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martes, 4 de diciembre de 2018

Animales Fantásticos: Los Crímenes de Grindelwald



Título Original Fantastic Beasts: The Crimes of Grindelwald (2018)
Director David Yates
Guión J.K. Rowling
Reparto Eddie Redmayne, Jude Law, Katherine Waterston, Johnny Depp, Zöe Kravitz, Ezra Miller, Alison Sudol, Callum Turner, Dan Fogler, Claudia Kim, Ólafur Darri Ólafsson, Kevin Guthrie, Derek Riddell, Ingvar Eggert Sigurdsson, William Nadylam, David Sakurai, Brontis Jodorowsky




Sólo un lustro después de la finalización de la saga cinematográfica de Harry Potter, inspirada en las novelas homónimas de J.K. Rowling, con Las Reliquias de la Muerte: Parte 2 Warner Bros se puso manos a la obra para resucitar la franquicia millonaria. En esta ocasión rizaron el rizo trasladando a la pantalla grande la novela Animales Fantásticos y Dónde Encontrarlos (Fantastic Beasts and Where to Find Them) publicada en el año 2001 y también adscrita al universo del célebre mago británico interpretado en imagen real por Daniel Radcliffe. Como la idea de extrapolar al medio audiovisual un libro sobre la clasificación de distintas criaturas mágicas que encontraba durante sus viajes el personaje de Newt Scamander era harto complicada los responsables detrás del proyecto, con el director David Yates como cabeza visible tras dirigir cuatro largometrajes previos de la serie primigenia, convencieron a la misma J.K Rowling para ocuparse en solitario del guión y así diseñar un argumento sobre el que sustentar la película. En 2016 Animales Fantásticos y Dónde Encontrarlos llegó a las carteleras de todo el mundo y fue recibida con agrado por crítica y público, por lo que la segunda entrega se rodaría tarde o temprano. Con un reparto en el que repiten Eddie Redmayne, Katherine Waterston, Dan Fogler, Alison Sudol, Johnny Depp, Zöe Kravitz o Ezra Miller a los que se suma una nueva, y muy esperada, incorporación como la de Jude Law dando vida a Albus Dumbledore Animales Fantásticos: Los Crímenes de Grindewald llegaba recientemente a pantallas españolas e internacionales despertando opiniones notablemente polarizadas.




La historia de Animales Fantásticos: Los Crímenes de Grindelwald, localizada en el año 1927, recupera a los personajes principales de la primera entrega encabezados por Newt Scamander (Eddie Redmyne) reclutado por su antiguo profesor, un joven Albus Dumbledore (Jude Law), para ayudar a capturar al recién fugado Grindelwald (Johnny Depp) cuya misión consiste en reclutar acólitos para su causa, consistente en reunir a los magos purasangre para someter a los nomags o muggles, incitando a una guerra entre las dos facciones. En el proceso Newt se reunirá con Jacob Kowalski (Dan Fogler) y Queenie Goldstein (Alison Sudol), ahora formando una peculiar pareja, o Tina Goldstein (Katherine Waterston) su principal interés amoroso. Una vez iniciada la aventura por parte de Scamander y su troupe Credence Barebone (Ezra Miller) regresará para ejercer un rol de notable importancia, al igual que Leta Strange (Zöe Kravitz), ambos ocultando respectivos secretos cuya revelación descifrará muchos misterios relacionados con el pasado. Este es el argumento sobre el que J.K. Rowling construye el guión del largometraje de David Yates y a pesar de ciertas carencias, que más tarde mencionaremos, el resultado se antoja más potente y dinámico que en Animales Fantásticos y Dónde Encontrarlos.




Al igual que sucediera en la saga de largometrajes protagonizados por Harry Potter la presente parece también abrazar la idea de ir oscureciendo su tono en cada nueva entrega o al menos todo lo oscura que pueda ser una superproducción rompetaquillas diseñada para ser disfrutada por toda la familia. Esto se deja notar en el mismo epílogo de la película con el que J.K. Rowling desde la escritura y David Yates desde la dirección ponen rápido las cartas sobre la mesa con la intención de hacer saber prematuramente al espectador qué se va a encontrar con Animales Fantásticos: Los Crímenes de Grindelwald. Este matiz más siniestro no sólo es estilístico o narrativo, sino también desde un punto de vista subtextual o alegórico, ya que las intenciones del personaje de Johnny Depp guardan tantos paralelismos con el ideario de Adolf Hitler que no sería extraño encontrarnos en la tercera entrega una alianza entre los magos purasangre y el posterior auge del nazismo. De esta manera J.K. Rowling demuestra mayor soltura como guionista si comparamos su labor con la ejecutada en el primer film, en el que pecaba de bisoña a la hora de enfrentarse a la labor de estructurar adecuadamente un guión cinematográfico. Aunque desde un punto de vista canónico y cronológico ha cometido algunos errores que han despertado la ira de los fans más acérrimos de la franquicia y, para qué negarlo, la indiferencia de un público generalista incapaz de percibir la presencia de dichas metidas de pata.




