minutos que dura la cinta. Pasajes como el del arranque con el asesinato de Bárbara Elorrieta, la reanimación de Moses, todos los relacionados (sobre todo el de su descacharrante final) con el prisionero politoxicómano, Speedball, al que interpreta un desatado Santiago Segura, o los que tienen como protagonistas a la rata del personaje de Enrique Arce y el pene de otro de los secundarios ofrecen el lado más gamberro, travieso y de mal gusto del director de Progeny o Amphibious 3D y ahí la obra se hace fuerte para dar al espectador lo que busca en un proyecto tan ligero y carente de pretensiones como este.




Por suerte loas actores que dan forma al reparto, casi en su mayoría, están entregadísimos para dar forma a roles supeditados, necesariamente, a lo exagerado, la sobreactuación y el grand guiñol. Ahí tenemos a nuestro Simón Andreu dando vida al típico alcaide carcelario demente pero inyectándole, nunca mejor dicho, su propia personalidad (recordemos que el actor es habitual en las producciones internacionales rodadas en nuestro país por su dominio del inglés) una guapísima Elsa Pataky pasando de dama desvalida a femme fatale a lo largo del film, un muy macarra Enrique Arce como Cabrera o Nico Baixas recurriendo a su peculiar fisicidad para dar vida a Moses, por no mencionar al ya citado Santiago segura en su salsa. Por el lado negativo mencionar a un desganado James Barry como el Doctor Howard Philips (nombre y apellido que son una referencia directa a Lovecraft) que no sólo transmite cierta desgana durante toda su intervanción sino que también hace que en todo momento echemos de menos al inolvidable Daniel Caine al que dio vida en las dos primeras entregas de la franquicia un magnífico Bruce Abbot al que aquí se añora desde el minuto uno de metraje.




Pero si del casting tenemos que hablar ese seguro de vida llamado Jeffrey Combs vuelve a llevarse el gato al agua convirtiéndose en el mayor acierto de Beyond Re-Animator, con amplia diferencia. Herbert West vuelve a ser el rey de la velada y aunque esta vez la producción que protagoniza no está al nivel de la repercusión icónica que posee como personaje de ficción el actor de Edmond o Aún Sé lo Que Hicisteis el Último Verano vuelve a recurrir a la contención, la gestualidad petrea y la gelidez formal para retratar a este inteligente demente, este ser ajeno a cualquier tipo de empatía con otros humanos a los que considera conejillos de indias o en el mejor de los casos ayudantes para sacar adelante sus diabólicos planes con el suero reanimador al que él mismo dio forma cuando trabajaba en la universidad de Zurich en el arranque del film primigenio de 1985. El norteamericano no tiene  que esforzarse demasiado para eclipsar al resto de actores que comparten plano con él y eso el fan de la franquicia lo agradece considerablemente.




Aunque ya hemos comentado que como secuela de  Re-Animator y La Novia de Re-Animator no está a la altura de estas, Beyond Re-Animator respeta y enriquece, una vez más, el microcosmos de experimentos y muertos revividos de esta ya mítica saga, aunque en esta ocasión con unos resultados considerablemente más humildes e irregulares. Como producto gestado y nacido dentro de la Fantastic Factory esta tercera película sobre las correrías del mad doctor más icónico de los 80 es un subrpoducto de contrastada mediocridad que no elude serlo en ningún momento y gracias a ello su principal cabeza pensante, Brian Yuzna, puede sentirse libre de prejuicios para encadenar barbaridad tras barbaridad sin pensar demasiado en si la historia que está contando tiene sentido incluso como muestra de cine de género, ya que en un largometraje como el que nos ocupa la sinrazón y el "más todavía" forjan positivamente el proyecto.




Pero esa locura bañada en sangre y vísceras (que ciertamente podían haber abundado más a lo largo del metraje, pero el presupuesto parecíó no dar más de sí) protagonizada por personajes llevados al extremo del absurdo es suficiente para hacernos pasar un buen rato de evasión cafre y deslenguada mientras esperamos pacientemente que Yuzna encuentre financiación para realizar esa nueva trilogía formada por House of Re-Animator, Re-Animator Unbound y Re-Animator Begins con la que intentará dar nueva (no) vida a los experimentos del ínclito Herbert West vía "suero reanimador". Para finalizar adjuntamos un videoclip que no sólo hace más grande a Beyond Re-Animator sino también a la Fantastic Factory en general, aquella productora de cine nacida a destiempo pero que tuvo la valentía de hacer algunas de las películas más entrañables que ha dado el fantaterror contemporáneo en los últimos años. Re-Animate your feet!


