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jueves, 30 de diciembre de 2021

Berserk (2016-2017)


 

Título Original Berserk (ベルセルク Beruseruku?) (2016-2017)
Dirección Shin Itagaki
Guion Makoto Fukami, Takashi Yamashita. Manga: Kentaro Miura






A finales del año 2015 en la editorial Hakusensha de la revista Young Animal daban la noticia que millones de fans de Berserk en todo el mundo llevaban décadas esperando. En 2016 se estrenaría un nuevo anime en la cadena de televisión de pago y plataforma streaming japonesa WOWOW que adaptaría el resto del manga de MIURA Kentaro posterior a La Edad Dorada y a los terribles hechos acontecidos durante la saga El Eclipse. De la producción se encargaría el estudio de animación Liden Films con GEMBA y Millepensee y del diseño de personajes el estudio Hisashi Abe. Se asignó a Shin Itagaki como director, Makoto Fukami y Takashi Yamashita como guionistas y Susumu Hirasawa se ocuparía nuevamente de la banda sonora como ya hizo en el anime original y parte de la trilogía cinematográfica. El mismo MIURA Kentaro ejercería de supervisor ejecutivo de las dos temporadas de las que más tarde constó el proyecto. En esta ocasión la animación supuso un extraño híbrido de 2D y 3D mucho más invasivo que en la trilogía de la Edad de Oro con resultados que causaron un enorme polémica a la que volveremos cuando hablemos del muy cuestionable apartado técnico del producto.




Las dos temporadas que compusieron este segundo anime constaron de doce episodios cada una de ellas y son consideradas las secuelas oficiales de la trilogía La Edad Dorada de 2012-2103, aunque también podrían serlo casi del anime original ya que aquel abarcaba en gran parte la misma etapa del manga. En la primera temporada se desarrolla el arco argumental Condena y en la segunda parte de El Halcón Milenario, de manera que por fin debutan en imagen en movimiento personajes como Puck, Isidro, Farnese de Vandimion, Serpico, Schierke o Evarella, así como villanos del rango de Lord Mozgus que, por motivos obvios, no habíamos visto en las dos versiones audiovisuales de Berserk. Como era de esperar todas estas noticias fueron bien recibidas por los fans aficionados, ya que si bien es cierto que el manga nunca volvió a alcanzar las cotas de calidad de la famosa era en la que Guts conoció a la Cuadrilla del Halcón no fueron pocas las historias narradas por Miura que siguieron acrecentando la fuerza narrativa de su obra más representativa.




Desgraciadamente los malos augurios llegaron con los primeros adelantos y trailers del anime. Una vez estrenados los capítulos iniciales se pudo confirmar que nos encontrábamos ante la versión en imagen animada de Berserk con peor calidad. Por un lado es de recibo mencionar que la fidelidad al diseño de los personajes del manga era la más fiel que habíamos tenido hasta el momento, consiguiendo capturar hasta el más mínimo detalle de la fisionomía de los protagonistas y secundarios con un detallismo destacable, algo que debería haber hecho ganar muchos puntos al proyecto , pero que finalmente causó graves problemas de renderización al estudio GEMBA optando por simplificar algunos aspectos para poder llegar a tiempo del estreno de la serie. El resultado es una aparatosa mezcla de 2D y 3D, alternándose aleatoriamente, convirtiendo el acabado artístico del producto casi en la interminable cinemática de un videojuego con no muy reseñable calidad.




En uno de los pocos aspectos en los que la animación funciona y posiblemente con más contundencia que en las adaptaciones previas del manga es a la hora de capturar con eficiencia los efectos que causaría Guts haciendo uso de su matadragones. Como es lógico que un guerrero de fuerza sobrehumana con una espada de mayores dimensiones que su propia fisionomía la utilice en pleno campo de batalla debe causar una devastación, la misma que se ve con todo lujo de detalles en el manga, y en este anime así acontece, con el protagonista destrozando de un solo mandoblazo cuerpos enteros de caballeros de la Santa Cadena, monstruosidades o criaturas sobrenaturales varias convertidas en amasijos sanguinolentos. Con todo se mantiene la tradición de reducir en mucho el grafismo de las viñetas, un mal endémico de las tres adaptaciones de Berserk que en este en concreto alcanza momentos de sonrojo con la censura en cuanto a sexo, con cuerpos desnudos carentes de algunas zonas erógenas y cualquier tipo de genital.




