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viernes, 28 de febrero de 2020

Transgresión Continua Express 2020 - Enero III

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Terror Sin Habla (Pete Walker, 1974) - Detrás de su atmósfera malsana o su violencia explícita, próxima al gore, subyace un poco sutil, pero interesante, estudio sobre la toxicidad de ciertas relaciones emocionales o de consanguinidad. Pletórica una aterradora Sheila Keith.


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El Hombre Que Mató a Don Quijote (Terry Gilliam, 2018) - Necesitada de la locura de Brazil o Time Bandits es acometida por un Terry Gilliam  contenido que no logra estar a la altura de la leyenda tras el proyecto. A pesar de ello regala pasajes brillantes y un gran dúo actoral.


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Los Dos Papas (Fernando Meirelles, 2019) - La ágil e inquieta cámara de Fernando Meirelles consigue que Los Dos Papas sea algo más que dos enormes actores dando lecciones de interpretación. Una feel-good movie que ofrece un retrato amable de sus protagonistas, pero abordando también temas espinosos para el catolicismo.


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The Nightingale (Jennifer Kent, 2018) - Aun siendo innegables sus virtudes cinematográficas el grueso retrato de los sádicos británicos y unos protagonistas pisoteados hasta lo abusivo hacen del segundo film de la directora de Babadook un gratuito desfile de forzados efectismos.


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Vidas Ajenas (D.J. Caruso, 2004) - Los títulos de crédito fusilados de Seven (David Fincher, 1995) auguraban lo peor. Triste plagio de Instinto Básico (Paul Verhoeven, 1992) transmutado en tramposo  thriller policial con actores nada creíbles como detectives o asesinos seriales.


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1917 (Sam Mendes, 2019) - Más allá del indescriptible apartado técnico, que marca un hito en su género, 1917 se erige como una obra maestra sobre el inabarcable y caprichoso poder destructivo del sinsentido bélico. No hay suficientes Oscars en el mundo para hacer justicia a semejante proeza.


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La Gran Apuesta (Adam McKay, 2015) - Obviando el desfile de aterradoras pelucas degradando al magnífico reparto, se trata de un voluntarioso y didáctico trabajo que no despega del todo por querer emular a El Lobo de Wall Street (Martin Scorsese, 2013) con dudoso resultado.


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La Habitación (Lenny Abrahamson, 2015) - Después de la impecable primera hora, centrada en el confinamiento de los protagonistas, es la segunda, narrando su difícil reintegración social, la que hiere, desgarra y deja marca. Epatantes Brie Larson y Jacob Tremblay.


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Welcome to New York (Abel Ferrara, 2014) - Abel Ferrara ofrece una muy superficial visión del caso Strauss-Kahn centrándose sólo en los pasajes morbosos de la vida del ex presidente del FMI. El tour de force entre Gérard Depardieu y Jacqueline Bisset salva el producto del hastío.


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Outlander T1 (Ronald D. Moore, 2014) - Adaptación de la saga literatura escrita por Diana Gabaldon que en su primera temporada encuentra el necesario equilibrio entre romance, crudeza, folclore y rigor histórico. Dentro del acertado reparto despunta una imponente Caitriona Balfe.


viernes, 28 de abril de 2017

Secuestradores de Cuerpos, el batallón de las sombras



Título Original Body Snatchers (1993)
Director Abel Ferrara
Guión Larry Cohen, Raymond Cistheri, Stuart Gordon, Dennis Paoli, Nicholas St. John, basado en la novela de Jack Finney
Reparto Gabrielle Anwar,  Terry Kinney,  Billy Wirth,  Christine Elise,  Meg Tilly, Forest Whitaker, Reilly Murphy,  R. Lee Ermey,  Kathleen Doyle,  G. Elvis Phillips, Tonea Stewart





En el año 1955 el novelista norteamericano Jack Finney escribió The Invasion of the Body Snatchers o La Invasión de los Ladrones de Cuerpos en su título traducido al español, una obra literaria que pronto se convirtió en un clásico de la ciencia ficción narrando la historia de unos extraterrestres que llegaban al planeta Tierra para sustituir a los seres humanos por medio de unas vainas vivientes que se alimentaban de la energía vital de sus víctimas para después gestar clones idénticos en forma de huéspedes, pero totalmente carentes de emociones y con la única misión de convertir el planeta azul en su nuevo emplazamiento eliminando a toda criatura terricola para crear un ejército de criaturas deshumanizadas que gobernaran el que siempre ha sido nuestro hogar. El éxito fue tan notable que sólo un año después de la publicación del libro llegó la primera adaptación cinematográfica del mismo.




