martes, 19 de marzo de 2019

True Detective: Temporada 3, vida, muerte y luna de cosecha



"Siempre es muy tarde, hagamos lo que hagamos"




En el año 2014 el canal de televisión por cable HBO estrenaba la primera temporada de True Detective, una de sus propuestas más potentes para aquella temporada. La ficción creada y escrita por Nic Pizzolatto (The Killing), dirigida por Cary Joji Fukunaga (Maniac) y protagonizada por Matthew McCounaughey (La Torre Oscura) y Woody Harrelson (Han Solo: Una Historia de Star Wars) supuso una inesperada sorpresa. Aquel relato neo-noir localizado en el sur de Estados Unidos mezclando el thriller policíaco con una pátina sobrenatural deudora del imaginario de H.P Lovecraft enamoró a propios y extraños gracias a la solidez de su escritura, la potencia de su realización y el enorme trabajo de su dúo protagonista. El éxito fue tan rotundo e instantáneo que HBO presionó a Nic Pizzolatto para tener escrita la segunda temporada lo antes posible y con ello repetir el espaldarazo conseguido con las investigaciones de los agentes Rust Cohle y Marty Hart. Esa segunda tanda de episodios llegó un año después, en 2015, y haciendo honor a su naturaleza de antología abandonaba Louisiana y los personajes de la primera para dirigir su mirada hacia Los Ángeles con una historia coral protagonizada por Colin Farrell, Rachel McAdams, Vince Vaughn, Taylor Kitsch y Kelly Reilly. Aunque la historia mantenía los parámetros del thriller policíaco el cambio de tono, una trama más apegada a la realidad y la pérdida de un único director para rodar todos los episodios (aunque se contara con la labor de respetables artesanos como Justin Lin, Daniel Attias o Miguel Sapochnik) conformaron un producto notable, pero muy inferior a su predecesor y carente de su magia. Tras el mal recibimiento de esta True Detective 2 la serie de Nic Pizzolatto parecía muerta y enterrada o esa fue nuestra impresión durante casi tres años.




Pero el pasado 2018 saltaba la inesperada noticia que se viralizaba por toda la red. HBO renovaba la serie y daba una nueva oportunidad a Nic Pizzolatto para reverdecer los laureles de la primera temporada. Esta vez el creador, guionista y showrunner había contado con mucho más tiempo para diseñar su nueva propuesta y la cadena de pago le ofreció su apoyo contratando como protagonista al doblemente oscarizado, aunque por aquel entonces sólo había conseguido el que le proporcionó su papel en Moonlight, Mahershala Ali. Al actor de Green Book le acompañarían Stephen Dorff, Carmen Ejogo, Scoot McNairy, Ray Fisher o Sarah Gadon entre otros intérpretes. En lo referido a los directores que se encargarían de rodar los episodios en HBO también se contrataron los servicios de Jeremy Saulnier, responsable de la interesante y exitosa película Green Room y designado como realizador de las tres primeras entregas, así como productor ejecutivo de esta nueva temporada. Pero fue en abril del pasado año cuando Saulnier oficalizaba su abandono del proyecto por “problemas de agenda” dejando vía libre para no pocas especulaciones sobre su mala relación con un Pizzolatto que ya se las había visto previamente con su anterior cineasta, Cary Joji Fukunaga. A los dos episodios rodados por Saulnier se unen otros dos en los que el mismo Pizzolatto debuta detrás de las cámaras y cuatro más a manos de Daniel Sackheim, veterano curtido en producciones como Expediente X o The Walking Dead y también acreditado en la producción ejecutiva del show.




Estrenada el 14 de enero y finiquitada su emisión el pasado 24 de febrero la tercera temporada de True Detective cumple con lo prometido en los distintos trailers. La nueva entrega de la serie de Nic Pizzolatto es una vuelta a las raíces, aquellas abandonadas en la segunda temporada para alejarse notablemente de las de la primera con la idea de no convertirse en un producto fácil o redundante. No sabemos si por propia voluntad o presiones de la misma HBO, pero el autor de Nueva Orleans vuelve a la América Profunda, a los entornos rurales, a las localidades donde la carestía económica y el oscurantismo campan a sus anchas. También encontramos nuevamente a una pareja de detectives antagónicos, los agentes Wayne Hays y Roland West, investigando un misterioso caso de secuestro y asesinato infantil en Ozark (Arkansas) que Nic Pizzolatto y sus puntuales colaboradores al guión narran por medio de tres líneas temporales localizadas en 1980, 1990 y la actualidad. De esta manera el apartado referido a la escritura de True Detective 3 es casi impecable, una demostración más de que el autor de Galveston es un excelente narrador capaz de interconectar de manera brillante, por medio de juegos de espejos y paralelismos, varias tramas con diferentes cronologías, aunque en esta ocasión lo haya ejecutado con la ayuda de David Milch (Deadwood) y Graham Gordy (One Dollar).




Pizzolatto despliega una retorcida maraña de pistas, sospechosos y situaciones inquietantes con la intención de tejer una poliédrica trama detectivesca en la que se sumergen sus dos investigadores protagonistas y algún otro personaje secundario como el de Carmen Ejogo. No han sido pocos los espectadores descontentos con la manera en la que el guionista ha abordado este apartado, por otro lado de vital importancia para al adecuado discurrir de la temporada. Pero un servidor piensa que, más allá de un final cuestionable y expositivo en exceso, los planteamientos policíacos usados no sólo son casi siempre coherentes dentro de la ficción y su contexto, sino que también infieren en una de las mayores virtudes de esta tercera etapa de True Detective como son la repercusión y las secuelas a nivel psicológico que el caso de los niños desaparecidos dejan en los personajes principales y sobre todo en el de Mahershala Ali, encargado, en casi todo momento, de llevar el peso del relato central. De esta manera podemos acusar a Pizzolatto de no haber estado a la altura de lo esperado a la hora de rematar las distintas subtramas en las que se disgrega su historia, entregándose en algunos momentos a las excusas narrativas pobres y las resoluciones inverosímiles, pero el trayecto hasta llegar a ese cierre es, para un servidor al menos, muy satisfactorio.




En cuanto a la realización de los episodios por parte de los tres directores se repite la tónica habitual de la temporada. Jeremy Saulnier, Nic Pizzolatto y Daniel Sackheim se dedican a emular la puesta en escena de Cary Joji Fukunaga para la primera True Detective de 2014 llevando a cabo una labor notable todos ellos, pero sin imprimir señas de identidad propias perceptibles en manera alguna por mucho que en el caso del primero estemos hablando de un cineasta comenzando a despuntar como autor de largometrajes con la ya citada Green Room, la previa Blue Ruin o aquella Noche de Lobos (Hold the Dark) hecha al amparo de Netfilx. Pizzolatto toma el relevo de Saulnier antes de terminar este los tres episodios asignados a su persona, sólo sale acreditado en los dos primeros, y el guionista cumple sobradamente detrás de las cámaras mimetizando su impronta con el ya establecido look visual del programa y alardeando de técnica en algún momento como en el asalto a la casa de Brett Woodard, el pasaje técnicamente destacable de esta tercera temporada de la misma manera que el plano secuencia de la redada al club motero lo era de la primera y el ataque frustrado al laboratorio de metanfetamina de la segunda. Sackheim hace lo propio con Pizzolato y encarrila adecuadamente la segunda mitad de los episodios con la profesionalidad esperada.




