martes, 24 de noviembre de 2009

La Vida Privada de Sherlock Holmes, la cara oculta del 221 B de Baker Street



Director:
Billy Wilder (1970)
Guión: Billy Wilder y I.A.L. Diamond personajes de Arthur Conan Doyle
Actores: Robert Stephens, Colin Blakely, Geneviéve Page, Irene Handl, Christopher Lee, Tamara Toumanova, Catherine Lacey, Stanley Holloway, Clive Revill





He de admitir qué aún siendo un personaje literario que me llama poderosamente la atención no he leído mucho material sobre las aventuras de Sherlock Holmes, soy más bien profano en la obra de Arthur Conan Doyle. Pero unir al buen detective con Billy Wilder, uno de los mejores directores de la época dorada de Hollywood, me llamaba poderosamente la atención.




La Vida Privada de Sherlock Holmes me ha resultado un exquisito ejercicio de cinematografía de la escuela más clásica. Cuenta la leyenda (y algún bloguero demente) que el film está inacabado, que faltan 90 minutos de metraje de lo que iba a ser una cinta de 200 minutos que quedó en una de 125. Pero si esto es un film no terminado o inconcluso nos podemos dar con un canto en los dientes porque el resultado es maravilloso y una de las mejores obras de Billy Wilder.




La película de Wilder juega indudablemente a la desmitificación del personaje de Holmes, pero con matices. Wilder y su habitual colaborador I.A.L.Diamond con un inteligencia que les honra muestran el lado más oculto y cercano del detective del 221 B de Baker Street. En ningún momento dejan de lado sus dotes deductivas pero si acentúan su lado más mundano, altanero, cómico, algo misógino, cocainómano y canalla.




El director de El Apartamento auna con exquisitez inglesa comedia y romance, suspense y drama, Nos regala diálogos de una deliciosa audacia, unos personajes entrañables que calzan perfectamente en las botas de un excelente reparto que llevado de la mano de Wilder destila carisma y profesionalidad. Especialmente memorables Robert Stephens y un entreñable Colin Blakely como el dúo protagonista y mi admirado Christopher Lee como el hermano del singular detective privado.




Desde los pullazos a la reina Victoria y la corona inglesa a los típicos juegos Wilderianos con la confusión de identidad sexual de sus personajes todo es perfecto en The Private Life of Sherlock Holmes. Es lógico que un film que ya desde sus títulos de créditos iniciales juega con el espectador sirviéndose de decenas de referencias y juegos visuales (esa jeringuilla apuntando a los nombres de los dos guionistas es como una señal) cinematográficos y literarios resulte ser una obra de arte a muchos niveles. Agradecido estoy al insistente pesado que casi me obligó por la fuerza a ver tan insgne joya, ahora sólo espero que tal individuo salga de mi vida y me deje en paz.



viernes, 20 de noviembre de 2009

La Profecía, y entonces se manifestará aquel inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás


Director: Richard Donner (1976)
Guión: David Seltzer
Actores: Gregory Peck, Lee Remick, David Warner, Billy Whitelaw, Harvey Stephens, Leo McKern, Patrick Troughton, Robert Rietty, Martin Benson





Para mí existe una santísima trinidad dentro del cine de terror con trasfondo satánico, qué chispa tengo cuando quiero. La Semilla del Diablo de Roman Polanksi, El Exorcista de William Friedkin y la cinta que nos ocupa, La Profecía (The Omen) dirigida en el año 1976 por Richard Donner. Obra que revisióné hace unos dias y que no ha perdido una ápice de su fuerza e impacto.




La Profecía es sin lugar a dudas y al menos para el que suscribe, el mejor trabajo detrás de la cámara del veterano realizador Richard Donner. El director de Lady Halcón o Superman no ha escrito un puto guión cinematográfico en su vida, pero es el máximo exponente de cineasta artesano. No tiene un discurso o autoria alguna como creador, pero es el director de cine comercial más competente que se ha visto jamás en Hollywood.




Su realización se va aún a día de hoy como un trabajo de primera línea. Donner exprime al máximo sus conocimientos cinematográficos y nos regala escenas de suspense contenido y arrebatos violentos que quedan grabados en la memoria del espectador. La escena de la iglesia, la de la niñera, la del cura, la de los babuinos, la soberbia del triciclo, la de la decapitación la tensísima del corte de pelo y todo esto sin mostrar ningún ser sobrenatural o fantasma de tres al cuarto para intentar impresionar al espectador por la vía fácil.




Gregory Peck nos regalaría aquí uno de sus últimos grandes papeles dando una lección de sobriedad y contención interpretativa y Lee Remick sólo con la mirada de sus enormes ojos azules lo decía todo, transmitia más terror que cualquiera de las escenas del film. Nota a parte para Billie Whitelaw como la institutriz y para al por aquel entonces debutante (y más tarde poco o nada pródigo en pantalla pequeña o grande) Harvey Stephens como un Damien de mirada arrebatadoramente penetrante.




