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miércoles, 8 de enero de 2020

Transgresión Continua Express 2019 - Diciembre II



Campeones (Javier Fesser, 2018) - La naturalidad de todo el reparto y la ternura típica de las producciones de Javier Fesser y Películas Pendleton hacen que Campeones funcione a pesar de algunos obstáculos como su convencionalismo y cierta tendencia hacia lo lacrimógeno.





Watchmen (Damon Lindelof, 2019) Abordado como un elseworld en el que Damon Lindelof imagina una secuela del cómic, Watchmen es un producto casi impecable en lo visual y narrativo con dos episodios, 6 y 8, entre lo mejor visto este 2019. Por desgracia no consigo conectar al 100% con su muy valiente propuesta.




Mujercitas (Greta Gerwig, 2019) - La versión de Mujercitas de Greta Gerwig abandona la zona de confort de otras adaptaciones de la novela de Louisa May Alcott haciendo uso de una inteligente narrativa, dando importancia a la metatextualidad con respecto a la palabra escrita y apoyándose en un soberbio reparto.




Cronos (Guillermo del Toro, 1993) - El debut de Guillermo del Toro es un oscuro cuento de hadas en el que colisionan el Luis Buñuel mexicano y el David Cronenberg neocárnico de sus primeros trabajos para reformular el mito del vampirismo. Impresionante trabajo de Federico Luppi.




Gallipoli (Peter Weir, 1981) -  Peter Weir rueda su Senderos de Gloria narrando la infame batalla de Gallipoli durante la Primera Guerra Mundial. Impecable en todos sus apartados y con un dúo actoral brillante me cuesta implicarme con la desgarradora historia de estos dos amigos.





Lords of Chaos (Jonas Åkerlund, 2018) - Recreación de los disparatados hechos relacionados con las bandas de black metal noruego Mayhem y Burzum. El sueco Jonas Åkerlund deja de lado su irritante estilo videoclipero y aborda la historia con una crudeza y distanciamiento encomiables.





Nación Salvaje (Sam Levinson, 2018) -Aunque reflexiona sobre temas interesantes como el feminismo, la misoginia, la hipocresía y el poder de las redes sociales en los Estados Unidos de Donald Trump a Sam Levinson le falta ironía para conjurar una verdadera sátira del hoy y el ahora.





Dragged Across Concrete (S. Craig Zahler, 2018) - Thriller policiaco con reminiscencias noir potenciado por una rocosa puesta en escena y un gran trabajo de Mel Gibson y Vince Vaughn. Su fallo, el habitual en los films de S. Craig Zahler, el innecesario exceso de metraje.





Pesadillas 2: Noche de Halloween (Ari Sandel, 2018) - Planteada como un mix entre The Monster Squad, Child's Play y Gremlins esta simpática secuela de Pesadillas (Rob Letterman, 2015) se mantiene fiel al espíritu de R.L. Stine ofreciendo diversión ligera para todos los públicos.



El Cliente (Joel Schumacher, 1994) - Rudimentario y procedimental thriller basado en la novela de John Grisham. A destacar el buen hacer de Joel Schumacher detrás de las cámaras y el solvente reparto encabezado por unos impecables Susan Sarandon y Tommy Lee Jones.

jueves, 13 de febrero de 2014

La Costa de los Mosquitos, paradise lost



Título Original The Mosquito Coast (1986)
Director Peter Weir
Guión Paul Schrader basado en la novela de Paul Theroux
Actores Harrison Ford, River Phoenix, Helen Mirren, Andre Gregory, Martha Plimpton, Jadrien Steele, Hilary Gordon, Rebecca Gordon, Jason Alexander, Dick O'Neill, Alice Sneed







Un año después de que debutara en Hollywood con la aceptable, pero no muy destacable, Único Testigo (Witness, 1985), cinta que consiguió varias nominaciones a los Oscars llevándose a casa los de mejor montaje y mejor guión original, el cineasta australiano Peter Weir volvió a embarcarse en una producción estadounidense, aunque esta vez mucho menos comercial o autocomplaciente y puede que por ello poco exitosa. La Costa de los Mosquitos es una adaptación de la novela homónima del escritor Paul Theroux, una estimable obra que mereció más crédito del que recibió por narrar desde las entrañas una historia tan incómoda como lúcida y que incita a un interesante debate por su planteamiento y desarrollo.