En lo referido al ritmo narrativo tenemos notorias luces y sombras. El mismo es notablemente acelerado, por lo tanto no da un sólo respiro al espectador que lo tendrá muy difícil para aburrirse con la sesión continua de combates cuerpo a cuerpo, batallas campales, persecuciones, magia negra, satanismo e intrigas palaciegas con las que Shin Itagaki, Makoto Fukami y Takashi Yamashita y su séquito de acompañantes nos asedian desde la pantalla. En el lado negativo este cúmulo de situaciones en cascada reducen al mínimo exponente el desarrollo de personajes y las relaciones interpersonales compartidas entre los mismos, saltándose pasajes importantes del manga y menoscabando el perfil psicológico de los roles protagónicos y capitulares, esto último, junto al apartado gráfico, la mayor virtud de MIURA Kentaro con respecto a su trabajo en Berserk.




Aunque el ritmo espídico no deja demasiado tiempo al espectador para pararse a pensar en lo muy cuestionable que es el producto, la presencia de personajes que nunca habíamos visto adaptados a la pantalla grande o pequeña es un estímulo notable y la banda sonora plagada de temas heavy metal sienta como un guante al tono de la propuesta, este segundo anime de Berserk es una mediocridad con pasajes bordeantes en el sonrojo. Cada vez que comenzamos a disfrutar de algún momento potente repleto de animalismo descarnado algún movimiento o acción de los personajes, como esa manera tan paupérrima de recrear los pasos de Guts, se convierten en un meme que nos hacen lamentar no haber sido testigos de lo que pudo ser y no fue. Quedamos a la espera de que se revisen estas dos temporadas con los medios necesarios y los profesionales adecuados o una continuación que acometa con respero el resto de de la obra hasta donde MIURA Kentaro la dejó antes de fallecer prematuramente. Que la tierra le sea leve, maestro.



Berserk. La Edad de Oro I,II,III – El Huevo del Rey Conquistador/La Batalla de Doldrey/El Advenimiento



Título Original  Berserk: The Golden Arc (ベルセルク 黄金時代篇, Hepburn: Beruseruku Ōgon Jidai-hen) (20212-2013)
Dirección Toshiyuki Kubooka
Guion Ichiro Okouchi. Manga: Kentaro Miura

 


Aunque la decisión de abarcar con el primer anime de 1997 La Edad Dorada, considerada de manera casi unánime la mejor etapa del manga por los lectores del mismo, fue bien recibida y todo un éxito tanto para los fans de la obra de MIURA Kentaro como para los espectadores casuales que se quedaron prendados con aquellos 25 episodios repletos ruido y furia, la imposibilidad de ver adaptada la extensa etapa posterior a El Eclipse transmitió cierta decepción generalizada. Durante muchos años se esperó que un nuevo anime continuara las aventuras de Guts, Casca, Grifiith y compañía posteriores a la ofrenda de este último a los componentes de la Mano de Dios, suponiendo la brutal destrucción de la Cuadrilla del Halcón y la mayoría de sus miembros. Por fin en 2010 comenzaron a correr por redes sociales y distintas publicaciones especializadas las noticias sobre un nuevo anime que daría continuación a lo narrado en el de finales de los 90 partiendo del volumen 35 del manga, algo que alegró a los muchos seguidores del famoso seinen. Un año después se confirmó que ni sería un anime serializado, ni una continuación del original, sino una trilogía de películas que revisarían, una vez más, La Edad Dorada.