Acierto mayúsculo por parte de HBO y Warner Bros dar el papel protagonista a Mahershala Ali. El actor de Alita: Ángel de Combate ofrece todo su talento para dar forma a un personaje acometido por medio de una deconstrucción psicológica dividida en tres partes diferenciadas, una para cada línea temporal. El brillante y obcecado detective de 1980 se alterna con el hombre curtido en mil batallas con problemas profesionales y personales de 1990 y el anciano entrevistado de la actualidad asediado por todos los demonios de su pasado y una más que probable demencia senil. El intérprete de Luke Cage o Figuras Ocultas se aferra a matices, medido lenguaje corporal y gestual o modulación de su voz para ofrecer un recital brillante. No le va a la zaga un Stephen Dorff impresionante confirmando ser uno de los actores más infravalorados de su generación, nunca habiendo recibido ese “gran papel” (aunque hubo un amago en Somewhere, de Sofia Coppola) que le consagre y teniendo que luchar aquí con los responsables de maquillaje y peluquería que tan inspirados estuvieron con su compañero de reparto y tan poco con él. Carmen Ejogo sacando oro de su personaje, un Scoot McNairy tan destacable como siempre, Ray Fisher en la contenida piel del hijo del protagonista o Sarah Gadon como la incisiva entrevistadora completan el destacable reparto.




Por desgracia cuando la temporada termina y, a nivel personal, poca queja se le puede poner a su conjunto, e incluso antojándose justo mencionar la mejoría con respecto a la anterior, la sensación final es que aquella True Detective de 2014 fue un verdadero golpe de suerte que aquí no vuelve a acontecer. Nic Pizzolatto ha hecho todo lo posible por rememorar lo acaecido en aquella tanda de capítulos inicial, pero el resultado queda muy lejos de la misma y seguramente es difícil dilucidar adecuadamente el motivo. Había algo especial en el caso convertido en odisea vital para los agentes Rust Cohle y Marty Hart que no ha vuelto a repetirse en ninguna de las dos temporadas posteriores. No sabría decir si era aquel subtexto onírico apuntando hacia una naturaleza extraterrena latiendo bajo el relato, la labor superlativa de un Matthew McConaughey inolvidable respaldado por un Woody Harrelson a la altura de las circunstancias o la labor de Cari Joji Fukunaga mimetizando sus aptitudes de narrador con la impecable letra de Pizzolatto funcionando hasta límites dificilmente repetibles, pero queda claro de manera cristalina que lo de True Detective 1 fue una bellísima anomalía irrepetible, inalcanzable y única dentro de una serie que nunca ha vuelto, ni volverá, a alcanzar dichas cotas de calidad. Por lo tanto nos queda una tercera temporada hasta notable en varios aspectos, pero a años luz de la primigenia que dio inicio a todo.




En resumidas cuentas la tercera temporada de True Detective es un producto de notoria calidad ejecutado por un grupo de profesionales capaces y cuyos aciertos están a la altura de la cadena responsable de su producción y emisión. Pero a pesar de sus virtudes, aciertos y mejorías con respecto a la entrega inmediatamente anterior volvemos a afirmar que el resultado queda a años luz de aquella icónica primera temporada. Al igual que sucedía con True Detective 2 esta tercera parte posiblemente sería mejor valorada si no estuviera vinculada a la marca a la que pertenece, pero irremediablemente es la continuación de una serie excelente que únicamente en su génesis consiguió revelarse como una obra maestra de la ficción flmada. Por ahora no se sabe si tendremos una cuarta temporada de True Detective, los ratings de audiencia parecen no haber sido muy destacables a lo largo de estos nuevos ocho episodios, de manera que sólo el paso del tiempo nos dirá si volveremos a seguir la pista de estos detectives dispuestos a dejarse la piel a la hora de desentrañar los casos más siniestros de la “Crónica Negra” estadounidense. Seguramente no tendremos una respuesta a corto plazo ya que ahora mismo HBO está dedicada en cuerpo y alma a engalanarse ante la inminente llegada de la última temporada de su serie más exitosa. Esa Juego de Tronos cuya recta final de seis entregas acaparará todas las miradas dejando a la creación de Nic Pizzolatto en el limbo y con su futuro pendiendo de un hilo.


sábado, 16 de marzo de 2019

Cómo Entrenar a Tu Dragón 3



Título Original How To Train Your Dragon: The Hidden World (2019)
Director Dean DeBlois
Guión Dean DeBlois, basado en las novelas de Cressida Cowell





Casi un lustro después del estreno de Cómo Entrenar a Tu Dragón 2 llega a las pantallas de todo el mundo Cómo Entrenar a Tu dragón 3 o How To Train Your Dragon: The Hidden World en su título original, la última entrega de la trilogía producida por DreamWorks Animation e inspirada en las novelas de Cressida Cowell. Desde su primera entrega, aquella Cómo Entrenar a Tu Dragón de 2010, la saga presente demostró ser la mejor de las creadas dentro del seno de la compañía fundada por Steven Spielberg, David Geffen y Jeffrey Katzenberg en el año 1994. Aquella historia sobre la relación de Hipo (Hiccup, en inglés), un tímido y escuálido vikingo, con un dragón “Furia Negra” llamado “Desdentao” (Toothless, en versión original) ofrecía las adecuadas dosis de amor, humor, amistad e inesperado drama. Todas las virtudes de la obra primigenia dirigida por Chris Sanders y Dean DeBlois se acentuaron cuando este último se encargó en solitario de la dirección y escritura de una secuela superior repleta de aciertos, hallazgos y momentos vibrantes como ese pasaje trágico, uno de los más duros vistos en una película de animación para todos los públicos diseñada bajo el amparo de una major hollywoodiense.




Cómo Entrenar a Tu Dragón 3 vuelve a contar con Dean DeBlois en el guión y la dirección y en su reparto de voces originales recuperamos a Jay Baruchel, America Ferrera, Cate Blanchett, Gerard Butler, Craig Ferguson, Jonah Hill, Christopher Mintz-Plasse, Kristen Wiig o Kit Harington y se una a ellos F. Murray Abraham ofreciendo sus cuerdas vocales a Grimmel, el villano de la velada al que volveremos más tarde para hablar de la peor decisión con respecto al largometraje, al menos en nuestro país. Si bien es cierto que con esta tercera parte podíamos esperar una obra a la altura de sus predecesoras lo que no era tan previsible es su capacidad para dar continuidad a la gradual mejora experimentada con cada nueva entrega de la franquicia. Porque sí, podemos confirmar sin miedo a equivocarnos encontrarnos ante el mejor y más completo episodio de la trilogía. Lo es por varios motivos que pasaremos a enumerar a continuación, pero el principal de ellos es saber utilizar de manera sabia los ingredientes clásicos reconocibles dentro de las aventuras cinematográficas de Hipo, Desdentao y compañía.




Si hay una carencia destacable dentro de Cómo Entrenar a Tu Dragón 3 esa es su contrastada naturaleza conservadora desde una perspectiva conceptual y argumental. Dean DeBlois y su equipo de colaboradores han arriesgado más bien poco a la hora de ejecutar una tercera entrega original, diferente o más atrevida con la que salirse un poco de los parámetros establecidos por las dos anteriores películas. De hecho su planteamiento inicial y desarrollo argumental pueden tildarse hasta de rudimentarios y en cierto modo previsibles, recordándonos a otras producciones animadas a las que hace referencia como El Rey León o Wall-E. Pero son el conocimiento de la idiosincrasia adscrita a la franquicia y su microcosmos o el soberbio uso de sus señas de identidad para dar forma a una pieza bordeante en la excelencia en varias ocasiones las virtudes sobre las que se sustenta How To Train Your Dragon: The Hidden World y es en ese terreno, ya conocido por sus máximos responsables y los espectadores, donde dan forma a una pieza casi perfecta con la que despedir esta intachable serie de largometrajes.




