sábado, 6 de febrero de 2010

Los Roper, love and marriage



El matrimonio es como la caspa, por mucho que intentes deshacerte de él, siempre está ahí
George Roper





Hace cosa de un mes revisioné de manera íntegra (las 5 temporadas) la serie británica George & Mildred, titulada Los Roper aquí en España, sólo para darme cuenta de que esta sitcom, señera en el formato, no ha perdido un ápice de su humor a pesar de que han pasado casi 35 años desde su estreno allá en 1976.




Producida por Thames Television y nacida como una spin off de la serie Un Hombre en Casa, Los Roper sería pionera, no sólo dentro de la comedia de situación televisiva, también daría inicio a los programas en los que se hace un retrato ácido y nada complaciente de los matriomonios de mediana edad o lo que viene a ser lo mismo, sin el producto que nos ocupa no existirían cosas tales como Escenas de Matrimonio que es un calco descarado del serial que comento en esta entrada.




Los Roper llevan más de 25 años casados y se acaban de mudar a un barrio residencial. George es un vago en paro, amante de ver la televisión con una cerveza en la mano (su heredero natural en el tubo catódico sería Homer Simpson, personaje que tiene muchas cosas en común con él) militante del partido laborista y experto en sacar de quicio a su nuevo y conservador vecino Jeffrey Fourmile, que vive con su adorable esposa Ann y su entrañable hijo Tristam. Mildred es una mujer de mucho caracter que se avergüenza enormemente de su marido y cuya única misión es lograr integrarse en una sociedad burguesa en la que no encaja.




Los 38 episodios que dan forma a la serie fueron dirigidos en su totalidad por Peter Frazer Jones (creador material de la serie) y escritos por sólo dos guionistas, Brian Cooke y Johnnie Mortimer, que dieron forma a tramas geniales y diálogos mordaces que no han perdido nada de su frescura con el paso del tiempo. Pero como es lógico hay que destacar y en mucho, al reparto de actores que estaba formado por sólo 5 intérpretes fijos, los que hacían de George, Mildred y la familia Fourmile y por otro lado varios secundarios omo Ethel y Humphrey, hermana y cuñado de la protagonista o Jerry el amigo pendenciero del marido. Todos hacían un trabajo excelente, pero Brian Murphy y Yootha Joyce que daban vida al matrimonio protagonista se metieron con una convicción asombrosa en la piel de estas dos personas que se se necesitaban tanto como se repelían.




La serie finalizó su andadura televisiva en 1979. Un año después se estrenó en cines, de mano de la mítica productora Hammer Films, George & Mildred, the Movie, sin mucho éxito. Por desgracia la actriz Yootha Joyce no llegó si quiera al estreno del film, ya que falleció de alcoholismo antes de la premiere del mismo. A su lado sólo estaba Brian Murphy, que a parte de ser su partenaire en la pantalla era uno de sus mejores amigos, visto lo acontecido posiblemente el mejor de todos ellos o más triste aún, el único.




Los Roper marcó historia, dio pie a copias baratas o remakes americanos que resultaron ser un fracaso y su influencia como serie se deja notar aún hoy en televisión. Ha superado con nota la prueba del paso del tiempo, es entrañable y muy entretenida. Hacía referencias elegantes a política, sexo, matrimonio y clasismo con mucho estilo y oficio, en una época en la que la televisión aún no podía tocar depende qué temas. Un programa perfecto para redescubrir y disfrutar como es debido.



viernes, 5 de febrero de 2010

Asesinos Natos, la muerte en directo


Título Original: Natural Born Killers (1994)
Director: Oliver Stone
Guión: David Veloz, Richard Rutowski, Oliver Stone, historia Quentin Tarantino
Actores: Woody Harrelson, Juliette Lewis, Tommy Lee Jones, Robert Downey Jr., Ashley Judd, Tom Sizemore, Yared Harris, Russell Means, Rodney Dangerfield, Evan Handler





Normalmente la gente de mi generacíon fue marcada en su infancia por productos cinematográfica tan estimables como Liberad a Willy, El Rey León o Forrest Gump, obras memorables de una u otra manera. Pero yo soy un bicho raro, mis primeros pasos como cinéfilo, alejado ya de la influencia que mi padre me inculcó con todo el cine de acción ochentero de la era Reagan se inició con películas como la que nos ocupa. Asesinos Natos del americano Oliver Stone.