Más allá de cierta fama de cinta portadora de un malditismo inventado o no, La Profecía es una cinta clave dentro del cine de terror de todos los tiempos, un clásico con todas las letras al que ni unas indignas secuelas y un vergonzoso y oportunista remake han hecho sombra o mella alguna. Una de las películas de mi vida y una obra maestra con una inmensa banda sonora de Jerry Goldsmith, que está por obligación entre mis 5 películas favoritas de este género, el hijo del maligno no merece menos que eso.




jueves, 19 de noviembre de 2009

El Club de los 5, in John Hughes we trust


Director: John Hughes (1985)
Guión: John Hughes
Actores: Emilio Estévez, Judd Nelson, Ally Sheedy, Anthony Michael Hall, Molly Ringwald, Paul Gleason, John Kapelos





Ni de casualidad iba yo a a imaginar que me iba a gustar tanto esta supuestamente intrascendente comedia de culto dentro del cine americano de los años 80 salida de la mano del bueno de John Hughes, ese director que nos dejó el pasado 6 de Agosto sin que ni su puta madre se hiciera eco de ello.




El Club de los 5 (Breakfast Club) no sólo es una excelente cinta que va más allá del mero entretenimiento o del cine de corte estudiantil. Hughes a parte de entretener al respetable con diálogos ágiles, personajes estereotipados que más tarde se muestran más complejos de los que son y toques de humor excelentes, quiere de manera nada forzada dar un toque de atención sobre esa etapa una veces maravillosa y otras insoportable llamada adolescencia.




Es maravilloso cuando el espectador se da cuenta de que en los años 80, sin cromas, putos efectos digitales sobresaturados que convierten las películas en jodidos videojuegos y aparatosas escenas llenas de movimientos de cámara, sólo con 6 actores y dos decorados se podía crear una historia cojonudamenrte redonda. Dirigida con oficio, escrita con pericia e interpretada por un casting acertadísimo en estado de gracia.



Del reparto, la mayoría de ellos cayeron en el ostracismo pasados los 80, todos tienen algún momento grande en el metraje. Pero sobre todo se podría destacar a Ally Sheedy dando vida a Allison por lo bizarro de su personaje y un enorme Judd Nelson en el papel de su vida como Bender el malencarado tocacojones del grupo. El toque de veteranía lo ponía Paul Gleeson sublime también como el director Richard Vernon.




Gracias a las malas artes de cierta persona estoy descubriendo un cine que me repelía en cierta manera, el comercial de los 80 no adherido al terror y la fantasía. Para mí John Hughes era sinónimo de cursilería y baboseo almibarado (sí, no soporté 16 Velas y puede que hoy tampoco pudiera con ella) pero esta El Club de los 5 me ha sabido a gloria. The Breakfast Club huele a juego de mesa, a cinta de vídeo Beta, a pupitre, a infancia, a amistad, a nostalgia, a años 80 y sobre todo, a cuando el corazón aún no se había muerto porque todavía éramos adolescentes, para bien o para mal.



miércoles, 18 de noviembre de 2009

Crepúsculo, jóvenes ocultos... a dos metros bajo tierra


Título Original: Twilight (2008)
Director: Catherine Hardwicke
Guión: Melissa Rosenberg basado en el libro de Stephanie Meyer
Actores: Kristen Stewart, Robert Pattinson, Billy Burke, Peter Facinelli, Elizabeth Reaser, Nikki Reed, Ashley Greene, Jackson Rathbone, Kellan Lutz, Cam Gigandet





Mirad el trailer, joder, si lo dice todo. Está película es tan jodidamente mala que ni yo me esperaba que lo fuera tanto, su visionado es tan interminable y agónico que acabarla es de un mérito que sobrepasa lo humanamente aceptable. Dentro del cine comercial estadounidense reciente Crepúsculo está entre lo peor de lo peor.


Ahógalo por dios, que quedan otras tres películas


Twilight es un descarado mix de las novelas The Southern Vampire Mysteries de Charline Harris (adaptadas a imágenes en la mediocre serie True Blood), la cinta de Joel Schumacher a la que hago alusión en el título de mi entrada, Buffy, la cazavampiros, Ángel y joder, hasta el puto El Pequeño Vampiro de la alemana Angela Sommer-Bodenburg. Pero todo pasado por un filtro que mezcla High School Musical, Salvados por la Campana y Agujetas de Color de Rosa.


Busca lo más vital no más, lo que es necesidad nomás...