Como toda la publicidad relacionada con la película se ha ocupado de destacar, desde carteles a trailers, Cómo Entrenar a Tu Dragón 3 centra la mayor parte de su atención en la primera relación amorosa de Desdentao. No vamos a desentrañar las motivaciones o lo que se esconde detrás de este vínculo, pero una “Furia Diurna” se convierte en el interés amoroso del famoso Furia Nocturna y ambos protagonizan pasajes memorables en pantalla. Desde que comparten encuadre por primera vez todo lo concerniente a ambos personajes alados es de una ternura, encanto y magia impecables. Los rituales de cortejo de él, las reacciones de ella, las miradas cómplices, el lenguaje corporal de ambos y la gradual consolidación del romance se encuentran entre las mejores situaciones de la trilogía con la vista puesta en algunas de las obras silentes de Charles Chaplin y el aroma del Disney más clásico. Se antoja imposible, hasta para el espectador más impasible, no caer rendido ante la candidez y el sentimiento que los responsables de la obra han insuflado a esos instantes en los que el frío y distante pixel transmite calor y verdad gracias a una historia de amor, con reminiscencias trágicas, para la estantería del recuerdo.




Alrededor del relato de los dos dragones orbitan el resto de personajes ya conocidos dentro de la saga. Como es lógico sobre Hipo recae la mayor parte del peso de la narración, algo comprensible si tenemos en cuenta que sigue siendo el protagonista de la obra. Su rol como líder de Isla Mema (Islad of Berk, en su versión original) y la relación con un Desdentao, ahora enamorado y alejado temporalmente de él, servirán para poner a prueba su madurez. Le acompañan la inseparable y aguerrida Astrid, su madre, Valka y el resto de sus amigos formado por Bocón, Estoico, o Chusco y Brusca, entre otros, formando el grupo de fieles y divertidos guerreros reconocibles ya de las dos anteriores entregas. Pero en esta tercera parte destaca la incorporación de “Grimmel the Grisly”, un cazador de dragones cruel y carismático que en Estados Unidos tiene la voz del ya mencionado F. Murray Abrahamn y en España ha sido doblado por el cantante Melendi. No quiero hacer sangre con un tema que ya ha hecho correr ríos de tinta, real y digital, pero espero que la distribuidora de la cinta en España haya tomado buena nota de las incontables quejas recibidas por la “muy cuestionable” labor del cantautor ovetense delante del micrófono. Pasar de la voz del Antonio Salieri de aquella obra maestra llamada Amadeus a la del autor de temas como Curiosa la Cara de Tu Padre debería estar penado por ley.




Con su virtuosismo visual y sólida narración Cómo Entrenar a Tu Dragón 3 culmina de manera intachable una excelente trilogía con la que Dreamworks Animation ha dado en poco menos de una década un salto de gigante en cuanto a la producción propia de su división adherida al cine animado por ordenador. Si sigue el camino abierto por estos tres largometrajes la factoría fundada por Spielberg/Kratzenberg/Geffen podrá equiparar varios de sus futuros proyectos al nivel de la Pixar de la todopoderosa Disney que siempre ha ido varios pasos por delante de ella. Por el momento nos quedamos con una tercera entrega para el recuerdo. Una joya para toda la familia abrazando el ideario adscrito a su microcosmos con una mezcla entre comedia, aventura o ese drama perfectamente dosificado y medido que en el prólogo final nos toca la fibra sensible por medio de un mensaje, tan sencillo como efectivo, en favor de la tolerancia, la convivencia y el respeto por el reino animal ya intrínseco en esta serie de obras inspiradas en las novelas de Cressida Cowell cuyo cierre se antoja tan brillante como para que sus precursores no intenten seguir explotando más el material de partida y devaluarlo de mala manera.


lunes, 11 de marzo de 2019

Universo Twin Peaks



Edición Nacional/España Dilatando Mentes Editorial
Autor Javier J. Valencia
Formato Rústica
Páginas 700 páginas
Precio 21,95€

Cuando en mayo de 2017 Twin Peaks: The Return se preparaba para desembarcar en pantallas de todo el mundo en España se crearon o reactivaron númerosos grupos relacionados con la serie de televisión. En Facebook algunos como Twin Peaks España, The Bookhouse Boys, La Logia Blanca o Twin Peaks Pasión comenzaron a llenarse de contenido y nuevos usuarios. Para un servidor, que vivió aquellos días muy ilusionado, fue una gran noticia ver, en varios de ellos, la presencia de Javier J. Valencia, el autor de Twin Peaks: 625 Líneas en el Futuro, el hoy muy cotizado libro que dedicó a la creación de Mark Frost y David Lynch convirtiéndolo en una especie de gurú patrio de la misma. Su presencia en dichos perfiles de la famosa red social o sus análisis semanales concienzudos y pormenorizados de todos y cada uno de los episodios de la nueva etapa de la serie, publicados originalmente en la web El Pájaro Burlón de la que él mismo es co creador, supusieron todo un regalo para los fans españoles de Twin Peaks.

Cuando los nuevos 18 episodios llegaban a su crepúsculo el mismo Javier J. Valencia nos desveló que, junto a Dilatando Mentes Editorial, estaba preparando un nuevo libro sobre Twin Peaks que supondría un “remake” de Twin Peaks: 625 Líneas en el Futuro (una obra a día de hoy descatalogadísima, difícil de encontrar y con unos precios prohibitivos si se consigue dar con el paradero de alguna copia) al que se añadirían tanto sus análisis de los episodios de la nueva etapa de la serie para El Pájaro Burlón como bastante material nuevo escrito para la ocasión. Una vez Universo Twin Peaks, que así se llamó el esperado libro, llegó a las librerías los fans confirmamos encontrarnos ante el ensayo definitivo, escrito en español, sobre el microcosmos ficcional creado por David Lynch y Mark Frost en 1990. El trabajo adscrito a la Línea Paraíso Perdido de Dilatando Mentes Editorial consta de 700 páginas totalmente indispensables para cualquier seguidor acérrimo de las aventuras detectivescas y sobrenaturales del Agente Especial Dale Cooper.

Universo Twin Peaks arranca con un prólogo a manos de Francisco J. Ortiz (escritor y divulgador también muy activo en los grupos de Facebook sobre la serie previamente mencionados) en el que nos expone cómo comenzó su relación de amistad con Javier J. Valencia y cómo su compartida pasión por el cine o la televisión en general y Twin Peaks en particular les unió a lo largo de los años. La primera parte del libro está dedicada íntegramente a todo lo relacionado con Twin Peaks: The Return incluyendo una interesante introducción que nos contextualiza cómo se llegó a la creación de esta nueva temporada o fichas y exhaustivos comentarios de los episodios, revisados en algunos aspectos para la ocasión, en los que J. Valencia se sumerge en las profundidades de la más reciente etapa de la serie. El autor siempre plantea teorías interesantes, bien documentadas, dando una dimensión al material audiovisual que jamás se nos hubiera pasado por la cabeza y aunque no todas sus argumentaciones puedan ser compartidas al 100% es ineludible que las expone de una manera tan coherente y lúcida que pocos fallos se pueden poner a su labor de investigación e interpretación, siempre abierta a distintas interpretaciones por parte del lector.

