miércoles, 7 de octubre de 2009

Jesucristo Cazavampiros, pasión, muerte y resurrección


Director: Lee Demarbre (2001)
Guión: Ian Driscoll
Actores: Phil Caracas, Maria Moulton, Jeff Moffet, Murielle Varhelyi, Ian Driscoll, Josh Grace, Tim Devries




Soy un gran amante de la mierda filmada. Algunos de mis conocidos comparten conmigo esa oscura pasión por ver mal cine, por encontrar la película perfecta, aquella que de tan cutre bordee la magnificencia de lo  chabacano. Durante tal proceso he disfrutado de joyas como Los Payasos Asesinos del Especio Exterior, Manos, the Hands of Fate, Las Noches del Terror, pero también he sufrido grandes decepciones como con la alabadísima Los Surfistas Nazis Deben Morir que no tenía ninguna gracia más allá de su original y simpático título.




Jesucristo Cazavampiros
es una joya, una humilde cumbre dentro del peor cine jamás filmado, un producto, que de tan malo, jodidamente malo, parece haber sido rodado hace 30 años, cuando la fecha de su producción data de 2001. Un despropósito que consigue que el espectador no pierda la sonrisa en todo el metraje por el cúmulo de sandeces visuales y sonoras que se suceden continuamente en pantalla.




Un diseño de producción digno de un vídeo de boda española, un guión intencionadamante risible, pero con pasajes memorables en los diálogos, un reparto de actores indudablemente formado por colegas, familiares y compañeros de trabajo del director, un señor que hace uno de los trabajos más horribles que se han visto en la historia de realización, pero dando pie a maravillosos pasajes cómicos que perduran en la retina largo tiempo, cámaras lentas, cámaras aceleradas, indescriptibles escenas de lucha, teología progresista (dos palabras incompatibles que en este film viven en cálida armonía), lesbianismo, vampirismo, wrestling, amor, erotismo debidamente pudoroso (lo queramos o no el film es de cariz religioso, ni una mala teta en la hora y media larga que dura la película) y acción , mucha acción.




Pero hay un fallo en esta magna obra, no es pura, ni inmaculada, se nota a la legua que el director ha rodado intencionadamente mal el film, que no es un nuevo Ed Wood que cree a pies juntillas que está cambiando la historia del cine con una película por la que daría la vida, es cierto que sólo de pensar que el tal Lee Damrbre rodó con orgullo esta oda al hijo de Dios vuestro señor, a mí al menos me llena de satisfacción, pero sé que él era consciente de que a lo que estaba dando forma era un enorme montón de mierda en celuloide y eso le resta puntos.




Pero que el malgino no os nuble la razón, Jesucristo Cazavampiros merece el mayor de los elogios. Por su cura punkie, por su referencia a los musciales, a Buffy, a Jóvenes Ocultos, por homenajear en cada plano a la factoría Troma, por ser un producción canadiense y sobre todo por honrar al Mesias, mostrándolo como un hombre moderno, tolerante, casto, experto en artes marciales, luchador del bien, atento con sus padres (la llamada de la Virgen María es una escena antológica) capaz de dar la vida por nosotros para volver y seguir luchando contra los seres del averno que amenazan la creación de su padre.




De visión obligada para todo ser viviente o no muerto, una obra maestra de lo indescriptible, una genialidad que perdurará a través de los siglos, por su pasión, su crítica social (que ojo, la hay), su fuerza, su humor, su suspense y por ser una oda a la fe en el creador y en su hijo, que no bastando con su primera venida, regresó. A continuación dejo el trailer del próximo objetivo fílmico de hondo calado (nunca mejor dicho) que tiene pinta de dar un giro de 180 grados a mi vida como cinéfilo, estoy seguro.


Monsturd, the Attack of Mountain Shit

4 comentarios:

  1. ¿Esto de dónde lo sacaste? Quiero verlo.

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  2. Terminantemente prohibido ver estas películas fuera de mi casa.

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  3. Eh, que yo molo todavía, pero tú no valoras mi molonismo.

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