Con producción de Studio 4°C y dirección de Toshiyuki Kubooka las tres películas se titularon Hao no Tamago (El Huevo del Rey Conquistador), Doldrey Kōryaku (La Batalla de Doldrey) y Kōrin (El Advenimiento). Las dos primeras llegaron a los cines nipones en febrero y junio de 2012 respectivamente y la tercera se exhibió en febrero de 2013. En la mayoría del resto de países fue estrenada directamente en formato doméstico y plataformas digitales. La excusa que la productora puso para volver a adaptar el mismo arco que ya pudimos ver en el anime fue la de mejorar la animación que en esta ocasión mezclaría el el 2D y el 3D. Con respecto a esta afirmación el resultado es irregular, como más tarde pasaremos a mencionar, pero es ineludible que este "remake" de The Golden Arc en formato largometraje es un producto de notable calidad con muchas más virtudes que carencias.



El Huevo del Rey Conquistador abarca desde el encuentro y posterior reclutamiento de Guts en la Cuadrilla del Halcón hasta que este se ve obligado a matar a Adonis y descubre mediante una conversación con Charlott, la princesa del reino de Midland, la idea poco altruista que tiene Griffith sobre la amistad y los componentes de su banda. La Batalla de Doldrey, como su propio nombre indica, toma como epicentro el famoso enfrentamiento bélico que termina por encumbrar a la Cuadrilla del Halcón con Griffith hecho prisionero por el rey de Midland en la Torre del Renacimiento después de haber sido sorprendido manteniendo relaciones sexuales con la princesa. El Advenimiento narra los hechos acontecidos en El Eclipse con Griffith liberado por Guts después de un año de encierro repleto de torturas y ofreciendo en sacrificio a la Cuadrilla del Halcón, mediante el beherit, para convertirse en el quinto dedo de la Mano de Dios.



Lo primer que llama la atención de esta trilogía de la largometrajes es que quince años después del primer anime todavía sigue siendo una adaptación del manga que reduce en mucho las cantidades de violencia y sexo. Es cierto que en ese aspecto muestra más que aquella producción de Oriental Light And Magic de 1997, pero aun así queda lejos de extrapolar de manera verdaderamente fidedigna lo descarnado del manga. Esta afirmación no es una queja, más si cabe teniendo en cuenta que Berserk posiblemente sea una de las obras más estilísticamente sádicas del arte secuencial nipón y que llevar todas las enfermizas situaciones planteadas por MIURA Kentaro se antoja harto difícil, pero sigue llamando la atención cómo otros animes sí se han atrevido a adentrarse en terrenos más complicados que cualquiera de las adaptaciones de Berserk. Con esto no queremos decir que en esta nueva versión de La Edad Dorada no haya sangre, vísceras y sexualidad, pero es exigua con respecto a su fuente de origen.



Solo con visionar la primera de las tres películas salimos de dudas sobre aquella afirmación por parte de la gente de Studio 4°C con respecto a que una mejoría en la animación era el motivo principal para adaptar de nuevo la famosa etapa del manga. Ciertamente Toshiyuki Kubooka y su equipo técnico ejecutan una labor excelsa en lo referido al diseño de personajes, la fluidez con la que se mueven en pantalla y el desarrollo de secuencias dinámicas con especial hincapié en unas batallas campales de factura casi impecable o lo que viene a ser lo mismo, toda la animación en 2D es de un nivel casi sobresaliente. No así ocurre con el 3D, focalizado principalmente en los paisajes y fondos que como suele suceder choca frontalmente con la técnica tradicional y no sólo eso, sino que al poco tiempo de su estreno envejece de manera alarmante. Esta idea de mezclar el 2D con el pixel se ha convertido en un mal endémico en el anime que ha hecho mermar las virtudes de productos tan destacables como Ghost in the Shell 2: Innocence entre otros. La presente trilogía de Berserk no es una excepción a esa regla.



