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lunes, 9 de diciembre de 2019

Transgresión Continua Express - Noviembre I




Lucy (Luc Besson, 2014) - Remake inconfeso y pretencioso del díptico Crank con el que Luc Besson ejecuta un disparate psicotrónico en el que también encaja a martillazos referencias a Matrix o 2001: Una Odisea del Espacio. Sin pies ni cabeza y repleta de humor involuntario.




Drácula, la Leyenda Jamás Contada (Gary Shore, 2014) - Infestada por la estética de 300 y plagiando la épica de la trilogía de El Señor de los Anillos es un inoperante fuego de artificio en el que Drácula ejerce de improbable superhéroe de cómic. Bram Stoker no se merece esto.



La Oveja Shaun. La Película: Granjaguedón (Will Becher, Richard Phelan, 2019) -  Estructurada como un remake de E.T y con referencias a cientos de films sobre extraterrestres o el espacio exterior (2001: Una Odisea del Espacio, Encuentros en la Tercera Fase, Aliens, La Llegada) Aardman vuelve a facturar con cariño y meticulosidad una impagable obra maestra en virtuoso claymotion.



The King (David Michôd, 2019) - Tan competente en todos sus apartados como destacable en ninguno de ellos The King es una interesante y funcional adaptación de los relatos relacionados con Enrique V mermada por la impersonalidad de su propuesta y la insana intención por simplificar la palabra de Shakespeare.




Klaus (Sergio Pablos, 2019) - Como si Tim Burton y Brad Bird se embriagaran de Charles Dickens para relatar un cuento navideño Klaus marca un hito en el cine de animación producido en España con su inabarcable acabado visual y una historia repleta de magia. Pequeña obra maestra con aspiraciones de clásico.




El Secreto de Marrowbone (Sergio G. Sánchez, 2017) - A pesar de su corrección formal y competente reparto las similitudes con otros films del género y los continuos giros de guión en pos de la sorpresa terminan por desdibujar el relato central que se va diluyendo gradualmente.




The Toys That Made Us: Temporada 3 (Brian Volk-Weiss, 2019) -  La tercera temporada de The Toys That Made Us se revela como la mejor hasta el momento. Cuatro entregas dedicadas a las Tortugas Ninja, Power Rangers, Mi Pequeño Pony y el wrestling en las que se consolida el tono irónico, ligero y nostálgico de la soberbia serie documental de Netflix.



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The Dirt (Jeff Tremaine, 2019) - Disfrutable biopic sobre la banda Mötley Crüe inspirado en su exitosa autobiografía. Elogio al exceso sexual, estupefaciente y etílico adherido a la historia profesional y personal de Vince Neil, Nikki Sixx, Mick Mars y Tommy Lee.




Vivir de Noche (Ben Affleck, 2016) - Ben Affleck recurre de nuevo a Dennis Lehane para su cuarto largo. Noir de factura impecable y aroma clásico heredero de Clint Eastwood o Michael Mann. Le falta garra para alcanzar mayores cotas de grandeza, pero su visionado merece la pena.


jueves, 1 de noviembre de 2012

Argo



Título Original Argo (2012)
Director Ben Affleck
Guión Chris Terrio basado en el artículo de Joshua Bearman
Actores Ben Affleck, John Goodman, Alan Arkin, Bryan Cranston, Taylor Schilling, Kyle Chandler, Victor Garber, Michael Cassidy, Clea DuVall, Rory Cochrane, Tate Donovan, Chris Messina, Adrienne Barbeau, Tom Lenk, Titus Welliver





Argo es la confirmación definitiva del actor norteamericano Ben Affleck como un excelente director de thrillers de calidad. Tras las soberbias Adiós Pequeña, Adiós y The Town el intérprete de Hollywoodland lleva a imágenes unos hechos reales acaecidos en 1980. El resultado es una consistente pieza cinematográfica competentemente acabada en todos sus apartados, ya sean técnicos o artísticos, con una considerable solidez, pero que por motivos puramente personales no me ha dejado todo lo satisfecho que esperaba en un principio. Lo que no quiere decir que hablemos de una obra fallida, nada más alejado de la realidad.




En 1979 un grupo de iraníes contrarios al Sha Palev asaltan la embajada de USA para que les devuelvan al monarca para juzgarlo. Durante el ataque seis diplomáticos norteamericanos consiguen escapar y resguardarse en casa del embajador de Canadá. Allí pasarán varios días con la intención de esconderse de los exaltados. Para sacarlos de Irán la CIA envía en secreto a Tony Méndez, experto en rescates que inventará con la ayuda de dos personalidades destacadas de Hollywood un rocambolesco plan en el que utilizarán el rodaje de una falsa cinta de ciencia ficción como excusa para llevar a cabo su misión.