Basada en una historia de Quentin Tarantino, que según el mismo quedó practicamente irreconocible, el director de Salvador o Wall Street en Natural Born Killers cogió todos sus efectismos en la dirección y el montaje, su excesos, su esteticismo visual y narrativo y los sobresaturó hasta lo insultante dando forma a la que es posiblemente su cinta más polémica, ácida, descarada, una de las obras fílmicas que más dio que hablar en el Hollywood de la década de los 90. Por poner un ejemplo, el escritor John Grisham se cebó especialmente con ella, pero esa es otra historia.




Asesinos Natos es una sátira bestial sobre la influencia de los medios de comunicación en una sociedad como la americana, amante del sensacionalismo más chabacano y la superficialidad. Sociedad que crea bestias como Mickey y Mallory Knox, dos jóvenes enamorados que inician un viaje sin rumbo con el único fin de matar a toda persona que se cruce en su camino, para luego encumbrarlos como fenómenos televisivos que baten records de audiencia.




Stone, para bien o para mal, nos relata tal historia por medio de todo tipo de trucajes visuales, distintos formatos, alternando blanco y negro con color, utlizando dibujos animados, parodias de series de tv (genial utilizar el fotmato sitcom para contar la trágica trama de Mallory con su familia). Es decir, el creador de Nacido el 4 de Julio critica la prensa amarilllista por medio de un formalismo extrictamente sensacionalista, lo que da lugar a una interesante y paradójica contrariedad.




También puede decirse que el film ataca frontalmente a la violencia haciendo uso de más violencia, directa, estilizada y en ocasiones incluso banal. En ese apartado es donde Stone se muestra más ambiguo y controvertido, porque se nota en el guión que el realizador incluso siente cierta empatía con sus protagonistas, que no llegan a ser verdugos sin haber ejercido antes de víctimas y ahí entra la vertiente de relato moral que junto a algunos detalles argumentales y estéticos dieron pie a que esta cinta fuera en su momento comparada en numerosas ocasiones con La Naranja Mecánica de Stanley Kubrick.




En su momento y a pesar de llevarse un muy polémico gran premio especial del festival de Venecia en el año 1994, fue vista como cinta excesiva, histriónica, exagerada y amoral. Hoy años después de su estreno podemos ver que era muy premonitoria en cuanto a la visión que dio del periodismo y la televisión basura que llega a las masas para lavarles el cerebro. Puede que contenga todos los defectos de Stone como cineasta y que su look visual sea forzado e innecesario, aunque atractivo desde mi punto de vista, pero su mensaje llega con fuerza al espectador y lo hace recapacitar, como practicamente todo el cine de este señor, que siempre apela a la conciencia maltrecha de su país.



jueves, 4 de febrero de 2010

Up in the Air, nada nuevo en el horizonte



Director: Jason Reitman (2009)
Guión: Sheldon Turner & Jason Reitman basado en la novela de Walter Kim
Actores: George Clooney, Vera Farmiga, Anna Kendrick, Jason Bateman, Tamala Jones, J.K. Simmons, Danny McBride, Chris Lowell, Zach Galifianakis, Steve Eastin


Trailer


Terriblemente sorprendido me he quedado una vez más con la floja consistencia y poca maestria de otra de esas cintas que la crítica ha ensalzado a lo más alto, que los festivales han agasajado con nominaciones y premios y que en la taquilla ha funcionado bastante bien. No hay nada en Up in the Air que me haya llamada la atención lo más mínimo.




Típica y tópica, previsible, lineal, mundana. La tercera película de Jason Reitman es un cliché andante con ramalazos que mezclan The Office con Treinta y Tantos. Un humor simple que sólo esboza una mínima sonrisa en momentos muy puntuales, un poso dramático casi nulo y una fallida visión presuntamente profunda del mundo empresarial asediado por la bestial crisis a nivel global que nos asola desde hace unos años.