La trilogía cinematográfica de La Edad Dorada funciona donde el anime de los 90 fallaba, pero cae en algunas carencias que aquel sabía esquivar con acierto. Por suerte sus responsables son lo suficientemente profesionales para diseñar un producto muy estimable que dejó notoriamente satisfechos a los fans del manga de MIURA Kentaro, aunque una vez más se quedaron sin ver en la pantalla grande o la pequeña las aventuras posteriores del Guerrero Negro. Por suerte la recompensa mereció la pena y si es cierto que El Huevo del Rey Conquistador y La Batalla de Doldrey son dos cintas con numerosos aciertos y hallazgos es El Advenimiento, con su traslación de El Eclipse, la que mejor partido saca a la fuerza narrativa inyectada por el autor de Japan en su obra de más relevancia en el mundo del arte secuencial, aunque una vez más el 3D juegue en contra del conjunto de la obra. Con todo, los seguidores de Berserk siguieron añorando ver una pieza audiovisual que se acordara de las historias de Guts post Edad Dorada y tres años después la espera terminó, para bien o para mal.




Berserk (1997-1998)

 




Título Original  Berserk (剣風伝奇ベルセルク Ken fū Denki Beruseruku)
Dirección Naohito Takahashi
Guion Yasuhiro Imagawa, Shinzo Fujita, Makoto Itakura, Shoji Yonemura, Yukiyoshi Ôhashi, Atsuhiro Tomioka. Manga: Kentaro Miura



Conociendo a día de hoy la repercusión internacional de un manga tan famoso como Berserk se antoja difícil de creer que el anime no llegara a realizarse y estrenarse hasta ocho años después del inicio de su publicación en la revista japonesa Animal House, posteriormente renombrada como Young Animal, allá por el lejano 1989. Vio la luz por primer vez en 1997 a manos del estudio Oriental Light And Magic, por aquel entonces con un currículum no muy extenso a sus espaldas con adaptaciones de Wedding Peach o Mojacko, pero todo cambiaría aquel mismo año con el descomunal éxito de Pokémon que se convertiría en su franquicia estandarte. Del desarrollo del anime se ocupó el hoy disuelto equipo de Shōji Ōta (TEAM OTA) que operaba junto a otros dentro de la compañía. De la dirección de los 25 episodios que conformaron la serie se encargó Naohito Takahashi y este contó con la colaboración del mismo MIURA Kentaro que estuvo muy vinculado con el proyecto ejerciendo labores de supervisión. Con el titulo original de Berserk (剣風伝奇ベルセルク Ken fū Denki Beruseruku), también conocido como Kenpuu Denki Berserk o Kenfu Denki Berserk), o Berserk: Historias de la Ráfaga de Espada en español, se emitió por primera vez desde el 7 de octubre de 1997 al 31 de marzo de 1998.



Los ya citados 25 episodios que conforman el anime de Berserk abarcan los dos arcos argumentales que dieron arranque al manga hace más de 30 años, El Guerrero Negro y La Edad Dorada. Aunque la fidelidad a las viñetas diseñadas por MIURA Kentaro es notablemente reseñable se obviaron personajes secundarios relevantes y se incluyeron otros en historias que en el manga no contaban con su presencia. Por otra parte y como era de esperar la violencia y el sexo, que en la obra en papel es del todo desmesurada, se vieron notablemente suavizados con la intención de no tener problemas con la censura y así ser mucho más accesible para casi todo tipo de público. El resultado fue satisfactorio y el anime no sólo desembocó en un notable éxito, sino que también acercó a no pocos potenciales lectores a la obra primigenia de MIURA Kentaro.