Vampiros con más años que el fuego que van al instituto, que andan a cámara lenta como si fueran encima de un monopatín y que se mueven como monos epilépticos. Unos humanos más tontos que morderte un diente y con menos luces que un carrito del Alcampo,.Una historia de amor tan insípida, puritana y aburrida que recibiría la bendición del mismísimo Escrivá de Balaguer si no estuviera ahora mismo ocupado mientras arde en el infierno.


No me mires así, que yo también me he asustao


Yo no dudo de que Kristen Stewart y Robert Pattison se enamoraran durante el rodaje, pero si es cierto, en pantalla no se ve una puta mierda de tal hecho. En mi vida he visto una pareja de enamorados con menos quimica en cine. Ella con cara de no enterarse de una mierda y él con cara de... vamos, sin cara. En serio, ¿qué le ven las quinceañeras al Pattison,? ¿el aire misterioso, la apariencia de chico vulnerable, que para ser inglés no tiene la cara como la parte de atrás de una nevera, que está tan pálido porque debe tener toda la sangre en la polla debido al calentón porque la pava que le gusta no le roza ni el pelo? porque yo no me lo explico.


¿Dónde están Dylan y Eric cuando se les necesita?


Catherine Hardwick que tiene en su haber un trabajo tan meritorio como Thirteen hace un ridículo mayúsculo con su dirección en Crepúsculo, pero claro, es que el guión que pusieron en sus manos no daba para más. No he leído ni una de las novelas de Stephanie meyer, pero ahora es que me niego a acercarme a ellas más de 100 metros. Qué diálogos tan jodidamente babosos, que poco arte para la hipérbole o la metáfora, que cantidad de mierda almibarada escupen estos dos protagonistas, qué ridículas las escenas del partido de beisbol (pobres Muse por dios), la de la casa de de Edward o la de la batalla final.


Me he dejado la billetera en el ataud, ¿hacemos un simpa o qué?


Ver Crepúsculo ha sido como meter la cabeza en el retrete de Trainspotting con la boca abierta y masticando durante dos horas. Algo debe ir muy mal en la juventud actual para que se sienta identificada con los protagonistas de semejante detritus fílmico. No me extraña que se pongan el flequillo en la puta cara para taparse los ojos o que quieran cortarse las venas, joder, yo he querido hacer tales cosas mientras veía la cinta que nos ocupa, lo que hubiera sido necesario con tal de no morir de aburrimiento y vergüenza ajena. Sí amigos, está basura copa telediarios, revistas de cine y programas monográficos enteros, pero claro, el verdadero cine de calidad sobre vampiros se ve relegado al olvido y sufre la indiferencia de las masas, pero esa por desgracia, sigue siendo otra historia.



lunes, 16 de noviembre de 2009

Celda 211



Director: Daniel Monzón (2009)
Guión: Daniel Monzón y Jorge Gurricoechevarría basado en la novela de Francisco Pérez Gandul
Actores: Luis Tosar, Alberto Ammann, Antonio Resines, Carlos Bardem, Marta Etura, Vicente Romero, Manuel Morón, Manolo Solo, Fernando Soto, Luis Zahera





El carcelario, género muy poco tocado en nuestro cine, salvo algunas excepciones como los trabajos de Imanol Uribe o Eloy de la Iglesia en los 70 y 80. Las prisiones no tienen una verdadera y enraizada tradición cinematográfica en España, por eso esta Celda 211 se sitúa desde ya y sin mucha dificultad como la mejor representante de este tipo de cine dentro de nuestras fronteras.




Venga, directos al grano, Celda 211 es la mejor película española del año, rodada en nuestro idioma al menos. Una crudísima historia sobre un motín carcelario y todas las consecuencias consiguientes a tal hecho. Daniel Monzón y Jorge Gurricaechevarría (habitual colaborador de Alex de la Iglesia) forjan un thriller o drama carcelario tenso, comprometido, con un profundo calado político y social, arriesgándose al tomar decisiones argumentales polémicas que puede que no agraden a todo tipo de espectadores.




En España sabemos hacer cine de carácter comprometido, pero no siempre es consistente o peor, muchas veces es terriblemente aburrido. Maniqueismo, partidismo, revanchismo comprensible pero ya algo manido. Celda 211 critica muchas cosas que no funcionan en nuestro país, el sistema penitenciario, la corrupción de parte de las fuerzas y cuerpos del estado, las nefastas dotes negociadoras de nuestro gobierno (¿alguien ha dicho Alakrana?) sea cual sea, sin importar demasiado si es de izquierda o derecha y la importancia que tienen como moneda de cambio los prisioneros de la banda terrorista E.T.A.




