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sábado, 24 de julio de 2010

Schramm, into the mind of an asshole



Título Original: Schramm (1993)
Director: Jörg Buttgereit
Guión: Franz Rodenkirchen y Jörg Buttgereit
Actores: Florian Koerner von Gustorf, Monika M., Micha Brendel, Carolina Harnisch, Xaver Schwarzenberger, Gerd Horvath, Michael Brynntrup, Franz Rodenkirchen, Anne Presting, Eddi Zacharias






Como ya amenacé hace unas cuantas entradas he vuelto a caer en los horrendos brazos del alemán Jörg Buttgereit, director de la cosa aquella entre ridícula y casposa llamada Nekromantik, supuesto estandarte del ultragore alemán. La que he podido ver esta mañana es Schramm, estrenada durante el año 1993 y la misma que según los entendidos supone su obra de madurez, su confirmación autoral, su quintaesencia cinematográfica o lo que es lo mismo, otra pedazo de mierda en forma de película que no hay por donde cogerla.




El mayor problema de Buttgereit, lo que lastra todo su cine (al menos el que yo he visto) es que se toma jodidamente en serio a sí mismo y al narrar sus insulsas historias cree estar contando algo importante o como mínimo subversivo. Pero todo es una insostenible excusa argumental con una fina e inconsistente pátina de falsa intelectualidad y psicología de baratillo para poner en pantalla todo tipo de escenas gore pretendidamente repulsivas que realmente no aportan nada a la personalidad de su plano e incosistente protagonista, que no deja de ser un sucedáneo torpe del Henry Lee Lucas de Henry, Retrato de Un Asesino de John McNaughton.




El alemán sigue siendo nefasto para la dirección, pero aquí muestra algo más de soltura, al menos con la cámara. Travellings de distinto tipo, planos detalle, tomas hasta cierto punto contemplativas, incluso algún plano secuencia de considerable cutrez, pero que al menos se le agradece al buen hombre, que aún haciendo un trabajo de mierda, da un paso de gigante en comparación con la pollez filmada que hacía en Nekromantik. Por suerte, o desgracia, no ha vuelto a rodar un largo tras Schramm, de modo que no sé como habrá evolucionado el estilo de este mozo, si es que lo ha hecho, que ciertamente lo dudo mucho.




Schramm vuelve a ser un producto nefasto. La labor de un tipo que mira el divertido y desprejuiciado género gore por encima del hombro, creyendo que no tiene los suficientes alicientes estéticos y conceptuales como para dar forma a un producto minimamente decente y que por ello le inyecta un risible matiz de psicología freudiana poco entendida, un análisis simplista y grosero sobre la psicopatologías sexuales del hombre contemporáneo y un tufo a David Lynch mal digerido que incita tanto a la carcajada como al llanto, sin olvidar esa vagina dentada que parece haber salido de la mente de un primo garrulo y salido de David Cronenberg. Todo para finalmente llegar al que es realmente su cometido y único fin, mostrar escenas de mutilaciones de todo tipo, incluso genitales y hasta para hacer eso hay que tener estilo, como Lars Von Trier.


miércoles, 28 de abril de 2010

Nekromantik, the corpse boyfriend


Título Original:
NEKRomantik (1987)
Director: Jörg Buttgereit
Guión: Jörg Buttgereit
Actores: Daktari Lorenz, Beatrice Manowski, Harald Lundt, Colloseo Schulzendorf, Henri Boeck


Trailer


Empecemos por partes, que viene al pelo. Nekromantik no es ni de lejos ultragore como dicen por ahí algunos fans del tema, es cine gore a secas y poco ortodoxo dentro del género de tripas e higadillos. La cinta data de 1987 y es la ópera prima (más o menos oficial) de uno de los directores más célebres de Alemania dentro de este tipo de cintas, Jörg Buttgereit. Es una obra de culto y sobre todo una enorme hez fecal, cinematográficamente hablando, en todos los sentidos.




Nekromantik es un estupidez fílmica sin pies ni cabeza creada con el único fin de producir asco en el espectador, aunque incitando más a la risa que a la nausea. La cinta narra las aventuras de Rob, un joven alemán que trabaja en una morgue, lugar donde roba cadáveres para mantener relaciones sexuales con ellos y su novia Betty. Para empezar la obra es horriblemente aburrida, está mal rodada (eso es achacable también a los pocos medios de los que hace gala el producto) y carece de argumento alguno.




Pero hay mérito en un film como Nekromantik. El más grande y digno de alabar es haber encontrado a dos pirados, un hombre y una mujer, carentes de escrupulos, para que interpreten a la pareja protagonista. Personajes que se pasan gran parte del (agradecidamente corto) metraje restregándose por todo el cuerpo gran variedad de intestinos procedentes de distintos tipos de animales... o eso espero.




La otra gran virtud es la poca vergüenza de su creador, que trata de solapar la vaga naturaleza de un producto infecto con escenas insertadas sin venir a cuento, que quieren dar un toque de inalcanzable profundidad sazonada con tintes freudianos que dan verdadera vergüenza ajena y la traca final en la cama, transmite una mezcla entre risa, vergüenza ajena y pena, que pocas veces se han visto en una pantalla grande o pequeña.




Ya por puro morbo descerebrado veré la secuela, Nekromantik 2, y esa otra, Schramm, que dicen es la obra de madurez de su director dentro de este subgénero. El entrañable John Waters comentó hace años que la ópera prima de Jörg Buttgereit tenía el mérito de ser la primera cinta erótica sobre la necrofilia de la historia del cine.




Contrariando el énfasis con el que el director de Pink Flamingos habla de Nekromantik yo sólo veo una estupidez risible, insípida. Una cinta gore que quiere ser algo más, pero que se queda en una chorrada de videoclub cutre, por anteponer el efectismo casposo al verdadero análisis del lado más enfermizo de las parafilias sexuales, eso mejor se lo dejamos a David Cronenberg, Roman Polanski, Lars Von Trier o Gaspar Noé, lo demás es hacer el ridículo, como es el caso.