lunes, 14 de septiembre de 2015

La Novia de Re-Animator, y Herbert West creó a la mujer



Título Original Bride of Re-Animator (2015)
Director Brian Yuzna
Guión Woody Keith, Rick Fry y  Brian Yuzna, basado e relatos de H.P, Lovecraft
Actores Jeffrey Combs, Bruce Abbott, Claude Earl Jones, Fabiana Udenio, Kathleen Kinmont, Mel Stewart, Mary Sheldon, Marge Turner, Johnny Legend





Cuatro años después del enorme éxito de la mítica Re-Animator, el productor de aquella, el filipino Brian Yuzna, trataba de idear una secuela en colaboración con los guionistas y el director de dicha obra de culto de 1985, Denis Paoli, William Norris y su amigo y compañero de fatigas Stuart Gordon. Los problemas surgieron cuando una productora japonesa decidió invertir en la gestación de dicha segunda parte exigiendo al futuro director de El Dentista o Faust; La Venganza Está en la Sangre comenzar inmediatamente el rodaje. De este modo el cineasta filipino se vio en la tesitura de trabajar a contrareloj y prescindir de sus colaboradores en la cinta primigenia en favor de tener todo a punto lo antes posible. Encontrándose entre la espada y la pared, el mismo Brian Yuzna tomó las riendas como director, productor y co guionista del proyecto y solicitó los servicios de Woody Keith y Rick Fray a la escritura del libreto, pareja que había creado el argumento de Society, la desopilante ópera prima detrás de las cámaras del co fundador de la entrañable Fantastic Factory.




En 1989 vio la luz La Novia de Re-Animator, una dignísima secuela, casi a la altura de la original, que no fue bien recibida por la crítica, viéndose en algunos países relegada a los videoclubs sin pasar por las salas comerciales. Esta nueva aventura protagonizada por los doctores Herbert West y Daniel Cain nuevamente se inspira en la serie de relatos Herbert West: Reanimador salidos de la mente del escritor  H.P. Lovecraft, basándose concretamente en el quinto y sexto, titulados El Horror de las Sombras y Las Legiones de la Tumba, pero añadiendo material de cosecha propia al guion que sirve como base al largometraje. Como comentamos el resultado del film es excelente, ya que no sólo se mantiene fiel a la esencia e idiosincrasia de la anterior entrega, sino que la enriquece ofreciéndonos por el camino el mismo Brian Yuzna la que sigue siendo la mejor película de su irregular, estrambótica y después de todo divertida filmografía.




En homenaje directo a La Novia de Frankenstein, aquella obra maestra con la que James Whale daba continuación a su mítica El Doctor Frankenstein en la que adaptó la novela homónima de Mary Shelley, Brian Yuzna aborda con esta secuela una extensión coherente en fondo y forma de Re-Animator, Después de colaborar como médicos de guerra en Perú los doctores Herbert West y Daniel Cain vuelven a la ciudad de Arkham para trabajar de nuevo en el instituto Miskatonic después de la masacre que allí se produjo y con ello avanzar en sus investigaciones con el suero creado en Zürich por West consiguiendo esta vez no sólo revivir a personas fallecidas sino también insuflar vida a miembros amputados u órganos independientes para con ello crear nuevas formas de existencia humana. Como apunte curioso mencionar que de lo acontecido al final de Re-Animator y cómo acabaron los personajes en sudamérica no se da explicación, pero más o menos quedea claro en un prólogo, no incluido en la cinta, que tenía lugar minutos después del final del film de Stuart Gordon.




Por suerte, y al igual que sucedía con la primera Re-Animator, esta secuela no es un festín de gore descerebrado al estilo de producciones como Premutos: El Ángel Caído, salida de la mano del alemán Olaf Ittenbach, carentes de coherencia interna y cuyo único fin es poner en sesión continua escenas de vísceras sin pies ni cabeza. Bride of Re-Animator es una pieza de género perfectamente estructurada, que al igual que su hermana mayor se toma su tiempo para contextualizar espaciotemporalmente la historia que va a narrar, desarrollar los personajes que la van a habitar o las relaciones interpersonales que estos van a compartir en pantalla. Yuzna y su pareja de co guionistas aprovechan para extender el microcosmos creado en el primer film enriqueciéndolo, añadiendo nuevos matices a los dos personajes principales, estrechando la relación de odio y admiración que les une y haciendo especial hincapié en cómo la ambición desmedida de Herbert West va en peligroso y descontrolado aumento.