Personajes planos y estereotipados que no transmiten nada más que algo de simpatia. Increíble como están alabando a los tres actores principales de la cinta viendo un servidor que sus trabajos no superan en lo más mínimo la correccion. George Clooney una vez más hace de canalla con corazón, Vera Farmiga no nos dice mucho más que en Infiltrados o en la horrenda La Prueba del Crimen y la crepuscular Anna Kendrick no lo hace mal como joven estirada, pero no destaca de manera alguna.




Un guión sin chispa ni enjundia alguna, una dirección planísima de Jason Reitman (aunque esto no es novedad si vemos su anterior film). Si se me apura diría que a este film le quitas las estrellas del reparto, le pones un casting desconocido y sería uno más de los clónicos telefilms de sobremesa con los que nos asedia Antena 3 los fines de semana.




Up in the Air
es una cinta profundamente snob que no dice nada. Si Juno me parecía una simpática pero sobrevalorada comedia, la cinta que nos ocupa me sirve para confirmar que Jason Reitman es junto a Judd Apatow el nuevo niño mimado de Hollywood más sobrevalorado de la actualidad y que debería haber tomado nota de la obra de su padre Ivan como artesano. Señor que hacía un cine menos pretencioso y decididamente más eficaz que su retoño, joven que admite no haber visto una película europea en toda su vida, se le nota, porque Jacques Tatí debe estar revolviéndose en su tumba ahora mismo.



lunes, 1 de febrero de 2010

Ninja Scroll, the last shodown


Título Original: Ninja Scroll (1993)
Director: Yoshiaki Kawajiri
Guión: Yoshiaki Kawajiri





Ninja Scroll es una cinta de culto dentro de la animación japonesa. Con producción de 1993 y escrita y dirigida por Yoshiaki Kawajiri fue un éxito considerable en su estreno pero paradójicamente más en Europa y América que en su Japón natal. Fue una de las cintas pioneras de la llegada de la animación nipona para adultos a nuestro país.



Inspirada en el Japón feudal, Ninja Scroll es una perfecta unión entre cine histórico japonés y fantasía oriental. Protagonizada por Jubei Kibagami (una mezcla entre los samurais reales Hattori Hanzo y Jubei Yagyu) un guerrero irónico y solitario que con la ayuda de dos aliados que hará en su andadura, se enfrentará a extrañas fuerzas sobrenaturales, guerreros inhumanos y un antiguo enemigo resucitado.




Inevitables referencias a Akira Kurosawa (que hacía un cine muy occidental por extraño que parezca), una notoria influencia del manga Berserk de Kentaro Miura e incluso podríamos hablar de claras similitudes con el excelente y mítico juego de Neo-Geo, Samurai Shodown pero no podríamos hablar en este caso de quién se alimenta de quién, debido que ambos productos vieron la luz el mismo año.




Acción, luchas, violencia explícita, algo de sexo y humor. Una animación que se mantiene muy digna casi dos décadas después de su gestación, pero que ni en su época de estreno era algo fuera de lo normal (Akira era bastante anterior y estaba mucho mejor dibujada, aunque también es cierto que su producción era bastante mayor) además el diseño gráfico de algunos personajes, como Dakuan, es algo pobre. Con todo merece una nota alta por lo correcta que se mantiene tras el paso de los años.




Es una buena película, pero no me parece nada del otro mundo. Tiene poco que hacer al lado de obras como Ghost in the Shell o cualquier producción de Ghibli, dirigida o no por Miyazaki y su final es demasiado abrupto, quedando como la conclusión del episodio piloto de algún tipo de serie de televisión. Pero es seria, entretenida, salvaje, con un logrado trasfondo histórico y personajes interesantes. Seguramente me anime con el anime (qué chispa tengo cuando quiero) que hicieron la década pasada sobre los mismos personajes y que tiene bastante buena pinta.


sábado, 30 de enero de 2010

Los Abandonados, la flaqueza del bolchevique



Director: Nacho Cerdá (2006)
Guión: Karim Hussain, Richard Stanley y Nacho Cerdá
Actores: Anastasia Hille, Karel Roden, Valentin Ganev, Carlos Reig-Plaza, Paraskeva Djukelova




Nacho Cerdá es uno de los cortometrajistas más conocidos de España. El más célebre de cuantos ha dirgido es Aftermath con el que ganó premios en la mayoría de los festivales a los que asistió. Se esperaba con muchas ganas el debut en la dirección de Cerdá (como se espera desde hace años también el de Tinieblas González) y decepeción es la palabra que me vino a la cabeza cuando lo vi en su momento.