Allie Fox es un incoformista ciudadano norteamericano que reniega de los Estados Unidos y su modo de vida. De profesión inventor, casado y con cuatro hijos Fox es un hombre que vive hastiado del consumismo y la autocomplacencia de la sociedad en la que le ha tocado vivir. Por ello un día toma la decisión de viajar con su familia hasta la famosa Costa de los Mosquitos en Honduras para comenzar una nueva vida allí. Rodeado de indígenas en la jungla Fox comenzará a poner en marcha proyectos con los que llevar el progreso a la zona. Pero su ambición, su obsesión y la incursión de unos mercenarios que truncarán sus planes le convertirán en un hombre inestable y peligroso para sí mismo, sus familiares y todos los habitantes de la costa.




The Mosquito Coast es la odisea física e introspectiva de un solo individuo contra el mundo. Allie Fox es un hombre de ciencia que no ve con buenos ojos el camino que está tomando su país convencido de que una guerra nuclear acabará con el mismo en un futuro próximo. Aunque es una persona de una más que considerable inteligencia finalmente se verá arrastrado por su propia obsesión de crear una utopía terrenal, un paraíso para él y los suyos que se verá destruido por culpa de que el esqueleto que debe sostenerlo nace de su egoísmo y megalomanía desmesurada, arrastrando a su familia a un infierno existencial localizado en una guerra perdida de antemano.




Curiosamente el mayor acierto de La Costa de los Mosquitos es el que posiblemente impidió su triunfo entre el gran público. El protagonista de la octava película del cineasta de El Club de los Poetas Muertos es un personaje con el que es casi imposible identificarse o empatizar con él. Un hombre contradictorio que comienza una nueva vida en una jungla hondureña para alejarse de la civilización con su familia y viendo como su proyecto fracasa cuando cambie el altruismo por la ambición y acabe siendo un reflejo deformado del agresivo imperialismo estadounidense del que venía huyendo. Un padre y marido que será odiado por sus parientes (su hijo mayor, interpretado de manera destacable por el malogrado River Phoenix narra la historia con su voz en off) que llegarán a desear su muerte porque finalmente se convierte en una figura indeseable, pretenciosa y cruel anteponiendo su autorrealización personal al bienestar de los suyos.




Pero esto no impide que el Allie Fox al que da vida un magnífico Harrison Ford no sea una criatura fascinante y poliédrica que sustenta en sus hombros la mayor parte del largometraje. No es nada descabellado que detrás del guión que adapta a imágenes la novela de Paul Theroux se encuentre Paul Schrader, colaborador de Martin Scorsese en la escritura de algunas de sus obras más recordadas como Taxi Driver, Toro Salvaje o La Última Tentación de Cristo e irregular cineasta que entre algunas obras alimenticias o poco interesantes también ha dado forma a joyas como Aflicción, Posibilidad de Escape (Light Sleeper) o El Placer de los Extraños. Schrader es un experto diseccionador de la mentalidad perturbada en continua lucha interna por culpa de su inestabilidad psicológica o contradicciones morales, por ello el retrato que hace del personaje principal en La Costa de los Mosquitos es tan enriquecedor e interesante.





Peter Weir, como siempre, hace un trabajo mastodóntico en la realización. Su tono clasicista y grandilocuente torna aquí en momentos de magnificencia visual y narrativa, aunque en esta ocasión siempre rodeado de una pátina de crepuscularidad dejándose notar hasta en los pasajes más alegres del relato. El director de El Show de Truman sabe aprovechar con pericia y mucho oficio los parajes salvajes en los que rueda el grueso del largometraje incluyendo pasajes que rememoran obras cinematográficas pretéritas como Apocalipsis Now y hasta literarias como El Señor de las Moscas de William Golding. Secuencias como la de la destrucción de la enorme máquina para fabricar hielo se quedan grabadas en la retina por su poderosa impronta visual y su carga emocional recayendo en ese mismo momento en el rostro de desesperación de Harrison Ford al ver como se derrumban todos sus sueños por su pretenciosidad.