El siguiente capítulo se dedica diseccionar los dos libros escritos y publicados por Mark Frost antes y después de la emisión de Twin Peaks: The Return como son La Historia Secreta de Twin Peaks (al que un servidor dedicó un breve comentario en la segunda parte del especial Twin Peaks: Atravesando la Oscuridad del Futuro Pasado) y Twin Peaks: The Final Dossier, que vio la luz una vez terminó la nueva temporada. J. Valencia no sólo ejecuta acertadas reseñas de ambas obras, también dedica tiempo a enumerar los fallos de continuidad de las mismas con respecto a la serie de televisión, aportando interesantes datos valiosos para el fandom. También hay un largo episodio dedicado a desgranar la música relacionada con Twin Peaks. Este apartado no sólo se centra en las distintas bandas sonoras de la serie o la película Twin Peaks: Fuego Camina Conmigo, sino que hace un repaso de los trabajos musicales de Angelo Badalamenti, David Lynch, u otros intérpretes relacionados con el show televisivo, abarcando una riquísimo abanico de datos, referencias y descubrimientos con respecto a la melomanía peakie.

La siguiente gran etapa de Universo Twin Peaks es la dedicada a ofrecer una revisión actualizada de Twin Peaks: 625 Líneas en el Futuro. Si aquel libro ya era un dechado de coherencia con apartados como una cronología relacionada con la creación de la serie, datos sobre la vida y milagros de David Lynch, Mark Frost o los directores y guionistas que reclutaron, repaso a todos y cada uno de los episodios de la Twin Peaks clásica, un extenso capítulo dedicado a Twin Peaks: Fuego Camina Conmigo en el que también se hablaba de las Missing Pieces y otras escenas que nunca llegaron a rodarse, un paseo por todo el material literario, publicitario o musical relacionado con la serie u otros productos catódicos influidos por la misma en esta ocasión J. Valencia lima aristas, depura algunos fallos y ejecuta una idea brillante consistente en añadir anotaciones actuales a comentarios y teorías que escribió en el año 2000, el de la publicación del libro, y que ahora han quedado o anticuadas, por un lado, o confirmadas, por otro. Todo un trabajo de espeleología en el que un servidor sólo echa de menos la ficha de personajes del ensayo original y de la que su autor prescinde en esta ocasión.

Con un prólogo a modo de despedida y agradecimientos varios Universo Twin Peaks termina su largo y enriquecedor periplo ensayístico y al lector la primera impresión que le queda es la de que las 700 páginas del libro han pasado en un suspiro dejándonos con ganas de mucho más. Un verdadero fan de Twin Peaks, aquel que vive la serie como algo indivisible a su existencia terrena dedicándole un mínimo de pensamientos diarios, devorará con furibunda avidez y finiquitará el trabajo de Javier J. Valencia en tiempo récord debido a su naturaleza didáctica y adictiva. Es imposible no dejarse llevar por las teorizaciones, elucubraciones, sinergias y planteamientos expuestos por el escritor nacido en Vizcaya, ya que no sólo tienen una base consistente y lúcida, sino porque la misma también alimenta la imaginación de todo aquel amante de la ficción diseñada por David Lynch y Mark Frost, siempre consciente del inabarcable alcance artístico y conceptual de una pieza tan rica como esta, la que nos ocupa en la presente entrada.

Si con Twin Peaks: 625 Líneas en el Futuro creíamos que no se podía realizar un ensayo escrito en español mejor y más completo a la hora de hablar de una serie tan mítica como la de Lynch y Frost Universo Twin Peaks llegó para demostrarnos cuán equivocados estábamos. Una cuidada y excelente presentación, una soberbia portada a manos de Pachu M. Torres, notables ilustraciones interiores con autoría de Aine y una ingente cantidad de información, datos, fichas, teorías, reflexiones desplegadas a lo largo de poco más de doce capítulos conforman la que, ahora sí, podemos confirmar como la “Biblia Peakie” en español cuya compra se antoja obligada para todos aquellos que amamos esa misteriosa localidad situada en el noroeste estadounidense suponiendo sólo el epicentro de una historia de proporciones cósmicas abarcando una interminable lucha entre bien y mal, luz y oscuridad. Sirva la reseña de este excelente libro de Javier J. Valencia publicado por Dilatando Mentes Editorial como adelanto de la tercera parte del especial Twin Peaks: Atravesando la Oscuridad del Futuro Pasado en el que ahora mismo estoy sumergido para hablar de todo lo relacionado con Twin Peaks: The Retun y con ello completar la trilogía de entradas dedicada a mi serie favorita de todos los tiempos.


sábado, 2 de marzo de 2019

Dragon Ball Super: Broly



Título Original Doragon Bôru Chô: Burorî (2018)
Director Tatsuya Nagamine
Guión Akira Toriyama, inspirado en sus propios personajes





Cuando en 1997 Dragon Ball GT terminó su andadura la famosa creación de Akira Toriyama durmió durante un tiempo el sueño de los justos, pero no demasiado. Numeros nuevos OVAS (Original Video Anitamed) y el estreno de Dragon Ball Z Kai en 2009, con motivo del veinte aniversario de esta etapa del famoso shonen, saciaron el apetito a los fans de las aventuras de Son Goku y sus amigos. Fue en 2013 cuando Dragon Ball Z volvió por todo lo alto con una película de larga duración para la gran pantalla titulada La Batalla de los Dioses. Con dirección de Masahiro Hosoda y guión a manos de Yûsuke Watanabe aquel film centrado en el enfrentamiento de Goku, Vegeta y compañía contra Blis, el Dios de la Destrucción, insufló nueva vida al anime de la compañía Toei Animation, convirtiéndose en todo un éxito que dio a conocer las correrías de los famosos Super Saiyans a una nueva generación de espectadores.




El excelente recibimiento por parte de los fans dio pie a una continuación sólo dos años después titulada La Resurrección de F. Nueva película centrada en el renacimiento de Freezer, uno de los mejores y más recordados villanos de la historia de la creación de Akira Toriyama. La cosa no quedó ahí y ese mismo año 2015 Toei Animation decidió echar la casa por la ventana y diseñar Dragon Ball Super, un nuevo anime de larga duración con 131 episodios en el que Akira Toriyama se implicaría de manera más activa. De esta nueva serie nace Dragon Ball Super: Broly, tercer largometraje para las multisalas, perteneciente al canon de la ya citada nueva etapa televisiva y reformulación del origen de Broly. Uno de los personajes más famosos de los OVAS inspirados en el famoso shonen y al que pudimos ver en Estalla el Duelo, El Regreso de Broly y de manera un tanto menos ortodoxa en El Combate Definitivo.




Al igual que La Batalla de los Dioses y La Resurrección de F Dragon Ball Super: Broly tiene como principal misión despertar la nostalgia, sobre todo, de aquellos que nos criamos viendo las distintas etapas de la vida de Son Goku desde su niñez hasta su madurez como, poco responsable, padre de familia. En este sentido la película funciona como un reloj suizo ya desde la primera secuencia con la aparición de Freezer y su padre, el Rey Kold, e incluso cameos de muchos de sus esbirros como los añorados Zarbon, Dodoría, o las inolvidables Fuerzas Especiales de Ginyū. Seguramente esta decisión es la que incita a Akira Toriyama, guionista de la propuesta, a volver sobre sus pasos y rebootear la historia de Broly para convertirlo en un rol capaz de formar parte del lore de Dragon Ball Super. Todo esto con una, más que probable, intención de volver a recurrir a él en un futuro cercano, pero teniendo aquí su primera toma de contacto con los espectadores como revisión actualizada. 