No hay nada peor que ponerte detrás de una cámara para realizar tu primera obra cinematográfica y no tener nada que contar. Los Abandonados no tiene ninguna sustancia, su guión hace aguas por todos lados. Una mujer vuelve a su país de origen (Rusia) para ir a la casa en al que nació y allí se encuentra con un personaje que es clave en la historia y con unos extraños muertos vivientes/espíritus y punto.




Para narrar esto Cerdá alarga planos de paseos de la protagonista por la casa hasta la extenuación, sin contar nada, así los primeros 45 minutos. Después cuando quiere contarnos por qué están sucediendo todos esos extraños fenómenos en la casa lo hace de manera torpe y confusa. Los pocos diálogos son horribles y los actores no están muy inspirados (aunque hacen lo que pueden) de manera muy curiosa saben descifrar facilmente qué sucede en la casa y qué deben hacer para arreglarlo. Terror poco, algún susto suelto que tampoco impacta, ni queda en el recuerdo, ni siquiera las escenas gore son muy destacables.




¿Hay algo bueno en The Abandoned? sí. La realización de Nacho Cerdá es bastante buena. Cuando en las manos de este hombre caiga un guión en condiciones llegará a ser un muy buen director, pero su debut fue de todo menos bueno. Una gran oportunidad desperdiciada y que queda herida de muerte por un libreto con una historia practicamente inexistente.


Carretera Perdida, la infinidad de la mente



Director: David Lynch (1997)
Guión: Barry Gifford & David Lynch
Actores: Bill Pullman, Patricia Arquette, Balthazar Getty, Robert Blake, Natasha Gregson Wagner, Jack Nance, Richard Pryor, Gary Busey, Robert Loggia





David Lynch es uno de los autores con un universo más personal de la historia del cine. Profundamente críptico y surrealista, con un concepto narrativo siempre entre dos tierras, la fantasía y la realidad, la luz y la oscuridad, la vida y la muerte, fusionando el pasado, el presente y el futuro en un sólo carril (o carretera en el caso que nos ocupa), este hombre nos ha regalado maravillosas películas y en varias ocasiones hasta obras maestras. Tras el enorme batacazo que supuso la infravalorada precuela cinematográfica de la inigualable serie Twin Peaks (Twin Peaks, Fire Walk With Me) Lynch pasó largo tiempo parado, hasta que en 1997 nos regaló esta maravilla, oscura y retorcida llamada Carretera Perdida.




Explicar Carretera Perdida es una futilidad, ya que esta película se escapa a la razón y a la narrativa convencional, son dos historias con protagonistas ¿distintos?. Un relato que habla de redención, sexo, mafia, infidelidad, conciencia o de nada de eso y ahí reside la magia del séptimo film de Lynch. Sus múltiples lecturas y trasfondos, así como sus subyugantes y en ocasiones aterradoras escenas.




El guión es de Lynch y del escritor Barry Gifford (autor de la novela Corazón Salvaje que Lynch adaptó con desigual fortuna en 1990) y es un entramado de dobles personajes, situaciones oníricas y artísticamente onanistas, tan indescifrable que desconcierta al espectador, que está deseando ver el film de nuevo cuando aún no ha terminado el primer visionado del mismo.




Entre el reparto, Bill Pulman está sin lugar a ninguna duda en el mejor rol de su irregular carrera. Al protagonista se le se suman una atractiva Patricia Arquette y un correcto Balthazar Getty, el genial Robert Loggia y Robert Balke memorable como el Hombre Misterioso, personaje clave del film. ¿La conciencia de Fred, el mismo Fred en el futuro, el lado oscuro de su mente? nunca lo sabremos, sólo somos conscientes de que Blake y su personaje son indispensables para intentar desentrañar la trama. Entre los secundarios Giovani Ribisi, Gary Busey y el tristemente desaparecido Richard Pryor en su último papel.