Durante este proceso y mientras las distintas subtramas van encarrilándose, Brian Yuzna riega su largometraje con apuntes de humor negro sustentado en el slapstick y el humor físico (algo que también hacía su predecesora) aprovechando el director el juego y las múltiples posibilidades cómicas que brazos, piernas, dedos u ojos vivientes le ofrecen, pero sin llegar a cotas de hilaridad como las de la primera película, por mucho que se haya vendido esta segunda parte como más adscrita a la comedia, algo que no sucede hasta que llegan varios apuntes carcajeantes durante el clímax final en el sótano donde la pareja de doctores llevan a cabo sus reprobables experimentos. Con todo la obra mantiene muy bien el equilibrio entre terror y humor, incluso planteando algunos temas interesantes en cuanto a la psicología de los personajes, algo inesperado en este tipo de producciones.




Porque yendo un poco más allá que la Re-Animator original Yuzna y sus colaboradores consiguen empaparse del aire trágico de la obra literaria de Mary Shelley y ofrecer lo mejor del largometraje cuando esa pobre criatura que da título al film toma vida, ya que ninguno de sus dos creadores siente verdadero afecto por ella. West porque al ser un hombre frío y visceral la rechaza al descubrir que ha resultado un proyecto fallido y Cain porque al depositar en su cuerpo todas las esperanzas por ver resucitar a su amada novia, Meg (cuyo corazón habita en el pobre monstruo creado con miembros y órganos de distintas personas) y ver que lo que ha renacido es poco menos que una aberración, reniega totalmente de ella. Desembocando todo esto en la mejor y más mítica escena del film (y una de las imágenes más icónicas del subgénero gore) en la que la "Novia" se arranca el corazón y lo ofrece a Daniel, un prodigio de secuencia que mezcla la brutalidad extrema con la tragedia y una declaración definitiva de amor por parte de una forma de vida nacida muerta cuya simple existencia confirma el fracaso de sus dos "reanimadores" como científicos y seres humanos.




Jeffrey Combs y Bruce Abbot vuelven como Herbert West y Daniel Cain. El primero una vez más aborda su personaje más famoso con una contención y austeridad brillante, dando vida al mad doctor menos histriónico y más cerebral jamás visto en la historia del cine. Con una frialdad inhumana el científico creador del suero reanimador sigue en su escalada de locura y megalomanía con tal de jugar a ser más que un Dios para llegar a unos niveles de autorrealización profesional que sacien su desmedida ambición. En su escalada de crímenes y (no) muerte arrastra a un Daniel Cain todavía torturado por la muerte de su amada Megan en el primer largometraje. Al igual que en Re-Animator, Bruce Abbot insufla imperfecta vida a un personaje lleno de debilidades y taras psicológicas que el mismo West utiliza como armas para manipularlo a su antojo. También hace de nuevo acto de presencia el mítico Doctor Carl Hill, más bien su cabeza, al que daba vida el británico David Gal volviendo a hacer de las suyas, aunque esta vez en un rol más secundario y no tan activo. El resto del casting lo completan la italiana Fabiana Udenio que ocupa la vacante de mujer explosiva que deja Barba Crampton, seguida de Claude Earl Jones como el agente Lee Chapman, Mel Stewart como el Doctor Graves y una inolvidable Kathleen Kinmont como Gloria y posteriormente la "Novia" que da nombre a la película.




Dentro del apartado técnico es de recibo mencionar primeramente a un Brian Yuzna sencillamente irreconocible. El filipino venía de divertir a propios y extraños con la excesiva y viscosa Society y de aquella ópera prima se trajo el control del tempo narrativo o el suspense y lo excesivo en cuanto las escenas gore. A ello habría que sumar un sabio uso de la colocación de la cámara y el encuadre, una dirección de actores harto meritoria y una inteligente utilización del in crescendo de locura que poco a poco se apodera del metraje cuando nos vamos acercando a ese clímax en la cripta del cementerio, el pasaje más deudor de la letra escrita de Lovecraft, aun antojándose algo apresurado y resolutivo en su cierre. A que el trabajo de Yuzna sea de nota ayuda no sólo la fotografía de Rick Fitcher o el diseño de producción de Philip Duffin, sino también los cuatro equipos de efectos especiales que se ocuparon de la creación de todas las criaturas y escenas gore del film, encontrándose entre ellos los KNB de Kurtzman/Nicotero/Berger y el habitual colaborador del director de Progeny, Screaming Mad George, haciendo todos ellos un trabajo brillante.