The Invasion of the Body Snatchers fue rodada por Don Siegel, escrita por Daniel Mainwaring y protagonizada por Kevin McCarthy y Dana Wynter entre otros en 1956, y aunque era notable su naturaleza de producción adscrita a la Serie B como producto cinematográfico era muy superior a la mayoría de largometrajes realizados en sus mismas condiciones artísticas o económicas. A pesar de quedar marcada de por vida por su ambiguo mensaje (unos defienden que es una crítica furibunda al comunismo y otros que lo es hacia el inefable Senador Joseph McCarthy y infame "Caza de Brujas") el film del director de Harry el Sucio es uno de los clásicos incontestables de la ciencia ficción estadounidense, una pieza indispensable para entender la evolución del género a lo largo de la década de los 50 y la primera de varias traslaciones al celuloide de la famosa novela de Jack Finney.




En 1979 y con el respaldo de la mítica United Artists otra adaptación del libro de Jack Finney llegó a las pantallas de todo el mundo con La Invasión de los Ultracuerpos, una nueva versión dirigida por Philip Kaufman, escrita por W.D. Richter y protagonizada por un excelente reparto formado por Donald Sutherland,  Brooke Adams,  Leonard Nimoy, Jeff Goldblum o Veronica Cartwrigh. Con un tono mucho más crudo, una atmósfera tan o más lograda que la que imprimió Don Siegel en su largometraje de 1956 (la diferencia presupuestaría también influye en ese sentido como era de esperar) y un final de los que se quedan grabado en la retina para toda la eternidad esta segunda visión de The Invasion of the Body Snatchers sigue siendo a día de hoy, tannto para el que suscribe como para millones de fans, la mejor contrapartida cinematográfica de la novela del autor de Ahora y Siempre.




La tercera adaptación cinematográfica de la obra literaria de Jack Finney llegaría en 1993 y la misma fue un proyecto inusual desde su misma gestación. El productor Robert H. Solo, que también estuvo implicado en La Invasión de los Ultracuerpos, decidió reclutar a un ecléctico equipo para idear una nueva versión cinematográfica de la novela, aunque esta vez alejándose notablemente del argumento de la misma. Con una historia escrita por Larry Cohen (¡Estoy Vivo!, El Padrino de Harlem) y Raymond Cistheri (Melinda), adaptada posteriormente a guión original por Stuart Gordon y Dennis Paoli (autores de Re-Animator y From Beyond) y con un reparto en el que encontramos a actores como Gabrielle Anwar (Cosas que Hacer en Denver Cuando Estás Muerto), Terry Kinney (Sleepers), R. Lee Ermey (La Chaqueta Metálica) o Forest Whitaker (Rogue One: Una Historia de Star Wars) Secuestradores de Cuerpos (Body Snatchers) llegó a nuevas cotas de extrañeza como proyecto fílmico con la elección de su director.




En 1993 Abel Ferrara ya era conocido como un cronista de los bajos fondos de la ciudad de New York. Desde su debut, El Asesino del Taladro, el cineasta nacido en el Bronx se curtió como autor extremo, siempre entregado a las zonas suburbiales, el crimen y la ilegalidad gracias a trabajos tan destacables como El Cazador de Gatos, El Rey de New York o Teniente Corrupto. Por ello todavía hoy llama la atención que el productor Robert H. Solo en particular y Warner Bros en general eligieran a Ferrara para dirigir una pieza tan alejada de su impronta, estilo y "zona de confort autoral" como Body Snatchers. Contra todo pronóstico el autor de The Blackout: Oculto en la Memoria aceptó la propuesta, aunque trayéndose de casa a su habitual colaborador Nicholas St. John para que revisara el guión de la obra. La película tuvo su puesta de largo internacional en 1993 en el Festival de Cannes y pasó inmerecidamente desapercibida allá por donde fue estrenada, normalmente con más pena que gloria.