La Costa de los Mosquitos es una recuperable obra con los suficientes aciertos y alicientes como para no ser olvidada. Desde su dirección y escritura, pasando por la soberbia fotografía de John Sheale o la evocadora banda sonora de Maurice Jarre hasta la labor de todos sus actores entre los que destaca el ya mencionado Harrison Ford y una, como siempre, sobresaliente Helen Mirren dándole la réplica como su mujer. Ofreciendo una mirada sin contemplaciones hacia los fanatismos de toda índole, los enfrentamientos de Fox con el Reverendo Spellgood en los que ninguno de los dos da el brazo a torcer son memorables, y una lectura bastante desencantada sobre las relaciones paternofiliales forjadas por medio de la toxicidad el australiano Peter Weir volvió a dar en la diana con una obra que, sin ser uno de sus productos más destacados, sí merece el reconocimiento que en su momento no recibió de manera totalmente injusta.


martes, 18 de agosto de 2009

Sin Miedo a la Vida, más allá del séptimo arte


Director: Peter Weir
Guión: Rafael Yglesias, basado en su propia novela
Actores: Jeff Bridges, Isabella Rossellini, Rosie Pérez, John Turturro, Benicio del Toro, Tom Hulce, Debra Monk





Esta crítica que voy a escribir será nefasta, incompleta, titubeante, simplista, maniquea, aunque no impersonal. Es lo que me sucede cuando tengo que hablar en profundidad de algo que me desborda los sentidos, que me descoloca, que habiendo sido creado por personas que están al otro lado del planeta y que nunca sabrán de mi existencia lo siento como parte de mí, como un trozo importante de mi personalidad o mi carácter, es lo que me pasa cuando tengo que hablar de Sin Miedo a la Vida del realizador australiano Peter Weir.



Si el cine es parte importante de mi vida, vital si me apuran, la película que nos ocupa tiene bastante culpa de ello. Fearless podría verse, muchos lo hacen, como una cinta que habla sobre una persona que cambia radicalmente de personalidad tras un trágico y espectacular accidente de avión, pero realmente es un tipo de obra que nos hace partícipes de lo importante que es el simple acto de sentir, ya sea en un plano físico o psicológico, que estamos aquí de paso y que necesitamos imperiosamente vivir al máximo nuestra muchas veces pobre existencia.



Hablar de apartados técnicos o artísticos con esta película para un servidor es una futilidad. Pero es cierto que un hombre como Peter Weir, el mejor realizador australiano de la historia, (a pesar de haber dirigido esto) que tiene en su haber obras maestras cmo El Show de Truman o trabajos tan destacadas como, La Costa de los Mosquitos, El Club de los Poetas Muertos, o Master & Commander, imprime un prodigioso pulso narrativo y una fuerza visual sobrehumana con la cámara, que el guión de Rafael Yglesias es de una solidez y profundidad inusitada para el Hollywood comercial, que el reparto está magnífico y que lo que hace Jeff Bridges con su Max Klein no es de este mundo, pero como ya he dicho, lo importante es que la cinta transmite humanidad por todos y cada uno de sus fotogramas.



Enumerar las escenas que me ponen al borde del llanto, que me golpean el estómago, que me encojen el corazón es difícil. El devastador inicio entre los maizales, la escena del coche con Max asomando la cabeza por la ventanilla, en la que descubre la cicatriz de su costado, la de las fresas, la secuencia de la terraza, la del choque del auto, la pletórica del flashback final con el accidente del avión en el que se descubre todo, son imágenes y sonidos que atraviesan la pantalla y que a mí al menos, me transmiten sensaciones tan reales que parecen físicas y palpables.




A pesar de nunca se le ha hecho justicia, que se estrenó furtivamante en nuestros cines, que se la ninguneo en los Oscars de su año de estreno, sólo una nominación a la actriz secundaria para Rosie Perez, que tiene un doblaje cuanto menos mediocre, que no está editada en dvd en España, Sin Miedo a la Vida es para mí una película tan fuera de lo normal, que ni siquiera puedo recomendarla encarecidamente, porque muchas personas que la han degustado sólo ven un drama más, cuando yo lo que percibo en ella es una bocanada de aire puro, lleno de ganas de vivir, de salir adelante y de querer ser mejor persona, un trozo de vida hecho de celuloide, más que cine.