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martes, 6 de diciembre de 2011

Un Profeta, hier encore, j'avais vingt ans, je caressais le temps




Título Original Un Prophète (2009)
Director Jacques Audiard
Guionista Abdel Raouf Dafri, Thomas Bidegain y Jacques Audiard
Actores Tahar Rahim, Niels Arestrup, Alaa Oumouzone, Adel Bencherif, Reda Kateb, Hichem Yacoubi, Jean-Philipe Ricci, Gilles Cohen, Pierre Leccia, Antoine Baisler, Foued Nassah, Jean.Emmanuel, Frederic Graziani, Leila Bekhti




Alabada y premiada cuarta cinta como director del cineasta francés Jacques Audiard que posiblmente suponga su mayor éxito cinematográfico hasta la fecha. He de admitir que no soy muy ducho en la obra del autor de Un Héroe Muy Discreto, ya que sólo he visto dos de sus films (los últimos que ha realizado concretamente) el que nos ocupa y De Latir Mi Corazón se Ha Parado, que supuso un remake de un largometraje de 1978 dirigido por James Tobak titulado Fingers (Melodía Para Un Asesinato aquí en España) y protagonizado por mi admirado Harvey Keitel. Esta revisión protagonizada por un acertado Romain Duris tenía varios puntos a favor y fuerza, pero me decepcionó en cierta manera.




Un Profeta narra la vida carcelaria de Malik, un joven de 19 años de origen árabe que debe cumplir una condena de 6 años en una prisión francesa. Ya interno deberá sobrevivir como buenamente pueda colaborando con un grupo de corsos comandado por un líder que le dará protección cuando realice un trabajo que le impondrá y que servirá para poner a prueba su lealtad. Llegado el momento su implicación con los asuntos del capo le harán ver las cosas desde un perspectiva más egoista y entonces entrará en acción.




Carcelario seco y austero, de fuerza directa y áspera, rodado, escrito e interpretado desde las entrañas con una crudeza fría que corta la respiración, Un Profeta sabe consiguer retratar la dura y descarnada vida actual en prisión mostrándola como una carrera de supervivencia en la que los débiles no tienen cabida debido a una aplicación de la selección natural darwiniana del todo despótica por medio de la fuerza y el golpear antes de ser golpeado. Todo elaborado con presteza y un acabado ejemplar.




Con un tono que recuerda en cierta manera a algunas obras de los hermanos Dardenne y con algunos puntos en común con otra cinta carcelaria que salió más o menos a la vez que ella como es Celda 211, Un Profeta llena de fiereza la pantalla con imágenes duras y violentas (la escena de la cuchilla de una construcción y posterior ejecución bestial o la del tiroteo en el coche) pero también sabe dar leves pero acertadas pinceladas de emoción reflejadas en el aniñado rostro de Malik cuando va en avión o en coche durante sus permisos penitenciarios, imágenes que confirman la versatilidad y el verismo de un actor joven pero seguro de sí mismo como Tahar Rahim.




No han tardado en hablar algunas personas de la prensa especializada de similtudes con El Padrino de Francis Ford Coppola. Yo no estoy muy de acuerdo, en todo caso veo más la fuerza del Martin Scorsese de Uno de los Nuestros (Goodfellas), cinta con la que Un Profeta comparte, en cierta manera, punto de partida y desarrollo, incluso el final es semejante a la cinta protagonizada por Robert De Niro, Ray Liotta y Joe Pesci. El tono de Jacques Audiard es demasiado esquinado y rugoso para para parecerse a la épica gansteril que el director de Cotton Club aplicó a su adaptación de la novela de Mario Puzo.




Sin parecerme tampoco la obra maestra que algunos promulgan, no puedo negar que Un Profeta es una excelente propuesta. Un proyecto hiperrealista, duro y con filo realizado con pulso y sin remordimientos. Una visión desperanzada de la vida carcelaria y la supervivencia con momentos memorables, actores intachables, un guión magnífico (originalmente ideado por Abdel Raouf Dafri, señor al que por esta obra y sus libretos del díptico Mesrine I y II ya hay que seguirle la pista de cerca) y dirigida con aplomo. Buen cine francés de ese que los gabachos saben hacer y que tanta envidia nos da a los españoles cuando llena las salas mientras el nuestro sobrevive a duras penas gracias a los dos taquillazos puntuales anuales.