Steve Malone (Terry Kinney) es un inspector del departamento de medio ambiente especializado en inspeccionar bases militares. Cuando es destinado a una situada en Alabama con su familia formada por su mujer Carol (Meg Tilly), y sus hijos Marti (Gabriel Anwar) y Andy (Reilly Murphy) será advertido por parte del Mayor Collins (Forest Whitaker) acerca de unos extraños hechos en los que se están viendo implicados soldados del campamento y que parecen tener su origen en la persona del General Platt (R. Lee Ermey). Poco a poco el Doctor Malone y su hija Marti irán descubriendo una intrincada red conspirativa en la que unos alienígenas de origen desconocido están suplantando por medio de unas vainas a los militares de la zona para tomar su lugar y extender su infección a nivel global apoderándose de todas las bases de Estados Unidos controladas por el ejército de Estados Unidos.




El contexto en el que está localizada Body Snatchers y que se diferencia notablemente del de la novela original de Jack Finney, o de las anteriores adaptaciones cinematográficas de esta, es el que permite a sus autores añadir una lectura tan original como poco usual dentro de cualquier producción cinematográfica estadounidense. La excusa narrativa de situar la trama en una base del ejército de Estados Unidos permite a los cinco guionistas y al director incluir una ambiguo pero nada disimulado subtexto antimilitarista con el que los autores critican abiertamente el ambiente castrense ideando un interesante paralelismo entre la invasión extraterrestre y las ínfulas imperialistas del país de las barras y estrellas. La idea de establecer una dualidad entre la insensibilidad y carencia de emociones de los alienígenas y la deshumanización a la que se ven sometidos los soldados en su entrenamiento es todo un acierto desde el punto de vista de la escritura.




Desde una perspectiva técnica llama mucho la atención lo resolutivo que se muestra Abel Ferrara con un tipo de cine con tantas secuencias adentradas en el terror y la acción. Con respecto a esto úlitmo es posible que la segunda unidad tomara cartas en el asunto (sería extraño que la escena final con el ataque del helicóptero a la base militar la rodara el mismo director de New Rose Hotel) pero con todo el neoyorkino muestra una destacable adaptabilidad a una pieza cinematográfica tan ajena a su discurso como narrador. También se descubre como un competente storyteller a la hora de mantener una pátina de ferreo suspense de cara a la amenaza que suponen los invasores y de poner en el tablero el juego que ejecuta haciéndonos sospechar sobre si cualquiera de los personajes secundarios sigue siendo humano o ya ha sido suplantado por su "clon alienígena". Una muy digna labor para un artesano que hasta ese momento nunca había experimentado con este tipo de cine de género.




Con respecto al reparto encabezado por una desenvuelta Gabrielle Anwar que venía de triunfar con Esencia de su Mujer y su famoso tango bailado con Al Pacino cumple sobradamente su cometido. Aunque nos encontramos ante un producto de mayor vocación comercial que los films que suele rodar dentro de los círculos del cine independiente en el que siempre se ha desenvuelto Abel Ferrara muestra su habitual pericia para dirigir a unos actores que acometen con oficio sus roles, tanto los miembros de la familia Malone (el papel de Meg Tilly es perturbador y sus monólogo final lo sería más todavía si no realizara esos estúpidos gestos con la mano al recitarlo) como roles secundarios breves pero de capital importancia para la trama como los interpretados por dos magníficos actores como Forest Withaker y R. Lee Ermey. Especial mención también para la carismática, pero muy desaparecida en la actualidad, Christine Elise o un impertérrito Billy Wirth que por aquel entonces sólo era conocido por dar vida a uno de los secuaces vampíricos de Kiefer Sutherland en la memorable Jóvenes Ocultos (The Lost Boys).