El guión de J.K Rowling y su trasfondo derrotista se ven potenciados por la puesta en escena del británico David Yates, habitual de la casa desde su debut en la franquicia con Harry Potter y la Orden del Fénix, allá por el año 2007, después de una larga carrera, sobre todo, en la televisión de su país. Aunque emulando una labor detrás de las cámaras casi idéntica a la ejecutada en las anteriores cinco películas salidas de su impronta dentro de las dos sagas del “potterverso” encontramos en Animales Fantásticos: Los Crímenes de Grindelwald algunas escenas capaces de salirse, en cierta manera, de la ortodoxia adscrita a este tipo de blockbusters. La visita de los protagonistas a la casa la supuesta madre de Credence Barebone se resuelve con una secuencia de acción con reminiscencias y resoluciones visuales nolanianas, inevitable pensar Origen (Inception), totalmente inesperada en una producción de esta naturaleza tan acomodaticia. Más allá de ese pasaje, que tampoco supone una salida de tono necesariamente remercable, y teniendo en cuenta la ya mencionada oscuridad inyectada en el relato el británico se desenvuelve con oficio y profesionalidad a la hora de realizar una labor tan eficiente como impersonal, señas de identidad indivisibles a su impronta siempre que ha colaborado en las adaptaciones cinematográficas de los libros de J.K. Rowling al medio audiovisual. Habituado ya a este tipo de material ha llegado a convertirse en artesano fiable y competente, aunque sus carencias como narrador salgan a relucir cuando abandona este microcosmos y decide abrazar otros, como sucedío hace dos años con la tibia La Leyenda de Tarzán.




Eddie Redmyne vuelve a dar su versión de Newt Scamander y aunque consigue transmitir de nuevo la ternura y candidez con la que abordó el personaje en Animales Fantásticos y Dónde Encontrarlos se excede tanto con el lenguaje corporal como para que a cierto sector de los espectadores, un servidor entre ellos, llegue a sacarlo de quicio, sobre todo con esas miradas esquivas en ocasiones parecidas a las de una persona invidente. El trío de colaboradores del protagonista formado por Dan Fogler, Alison Sudol y Katherine Waterston mantiene el encanto destilado en 2016 y Ezra Miller añade sabiamente capas a su torturada criatura. En cambio Zöe Kravitz no pasa de cumplidora a pesar del esfuerzo de la actriz de Mad Max: Furia en la Carretera por dar peso a un personaje clave en la trama como el suyo. Finalmente, y como era de esperar, son Johnny Depp y Jude Law los mejor parados dentro del extenso casting. El primero por dar vida a un villano adecuadamente perfilado, sutil y alejado de la unidimensionalidad propia de estos papeles, aunque sin ser tampoco un dechado de profundidad. El segundo por salir airoso de dar vida a la versión rejuvenecida de un rol previamente interpretado por dos titanes como Richard Harris y Michael Gambon dejándonos con ganas de más debido a que sus minutos en pantalla son escasos y su implicación con la trama principal demasiado tangencial.




No vamos a proclamar aquí que una obra como Animales Fantásticos: Los Crímenes del Grindelwald es una gran película, su antecesora tampoco lo era, porque estaríamos faltando a la verdad y no es esa nuestra intención. Pero sí es una pieza competente y entretenida dentro del tipo de celuloide al que pertenece, aderezada con los ingredientes propios del universo ficcional que ayuda a extender y enriquecer con altas dosis de fanservice para los seguidores y en el proceso dejando notar en todo momento su naturaleza de “largometraje bisagra” cuya principal misión es seguir explotando la gallina de los huevos de oro. Dentro de la prensa especializada no ha despertado muchas alabanzas y un grueso importante de los fans de las novelas de J.K. Rowling están bastante disgustados con ella, pero desde un punto de vista cinematográfico se revela correcta y satisfactoria. La intención por parte de Warner Bros es realizar cinco largometrajes hasta completar la saga y a día de hoy no podemos aventurar nada de manera clara y elocuente. Pero no puedo evitar pensar que son demasiadas entregas para un argumento original por parte de J.K. Rowling sin ninguna base literaria ortodoxa en el que inspirarse aunque, como previamente he comentado, veo en esta Animales Fantásticos: Los Crímenes de Grindelwald una mejoría sustancial en cuanto a su narrativa. Sólo el tiempo nos dirá hasta cuanto dará de sí esta nueva franquicia y si merece la pena seguirle la pista.