Sin llegar a ser tan rotundamente buena como Re-Animator  esta La Novia de Re-Animator supone una secuela indispensable para los fans del gore y las correrías del sádico Doctor Herbert West. Ideada y ejecutada con una profesionalidad fuera de toda duda, aunque sus creadores se vieran en la complicada situación de trabajar en un corto espacio de tiempo y a toda prisa, la segunda película del creador de Cariño. He Encogido a los Niños parecía confirmar tras Society que nos encontrábamos con uno de los mejores y más prometedores cineastas del gore en particular y el género de terror en general. El tiempo quitó la razón a los que así pensaban cuando comenzó a encadenar mediocridad tras mediocridad con alguna que otra cinta de culto (te miro a ti, Mortal Zombie) pero siendo fiel a sí mismo y a su insana visión del séptimo arte, haciendo el cine que siempre le ha dado la gana, independientemente de la calidad del mismo. 




Ya en el año 2003 y dentro de la inolvidable y anacrónica Fantastic Factory que el mismo Brian Yuzna creó en colaboración con el productor español Julio Fernández (Los Sin Nombre, El Segundo Nombre) para realizar cine de género terrorífico y fantástico de Serie B con vocación internacional, rodó Beyond Re-Animator, la última entrega de la franquicia localizada en una cárcel, con actores españoles como secundarios (el indispensable Simón Andreu, una maquiavélica Elsa Pataky y un desquiciado Santiago Segura), rodada en nuestro país y con la indispensable presencia del gran Jeffrey Combs como el ínclito Doctor Herbert West haciendo, una vez más, de las suyas De esta tan vapuleada como reivindicable entrega de Re-Animator hablaremos dentro de poco en Transgresión Continua para reseñar al completo todo el trayecto vital y profesional de uno de los mad doctors más recordados, admirados e imitados de la historia del séptimo arte.



jueves, 12 de septiembre de 2013

Re-Animator, el posmoderno Prometeo



Título Original Re-Animator (1985)
Director Stuart Gordon
Guión Dennis Paoli, William Norris y Stuart Gordon basado en los relatos de H.P. Lovecraft
Actores Jeffrey Combs, Bruce Abbott, Barbara Crampton, David Gale, Robert Sampson, Gerry Black





Después del triunfo en los 70 del cine de terror, más o menos, realista con obras clave como La Matanza de Texas de Tobe Hooper, La Noche de Halloween de John Carpenter o La Última Casa a la Izquierda y Las Colinas Tienen Ojos, ambas de Wes Craven, en la década posterior al género no le quedó más remedio que renovarse. Explotada la fiebre zombie, teniendo un ya cansino revival en la actualidad, a manos de George A. Romero en Estados Unidos o Lucio Fulci en Europa y bastante manoseada a esas alturas la fórmula de la vertiente sobrenatural con El Exorcista o La Profecíacon sus correspondientes secuelas, le tocó a la rama gore renovar este tipo de celuloide.




En los 80 el gore se hizo un hueco, más que en las salas cinematográficas, en los por aquel entonces pujantes videoclubs, gracias a obras como Posesión Infernal (Evil Dead) de Sam Raimi, Mal Gusto de Peter Jackson o El Día de los Muertos del ya mencionado George A. Romero. Para la llegada del éxito y la repercusión de este subgénero, sobre todo en Estados Unidos, fueron muy importantes los nombres del filipino Brian Yuzna y el norteamericano Stuart Gordon. La obra inicial como productor del primero y director del segundo fue Re-Animator, una cinta realizada en 18 días con un presupuesto ínfimo y unos medios paupérrimos que tras un considerable éxito de público y crítica en su estreno pasó a caer en el olvido, para más tarde convertirse con el tiempo en un clásico incontestable dentro de este tipo de films de terror.




Herbert West, estudiante, es expulsado de la universidad de Zurich (Suiza) por realizar experimentos inhumanos. De vuelta a Estados Unidos se matriculará en la Universidad Miskatonic donde continuará con su trabajo. El mayor logro de West es haber conseguido crear un suero capaz de revivir tejidos muertos. Tras experimentar con varios animales decidirá utilizarlo con seres humanos. En el proceso recibirá la ayuda de Daniel Cain, un estudiante ejemplar que colaborará con West a pesar de las reticencias de Megan, su novia e hija del decano de la universidad. El decano es a su vez colega del Dr Carl Hill, profesor de la universidad que tendrá un enfrentamiento con Herbert cuando descubra cuán lejos han llegado sus experimentos.