Como previamente hemos apuntado Body Snatchers no obtuvo mucha repercusión en la época de su estreno, pero contiene los suficientes alicientes para ser recordada y recuperada como una más que aceptable muestra de terror y ciencia ficción. Su osadía a la hora de retratar de manera tan dura al ejército estadounidense, unos efectos especiales y de maquillaje muy competentes, un reparto resuelto, un guión sólido a pesar de haber sido manoseado por un quinteto de escritores y el oficio con el que la dirigió un Abel Ferrara que la acogió como una rara avis dentro de su filmografía son suficientes virtudes para considerar la tercera adaptación de la novela de Jack Finney una muestra de género que merece mucho más crédito del que posee, sobre todo si tenemos en cuenta que la cuarta traslación de The Invasion of the Body Snatchers, la británica Invasión con Nicole Kidman y Daniel Craig de protagonistas y muchos problemas de producción en su haber, palidece considerablemente si la comparamos con ella.

martes, 17 de septiembre de 2013

The Blackout: Oculto en la Memoria, sexo, mentiras y cintas de vídeo



Título Original The Blackout (1997)
Director Abel Ferrara
Guión Marla Hanson, Christ Zois y Abel Ferrara
Actores Matthew Modine, Béatrice Dalle, Claudia Schiffer, Dennis Hopper, Sarah Lassez, Laura Bailey






Durante la segunda mitad de los 90 se puso de moda en el cine estadounidense utilizar en los argumentos de varios de sus films las grabaciones en vídeo como núcleo narrativo. Estas cámaras servían como confesionarios para los pensamientos más ocultos de sus personajes siendo utilizadas las grabaciones que con ellas se realizaban como una especie de expiadores de demonios. Algunas veces también tomaban el rol de testimonios fidedignos sobre hechos reales que los protagonistas tergiversaban por culpa de problemas de memoria principalmente inducidos por la culpa o el miedo.




Utilizando esta temática cinematográfica, con el vídeo como concepto central, algunos cineastas triunfaron y otros fracasaron irremediablemente. Porque si bien Carretera Perdida de David Lynch y Cosas que Hacer en Denver Cuando Estás Muerto de Gary Fleder supusieron dos de las mejores muestras salidas de la impronta de sus creadores, El Final de la Violencia de Wim Wenders o esta The Blackout de Abel Ferrara se revelaron como los puntos más bajos en las respectivas filmografías de ambos directores. Esta última, que es la que nos ocupa, se pueda tildar como el trabajo más endeble, ineficaz y recalcitrante salido de la mano del realizador de El Asesino del Taladro o El Rey de New York, una pieza con todos sus fallos como autor y casi ninguno de sus aciertos.




Matty (Matthew Modine) es una gran estrella de Hollywood que tras ser abandonado por su mujer, Annie (Beatrice Dalle) se embarca en una espiral de autodestrucción regida por el sexo, las drogas y el alcohol. Pero los intentos por evadirse de la realidad por parte de Matty son infructuosos, ya que la imagen de Annie no desaparece de su mente convirtiéndose en una obsesión para él. Un año y medio después Matty ha rehecho su vida junto a Susan (Claudia Schiffer) en New York y está completamanete rehabilitado, pero al recuerdo de Annie le sigue atormentando. Finalmente decidirá volver a Miami en busca de su ex mujer y con ello unir las piezas del puzzle que su memoria ha eliminado de manera voluntaria.




The Blackout es un anodino ejercicio de retoricismo lleno de resoluciones formales farragosas y un argumento inane sin apenas desarrollo y con planteamientos simplistas a medio gas. No sólo es la obra más fallida de Abel Ferrara (al menos de las que ha visto un servidor) también es la muestra palpable de que con ella llegaba la etapa en la que el italoamericano se emborrachó de presuntuosidad autoral, para más inri, localizando su historia en un contexto espacial que no tiene nada que ver con su voz como director, adentrándose en un mundo en el que parece estar de paso y sin querer ahondar mucho en el mismo para narrar su historia.




Porque Ferrara es el director de los ambientes sórdidos y la podredumbre urbana. Para nada van con él los edificios de diseño, los hoteles de cinco estrellas, él ha dado lo mejor de sí mismo entre fumaderos de crack, locales de mala muerte y callejones comidos de mierda. Pero lo peor es que muchas de sus señas de identidad están en The Blackout, aunque llevadas con una superficialidad plomiza y unas ínfulas de falsa modernez de naturaleza efectista, cutre y en ocasiones hasta videoclipera. Autodestrucción, redención, amor una visión turbia del mundo del cine, obsesión, carnalidad, todo está aquí, pero mal medido, pobremente dosificado y rematado con una torpeza insalvable.