lunes, 16 de noviembre de 2009

Celda 211



Director: Daniel Monzón (2009)
Guión: Daniel Monzón y Jorge Gurricoechevarría basado en la novela de Francisco Pérez Gandul
Actores: Luis Tosar, Alberto Ammann, Antonio Resines, Carlos Bardem, Marta Etura, Vicente Romero, Manuel Morón, Manolo Solo, Fernando Soto, Luis Zahera





El carcelario, género muy poco tocado en nuestro cine, salvo algunas excepciones como los trabajos de Imanol Uribe o Eloy de la Iglesia en los 70 y 80. Las prisiones no tienen una verdadera y enraizada tradición cinematográfica en España, por eso esta Celda 211 se sitúa desde ya y sin mucha dificultad como la mejor representante de este tipo de cine dentro de nuestras fronteras.




Venga, directos al grano, Celda 211 es la mejor película española del año, rodada en nuestro idioma al menos. Una crudísima historia sobre un motín carcelario y todas las consecuencias consiguientes a tal hecho. Daniel Monzón y Jorge Gurricaechevarría (habitual colaborador de Alex de la Iglesia) forjan un thriller o drama carcelario tenso, comprometido, con un profundo calado político y social, arriesgándose al tomar decisiones argumentales polémicas que puede que no agraden a todo tipo de espectadores.




En España sabemos hacer cine de carácter comprometido, pero no siempre es consistente o peor, muchas veces es terriblemente aburrido. Maniqueismo, partidismo, revanchismo comprensible pero ya algo manido. Celda 211 critica muchas cosas que no funcionan en nuestro país, el sistema penitenciario, la corrupción de parte de las fuerzas y cuerpos del estado, las nefastas dotes negociadoras de nuestro gobierno (¿alguien ha dicho Alakrana?) sea cual sea, sin importar demasiado si es de izquierda o derecha y la importancia que tienen como moneda de cambio los prisioneros de la banda terrorista E.T.A.




Celda 211 es indudablemente una película de personajes. Algunos de ellos son estereotipos, pero es que las cárceles están llenos de ellos por mucho que nos cueste creerlo. El reparto es uno de los mejores que se han visto en el cine español reciente y sí, Luis Tosar tiene asegurados todos los premios habidos y por haber porque su Malamadre ya es parte de la historia del celuloide patrio. Pero no nos olvidemos de un Luis Zahera inmenso como Releches, paisanos míos como Vicente Romero, Jesús Carroza o Manolo Solo y un Antonio Resines esforzadísimo por intentar sacarle jugo al personaje más estereotipado y falsario de todo el film. Por último destacar para bien al debutante Alberto Ammann a la altura de la situación y para mal, muy mal el gran Manolo Morón, desubicado, artificioso e incluso con una dicción deficiente, parece mentira que este hombre sea el mismo que dio enormes lecciones de interpretación en cintas como El Bola, Plenilunio o La Noche de los Girasoles.




Pero a pesar de todo, la paradoja más grande de Celda 211 es que como film es un paso enorme, gigantesco, de Daniel Monzón como director, pero su realización en el apartado más técnico me parece mediocre. Su dirección de actores es colosal, pero a la hora de poner la cámara en su sitio, de rodar escenas de acción dentro o fuera de la prisión su trabajo se me antoja nefasto con un tufo a la nueva ola de tv movies españoles que echa para atrás.




A pesar de sus fallos, de reincidir en lugares comunes, de que todo lo relacionado con el personaje de Utrilla en el guión está forzadísmo, Celda 211 está destinada a marcar época en nuestro cine, o al menos dentro del subgénero al que se adscribe. Sé que le van a salir premios Goya por el culo y yo me alegraré por ello, porque este tipo de cintas se nos dan muy bien en España y a mí al menos me hacen sentir orgulloso de ser defensor de nuestro cine. Para terminar, como apunte decir que estoy en contra de la guerra sucia contra E.T.A la vía de la eliminación y el ojo por ojo sólo engendra más violencia y ponernos al nivel de ellos matando como cobardes me parece un acto tan deleznable que ni siquiera deberíamos imaginar el llevarlo a cabo y tampoco acepto esas presuntas torturas por parte de la Ertzaintza a los terroristas para sacarles información, pero joder, ¿qué queréis que os diga?, a pesar de estar realizada en off, como disfruté con la escena de la oreja, madre del cordero.