Re-Animator está basada en un conjunto de relatos cortos llamados Herbert West: Reanimador nacidos de la pluma del célebre escritor estadounidense H.P. Lovecraft. La adaptación a guion cinematográfico fue ideada por Dennis Paoli, profesor experto en literatura gótica, ocupándose de trasladar el relato del autor de Providence a la actualidad sin perder la esencia del mismo, William Norris, que se ocupó de perfilar la personalidad de Herbert West y el mismo Stuart Gordon, director del film y debutante en el mundo del largometraje con la obra que nos ocupa tras pasar años siendo director artístico dentro de su propia empresa teatral, Organic Theatre, en la que se formaron actores como Joe Mantegna o Dennis Franz.




Ver a día de hoy Re-Animator, casi 30 años después de su estreno, hace que sus múltiples virtudes solapen los escasos fallos que pueda tener, la mayoría relacionados con el escaso presupuesto. Sorprende que una película tan humilde, ideada por cineastas novatos y adscrita a un género que no se toma en serio a sí mismo, esté llevada a cabo con tanto oficio y profesionalidad. Este es uno de esos casos de alineación planetaria en la que un grupo de trabajadores se unen y dan lo mejor de sí mismos para parir una obra atemporal, llegando a serlo a tal nivel como para que el resto de proyectos en los que se embarquen los implicados en años posteriores siempre sean medidos por el rasero de este gran éxito.




Porque es un hecho que Brian Yuzna, Stuart Gordon o Jeffrey Combs nunca volvieron a saborear las mieles del éxito paladeadas con Re-Animator. Porque hablamos de una cinta en la que convergieron las dotes para la teatralidad de Gordon, el olfato para la producción de Yuzna (aún no había debutado como director, lo haría cuatro años después con la divertida y excesiva Society), el oficio de un destacable equipo técnico (fotografía, maquillaje, dirección artística, polémica banda sonora incluida) y la entrega de un pequeño grupo de actores tomándose completamente en serio unos personajes nacidos como estereotipos identificables para, en casos como los de el Dr Hill y el decano Halsey, más tarde convertirse en algo completamente diferente.




Aunque Re-Animator está basada en los ya mencionados relatos de H.P. Lovecraft de los mismos sus creadores conseguirían captar sus conceptos y resoluciones formales, pero no la atmósfera (eso sólo lo lograrían con rotundidad años después en la muy estimable Dagon: La Secta del Mar, aquí en España y dentro de la mediocre, pero añorada, Fantastic Factory). También tiene una gran deuda con Frankenstein, tanto con la novela de Mary Shelley como con las distintas adaptaciones cinematográficas que directores como James Whale o Terence Fisher, entre otros, llevaron a cabo durante la primera mitad del siglo XX. 




Porque la ópera primera como realizador de Stuart Gordon es un travieso juego posmodernista en el que se aúnan referencias cinematográficas que van desde la ya citada Evil Dead de Sam Raimi (el humor negro, el tono slapstick de algunos momentos) o los films de Roger Corman y la Hammer Films (el fallecido actor británico David Gale, el Doctor Hill, parecía en el largometraje una especie de villano salido de aquella mítica productora) pasando por el cine de zombies de George A. Romero con todo ese excesivo, pero justificado, festival de resucitados y vísceras con el que nos deleita la obra en su recta final.




De Re-Animator llama la atención que se toma su tiempo para arrancar, a diferencia de otros films dentro del gore que son un festín de vísceras desde su minuto uno. Lo más curioso es que el prólogo en el que se establece el tono y la puesta en escena del largometraje estuvo a punto de no rodarse, pero fue el mismo Brian Yuzna el que recomendó a Stuart Gordon que lo incluyera para que el espectador no se quedara fuera de juego. Porque como comento la "acción" no aparece en escena hasta que se nos han presentado los personajes, sus relaciones personales o profesionales y se ha establecido bien el contexto espaciotemporal en el que se moverán los mismos.