The Blackout es una versión estúpida y etílica de la ya mencionada Carretera Perdida de David Lynch, (en ocasiones parece fusilar pasajes enteros de aquella, pero como ambas cintas se estrenaron en el mismo año puede que todo sea casualidad) pero si en aquella el director de Montana conseguía una atmósfera malsana y hermética, hilar una historia que enganchaba, mantener al espectador atento a lo que en la pantalla acontecía y perfilar unos personajes fascinantes en fondo y forma, en la obra que comentamos Ferrara parece abordar todo el entramado de su criatura con una condescendencia cool en la que parece entregarse a la improvisación narrativa con personajes que pululan a duras penas por la pantalla entre dinero, cocaína, rodajes cutres y mujeres de cuerpos neumáticos.




Ni siquiera el buen reparto puede levantar el proyecto. Matthew Modine se esfuerza y se entrega a un papel que cae antipático desde que abre la boca por primera vez delante de la pantalla, pero arrastrarse por los suelos, ingerir todo tipo de sustancias adictivas y poner cara de atormentado no es suficiente para ser creíble como persona a la que no le importa nada excepto acabar consigo mismo, hay que dar matices y profundidad al rol y eso lo hizo magistralmente Harvey Keitel en Teniente Corrupto, cinta que nadie pensaría que rodó el mismo director que esta The Blackout y que contiene, para el que suscribe, una de las mejores y más arriesgadas interpretaciones masculinas de la historia del cine a manos del ya mencionado protagonista de Reservoir Dogs.




Dennis Hopper personifica uno de esos papeles de pirado (en esta ocasión un efermizo director de cine erótico) que seguramente interpretó bajo los efectos de sabe dios cuántos estupefacientes e improvisando los diálogos sobre la marcha y como le venía en gana, marca de la casa. Del reparto de actrices decir que están ahí por su belleza física principalmente, no por sus dotes como intérpretes, pero es curioso destacar que la modelo Claudia Schiffer dando vida a la cándida Susan está mucho mejor que una carnal Béatrice Dalle en la piel de Annie. Aunque el descubrimiento del casting es Sarah Lassez, una belleza canadiense que sigue haciendo cine pero de la que poco sabemos actualmente.




Es curioso, hace años vi The Blackout y sin parecerme una de las obras más destacables de Abel Ferrara tenía un grato recuerdo de ella e incluso la defendía frente a aquellos que la criticaban. Supongo que ver con 15 años y en plena pubertad el festival de tetas que desfila a lo largo del film me hizo camuflar todos sus fallos y desaciertos, que no son pocos ni livianos. La revisión que le hice ayer me confirmó cuán equivocado estaba, ya que esta producción de 1997 es una hija de su tiempo ajena al autor que rodó 'R Xmas o The Addiction. Una pieza nacida por el capricho de un señor que tras el éxito de su magnífica El Funeral decidió dárselas de moderno abortando esta insufrible pieza mal ejecutada, que ni escandaliza, apenas erotiza, no incita a reflexión alguna y más que otra cosa aburre y sobrecarga. 


martes, 10 de enero de 2012

Un Cuento de Navidad, silent night, holy night




Título Original 'R Xmas (2001)
Director Abel Ferrara
Guión Cassandra de Jesus, Scott Pardo y Abel Ferrara
Actores Drea de Matteo, Lillo Brancato Jr, Ice-T, Lisa Valens, Victor Argo, Denia Brache, Gloria Irizarry, Naomi Morales, Nelson Vasquez




Producción del cineasta italoamericano Abel Ferrara que data del año 2001. El director de Teniente Corrupto o El Funeral hace bastante tiempo que no estrena uno de sus productos en las carteleras españolas (aunque muchos de sus trabajos sí son proyectados en festivales celebrados en la península). Si mal no recuerdo esta Un Cuento de Navidad sería el último de ellos que viera una pantalla grande de manera oficial en nuestro país.




