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sábado, 12 de noviembre de 2011

Código Desconocido, communication breakdown




Título Original Code Inconnu (2000)
Director Michael Haneke
Guionista Michael Haneke
Actores Juliette Binoche, Thierry Neuvic, Josef Bierbichler, Ona Lu Yenke, Luminita Gheorghiu, Arisinée Khanijan, Alexandre Hamidi, Helene Diarra




Producción del año 2000 realizada por el célebre cineasta austriaco de origen alemán Michael Haneke que pasó bastante desapercibida por el hecho de ser estrenada entre dos de sus más importantes bombazos como fueron la visceral Funny Games (1997) y la magnífica La Pianista (2001) y no lo neguemos, también por ser de alguna manera una obra menor dentro de la filmografía del director de La Cinta Blanca o El Tiempo del Lobo, aunque no por ello resulta un producto carente de interés, aciertos o trasfondo sólido y atractivo.




Código Desconocido narra por medio de númerosos pasajes fragmentados retazos de la vida de un grupo de personas de clase media en la ciudad de París que se verán relacionadas por un hecho en principio nimio que servirá para interconectar sus existencias. Una actriz de cine y teatro, su novio reportero de guerra, el hermano de este, el padre de ambos, un inmigrante senegalés hemano de una niña sordomuda e hijo de un humilde taxista y por último una sintecho de origen rumano.




Haneke deja un poco de lado su adoctrinamiento aposentado en una molesta superioridad intelectual para mirar al espectador por encima del hombro y sus habituales arrebatos violentos que resquebrajan momentos de calma. Aunque sí existe cierto tipo de violencia en Código Desconocido, pero la misma esta expuesta de manera más sutil, se encuentra latente y no explota apenas de manera física, ya que esta se puede ver reflejada por medio de gestos o verbalidad que agrede a la psicología de los personajes (sirva como ejemplo el excelente pasaje sencillo, mundano, pero muy tenso y reconocible en el metro)




El largometraje tiene una austera puesta en escena con el tono bastante aséptico habitual de Haneke. Tecnicamente el film sin florituras y alardes si consigue destacar en el apartado técnico de realización cuando descubrimos que todos los pasajes que forman el metraje están rodados con extensísimos e impecables planos secuencia muy bien ejecutados y en los que se hace un uso interesantísimo del fuera de campo (sobre todo a la hora de mostrar las escenas más viscerales, que cómo ya he comentado a diferencia de otros films del austriaco no son de violencia física) y sobre todo del travelling lateral.




Haneke al igual que Ken Loach sabe exprimir al máximo a actores desconocidos para que parezcan brutlmente reales, se nota especialmente en los inmigrantes a los que vemos psicológicamante desnudos hablando unas lenguas natales, las suyas propias, que no logramos entender (de manera completamente intencionada por parte del director) ocupando nosotros el rol que suelen ejercer ellos, el de extranjero que se siente desubicado y extraño en tierra extraña. Dentro de los actores principales como siempre Juliette Binoche da clases de desgarro intepretativo con su actriz (interesantes apuntes de cine dentro del cine) que empieza a labrarse una carrera en el mundo del celuloide y el teatro.




Código Desconocido es otro de esos retratos con los que Michael Haneke nos muestra el lado más egoista e intolerante del ser humano desde un punto de vista quirurgico y distante pero certero. Un espejo en el que ver reflejados nuestros prejuicios, miedos, problemas personales, ambiciones e incomunicación existencial independientemente de la raza o posición social a la que pertenezcamos. Sin llegar a ser tan profundo o lacerante como otros de sus trabajos si consigue mostrarse como un proyecto acertado, no muy ambicioso, pero sí más humilde y menos acusatorio que el resto de la filmografía de esta autor tan interesante como convencido y encantado de su intelectualidad.


domingo, 14 de noviembre de 2010

El Tiempo del Lobo, la otra cara del fin del mundo



Título Original: Wolfzeit/Le Temps Du Loup (2005)
Director: Michael Haneke
Guión: Michael Haneke
Actores: Isabelle Huppert, Béatrice Dalle, Patrice Chéreau, Rona Hartner, Maurice Bénichou, Olivier Gourmet


Trailer


La mirada del austriaco Michael Haneke siempre me ha parecido harto interesante. El suyo es un discurso seco y quirúrgico sobre las bajezas del ser humano y ha ofrecido en muchas ocasiones productos complejos y nada complacientes con los que psicoanalizar zonas oscuras de nuestra propia personalidad. Pero su mayor problema estriba en la superioridad intelectual y moral en la que se suele acomodar a la hora de hacer cine, muchas veces mirando por encima del hombro al espectador. Véase el caso de la por otro lado, muy conseguida, Funny Games en cualquiera de sus dos versiones.




El Tiempo del Lobo es, en cierta manera, un film menor dentro del grueso de la obra de Haneke, pero no por ello deja de ser un proyecto interesante y con varios aciertos. Con esta producción el austriaco quiso dar una visión distinta del cine de catástrofes habitual, forjando una historia que se centra totalmente en las vivencias de los personajes y dejando de lado la espectacularidad y los hechos (que ni siquiera se explican abiertamente) sobre como ha llegado esa sociedad a tan lamentable situación.




Haneke comienza su film con un tono parecido a Funny Games, para después centrarlo en sólo tres personajes, el interpretado por Isabelle Huppert y los que dan vida a sus dos hijos. La primera parte del largometraje trata de como esta familia trata de sobrevivir sin medio alguno y sin recibir ninguna ayuda de sus conciudadanos. Más tarde se les une un chico desconocido y algo arisco (posteriormente clave en el devenir de la trama) para finalmente encontrar una estación de tren abandonada en la que se unirán a una comuna de personas que tratan de vivir como buenamente pueden administrando los pocos víveres que tienen.





El director de Caché se sirve de este pequeño microcosmos para, desde una naturalidad inusual, hablarnos de personas que deben sobrevivir en situaciones extremas y padeciendo una precariedad sólo comparable a la experimentada en época de guerra. Apelando al humanismo y moderando su toque seco y en ocasiones cruel, realiza una visión certera sobre cómo afrontaría una sociedad acomodada de cualquier país (nunca se especifica donde tienen lugar los hechos) la llegada de un holocausto a nivel global, mostrando las bajezas, buenas y malas intenciones, traiciones y sufrimiento físico y moral a los que se llegaría en condiciones tan insalubres.




Le Temps de Loup
supone otra muesca en el revolver de este autor tan incómodo como necesario en el celuloide de nuestro continente en particular y en el cine mundial en general. En esta, su película número ocho, muestra un control magistral de la puesta en escena y paradójicamente arranca belleza de escenas que en principio no dejan vislumbrarla. Esa sabia utilización de la profundidad de campo con un acertado uso del fuego en las tomas, la escena del entierro en el que el plano solo muestra los pies de los actores o esa parte final, en la que una vez más el austriaco nos señala con su dedo acusador situándonos dentro de ese tren que una y otra vez pasa de largo ante la desgracia de los protagonistas del film.