Carretera Perdida
es una obra maestra de lo bizarro, aterradora y bellísima, es la mejor película de la vertiente mas irracional de Lynch. No hay explicación oficial para esta joya del cine moderno, algunos nos aferramos a la fuga psicogénica que dejó entrever Lynch en los extras de la edición especial del dvd del film, pero como ya he dicho esta obra se opone a lógica alguna.




Hay que verla sin prejuicios y repetidas veces, cada nuevo revisionado hace descubrir nuevos detalles que se olvidaron en el anterior. Es posible que por su hermetismo cause rechazo, pero si su ambientación y personajes atraen, la película atrapara al espectador y no se olvidará de ella facilmente, para bien o para mal. Yo a día de hoy aún no me puedo quitar de la cabeza sus imágenes y sonidos y por suerte no soy el único. Recordad muchachos, Dick Laurent está muerto y la autopista está oscura y no parece tener fin.


miércoles, 27 de enero de 2010

Teniente Corrupto, New Orleans, hogar de piratas y fulanas



Director:
Werner Herzog (2009)
Guión: William M. Finkelstein basado en el guión de Zoe Lund y Abel Ferrara
Actores: Nicolas Cage, Eva Mendes, Val Kilmer, Xzibit, Shea Wigham, Fairuza Balk, Katie Chonacas, Brad Dourif, Jennifer Coolidge, Michael Shannon





Teniente Corrupto del italoamericano Abel Ferrara supuso un film extremo sobre un agente de la ley de métodos deplorables que se enfrentaba a una autodestrucción física y moral debido a sus adicciones y a una enfermiza crisis de fe como cristiano radicalizado. Si al conjunto se le sumaba un excelente guión de el director y la actriz Zoe Lund y la interpretación inmensa de un Harvey Keitel insuperable, el resultado era una de las mejores películas de la década de los 90.




Por suerte para los que somos fans de la película de Ferrara esta nueva Teniente Corrupto dirigida por el alemán Werner Herzog no tiene absolutamente nada, pero nada, que ver con ella exceptuando que ambas están protagonizadas por policías que viven al otro lado de la legalidad. Ambas cintas son dos mundos completamente diferentes, en fondo y forma y una supera a la otra con aplastante claridad.




Teniente Corrupto
de Werner Herzog es un retrato ácido y descreído de la ciudad de New Orleans y sus gentes, camellos, prostitutas, inmigrantes, centrándose la historia en las correrías del teniente Terence McDonagh, un Nicolas Cage que empieza bien y acaba como siempre, pasadísimo de rosca, un agente de la ley que tiene una manera muy peculiar de aplicar la misma. Drogadicto, putero, camello, un tipo que aprovecha su placa para llenarse el bolsillo de dinero o estupefacientes y que se pasa por el forro el manual del buen policía.




Lo que en la versión de Ferrara era profundidad, existencialismo vital y teológico, nihilismo y redención, en la versión de Herzog es una liviana mirada entre ácida y cómica, bebiendo más de gente como Todd Solondz u Oliver Stone que del director de El Rey de New York o Ángel de Venganza. El creador de Nosferatu, Vampiro de la Noche o Fritzcarraldo jura que nunca ha visto ni la Teniente Corrupto original, ni ninguna cinta realizada por Ferrara y yo le creo vistos los resultados.




La película se deja ver, pero aporta poco. No profundiza en ninguno de sus personajes, nos regala alguno del todo prescindible que no aportan nada a la trama (el de Eva Mendes) y no es tan transgresora como quieren venderla. Pero la dirección de Herzog tiene un pulso envidiable y la cinta tiene alguna escena memorable, como la del cacheo a la primera pareja (sin nada que ver con le arriesgadísima de las dos chicas del coche de la versión de Ferrara) la de las iguanas y sobre todo la de el Alma Bailarina que es descojonante por su naturaleza estúpida y lisérgica.




No le llega ni a la suela de los zapatos a la cinta en la que se basa, pero es tan radicalmente diferente a ella que ni se las puede comparar. Herzog abandona momentaneamente su genial perfil de documentalista que nos ha ofrecido maravillas como Grizzly Man o Encuentros en el Fin del Mundo, inudablemente obras que tienen más su sello que esta impersonal película tan intrasncendente como entretenida, en resumidas cuentas indigna de su obra, que tampoco es tan soberbia como quieren hacernos creer los entendidos más recalcitrantes del medio.