jueves, 24 de noviembre de 2016

Animales Fantásticos y Dónde Encontrarlos



Título Original Fantastic Beats and Where to Find Them (2016)
Director David Yates
Guión J.K. Rowling, basado en su propia novela
Reparto Eddie Redmayne, Katherine Waterston, Dan Fogler, Alison Sudol, Colin Farrell, Carmen Ejogo, Samantha Morton, Ezra Miller, Ron Perlman, Johnny Depp, Zoë Kravitz, Gemma Chan, Jon Voight, Christine Marzano, Lucie Pohl





En el año 2001, en pleno apogeo de la serie literaria protagonizada Harry Potter que acababa de ofrecer por aquel entonces su cuarta entrega, la escritora J.K. Rowling decidió extender el universo de su peculiar mago adolescente con una novela localizada en el mismo microcosmos, pero ambientada en una época pretérita en la que el pequeño hechicero vivía aventuras con sus amigos Hermione Granger y Ron Weasley bajo la tutela de Albus Dumbledore y la amenaza de Lord Voldemort. El libro se tituló Animales Fantásticos y Dónde Encontrarlos (Fantastic Beasts and Where to Find Them, en su idioma original) fue editado a modo de obra literaria facsimil propiedad de Harry Potter que le era exigida como lectura obligatoria en el primer año de estudios en Howgarts e ideada por Newt Scamander, un “magizoólogo” británico (antiguo alumno también de Albus Dumbeldore en la famosa escuela) que se dedicaba a la búsqueda y cuidado de criaturas mágicas a lo largo del mundo y que en este manuscrito se dedicó a clasificar y diferenciar. La obra fue bien recibida y tras el cierre de la saga cinematográfica de Harry Potter hace cinco años poco tardaron los jefazos de Warner Bros en ponerse manos a la obra para seguir explotando la creación de J.K. Rowling aunque fuera por medio de un trabajo que sólo estaba relacionado con las peripecias del hijo de James y Lily Potter de manera tangencial y sin ser una pieza fácilmente adaptable a la pantalla grande.




Los productores de Animales Fantásticos y Dónde Encontrarlos eran conscientes de que que por mucho que el largometraje estuviera vinculado con el universo de Harry Potter al no hacer presencia en él ninguno de los personajes más conocidos de la saga cinematográfica el riesgo de encontrar a un público poco receptivo estaba en el aire. Por suerte Warner Bros ha depositado la responsabilidad de sacar adelante este proyecto en los dos profesionales más adecuados para que el mismo se convierta en un éxito total, hablamos nada más y nada menos que del cineasta David Yates y la mismísima escritora J.K. Rowling. El primero es un veterano a la hora de llevar a imágenes el mundo mágico y fantástico salido de los libros de Rowling ya que desde Harry Potter y la Orden del Fénix se ocupó de dirigir todas las películas de la franquicia y la segunda es la mejor elección posible en cuanto a adaptar su propia novela a un guión cinematográfico ya que nadie lo conoce mejor que ella y gracias a esto debuta por primera vez en el séptimo arte sin intermediarios para que su prosa llegue, por primera vez, directamente a la platea. Una vez estrenada la cinta ha funcionado magníficamente bien en taquilla y ha seducido a gran parte de la prensa especializada, reacción que nosotros compartimos al encontrarnos con un muy competente proyecto que sabe aunar la “magia Potter” con un tono más dirigido a un público adulto.