Lo primero que llama la atención de este primer anime de Berserk, y es algo que sobre todo a los lectores del manga debió desconcertar notablemente en su momento, es el tono liviano y hasta cursi de su opening. No sólo por las imágenes que lo conforman, muy alejadas de lo que debería ser un seinen tan salvaje como este, sino por el tema musical elegido para complementarlo. El corte Tell Me Why, interpretado por la banda de rock japonesa Penpals, pareciera tener poco que ver con las sanguinolentas aventuras medievales de Guts, algo que se acentúa con la terrible versión española de la canción que pareciera tener autoría del inefable grupo Pignoise. Por suerte el resto de la banda sonora, compuesta por Susumu Hirasawa, no transmite esa sensación debido a su capacidad para adecuarse con más eficiencia al material de partida con cortes como Beherit, Gattsu o Ghosts mezclando sonidos clásicos con electrónica y una épica que alcanza su cénit con la memorable Forces.



Una vez incursionamos en el primer episodio, con ese arranque forjando la espada de Guts que pareciera un homenaje al de Conan, el Bárbaro (John Millius, 1982), certificamos con alivio que Naohito Takahashi, Shōji Ōta y el resto de su equipo creativo mantienen la oscuridad y la sordidez tonal o conceptual del manga. Esa influencia tanto de largometrajes como Los Señores del Acero (Flesh + Blood, Paul Verhoeven 1985) o The Blood of Heroes (David Webb Peoples, 1989) se dejan notar desde las primeras imágenes. En lo referido a la animación a pesar de ser de mayoritariamente notable muestra ciertas carencias que no redondean adecuadamente el conjunto de la obra. Mientras los personajes principales están diseñados y animados con la profesionalidad exigida los que podemos encontrar en segundo término muestran un acabado desganado que ensombrece la labor de un 2D en ocasiones brillante que sabe capturar la esencia del trazo de MIURA Kentaro.



Como era de esperar la serie da lo mejor de sí misma a nivel visual y narrativo cuando se abarca el arco La Edad Dorada que sobrevuela casi todo el anime. Desde que Guts conoce a la Cuadrilla del Halcón, un batallón de soldados de fortuna comandados por el misterioso Griffith y su segunda al mando, Casca; hasta la saga del Eclipse la fidelidad con la que está trasladado el arte de MIURA Kentaro es encomiable. Cuando la ofrenda de Griffith acontece en pantalla mediante los últimos capítulos la sombra de los mitos de H.P. Lovecraft en las monstruosidades multiformes venidas del averno y la influencia de Hellbound Heart, de Clive Barker, con esos miembros de la Mano de Dios que fácilmente podían haber pasado por los cenobita comandados por Pinhead, se apoderan del metraje. Evidentemente se reduce la violencia explícita y el sexo, pero es una traslación impecable que sabe extrapolar toda la visceralidad e impotencia del manga.



Evidentemente podemos achacar algunas carencias a este primer anime de Berserk, como no haber arriesgado más con la violencia explícita, por aquel entonces la animación generalista japonesa era bastante más descarnada, haciéndolo formalmente más cercano al manga de MIURA Kentaro o haber homogeneizado la labor de los animadores para que el resultado alcanzara la excelencia visual que le queda lejos. Más allá de eso el diseño de personajes y localizaciones, las relaciones interpersonales de los protagonistas, las dinámicas de grupo dentro de la Cuadrilla del Halcón o la fuerza narrativa de los mejores pasajes de la obra secuencial son capturados con esmero y eficiencia gracias a los profesionales de Oriental Light And Magic que se atrevieron a mantener este primer contacto con Berserk alumbrando una pieza de culto que cada año gana nuevos adeptos y en ocasiones supone el encuentro inicial del espectador casual con la obra de Miura.




miércoles, 26 de mayo de 2021

Excalibur, O fortuna, Velut luna, Statu variabilis, Semper crescis



Título Originales Excalibur (1981)
Director John Boorman
Guion Rospo Pallenberg, John Boorman
Reparto Nicol Williamson, Nigel Terry, Cherie Lunghi, Nicholas Clay, Helen Mirren, Paul Geoffrey, Gabriel Byrne, Robert Addie, Liam Neeson, Patrick Stewart, Clive Swift, Niall O’Brien, Corin Redgrave, Keith Buckley, Charley Boorman, Ciarán Hinds