Porque sería de necios negar que Dragon Ball Super: Broly es un remake encubierto de Estalla el Duelo, aquel memorable OVA de 1993 en el que se presentó a tan letal secundario. En Dragon Ball Z: Moetsukiro!! Nessen - Ressen - Chōgekisen, título original de la obra audiovisual en cuestión, se narraba la llegada a la Tierra de un Saiyan llamado Paragus cuya intención parecía ser convencer a Vegeta para crear un nuevo reinado formado por los miembros vivos de su raza. Una vez aceptada la propusta Goku, Trunks, Gohan, Krilin, Oolong, el Maestro Roshi y el mismo Vegeta acompañaban a Paragus a un planeta en el que se encontraba Broly, su hijo y el conocido como Super Saiyan Legendario. Finalmente descubríamos el plan secreto de Paragus, consistente en utilizar a su vástago para vengarse de Vegeta debido a que el padre de este quiso eliminar a Broly cuando, siendo un recién nacido, apuntaba maneras para ser el Saiyan más poderoso de todos los tiempos.




Esta historia narrada en Estalla el Duelo es prácticamente la misma de Dragon Ball Super: Broly. De esta manera el largometraje dirigido por Tatsuya Nagamine vuelve al terreno de lo previsible, conservador y acomodaticio de sus dos predecesoras, pero al igual que aquellas crea una mixtura notablemente satisfactoria con dichos ingredientes. El relato expuesto es casi el mismo que el del ya referenciado OVA, pero en esta ocasión se incluyen a Freezer, Bardock o Gine como personajes secundarios de relevancia y en lo referido al padre de Son Goku se realizan cambios, una vez más, relacionados con su personalidad. Es el mismo Akira Toriyama quien se ocupa esta vez de acentuar el rol como víctima de la sed de venganza de su padre adscrito a Broly, algo acontecido ya en Estalla el Duelo de manera menos tosca, para convertir el Super Saiyan Legendario en un personaje noble, honesto y sólo dispuesto a luchar contra los protagonistas por culpa de la mala influencia de Paragus.




La obra está claramente diferenciada en dos partes. La primera abarca a modo de flashback el origen de Broly y la odisea atravesada por su padre, Paragus, para salvarle la vida y convertirlo en un letal enemigo mientras Freezer conspira para destruir el Planeta Vegeta por la amenaza que para él suponen los Saiyans. La segunda, localizada en la actualidad, se centra el reclutamiento de Broly y Paragus por parte de Freezer y su ejército así como el viaje a la Tierra para enfrentarse con Goku, Vegeta y el resto de protagonistas. Si bien la parte inicial abarca demasiado tiempo la trama discurre con interés, ofrece no pocos momentos rescatables y plantea situaciones tan sencillas como efectivas a la hora de dar cierto poso al relato. La final en cambio focaliza su interés en el enorme combate entre los dos amigos y rivales contra Broly. Secuencias de acción en las que el proyecto ofrece su mejor cara y una animación bastante destacable en varios pasajes.




Pero por desgracia ahí estriba el mayor fallo de la obra, que también lo encontrábamos en La Batalla de los Dioses y La Resurrección de F, aunque de manera no tan acentuada. Se antoja del todo insensato que una producción como esta, diseñada para ser un estreno en pantalla grande, posea una animación tan montonera y en ocasiones mediocre. Más sangrante todavía resulta si tenemos en cuenta que muchos, o la mayoría, de OVAS de los 90 tenían una estética mucho más cuidada y contundente que esta Dragon Ball Super: Broly, poseedora de algunos pasajes dificilmente distinguibles de los de un episodio cualquiera del anime para televisión de 2015 en el que se inspira. Rizando el rizo del disparate, como ya hemos apuntado, cuando empieza el combate entre Vegeta y Broly se percibe una notable mejoría en la labor de los lápices y así la homogeneidad estilística del largometraje queda totalmente descompensada y puesta en entredicho.




Más allá de estas carencias en la animación, un mal endémico en las tres películas más recientes relacionadas con el manga de Akira Toriyama, y de ser un producto sustentado en un descarado fanservice Dragon Ball Super: Broly es una propuesta altamente disfrutable contenedora de todas las señas de identidad que nos convirtieron en fanáticos del shonen por excelencia. Su notable éxito de taquilla tanto en Japón como Estados Unidos o nuestro país certifican la buena salud de un microcosmos ficcional que el pasado día 24 de febrero cumplió treinta y tres años de vida con su fama o particular mitología intactas y siendo disfrutadas por cientos de millones de nuevos acólitos recibiendo con expectación, ilusión y cariño cada nueva aventura, catódica o cinematográfica, de Son Goku acompañado de sus inseparables aliados o despiadados enemigos. Esperemos que siga siendo así por muchos años.



jueves, 28 de febrero de 2019

Alita: Ángel de Combate



Título Original Alita: Battle Angel (2019)
Director Robert Rodríguez
Guión Laeta Kalogridis y James Cameron, basado en el manga de Yukito Kishiro
Reparto Rosa Salazar, Christoph Waltz, Jennifer Connelly, Jackie Earle Haley, Ed Skrein, Mahershala Ali, Lana Condor, Keean Johnson, Jorge Lendeborg Jr., Eiza González, Leonard Wu, Elle LaMont,  Marko Zaror, Jorge A. Jimenez, Billy Blair, Jeff Fahey, Casper Van Dien, Idara Victor, Derek Mears,  Rick Yune, Hugo Perez, Alex Livinalli, Neal Kodinsky, Sam Medina, Darcel Danielle, Garrett Warren, Vincent Fuentes, Gregg Berger, Michelle Rodriguez, Edward Norton, Jai Courtney




Desde que hace más de dos décadas adquiriera sus derechos no han sido pocos los intentos por parte del cineasta canadiense James Cameron de llevar a imágenes el célebre manga Battle Angel Alita, creado en 1991 por el autor nipón Yukito Kishiro. Por distintos motivos el proyecto se veía continuamente pospuesto hasta que en 2015 comenzó la preproducción oficial del largometraje. Un nuevo problema surgió cuando la apretada agenda de Cameron, envuelto por aquel entonces en la gestación de las distintas secuelas de su exitosas Avatar, abandonó la silla del director en favor de otro cineasta que se ocupara de llevar a buen puerto tan complicada empresa. El elegido fue el texano Robert Rodríguez, entrando a formar parte del blockbuster con su productora Troublemaker Studios, pero ejerciendo, a diferencia de lo usual en su filmografía, como profesional de encargo con material no nacido de su impronta.




Además de la presencia del director de Sin City o Machete, Alita: Ángel de Combate cuenta con un guión escrito a cuatro manos por  el mismo James Cameron y Laeta Kalogridis, autora de origen griego ducha en relatos de ciencia ficción como la magnífica serie Altered Carbon o la intragable película Terminator: Génesis. En lo referido al reparto el papel protagonista de Alita recae sobre la actriz Rosa Salazar (Bird Box) y la misma se ve acompañada por un soberbio plantel de secundarios entre los que encontramos a Christoph Waltz (Django Desencadenado), Jennifer Connelly (Noé), Mahershala Ali (Green Book) o Ed Skrein (Deadpool). A ellos se suman una serie de intérpretes bastante reconocidos debajo de enormes capas de maquillaje y pixels con apariciones a modo de cameos bastante divertidos de descifrar por parte del espectador a lo largo y ancho de todo el metraje, con sorpresa final incluida.