'R Xmas (título original del film) narra un día (el de Nochebuena, concretamente) en la vida de un matrimonio acomodado que se dedica al narcotráfico de estupefacientes. Algo tan sencillo y supuestamente inocente como ir a comprar una muñeca para la hija pequeña de la pareja desembocará en el secuestro del marido y la posterior extorsión a la mujer por parte de los captores que le exigirán una enorme cantidad de dinero que no podrá reunir en vísperas de la fiesta navideña.




Cierta indiferencia es lo que me ha transmitido este proyecto del director de El Rey de New York o Ángel de Venganza. Ciertamente poco se puede achacar al proyecto, que no falla en ningún aspecto, pero su historia es tan mínima que pocas sensaciones me ha conseguido transmitir a parte de experimentar un visionado entretenido con algunas de sus señas identidad en un tono menos derrotista y radical al que nos suele tener habituado en sus largometrajes.




Hay ideas interesantes y aciertos en Un Cuento de Navidad como esa normalización con la que Ferrara nos enseña el mundo del narcotráfico dentro de la vida diaría de la pareja protagonista, mostrándolo como un hábito o trabajo dentro de sus existencias. Todo un acierto exponer en pantalla cierta delectación cuando estos y sus colaboradores elavoran con sumo cuidado las papelinas con dosis personalizadas que luego pondrán a la venta en la calle, retratando a dichos personajes en pantalla como otro tipo de "Reyes Magos" o "Santa Claus" que van a repartir otra clase de "regalos para los niños" en los barrios de New York.




El mayor pleno de Ferrara es que a pesar del tema central tan peculiar que desarrolla, la historia nunca deja de ser justamente eso, un cuento de Navidad. Un relato de tono oscuro que mantiene tono y referencias (la más directa es la que abre la cinta) a Charles Dickens. La atmósfera envuelta con canciones típicas navideñas en versiones más oscuras da un matiz interesante al conjunto. También habría que mencionar para bien el competente trabajo de una Drea de Matteo (inolvidable Adriana la Cierva de Los Soprano) que lleva todo el peso dramático del producto o secundarios como Lillo Brancato Jr (actor colombiano que debutara con la magnífica Una Historia del Bronx de Robert de Niro y Chazz Palmintieri y que en 2005 se viera implicado en la muerte de un agente de policía tras atracar una tienda) o un poco aprovechado Ice -T.




El problema llega cuando no veo aliciente alguno en la historia para ser recordada con el paso del tiempo. El nudo de la historia llega demasiado tarde, se deshace demasiado pronto y el final es algo anticlimático (echo de menos esos cierres desgarradores de Ferrara en otras de sus cintas). Por el camino el cineasta pasa de puntillas por planteamientos que podían haber sido harto interesantes. Como la relación de la mujer con el personaje intérpretado por el famoso rapero o el martirio por el que pasa el marido con el grupo de captores que lo tienen retenido. Cuando todo acaba Ferrara cierra con sensatez la trama, pero a mí me queda la insatisfactoria sensación de que me han contado una historia bien hecha que realmente no me ofrecia nada verdaderamente interesante.




Lo cierto es que antes que una obra como esta, que me deja bastante frío, no sólo prefiero al Ferrara grande, el de Teniente Corrupto, El Funeral o The Addiction, sino también al petulante, fallido, pero más ruidoso y molesto de Blackout, Body Snatchers o Juego Peligroso que al menos me ofrece más sensaciones, ya sean buenas o malas. Con 'R Xmas me ha pasado como cuando vi Mary, que al terminar su visionado me encontré con que Ferrara había desperdiciado una oportunidad para contar algo bastante interesante, regalando finalmente una nadería que no convence del todo, pero tampoco molesta.


martes, 22 de septiembre de 2009

Teniente Corrupto, cuando el abismo devuelve la mirada



Director: Abel Ferrara (1991)
Guión: Abel Ferrara & Zoe Lund
Actores: Harvey Keitel, Victor Argo, Frankie Thorn, Paul Hipp, Anthony Ruggiero, Robin Burrows, Victoria Bastel, Zoe Lund, Leonard Thomas, Frank Acciarito