El trabajo de Stuart Gordon es magnífico e inusual para un debutante. Se percibe mucho su labor previa en el teatro, su manera de rodar a los actores y la interacción existente entre estos, pero según comentaba el veterano director de fotografía, Marc Ahlberg,  uno de los dos que trabajaron en el film, el autor de Fortaleza Infernal le pedía movimientos de cámara que eran imposibles o inadecuados para el trabajo llevaban a cabo. De modo que el cineasta fue aprendiendo el oficio sobre la marcha, aunque viendo el resultado nadie diría que era un neófito en dichas lides. Primeros planos para el lucimiento de los actores, travellings elegantes,  tomas largas sencillas a la par que elaboradas, y todo rematado con el inmenso trabajo de montaje de Lee Percy que, en palabras de Yuzna y Gordon, fue clave para dar forma al proyecto en su fase final.




Pero cuando la casquería decide entrar en escena es cuando Re-Animator se adentra en su ya mítico exceso granguiñolesco. Tras la reanimación del primer cadáver en la morgue todo es un carrusel de barrabasadas en las que el humor negro, la mala baba y la diversión se hacen con la velada. Regalándonos así  la obra momentos míticos como la reanimación del decano Halsey, el asesinato del Doctor Hill  por decapitación y todo lo que implica su resurrección, ya sean los paseos de su cuerpo llevando la cabeza en una bandeja (momentos que parecen salidos del cine mudo y la comedia física) o la ya mítica y perturbadora escena en la que dicha testa abusa sexualmente del personaje de Megan, con una Barbara Crampton convertida en todo un icono erótico dentro del género.




Jeffrey Combs, ese hombre. Para un servidor no hay duda, Herbert West es un personaje a la altura del Ash Williams de Bruce Campbell. Un inolvidable mad doctor de la vieja escuela completamente desquiciado que, en casi todo momento, se toma con naturalidad verse rodeado de muertos a los que ha devuelto la vida. El actor estadounidense, con no poca inteligencia, crea desde la contención y alejándose completamente de la equívoca idea de sobreactuar un icono del cine moderno. Pero el personaje más importante sería el de Daniel Cain al que da vida un magnífico Bruce Abbot, aportando la perspectiva racional. Él es el personaje que sirve de conexión para que el espectador entre de lleno en la locura planteada por el largometraje y empatice con su desdicha, resaltando su labor actoral en pasajes como el de su reacción a la primera resurrección en la morgue.




Y si de alguna manera podemos destacar a Robert Sampson por pasar de la elegancia a lo visceral con su papel del decano Ashley (puede que el más deudor del monstruo de Frankenstein de Mary Shelley) y a una Barbara Crampton pizpireta y sexy no podemos obviar el enorme trabajo del inglés David Gale como el Doctor Hill. Con porte británico, pareciendo una mezcla entre Christopher Lee y Boris Karloff, el villano estirado y presuntuoso al que da vida Gale gana enteros a lo largo del metraje una vez ha sido decapitado y resucitado. Porque esa cabeza no sólo es la imagen más icónica, junto al color verde del suero de West, del film, también uno de los más lascivos y enfermizos villanos de la historia del género, siendo el epicentro de escenas sencillamente inolvidables a lo largo del metraje.




Re-Animator de Stuart Gordon y Brian Yuzna (entrañables señores que tan pronto realizan piezas de terror inclasificables como escriben y producen films para toda la familia como Cariño, He Encogido a los Niños) es a día de hoy un clásico con todas las letras dentro de su género. Una de las películas estandarte del cine gore y el prematuro éxito de sus máximos responsables como creadores de ficción que nunca han podido volver a repetir, ya sea juntos o por separado. A día de hoy es idolatrada en infinidad de países, entre ellos España, por hordas de fans, gente especializada en el género y hasta críticos de prestigio como el recientemente fallecido Roger Ebert, declarado fan de la obra desde su mismo estreno allá por 1985.




Tras su éxito y posterior revalorización nacieron dos secuelas a manos de Brian Yuzna. La Novia de Re-Animator (1989), título que es un explícito tributo a La Novia de Frankenstein (James Whale, 1935), y Beyond Re-Animator (2003) esta tercera parte ya gestada dentro de la productora española Fantastic Factory. Ambas serán "reanimadas" en breve para comentarlas debidamente a manos de un servidor por estos lares y seguir de esta manera hablando del legado de un clásico moderno que dio lugar a cómics, música, figuras coleccionables, juegos de mesa, los consabidos plagios y variantes cinematográficas y hasta un muy peculiar musical off- Broadway.