Nada mejor que aprovechar este día que vamos a dedicar a la Leyenda Artúrica para hablar de la película que posiblemente mejor la ha llevado al medio cinematográfico. Curiosamente este año 2021 se cumplen 40 años de su estreno, por lo que dedicarle una reseña se antoja casi ineludible si queremos que esta jornada dedicada a Arturo, Camelot y los Caballeros de la Mesa Redonda abarque todos los medios posibles. A principios de los 80 John Boorman (1933, Surrey, Inglaterra) ya era un cineasta curtido en mil batallas desarrollando la mayor parte de su carrera en Estados Unidos. A Quemarropa (Point Blank, 1967), Infierno en el Pacífico (1968), Defensa (Deliverance, 1972), Zardoz (1974) o El Exorcista II: El Hereje (1977) engrosaban el currículum de un autor capaz de alternar proyectos muy personales con otros de naturaleza más comercial o alimenticia, aunque siempre con una profesionalidad y afán temerario dignos de elogio. Por eso en 1981 volvió a su Reino Unido natal y allí facturó uno de sus proyectos más ambiciosos, memorables y alabados.





Con guión del mismo John Boorman y su habitual colaborador a la escritura, Rospo Ballenberg, Excalibur se basa en la obra La Muerte del Rey Arturo, escrita por Thomas Malroy en 1485, aunque inspirándose también en otros textos, tomando las consabidas licencias con respecto al escrito del que se eluden, por poner un ejemplo, casi todos los elementos relacionados con el cristianismo. La película fue rodada en Irlanda, cerca del Condado de Wicklow, zona donde el director tiene su residencia, durante 26 semanas del año 1980 y utilizando como algunas de las localizaciones el Castillo de Cahir, el parque nacional de Montañas de Wicklow o la cascada de Powerscourt. Producida por Orion Pictures y distribuida por Warner Bros contó con un presupuesto de más de 11 millones de dólares, recaudando en la taquilla internacional 34 y convirtiéndose así en la decimoctava película más taquillera del año 1981. Su reparto está formado por Nicol Williamson, Nigel Terry, Cherie Lunghi, Nicholas Clay, Helen Mirren, Paul Geoffrey, Gabriel Byrne, Robert Addie, Liam Neeson, Patrick Stewart o Ciarán Hinds entre otros.




El de Excalibur es un caso de casi inexplicable alquimia cinematográfica que pudiera pasar por uno de los conjuros del mismísimo Merlín. Esta afirmación viene dada a que poseyendo poderosas virtudes, que más tarde pasaremos a mencionar y enumerar, tampoco son escasas las carencias o decisiones cuestionables tomadas por John Boorman y sus colaboradores. Los actores sobreactuados declamando más que dialogando sus líneas, que la película fuera doblada en su idioma original tampoco ayuda en este sentido; la exageración teatral de casi todas las situaciones vividas por personajes siempre al límite de la parodia, la condensación de hechos adscritos al mito artúrico resueltos de manera expeditiva o pasajes como el coito entre Uther e Igrayne mientras el primero sigue portando su aparatosa armadura ponen en solfa más de un aspecto del conjunto de la obra. Pero por una extraña alineación planetaria todos los actores exhalan carisma y rotundidad, mientras las intrigas en las que se implican adquieren una naturaleza hipnótica, esa economía en cuanto al desarrollo cronológico fluye de manera orgánica y nunca lastrando el buen discurrir del film y la escena de sexo es una de las más célebres del film.