Abel Ferrara es uno de los directores con más talento del celuloide independiente americano. Sus películas son muestras de un cine crepuscular habitado por personajes que siempre caminan por el filo de la navaja viviendo historias extremas y oscuramente misántropas. Aunque desde hace un tiempo se crea mucho mejor de lo que realmente es suyas son películas cómo la excelente El Funeral, las menores pero aún así reivindicables Un Cuento de Navidad y Juego Peligroso o la penúltima y aceptable versión de la película de Don Siegel La Invasión de los Ladrones de Cuerpos titulada Body Snatchers. Teniente Corrupto podría ser considera el cénit de su carrera y supera en mucho al resto de su filmografia, siendo una amalgama de todas sus constantes autorales llevadas a un punto de vista quintaesencial.




Harvey Keitel es un teniente de la policía de New York, dicho agente es adicto a, entre otras sutancias, el alcohol, las apuestas ilegales y la heroína. Un dia este individuo se implica en un caso en el que una monja es brutalmente violada por unos jóvenes de los suburbios. Esta investigación, sus deudas por las apuestas ilegales y la adicción a todo tipo de drogas harán caer al personaje en una espiral de corrupción y autodestrucción con trágicas consecuencias. Teniente Corrupto es una película extrema, como todas las de su director, es un retrato oscurísimo de los barrios bajos de norteamérica y las personas que allí habitan. Sus imágenes son de una crudeza desconcertante, y el trato que Ferrara dio a las fuerzas de la ley en el film levantó una considerable polvareda en Estados Unidos. El guión del largometraje está escrito por el mismo director y la actriz Zoe Lund, que protagonizó en 1981 Angel de Venganza (Ms. 45), una de las primeras obras del italoamericano,





Se plantean en una obra cinematográfica como Teniente Corrupto cuestiones universales como la fe, la venganza, el perdón, la perdida de la inocencia, la culpa o la redención siempre con un trasfondo de autodestructiva penitencia católica que sobrevuela todo el grueso del metraje. En conjunto hablamos de una película soberbia, con momentos brillantes en su ejecución y desarrollo, pero todo quedaría reducido a la mitad si no fuera por la inconmensurable interpretación del veterano intérprete norteamericano, uno de los favoritos del que suscribe, Harvey Keitel, conocido mundialmente por sus papeles en Taxi Driver, Malas Calles o La Última Tentación de Cristo, de Martin Scorsese o Reservoir Dogs y Pulp Fiction, ambas de Quentin Tarantino.




El Señor Keitel, uno de los más grandes e infravalorados actores de su generación, consigue aquí realizar una de las cumbres de la interpretación masculina dramática adscrita al séptimo arte. Su personaje desgarrado y patético roza la perfección, es un ser despreciable que transmite al espectador una gama de sensaciones que van desde la repulsa a la pena o del asco más insoportable a la mayor de las compasiones. Pocos actores se atreven a hacer papeles tan difíciles como el de la pieza que nos ocupa, ya que con roles cómo estos el intérprete corre el riesgo de encasillarse en este tipo de criaturas que causan notable rechazo entre la mayoría del público. Valga como muestra de lo que comentamos la inolvidable escena con las dos chicas del coche, ya que no todo el mundo soporta de la misma manera lo que el personaje del protagonista de La Muerte en Directo hace en ese pasaje de la película.




Teniente Corrupto es una película semidesconocida que merece ser revisada y revaloricada en su justa medida, es uno de los dramas más logrados de las pasada década y la mejor obra de un director tan lacerante como arriesgado que actualmente se mueve entre lo interesante y lo irregular. Espero con recelo ese remake humorístico que ha dirigido el cineasta alemán, Werner Herzog, con Nicolas Cage y Eva Mendes como protagonistas, Me toca sobremanera la moral que hagan revisiones de cintas importantes para mi persona y más siendo relativamente recientes como la que nos ocupa. Pero claro, si no han respetado clásicos como Psicosis o Un Tranvía Llamado Deseo, qué me espero de una maquinaria como hollywoodiense que es capaz de arrasar con todo o que se ponga en su paso siempre y cuando pueda sacar réditos de ellos.