La historia narrada en Animales Fantásticos y Dónde Encontrarlos se centra en el viaje de Newt Scamander (Eddie Redmayne) a New York en el año 1926, allí tendrá que cumplir una misión relacionada con los animales del reino fantástico que pueblan el planeta y que se verá truncada cuando su maletín repleto de estas criaturas se abra en la casa de Jacob Kowalski (Dan Fogler) un “no-maj” (persona no mágica, conocidos como muggles en Inglaterra como recordamos de la saga original) y se escapen a lo largo y ancho de la Gran Manzana. Esta excusa mínima sirve a J.K. Rowling y David Yates para desplegar todo su bestiario (nunca mejor dicho) e imaginería visual con la que dan una pátina de clasiscismo y madurez a lo que ambos plantearon en las sagas literarias y cinematográficas relacionados con Harry Potter. Warner Bros no ha escatimado gastos para ofrecer al largometraje un diseño de producción a la altura de una superproducción como la que nos ocupa, el mismos que Yates y su equipo técnico no desaprovechan para retratar una ciudad de New York de principios de siglo con reminiscencias estéticas que van desde El Padrino II a Érase Una Vez en América y una sabia mezcla entre luz y oscuridad perfectamente amalgamada en pantalla. Todo lo relacionado con Scaramander y su búsqueda de los seres que se han escapado de su maletín aportan humor, dinamismo y ritmo alocado y por otro lado la subtrama protagonizada por Graves (Colin Farrell), Credence (Ezra Miller) y con Los Segundos Salemitas como telón de fondo dan un tono de oscurantismo impropio de la franquicia abordando temas como la xenofobia y el extremismo religioso con bastante acierto, pero sin demasiado profundidad.




En medio de esta mezcla de tonalidades que tanto Rowling en la escritura como Yates en la realización saben aunar sin que desentone en ningún momento ambos consiguen perfilar unos personajes que sin eludir arquetipos clásicos y mil veces vistos contienen la suficiente personalidad como para identidificarnos con ellos y convertirnos en cómplices de sus épicas correrías. El Newt Sacaramander de Eddie Redmayne se gana la simpatía del público desde su primera aparición en pantalla, el actor de El Destino de Júpiter, de la manera más sabia posible, emula a los maestros del cine mudo como Charles Chaplin y Buster Keaton apelando a la comedia física y el slapstick de estos, pero desde hace un tiempo en todos sus proyectos parece interpretar el mismo rol tímido, apocado y de sonrisa infantil. En cambio dentro del reparto la verdadera sorpresa la ofrece Dan Fogler como Jacob Kowalski, una especie de cruce entre Oliver Hardy y Sancho Panza que con sus caras de asombro y risa bobalicona hace las delicias de una platea que ve cómo casi todo el humor recae sobre él. A ambos protagonistas les dan la réplica una sencilla Katherine Waterston y una pizpireta Alison Sudol como las hermanas Goldstein, pero es en el “lado oscuro” donde encontramos los trabajos de casting más interesantes con una manipuladora Samantha Morton y un excelente Ezra Miller (el The Flash de la próxima película de La Liga de la Justicia Americana) como Credence que comparte momentos de alto voltaje con el ambiguo Graves de un Colin Farrell que se mimetiza acertadamente con su papel de villano con sorpresa final.




Como previamente hemos apuntado J.K. Rowling debuta como guionista cinematográfica con Animales Fantásticos y Dónde Encontrarlos y aprueba con nota mostrando unas especiales dotes para extrapolar su impronta literaria al ritmo del medio cinematográfico con un muy buen hacer tanto a la hora de perfilar personajes e inyectar acción o dinamismo a la historia como a la de ser fiel a su discurso y microcosmos nacido en las novelas que le dieron la fama, notándose en todo momento que la implicación que tuvo como productora en todas las entregas fílmicas de Harry Potter le sirvieron para coger tablas viendo como otros libretistas como Steve Kloves o Michael Goldenberg llevaban con acierto a guiones cinematográficos sus libros. Por otro lado un David Yates que este año ha encadenado el rodaje de la cumplidora pero bastante olvidable La Leyenda de Tarzán con la cinta que nos ocupa tira de profesionalidad y veteranía en este tipo de producciones emulando el tono impersonal y academicista pero efectivo y dinámico que inyectó en los cuatro films protagonizados por Daniel Radcliffe, Emma Watson y Rupert Grint que rodó entre los años 2007 y 2011. El británico se ocupa como jefe de ceremonias de que los apartados técnico y artístico converjan adecuadamente consiguiéndolo en casi todo momento y sólo mostrando algo de endeblez el conjunto de su trabajo en lo referido a unos efectos digitales que paradójicamente no están a la altura del magnífico diseño de los animales fantásticos que dan título a la película.