Después de las buenas intenciones, pero resultados demasiado acomodaticios, de Ghost in the Shell: El Alma de la Máquina James Cameron y sus colaboradores por fin ofrecen una versión cinematográfica occidentalizada de un manga con los suficientes hallazgos visuales y aciertos narrativos para ser considerada un proyecto, no sólo destacable entre el resto de superproducciones hollywoodienses, sino también una adaptación digna de la obra en viñetas de Yukito Kishiro. Como cualquier traslación audiovisual de un cómic a la pantalla grande Alita: Ángel de Combate se toma algunas licencias con respecto a GUNNM, nombre original del manga. Pero en lo referido a la trama central desarrollada en los primeros números de la serie editada por Kondasha durante los 90 lo planteado en la cinta dirigida por Robert Rodríguez se ciñe notablemente al relato expuesto en papel por aquel entonces. Aunque evidentemente condensando varias aventuras en un sólo producto de 121 minutos.




De esta manera el punto de partida localizado en un futuro distópico post-apocalíptico con arranque justo cuando el Doctor Dyson Ido (Christoph Waltz) recupera el cuerpo de Alita (Rosa Salazar) de un desguace cuya chatarra proviene de la ciudad flotante, Salem, reconstruyéndola para al poco tiempo descubrir que es una perfecta máquina para la guerra es sólo el principio de una historia como la planteada por James Cameron, Laeta Kalogridis y Robert Rodríguez, capaz de atesorar genuina emoción dentro de su epatante carcasa visual. Porque después de más de veinte años cargados de problemas, desavenencias e intentos fallidos por salir adelante como pieza cinematográfica Alita: Ángel de Combate se revela tras su estreno como uno de los blockbusters más interesantes y eficientes de los dos meses que llevamos de año 2019. Todo esto gracias al buen hacer de los numerosos profesionales implicados en su creación.




Álita: Ángel de Combate contiene todos los ingredientes habituales e identificables dentro de un relato cyberpunk. Evidentemente la procedencia de su estética y contexto visual nace del manga de Yukito Kishiro, pero son las tablas de Robert Rodríguez a la hora de ejecutar piezas adscritas a la aventura y ciencia ficción uno de los pilares maestros capaces de sustentar todo el proyecto. Ya hemos mencionado previamente que el director de The Faculty no ejerce aquí de "hombre orquesta" como en la mayoría de sus largometrajes, pero su versatilidad demostrada con productos infantiles como la saga Spy Kids, repletos de secuencias de acción, o las dos entregas de Sin City, con su uso excelso del CGI para crear un diseño de producción netamente virtual, encuentra aquí un material perfecto para dar rienda suelta a su sabio control de megaproducciones. Paradójico esto teniendo en cuenta que hablamos de un director cuyo debut tuvo lugar con una obra independiente de 7000 dólares de presupuesto llamada El Mariachi.




Porque Alita: Battle Angel es una demostración de poderío visual con pasajes de una brillantez intachable. En este aspecto se nota la mano de James Cameron en la producción ya que, sin inventar nada revolucionario, los efectos digitales de la obra son, en líneas generales, sobresalientes. El director de Terminator o Abyss lleva décadas trabajando con el CGI y siendo uno de los principales impulsores de su evolución a lo largo de los años. De manera que no es de extrañar ver en una cinta como esta una ingente cantidad de omnipresentes pixels, aunque siempre al servicio de la historia y sin arrastrar la enorme carencia de eclipsarla por medio de vistosidad y fuego de artificio innecesario. Las secuencias de acción física, los tiroteos o las carreras de Motorball dan buena muestra del poderoso nivel de producción con el que cuenta una obra como la última de Robert Rodríguez detrás de las cámaras.




Por suerte no sólo del delirio estilístico vive una película como Alita: Ángel de Combate. El guión de James Cameron y Laeta Kalogridis, así como el trabajo de Robert Rodríguez con los personajes, insufla una inesperada sensibilidad a su propuesta conjunta, impropia de gran parte de los blockbusters facturados en Estados Unidos. Evidentemente toda la patina emocional orbita alrededor de Alita, ese cyborg capaz de ser "más humana que los humanos" entregándose sin miramientos o prejuicios al amor que siente por el personaje de Hugo, desembocando todo en esa secuencia tan simbólica y tierna como es la del corazón. Toda este cuidado por perfilar la personalidad de la protagonista por medio de la escritura y la dirección de actores del autor de Desperado encuentra una cómplice de incalculable valor en Rosa Salazar, la intérprete que le insufla vida y una expresividad magistral potenciada por el CGI utilizado para diseñar sus impresionantes ojos repletos de calor e inocencia.




La actriz de ascendencia peruana cuenta con unos compañeros de reparto a la altura de las circunstancias. Christoph Waltz toma el rol de figura paternal y protectora con el Doctor Dyson Ido alejándose un poco de sus papeles más pusilánimes o sardónicos. Jennifer Connelly muestra su talento al dar vida a Chiren un personaje con más claroscuros de los que pudiera parecer en un principio. Mahersahala Ali, en cambio, no puede lucirse demasiado como Vector, villano no muy bien perfilado que arrastra a lo largo del metraje una peculiaridad demasiado sobreexplotada impidiéndole tomar consistencia física y psicológica. En cambio muy destacable es la labor de Ed Skrein en la piel biónica de Zapan, un asesino a sangre fría con no pocos momentos memorables y un diseño para quitarse el sombrero. La nota más discordante la ofrece Keean Johnson como Hugo, el interés amoroso de Alita incapaz de mostrar por medio de su composición la misma implicación sentimental que su partenaire.




Después de unas alarmistas, e incumplidas, predicciones que auguraban perdidas de hasta 200 millones de dólares en taquilla Alita: Ángel de Combate está funcionando muy bien en su carrera internacional y ha sido recibida con considerables parabienes por parte de la prensa especializada. De hecho los números son tan buenos que James Cameron y 20th Century Fox ya están pensando en una más que probable segunda parte. Todos los logros y halagos recibidos por el último trabajo de Robert Rodríguez serán merecidos al haber ayudado al autor de AliensPiraña II: Los Vampiros del Mar a completar un proyecto tan largamente acariciado como el de trasladar las potentes aventuras de Yukito Kishiro a las multisalas con un resultado más que satisfactorio. A la espera quedamos de esa secuela o de si el buen hacer comercial de Alita supone el verdadero pistoletazo de salida, con todo lo bueno y malo que implica, para que Hollywood se decida a adaptar los mangas más míticos del país del Sol Naciente a la maquinaria cinematográfica de la nación de las barras y estrellas.


martes, 26 de febrero de 2019

La LEGO Película 2



Título Original The LEGO Movie 2: The Second Part (2018)
Director Mike Mitchell
Guión Christopher Miller y Phil Lord




