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sábado, 16 de noviembre de 2019

Transgresión Continua Express - Octubre I



Downton Abbey (Michael Engler, 2019) - Donwton Abbey es un regalo exclusivo para los seguidores de la ficción creada por Julian Fellowes. No deja de ser un episodio doble de más envergadura, pero contiene todas las señas de identidad y personajes que nos enamoraron. Una cita ineludible para los fans de la serie.




En la Hierba Alta (Vincenzo Natali, 2019) - En la Hierba Alta funciona gracias a la potencia visual de Vincenzo Natali y a un Patrick Wilson devorando al resto del reparto. Pero flaquea al alargar hasta los 104 minutos un relato de poco más de 50 páginas que hubiera quedado más compacto como corto o mediometraje.




En Mil Pedazos (Sam Taylor Johnson, 2018) - No hay nada en En Mil Pedazos que no hayamos visto en otros biopics del estilo. Pero la implicación de la directora y co guionista con el material que tiene entre manos y un excelente reparto, encabezado por un Aaron Taylor-Johnson pletórico, la convierten en una obra meritoria.




El Camino: A Breaking Bad Movie (Vince Gilligan, 2019) - El Camino: A Breaking Bad Movie es un buen epílogo de la serie original que respeta su esencia como obra de ficción, pero a nivel cinematógrafo Vince Gilligan no arriesga. Es un episodio doble más con un Aaron Paul pletórico, pero también la confirmación de que Breaking Bad sin Heisenberg no es lo mismo.




Marianne (Samuel Bodin, 2019) - Como si el John Carpenter de In The Mouth of Madness abrazara a Stephen King y el folk horror francófono Marianne triunfa por su poderosísima atmósfera, personajes cercanos y amor sincero por el poder evocador de la literatura de terror. Serie perfecta para ver este Halloween.




Día de Lluvia en New York (Woody Allen, 2019) - Más allá de la soberbia fotografía de Vittorio Storaro y una Elle Fanning encantadora Woody Allen no me convence con Día de Lluvia En  Nueva York a pesar de contener todas sus señas de identidad autorales. Falta su chispa habitual y una mejor estructuración argumental.




Rambo Last Blood (Andrian Grunberg, 2019) -  Rambo: Las tBlood abraza todos los tópicos de los actioner ochenteros. Más allá de su escalada de violencia final o los hermanos interpretados por Óscar Jaenada y Sergio Peris Mencheta poco destaca en ella. Ya de la bestial y nada velada toxicidad de su mensaje hablamos otro día.




Una Proposición Indecente (Adrian Lyne, 1993) - Con estética de anuncio de perfume caro y moralina a paladas es el trío protagonista, muy criticado en su época, el que salva el proyecto. Una pena, sabiendo que Adrian Lyne venía de facturar esa obra maestra llamada Jacob's Ladder.




Orgullo y Prejuicio (Joe Wright, 2005) - Brillante adaptación de la novela de Jane Austen con un Joe Wright dispuesto a dinamitar con su puesta en escena el encorsetamiento adscrito a gran parte del cine de época británico. Soberbio reparto, con una Keira Knightley pletórica.




¿Quién la Ha Visto Morir? (Aldo Lado, 1972) - Giallo rudimentario y previsible, pero efectivo gracias a la entrega por parte de Aldo Lado a la sordidez y morbosidad propia del subgénero. Se abusa de la bella banda sonora de Ennio Morricone hasta lo irritante.




El Celo (Antoni Aloy, 1999) - Adaptación de Otra Vuelta de Tuerca, de Henry James, con producción española y reparto internacional. Elegante y con cierta atmósfera, pero fría y demasiado deudora de la versión de Jack Clayton. Sadie Frost y Lauren Bacall magníficas en sus papeles.




Drácula (John Badham, 1979) - Triste que la potente puesta en escena y el destacado diseño de reproducción estén al servicio de personajes desganados y grises. Frank Langella es un intérprete enorme, pero su elección para interpretar a Drácula es un gran error de casting.




miércoles, 28 de julio de 2010

Splice, jugando a ser dioses



Título Original: Splice (2009)
Director: Vincenzo Natali
Guión: Antoniette Terry Bryan, Doug Tayler & Vincenzo Natali
Actores: Adrien Brody, Sarah Polley, Brandon McGibbon, David Hewlett, Abigail Chu, Delphine Chanéac, Amanda Brugel, Stephanie Baird


Trailer


Cuarta película de canadiense Vincenzo Natali detrás de la cámara. Natali se hizo un hueco en el cine de ciencia ficción cuando debutó allá por 1997 con su ópera prima Cube. Modesta y original cinta de género con un planteamiento excelente y un desarrollo de personajes muy interesante. Tras esta estrenó Cypher, analítica disección sobre conspiraciones corporativas, triples agentes y una sofisticación que si bien se tornaba gélida, tenía una solidez narrativa bastante considerable. Más tarde rodó la atípica comedia Nothing que aún no he podido ver. Finalmente el pasado 2009 llegó Splice, su última obra hasta la fecha y la que desgrano a continuación.




Con Splice se confirma lo que venía siendo un secreto a voces desde la primera cinta de Natali. Que es un autor deudor del estilo y discurso de su compatriota David Cronenberg y sus primeras cintas como Vinieron Dentro de... (esas especie de babosas violentas y sexualizadas), Rabia o Cromosoma 3. La cuarta cinta del director de Getting Gilliam empieza siendo un claro émulo de La Mosca, referencia que por medio de una inteligencia encomiable no sólo la emparenta con la cinta realizada por Cronenberg en 1986, sino también con la original de Kurt Neumann rodada en 1958 y con Relatos del Antimundo, novela de George Langelaan en la que se basaba dicha obra de culto de la serie B americana.




Splice es una mirada crítica (por lo tanto algo conservadora) hacia la ingeniería genética, que muestra los posibles consecuencias de carácter peligroso que la misma puede producir si se llega demasiado lejos con su experimentación. Natali utiliza inteligentemente el manido recurso de la pareja de cientítificos ambiciosos para tejer una trama sobre como dos personas pueden descomponer su relación por la intromisión en su vidas de una criatura que los hará experimentar sensaciones nuevas como la maternidad, los celos, la envidia o la lascivia. Un poco como hizo Andrej Zulawski en La Posesión, aunque en términos algo diferentes.




La mirada de Natali que en un principio es analítica y contemplativa torna en mórbida e impulsiva desde la secuencia de sexo entre los protagonistas. El aire malsano se apodera de la obra y todo lo referente a Dren (personaje tan atractivo como perturbador a distintos niveles) acentúa su lado oscuro y peligroso, llevándose todo con acierto en el guión a pesar de pasajes innecesarios y algo exagerados como el de el descubrimiento de las alas, que me parece un poco demasiado, ya que quita bastante de la conseguida veracidad que destilaba el relato hasta ese momento, a pesar de adentrarse el mismo en los parámetros de la ciencia ficción pura y dura.




Vincenzo Natali no triunfa completamante con su propuesta, pero Splice resulta harto interesante por su retrato enfermizo y sin concesiones sobre la psicología humana y sus pulsiones físicas y sexuales. Ayudado por un guión como mínimo competente escrito a seis manos , CGI bastante dignos, unos Adrien Brody y Sarah Polley ajustados y la dirección por su parte que confirma que posee suficiente talento como para seguir entregando buen cine. Un digno heredero de Cronenberg que va marcando poco a poco un interesante y poco común estilo autoral bastante rico e identificable para el espectador.