Animales Fantásticos y Dónde Encontrarlos funciona a distintos niveles y no puede haber mejor noticia que esa. Lo hace como precuela y spin off de la saga Harry Potter, como inicio de una nueva saga, como extensión del universo cinematográfico relacionado con dicho personaje y sobre todo, y más importante, como película comercial entretenida y bien rematada en casi todos sus aspectos. Sin desentonar con las distintas entregas de su franquicia gemela e incluso superando a algunas de ellas (a Harry Potter y el Misterio del Príncipe, por poner un ejemplo) J.K. Rowling y David Yates han puesto la primera sólida piedra para que Warner Bros comience una nueva serie de films que según hemos sabido hace pocos días constará de cinco entregas en las que posiblemente guionista y director estarán implicados totalmente. Pero por ahora nos quedamos con las buenas impresiones transmitidas por esta primera parte que se revela como una interesante y competente propuesta en la actual cartelera que satisfará a los fans de la creación de literaria de la autora de El Canto del Cuco y a los amantes del celuloide adscrito a la fantasía y la aventura sin demasiadas pretensiones, ofreciendo 133 minutos de diversión cinematográfica llena de magia, humor, acción, amistad y la eterna lucha entre luz y oscuridad que no debe faltar en una historia poblada por hechiceros y bestias de distinto y variopinto pelaje.





domingo, 19 de julio de 2009

Harry Potter y el Misterio del Príncipe


Título Original: Harry Potter and the Half-Blood Prince (2009)
Director: David Yates
Guión: Steve Kloves basado en la novela de J.K Rowling
Actores: Daniel Radcliffe, Emma Watson, Rupert Grint, Alan Rickman, Helena Bonham Carter, Michael Gambon, Maggie Smith





He de admitir que siempre que voy a ver una de las entregas cinematográficas de Harry Potter a parte de pasármelo realmente bien con ellas, voy sin el lastre que sí cargan mis amigos, que son ávidos lectores de las correrías del mago miope escritas por la repelente señora J.K. Rowling, de modo que me ahorro las engorrosas comparaciones con el escrito; que si esto falta, esto sobra, dónde ha ido a parar tal pasaje, que si han de tener los huevos como bolsas del Alcampo para haber pasado por alto tal o cual cosa, hasta que no vea todas las películas del niño de la varita no me leeré su saga de libros, que como es comprensible superará con creces a la realizada en celuloide.




Esta ha sido sin lugar a dudas la entrega de Harry Potter más criticada por su falta de fidelidad al libro en el que se basa, según los entendidos (y un servidor se fía de ellos) los productores han dejado atrás algunos de los mejores pasajes de la novela centrándose en las intrascendentes e infantiles relaciones personales entre los personajes principales, y es un hecho que las mismas son el punto débil de la cinta, si bien Harry Potter y el Misterio del Príncipe es posiblemente la cinta más adulta y siniestra en su estética también es la más infantil y torpe argumentalmente en su casi nulo desarrollo narrativo.




Pero un servidor debe admitir que después de la intocable Harry Potter y el Prisionero de Azkaban (Alfonso Cuarón tocó el cielo con su entrega) esta es la cinta que más me ha gustado, por su oscuridad, por su tono crespuscular y su amargura hacia el final, aunque la parloteada muerte se ha quedado en nada por lo espídico de su recreación, ha sido un visto y no visto, pero por lo demás me ha gustado mucho. La dirección de Yates muy resuelta, con un look visual potente (el ataque de Potter a Malfoy y la posterior intervención de Snape para curarlo me parece la mejor escena del fim) y creíble dentro de lo que viene siendo una cinta sobre magos con las hormonas disparadas, no así el guión de Kloves bastante simple, destacar también que los efectos especiales han mejorado mucho, ya no cantan tanto las partidas de Quidditch como en las otras entregas y la escena del Millenium Bridge me ha parecido muy lograda.




El reparto como siempre, Daniel Radcliffe cada vez peor, no sé como la gente la cogió con el carapalo de Hayden Christensen (que era malo, no lo neguemos) cuando hizo de Anakin Skywalker pero nadie se queja de la cara de muro pinkfloydiano que tiene el amigo Daniel durante las seis películas que conforman esta saga, lo peor, que cuando quiere ponerse gracioso da más pena aún. Emma Watson encantadora, muy creíble y sin enseñar la ropa interior, todo un reto para ella, Rupert Grint tan estúpido como entrañable, pero cada vez más feo, los veteranos, como en las demás entregas cumplen todos con mucho oficio y flema británica.




Otra entrega del mago gafotas, que a mí al menos no me ha disgustado, se echa en falta la presencia de Voldemort y se esperaba algo más de ese final que debía llenar de lágrimas los rostros de los seguidores y como que no, aunque el toque final con las varitas iluminando la noche me ha parecido un merecido homenaje a quién vosotros ya sabéis. Ahora a esperar a las dos últimas entregas que veré con ganas, aunque han echado bastante porquería sobre la última novela de la saga, esa Harry Potter y las Reliquias de la Muerte que da fin a las aventuras de este mago que merece, en la misma medida, nuestro cariño y una buena bofetada que lo haga espabilar de una puta vez.