El año 2014 la empresa danesa de juguetes LEGO se asociaba con la productora estadounidense Warner Bros para llevar por primera vez una película protagonizada por sus famosas figuras y construcciones a la gran pantalla. En honor a la verdad debemos mencionar que por aquel entonces LEGO ya había llevado al mercado doméstico y la televisión innumerables producciones audiovisuales protagonizadas por personajes de DC, Marvel o Star Wars, entre otros. Pero este proyecto era mucho más ambicioso y dirigía su mirada al gran público por medio de una superproducción a la altura de las circunstancias. La LEGO Película llegó hace cinco años a las carteleras de todo el mundo y lo que nació como una película para promocionar una exitosa marca de juguetes se convirtió, contra todo pronóstico, en una de las mejores películas de aquella temporada. Los responsables de la genialidad detrás de las aventuras del entrañable e ingenuo Emmet fueron Christopher Miller y Phil Lord, alabadísimo tándem responsable de sagas como 22 Jump Street, Lluvia de Albóndigas o esa obra maestra de reciente factura titulada Spider-Man: Un Nuevo Universo. El enorme éxito de crítica y público del film dio el pistoletazo de salida para otras producciones LEGO localizadas en las multisalas como Batman: La LEGO Película o La LEGO Ninjago Película y como era de esperar a una secuela de la deliciosa locura ideada por la pareja de guionistas y directores.





Cuando se cumplen cinco años del estreno de la primera entrega La LEGO Película 2 llega a nuestras pantallas para ponerlas patas arriba. De manera harto sensata los jefazos de Warner Bros deciden mantener a Chris Miller y Phil Lord como guionistas del proyecto, junto a Matthew Fogel, pero en esta ocasión es Mike Mitchell (Trolls, Alvin y las Ardillas 3) quien se ocupa de la realización. Dentro de los protagonistas tenemos prácticamente a los mismos personajes con las voces originales que los doblaron hace un lustro. Emmet (Chris Pratt), Lucy (Elisabeth Banks), Batman (Will Arnett), Unikitty (Alison Brie), Barba Metálica (Nick Offerman) y Bennie (Charlie Day) vuelven en una aventura que comienza justo donde acabó la primera entrega para después saltar cinco años en el tiempo. La aparición de los invasores LEGO DUPLO comandados por la reina SoyLoQue QuieraSer (Tiffany Haddish) y sus misteriosas intenciones o la relación de Emmet con el heróico y carismático Rex Dangervest (Chris Pratt) marcarán el inicio de una serie de situaciones rocambolescas rematadas con final inesperado.




Christopher Miller y Phil Lord son unos tipos muy inteligentes y con cada nuevo proyecto en el que se implican lo vuelven a corroborar. Al ser conscientes de que The Lego Movie 2: The Second Part pierde el factor sorpresa de su predecesora, ese uso de la metaficción revelado en la brillante recta final del metraje, deciden aferrarse a dicho discurso para explotarlo a lo largo de esta secuela, aprovechando la mayoría de las posibilidades conceptuales y narrativas que planteaba en su origen. De esta manera encontramos una segunda parte que ofrece, y en grandes cantidades, todos los hallazgos, aciertos o deliciosos desvaríos argumentales y visuales de la cinta de 2014. Aunque, una vez más dando muestras de sabiduría, los guionistas y el director no se ven afectados por la “secuelitis” propia de Hollywood que obliga a cada continuación de un blockbuster ser más grande y ruidosa que la anterior. Algo que por otro lado era difícil de conseguir si tenemos en cuenta que la primera película era puro horror vacui en cada uno de sus planos, llegando en ocasiones a saturar, vía sobreinformación, al espectador.




Por lo tanto nos encontramos con una nueva entrega que respeta escrupulósamente, puede que demasiado, el espíritu y la idiosincrasia de La LEGO Película, algo muy de agradecer a la hora de mantener el alto nivel de calidad impuesto por aquella como producto de ficción. Pero como Christopher Miller y Phil Lord ya mostraron sus cartas en el final de la cinta primigenia ahora pueden jugar con los paralelismos y juegos de espejos proporcionados por la alternancia entre lo sucedido en el “Mundo LEGO” y lo que acontece en la realidad. En este sentido encuentra el largometraje algunas de sus mejores bazas. Cuando el espectador se ve en la tesitura de tener qué descifrar qué acción han realizado los personajes humanos para tener en pantalla las consecuencias adscritas al microcosmos imaginario protagonizado por las figuras de LEGO. Estas interesantes y divertidas dualidades narrativas juegan a favor de la película en todo momento, aunque al reducir el subtexto a las idas y venidas entre dos hermanos el mensaje sobre la liberación de la imaginación durante la infancia de la anterior película queda algo banalizado en el proceso y pierde consistencia, volviéndose más conservador y acomodaticio.




Por suerte, y al igual que sucedía con su hermana mayor, La LEGO Película 2 es una fiesta, un desfile de locuras sin filtro y un despliegue visual demente y carismático. Nos encontramos con una cinta que mezcla Mad Max: Furia en la Carretera con Toy Story, Jurassic World, el cine de superhéroes, las buddy movies, las space operas, los musicales o las comedias románticas. En el proceso tenemos, además de a los indispensables protagonistas, cameos de todo tipo de personajes de la cultura pop (la aparición de la Liga de la Justicia sabe a poco) y nuevos roles memorables como la reina SoyLoQue QuieraSer, ña General Caos, Rex Dangervest o los desopilantes velociraptors que trabajan para este último y los diálogos que espetan. Toda esta macedonia de referencias, personajes y apariciones estelares está perfectamente mezclada gracias al buen hacer de Christopher Miller, Phil Lord y Matthew Fogel en la escritura y a un inspiradísimo Mike Mtichell en la dirección. No llegando a los niveles de fuerza y contundencia de la labor del ya citado dúo cuando se puso detrás de las cámaras en la primera película, pero logrando ejecutar el, con mucha diferencia, mejor trabajo de su carrera cinematográfica.




Se antojaba imposible repetir esa feliz chaladura que supuso hace un lustro La LEGO Película, ya que el de Chirstopher Miller y Phil Lord era uno de esos proyectos que se dan una sola vez en la vida gracias a la perfecta alquimia entre profesionales talentosos dando lo mejor de sí mismos para facturar una pieza única. Por suerte la permanencia de los padres de la criatura a la hora de dar forma a esta imprescindible secuela ha asegurado unos niveles de calidad que para sí quisieran muchas de las segundas partes facturadas en Hollywood. Un producto para toda la familia capaz de mantener a los más pequeños pegados a la pantalla gracias a su sesión continua de situaciones divertidas y desprejuiciadas mientras permite a los adultos implicarse en un relato repleto de metareferencialidad, dobles lecturas harto interesantes y barrabasadas varias. Esta entrada de hoy es especial para un servidor, debido a que en breve cumpliré cinco años como redactor en Zona Negativa y mi debut en la web fue, precisamente, con la reseña de la primera La LEGO Película allá por el 2014. Esta va por Emmet, Lisa, Unikitty, Benni, Barba Metálica, Batman y otros cinco años, o muchos más, en los que “todo siga siendo fabuloso”.


sábado, 23 de febrero de 2019

Mira Lo Que Has Hecho: Temporada 2, una serie de catastróficas desdichas



"¿Cuándo dejó esto de ser una comedia y se convirtió en una tragedia?"