La tercera película como cineasta del actor Ben Affleck es un sólido e interesante thriller dramático de corte político que al igual que Munich de Steven Spielberg (cinta con la que comparte un arranque sobresaliente y bastante similar) o RAF: Facción del Ejército Rojo de Uli Edel recupera un tipo de cine de acción americano y europeo de los 60 y 70 impulsado por autores como William Friedkin, Sidney Pollack o John Frankenheimer. Al resultado se le pueden poner pocos inconvenientes cinematográficamente hablando y a su director se le podría considerar ya un cineasta con todas las letras.




En su última película Affleck vuelve a mostrar su pulso (deudor de autores como Clint Eastwood o Michael Mann) para la construcción del género thriller, llevando su trabajo más lejos que las típicas y tópicas cintas de acción que nos ofrece Hollywood en la actualidad. Por el camino plantea interesantes dilemas morales (lo hacía en sus dos primeros films y lo vuelve a hacer en Argo) pero esta vez en un plano de corte político, realizando una sutil y no muy furibunda, pero clara, crítica al intervencionismo americano por intereses económicos en países de oriente medio.




La cinta tiene una interesante construcción. En su primera parte podemos ver una muestra de thriller político setentero bien construido que facilita una localización espaciotemporal al espectador néofito con su prólogo. La segunda es la que nos introduce en el mundo de Hollywood y sus falsos oropeles y promesas desinfladas. Por el camino Affleck se ríe de cineastas, actores (a veces podría decirse que su mirada es autoparódica ) sindicatos de guionistas y nos regala dos personajes memorables (recordemos, reales) a manos de unos geniales Alan Arkin (dando vida al director Lester Siegel) y John Goodman (que se mete en la piel del especialista en maquillaje John Chambers).




Después, cuando la misión de  Méndez entra en acción, se alternan las dos tramas y el espectador disfruta de un argumento central lleno de tensión y otro secundario más ligero con apuntes de humor que no le quedan nada mal al producto. Dentro de la historia principal Affleck deposita su confianza en un grupo de competentes actores, los que dan vida a los diplomáticos perseguidos, que si bien no se alejan con sus roles demasiado de estereotipos bastante reconocibles, gracias a su buena labor como intérpretes consiguen dar empaque al apartado artístico del film, incluso el mismo Affleck hace un trabajo meritorio con su protagonista al que añade (como en sus anteriores trabajos) la autobiográfica sombra del alcoholismo y la familia desestructurada. Luego haciendo de su superior tenemos a Bryan Cranston (Breaking Bad) y tener a uno de los mejores actores de la actualidad haciendo lo que mejor sabe, comerse a sus compañeros de reparto por los pies, ayuda bastante.




Una de las pocas cosas que se le pueden achacar a Argo es que cuando llega su recta final abusa un poco de clichés cinematográficos del cine de intriga. Todos sabemos que cuando un film está basado en hechos reales los autores del mismo se toman licencias dramáticas para enfatizar los hechos que narran, pero en la media hora que cierra el film, Affleck, al verse en la situación de crear tensión sin escenas de tiroteos o acción pura tiene que abusar de los problemas a los que se enfrentan los protagonistas a la hora de salir de Irán y en el pasaje del aeropuerto llega un momento en el que las situaciones en las que se dificulta de la manera que sea la huída de los americanos es tan arbitraria (lo del autobús que no arranca y la llamada a los estudios de cine ya me hizo esbozar una sonrisa socarrona) que llega a abusar de la reiteración.




Por otro lado también se podría poner entre los (leves) fallos de la cinta una mirada algo condescendiente hacia los iraníes partidarios del Ayatolá Jomeini, que como es lógico eran un grupo de chiitas extremistas y el mismo director (con la ayuda de su guionista Chris Terrio) les da un motivo sólido a su odio hacia el Sha Palevi, pero a lo largo del metraje los autores parecen demasiado centrados en remarcar la superioridad intelectual y hasta social de los americanos en contraposición a el primitivismo de los ciudadanos de Irán, posiblemente sea una realidad en ese contexto, pero queda algo partidista en pantalla y resta puntos al conjunto.




También se retrata a la CIA como una organización que tiene entre sus filas unos héroes nobles que prefieren quedarse en la sombra sin llevarse méritos por la misión que ellos mismos han ideado, pero tras ver la visión excesivamente glorificadora de los "infalibles" servicios de inteligencia americanos que se ha dado en films tan pueriles como La Prueba (The Recruit) de Roger Donaldson, este apunte en Argo es poco reprobable, porque al menos tienen unas connotaciones más realistas. Pero el afán crítico por parte de Affleck en el que un sólo hombre cree tanto en su compromiso con seis personas como para trabajar a espaldas de sus superiores y su gobierno equilibra la balanza y Argo se adentra en el interesante camino de la ambigüedad.