John Boorman despoja de casi toda lectura romántica o melodramática los escritos de Thomas Malroy e incluso las relaciones pasionales o sentimentales como las de Uther e Igrayne primero y las de Lancelot y Ginebra más tarde destilan una pátina más de perversidad y fatalismo que de amor idealizado. Durante la primera mitad del metraje el tono tenebrista se apodera de la película con un retrato de las Eras Oscuras y el reinado de Uther Pendragon cercano incluso al género de terror gracias a los juegos de luces y sombras por parte de un Alex Thomson epatante con la dirección de fotografía. En la segunda parte, con Arturo portando la corona, la luminosidad, que irradian incluso las armaduras de los Caballeros de la Mesa Redonda, da al largometraje una conceptualidad casi capitular con resminiscencias propias de la literatura. La conjunción plena entre narración y apartado audiovisual desemboca en una propuesta genuina y casi única en su especie dentro del subgénero de la fantasía heróica aplicada al medio cinematográfico.





Posiblemente una obra audiovisual dedicada al Rey Arturo nunca ha alcanzado las cotas de épica que John Boorman imprimió a Excalibur. Pero se trata de una muy particular y nada ortodoxa, la que contextualiza una Edad Media moviéndose entre la ensoñación febril y una realidad áspera, violenta con secuencias de batallas campales salvajes y caóticas representadas por los mismos actores enfundados en las aparatosas armaduras diseñadas por Bob Ringwood. El choque entre el metal refulgente de las corazas con la naturaleza de parajes bucólicos alumbra una amalgama estilística y pictórica de acabado onírico en el que los personajes se mueven como arquetipos adheridos al mito y la leyenda. Todo un compendio de imágenes y sonidos capaces de construir una iconografía que trasciende la pura cinematografía para apelar a la confrontación entre cristianismo y paganismo, monoteismo y politeismo en una batalla de ribetes filosóficos y existencialistas cuya resonancia llega hasta nuestros días.




Ya hemos afirmado que el doblaje y las interpretaciones pretendidamente exageradas parecieran jugar en contra del reparto, pero el resultado, una vez más, no es negativo en manera alguna. Todos y cada uno de los intérpretes parecieran haber nacido para dar vida a sus papeles, desde los más importantes para la trama a los de presencia más testimonial cuya relevancia en el relato es más exigua. Incluso un Nigel Terry aparentemente falto de carisma, fuerza o presencia física como Arturo se gana el favor del espectador con la entrega a un rol cuyo arco dramático gana enteros a pasos agigantados con el paso de los minutos desembocando en el clímax aue supone la recuperación de su salud mediante el Santo Grial. Especial mención para Nicol Williamson ofreciendo una de las versiones más peculiares y tragicómicas de Merlín, una Helen Mirren inolvidable como la maquiavélica Morgana y Nicholas Clay como el íntegro y aguerrido Lancelot. A destacar unos jóvenes Patrick Stewart (Leondegrance), Liam Neeson (Gawain), Gabriel Byrne (Uther Pendragon) e incluso un Ciarán Hinds de 28 años de edad como secundario sin diálogo dando vida a Lot.




Excalibur es una megalómana sinfonía wagneriana de proporciones mastodónticas repleta de ruido y furia, así como un punto de inflexión dentro del subgénero de espada y brujería que la tomaría casi como su epítome más representativo. Tras ella la fantasía heróica conocería una nueva etapa de bonanza con proyectos tan estimulantes y variopintos como Conan el Bárbaro (John Millius, 1982), El Señor de las Bestias (Don Coscarelli, 1982), Lady Halcón (Richard Donner, 1985), Legend (Ridley Scott, 1985), Willow (Ron Howard, 1988) o las incontables variantes y exploits nacidas a rebufo de la versión que el director de Amanecer Rojo (1984) ofreció del cimmerio nacido de la pluma de Robert E. Howard. Aunque su carrera ha sido extensa y llena de altibajos John Boorman nunca volvió a conocer un éxito tan rotundo como el de su octava película detrás de las cámaras. Pero la estela de esta todavía se deja sentir en la actualidad, no sólo en las posteriores adaptaciones de los textos artúricos que languidecen a su lado, sino en otras producciones como la trilogía de El Señor de los Anillos (Peter Jackson, 2001-2003) muy en deuda con esta inabarcable versión del reino de Camelot.