A casi un año del estreno de la primera temporada de Mira Lo Que Has Hecho, la serie creada por el humorista y actor catalán Berto Romero, Movistar + pone a disposición en su catálogo la segunda tanda de episodios. En gran parte inspirado en su propia vida el primer producto de ficción televisivo escrito por el habitual colaborador de Andreu Buenafuente supuso todo un éxito de crítica y público. El tono cercano, el humor bien planteado y ejecutado, la veracidad detrás de los personajes y la intención de querer salirse del encorsetamiento propio de un género como la comedia televisiva hicieron de dicha propuesta toda una sorpresa diseñada con la sorna, ironía y vis cómica de su máximo responsable. A ello debíamos sumar un reparto perfecto en el que el mismo Berto Romero confirmaba su talento interpretativo y despuntaba una semidesconocida y enorme Eva Ugarte, convertida en uno de los pilares maestros sobre el que se edificaba todo el proyecto.




Con la intención de no repetirse y seguir evolucionando con un producto que, en principio, no parece el más adecuado para la experimentación Berto Romero, sus co guionistas Enric Pardo y Rafael Barceló, o el director de esta temporada, Javier Ruiz Caldera (3 Bodas de Más, Anacleto: Agente Secreto, Superlópez) han decidido salirse por la tangente con una nueva entrega de Mira Lo Que Has Hecho capaz de ofrecer algo diferente enmarcado en un contexto reconocible y coherente con lo visto el año pasado en la primera temporada, pero arriesgando de cara a crear un conjunto más complejo con la intención de exigir un poco más al espectador. Jugada arriesgada por parte del actor de Ocho Apellidos Catalanes y sus colaboradores de la que salen triunfantes enriqueciendo el material diseñado por ellos mismos, aunque llegando a sacrificar ciertos aspectos del mismo con el peligro de no ser bien recibida la decisión por algunos sectores de la audiencia.




Seguramente esta segunda temporada de Mira Lo Que Has Hecho se acerque más a lo que en principio tenía en mente Berto Romero para su serie. Algo que no podía haber ejecutado en aquella primera que sirvió de toma de contacto con sus potenciales espectadores. La nueva tanda de episodios destaca principalmente por la gradual disminución del humor en favor del drama y sobre todo por la utilización de la metaficción dentro del relato planteado por los guionistas. Estos nuevos seis capítulos están marcados por, curiosamente, el rodaje de los seis anteriores, dándole a su realización una vital importancia. Es decir, la temporada 2 está dedicada a los problemas personales y profesionales en los que se vieron sumergidos el mismo Berto Romero y Sara, su esposa en la ficción, cuando este decidió escribir y protagonizar una serie sobre su propia vida mientas ella estaba  teniendo que driblar con un revoltoso niño de pocos años y la ausencia de su marido en casa estando embarazada de gemelos.




En este sentido Romero recurre a algunas trampas en favor de la ficción, ya que cuando él se implicó en el rodaje de la primera temporada de Mira Lo Que Has Hecho era padre de los tres hijos que tiene actualmente, como pudimos ver en este divertido sketch. Pero esto no sólo es una elección viable y acertada por su parte para acentuar el dramatismo de la propuesta, sino la confirmación de algo defendido desde el arranque de la serie. Como que la misma está inspirada "sólo en parte" en su propia vida, habiendo mucho de inventado o exagerado en ella. De esta manera encontramos al personaje de Eva Ugarte en una situación tan complicada como la de la temporada anterior, pero teniendo que afrontar más problemas, llegando algunos a hacer mella en su matrimonio con el cómico y viéndose en ocasiones sola a la hora de afrontarlos. Decisión esta magnífica a la hora de dar más entereza a su personaje, algo a lo que volveremos brevemente un poco más tarde a la hora de hablar de su labor interpretativa.




Esta intencionalidad por juguetear con la escritura de la serie se asienta ya desde el primer episodio. En ese Sudor y Lágrimas Romero, Barceló y Pardo ya coquetean con la deconstrucción narrativa y el el uso de varias líneas temporales con similitudes conceptuales y argumentales, algo a lo que ya recurrieron en el capítulo Hotfire de la primera temporada. Pero no tienen suficiente con ello y utilizan el concepto de "serie dentro de su propia serie" para alcanzar distintos niveles de metatextualidad. Todo un acierto recurrir a Belén Cuesta y Antonio Resines para que en la ficción interpreten los roles de Eva Ugarte y Mariano Benancio respectivamente, ambos a su vez contrapartidas ficciónales de la mujer y el padre de Romero en la realidad. De esta manera el cómico nacido en Cardona puede llevar más allá su creación y volver a descolocar al espectador con respecto a si lo que captura la cámara ocurrió realmente o simplemente es una invención para el producto audiovisual.




Como previamente hemos apuntado este uso inteligente y nada usual de la narración da más homogeneidad, profundidad y complejidad a esta segunda temporada, pero por el contrario el humor pierde terreno. Evidentemente nos encontramos, en gran parte, con una comedia y durante todo el recorrido de estos nuevos seis episodios abundan los gags, las situciones tronchantes y los pasajes con predisposición a la carcajada. Pero si en la primera temporada eran los dos últimos episodios los que dejaban de lado la comicidad para adentrarse en el drama, en esta es antes del ecuador de su recorrido cuando la tragedia solapa en gran parte la ligereza y la diversión para hablar de temas mucho más serios y trascendentales. Este cambio de tono es tan notable que hasta el mismo Romero es consciente de él y por medio de su propio personaje, volviendo así a la nueva naturaleza meta del programa, hace mención a ello, como puede verse en la cita que adjunto al inicio de la entrada.




Este viraje hacia el drama beneficia enormemente a un reparto cuyos personajes ganan en profundidad, matices y riqueza compositiva. Son de celebrar nuevas incorporaciones como las de Nuria Gago, Belén Cuesta o Antonio Resines, dar más minutos y consistencia a las tramas interpretadas por Jordi Aguilar, Anna Gras-Carreño o Juanfra Juárez, recuperar por medio de flashbacks o ensoñaciones a intérpretes de la primera temporada o la presencia de Carlos Theron dándose vida a sí mismo como director de la misma. Pero evidentemente son los dos actores protagonistas los que más rendimiento sacan a este cambio tonal en la serie. Berto Romero demostrando una notable soltura para abordar un personaje más dramático y propenso a la autocrítica o un autorretrato feroz y nada amable de su faceta tanto personal como profesional. Por su parte Eva Ugarte confirma ser una actriz brillante de un naturalismo desbordante, una profesionalidad intachable y una cercanía con la que la empatía por parte del espectador se antoja inmediata. Todo un placer ver trabajar a la madrileña.




Con esta segunda temporada de Mira Lo Que Has Hecho Berto Romero y su cuadrilla de colaboradores, delante y detrás de las cámaras. han arriesgado mucho y para el que suscribe el resultado ha sido notable. Contra todo pronóstico el catalán no se ha acomodado y eludiendo tomar el camino más corto o sencillo, el de ofrecer más de lo mismo sabiendo que gustará y funcionará, ha decidido llevar su propuesta un poco más allá y ver hasta dónde puede llegar hasta ahora su producto desde una perspectiva argumental y narrativa. En el proceso se cubre bien las espaldas con un director ducho a la hora de medir los tiempos de la comedia, un reparto a la altura de las circunstancias comandado por él y su intachable partenaire femenina y unos productores confiando lo suficiente en su talento como para asumir riesgos y enseñar el culo, como hace Andreu Bueneafuente en su memorable, irónica y "mafiosa" aparición en el último episodio. Con ganas quedo de ver cómo le irá a esta segunda temporada y hacia donde se encaminará una tercera de llegar a haberla.