Pero algo falta en el largometraje para que me satisfaga al 100%. No sé si un personaje para los anales como eran los de Casey Affleck y Jeremmy Renner en Adiós Pequeña, Adiós y The Town respectivamente o el toque urbano puramente norteamericano anclado en la hermandad y la desesperanza que poseían aquellos trabajos, pero la última cinta de Affleck aún siendo un triunfo casi intachable y su proyecto más ambicioso hasta el momento no consigue transmitirme todas las sensaciones de sus anteriores films como cineasta. Aunque esto no impide que un servidor admita que estamos ante una de las cintas más destacables de lo que llevamos de temporada, que sabe sacar oro de una historia que por estrambótica sólo podría haber sido llevada a imágenes en tono de comedia absurda.




A Ben Affleck ya lo podemos considerar un cineasta con talento y la suficiente personalidad como para sacar adelante proyectos que aunan calidad y comercialidad. Argo es una pieza interesante, que como todas las de su director no se queda en la superficie y araña más para ofrecer al espectador tanto cine entretenido y bien ejecutado como planteamientos sociales y políticos que den pie al debate tras su visionado. Esperemos que este actor, guionista y director siga ofreciéndonos largometrajes como el que nos ocupa, inteligente, profesional y que posee en su interior un mensaje interesante sobre la cooperación con otros países para mejorar la política exterior de Estados Unidos, una alegoría sobre uso del cine como arma política y un pequeño homenaje al mundo del cómic con ese Jack Kirby al que da vida Michael Parks y que es una pena que sólo salga en un brevísimo cameo.



viernes, 26 de noviembre de 2010

The Town: Ciudad de Ladrones



Título Original: The Town (2010)
Director: Ben Affleck
Guión: Aaron Stockard, Peter Craig & Ben Affleck basado en la novela de Chuck Hogan
Actores: Ben Affleck, Rebecca Hall, Jon Hamm, Jeremy Renner, Blake Lively, Pete Postlethwaite, Chris Cooper




Segunda incursión en el campo de la realización por parte del actor norteamericano Ben Affleck tras su magistral ópera prima detrás de las cámaras Adiós Pequeña, Adiós. Esta vez el protagonista de Dogma adapta la novela Prince of the Thieves de su compatriota el escritor Chuck Hogan con la ayuda de (una vez más) Aaron Stockard y el debutante Peter Craig. El resultado es The Town (Ciudad de Ladrones) un thriller policiaco sobre atracadores de bancos en la ciudad estadounidense de Boston con el que Affleck se asienta por fin como un director de considerable solidez a tener muy en cuenta.




The Town es un thriller solidamente estructurado que más que de robos a bancos trata sobre familia, amistad, lealtad y herencia en la ciudad de Boston. Affleck consigue una maravillosa convergencia entre acción bien ejecutada y un excelente manejo de los resortes dramáticos resultantes debido a la interacción de unos personajes muy realistas y debidamente perfilados en el guión. Su puesta en escena no parece la de un autor con sólo dos películas a sus espaldas, ya que la profesionalidad con la que está abordado el proyecto es digna de la de cualquier veterano director dentro del cine de acción americano.




A pesar de estar claramente influenciada por Heat, la excelente cinta de Michael Mann protagonizada por Al Pacino y Robert De Niro en 1995, Affleck toma referentes también de gente como Scorsese, Coppola o por qué no decirlo, incluso del Christopher Nolan de El Caballero Oscuro. Lo curioso es que el film está claramente imbuido por el cine de acción americano de gente como John Frankenheimer o el Bryan Singer de Sospechosos Habituales, pero también hay en algún momento (la primera persecución) cierto aroma a cine negro europeo y hasta toques de poliziottesco italiano.




Otro producto del que The Town toma prestados ciertos planteamientos es la obra maestra catódica The Wire. De la serie creada por Ed Burns y David Simon no emula el análisis de personajes o la estructura, sino el hecho de que por medio de un argumento situado en el género policíaco se está haciendo un retrato crudo y bastante crítico con una ciudad como la de Boston, en la que el hurto a mano armada está a la orden del día, convirtiéndose en un oficio que pasa de padres a hijos como herencia vocacional. Pero esto no es novedad, Boston ya fue analizada con bastante desesperanza en la anterior cinta de Afflleck como director.




Esta mirada entre afectiva y nihilista hacia la ciudad en la que se crió el director y protagonista es entre otras constantes, como la sombra del alcoholismo, los lazos fraternales, las relaciones sentimentales desestructuradas, la carestía econonómica de ciertos estratos sociales o la lucha a la hora de hacer frente a complicados dilemas de corte moral, una de las señas de identidad del discurso autoral de Affleck como realizador cinematográfico, que hasta el momento se ha mostrado como una especie de joven Clint Eastwood con cierto toque del escritor Dennis Lehane (y no lo digo sólo porque fuera el autor de la novela en la que Ben Affleck basó su primer film) a la hora de abordar largometrajes en labores de dirección.




Sustentándose en un excelente reparto (geniales Jeremy Renner, Pete Postlethwaite y John Hamm, deliciosa Rebecca Hall, muy resuelto el mismo Affleck que gana con la madurez y experiencia) escribiendo junto a sus dos co guionistas un libreto de notable solidez, esquivando sentimentalismos, clichés o caminos transitados mil veces y echándose todo el peso él como director de orquesta, este actor del que todos alguna vez nos hemos reído con sorna ya sea por su inexpresividad, tamaño craneal o mal gusto para elegir papeles, demuestra de manera tajante que puede llegar a ser grande como autor cinematográfico, que puede ofrecer propuestas contundentes llenas de buenas historias y que al final y después de todo, Matt Damon no era el más talentoso del dúo.


viernes, 11 de diciembre de 2009

Adiós Pequeña, Adiós, el dulce porvenir



Director: Ben Affleck (2007)
Guión: Ben Affleck y Aaron Stockard basado en la novela de Denis Lehane
Actores: Casey Affleck, Michelle Monaghan, Morgan Freeman, Ed Harris, Amy Ryan, Karen Ahern, Carla Antonino, John Ashton, Amy Madigan, Edi Gathegi




Ben Affleck muestra un pulso y un oficio en la utilización del lenguaje cinematrográfico fuera de serie en esta, su ópera prima como director. La cinta sobre secuestros que nos ocupa es en verdad mucho más compleja de lo que pueda parecer en su fondo, mostrando al espectador unos dilemas morales de una madurez inusual en el guión de un debut cinematográfico.




Gone Baby, Gone que está basada en una novela de Dennis Lehane autor a su vez de Mystic River, es más una radiografía sobre el comportamiento, los dilemas y las motivaciones de los seres humanos que un thriller de acción (que también lo es y de los mejores), poniendo en duda el comportamiento no sólo de la familia de la secuestrada y de las fuerzas de la ley. Va más allá y pone en entredicho las acciones de los protagonistas (detectives privados), que aún motivados por las mejores de las intenciones a veces cometen errores irreparables que perjudican a sus protegidos.




El reparto soberbio, sería una estupidez hablar de lo grandes actores que son Ed Harris o Morgan Freeman, eso es sabido por todos, Amy Madigan y Michelle Monaghan también cumplen de manera notable, pero el que está genial, el que dará a mucho que hablar a partir de ahora es el hermano pequeño de Ben, Casey Affleck da vida a un personaje lleno de aristas y dudas que viene a ser un mezcla entre el típico tipo duro y lacónico del cine negro más clásico y el nuevo antihéroe americano del siglo XXI, con más cuestiones internas que métodos expeditivos para llevar acabo su trabajo.




Ben Affleck con una dirección segura de si misma más clásica que rompedora o modernista y sin dejarse marcar el terreno por otros autores actuales (sólo se ha dejado influenciar por Van Sant e Eastwood en algunos planos, pero poco más, del estilo Kevin Smith gracias al cielo se ha olvidado por completo, que es muy gracioso pero horrible con la realización) también hace un trabajo bestial en la composición del guión. escrito a cuatro manos con Aaron Stockard, sin olvidarnos de la soberbia dirección de fotografía de uno de los grandes como es John Toll (La Delgada Línea Roja) el apartado técnico es irreprochable, lo miremos por donde lo miremos.




Un final soberbiamente realizado tan agrio como esperanzador y algunas tomas que están entre las mejores secuencias del 2007 (sobre todo ese plano final tan sencillo como rotundo a la par que emocionante) ponen el broche de oro a esta obra que nos hace replantearnos temas como al utilización de la violencia y sus consecuencias, los valores familiares o la avaricia.




Yo he sido el primero que se ha reído de Affleck al verlo hacer el chorra con su cara de palo en Armaggedon o las películas de Kevin Smith, pero ha demostrado que un tío muy listo, que sabe lo que hace, que tiene talento y que nos dará muchas sorpresas detrás de la cámara, no me cabe la menor duda y esta Adiós Pequeña, Adiós es sólo el principio, a ver qué tal esa The Town que nos traerá este hombre el año entrante.