Celda 211 es indudablemente una película de personajes. Algunos de ellos son estereotipos, pero es que las cárceles están llenos de ellos por mucho que nos cueste creerlo. El reparto es uno de los mejores que se han visto en el cine español reciente y sí, Luis Tosar tiene asegurados todos los premios habidos y por haber porque su Malamadre ya es parte de la historia del celuloide patrio. Pero no nos olvidemos de un Luis Zahera inmenso como Releches, paisanos míos como Vicente Romero, Jesús Carroza o Manolo Solo y un Antonio Resines esforzadísimo por intentar sacarle jugo al personaje más estereotipado y falsario de todo el film. Por último destacar para bien al debutante Alberto Ammann a la altura de la situación y para mal, muy mal el gran Manolo Morón, desubicado, artificioso e incluso con una dicción deficiente, parece mentira que este hombre sea el mismo que dio enormes lecciones de interpretación en cintas como El Bola, Plenilunio o La Noche de los Girasoles.




Pero a pesar de todo, la paradoja más grande de Celda 211 es que como film es un paso enorme, gigantesco, de Daniel Monzón como director, pero su realización en el apartado más técnico me parece mediocre. Su dirección de actores es colosal, pero a la hora de poner la cámara en su sitio, de rodar escenas de acción dentro o fuera de la prisión su trabajo se me antoja nefasto con un tufo a la nueva ola de tv movies españoles que echa para atrás.




A pesar de sus fallos, de reincidir en lugares comunes, de que todo lo relacionado con el personaje de Utrilla en el guión está forzadísmo, Celda 211 está destinada a marcar época en nuestro cine, o al menos dentro del subgénero al que se adscribe. Sé que le van a salir premios Goya por el culo y yo me alegraré por ello, porque este tipo de cintas se nos dan muy bien en España y a mí al menos me hacen sentir orgulloso de ser defensor de nuestro cine. Para terminar, como apunte decir que estoy en contra de la guerra sucia contra E.T.A la vía de la eliminación y el ojo por ojo sólo engendra más violencia y ponernos al nivel de ellos matando como cobardes me parece un acto tan deleznable que ni siquiera deberíamos imaginar el llevarlo a cabo y tampoco acepto esas presuntas torturas por parte de la Ertzaintza a los terroristas para sacarles información, pero joder, ¿qué queréis que os diga?, a pesar de estar realizada en off, como disfruté con la escena de la oreja, madre del cordero.



sábado, 14 de noviembre de 2009

Danko, Calor Rojo, a hostias con el telón de acero



Director: Walter Hill (1988)
Guión: Walter Hill, Harry Kleiner y Troy Kennedy Martin
Actores: Arnold Schwarzenegger, James Belushi, Peter Boyle, Ed O'Ross, Laurence Fishburne, Gina Gershon, Richard Bright





En 1988 Walter hacía tiempo que había vendido el culo a Hollywood. Ya había rodado cosas tan vacuas e intrascendetemente simpáticas como Límite 48 Horas o El Gran Despilfarro. Alejadas quedaban obras de culto como The Warriors o Forajidos de Leyenda y esta Danko, Calor Rojo, supuso lo que todos pensaban, Hill ya era una pieza más del cine comercial americano, aunque para hacer honor a la verdad hay que admitir que ni en su época más independiente llegó a ser un autor con personalidad propia o un discurso realmente profundo y con enjundia.




Danko, Calor Rojo es una mala buddy movie, un cúmulo de clichés sobre cine policiaco que en ocasiones es incluso ridículo. Pero también es, sin lugar a dudas, un film entretenidisímo, que ha envejecido mejor que otras cintas de Schwarzenegger como Commando, Ejecutor o esa horripilante adaptación que Paul Michale Glasser (el Starsky de Starsky y Hutch) hizo de la novela El Fugitivo de Stephen King, titulada Perseguido.




Esas sí dan vergüenza ajena, no esta simpática cinta de acción que sorprendentemente mantiene más de 20 años después de su estreno una envidiable entereza en las escenas de acción y en las de humor, en las que Hill y sus guionistas se despachan a gusto no sólo con los moscovitas sino también son sus propios compatriotas americanos con aguijonazos verbales llenos de sorna y acidez, sí, un poco chusca, pero efectiva al fin y al cabo.



La dirección de Hill como era de esperar es la de un artesano al servicio de los productores Mario Kassar y Andrew Vajna ( a los que el amigo Arnold les debe más que su fama, la vida), cumple tecnicamante más no se le pide. Del reparto Schwarzenegger hace de sí mismo y James Belushi se lleva el carisma socarrón y la empatía del público, pero yo destaco al gran Ed O'Ross como Viktor "Rosta" Rostavili, un versatil actor relagado a secundarios siempre de origen ruso y que se ganó mis simpatías interpretando al gruñón florista Nikolai en A Dos Metros Bajo Tierra la magistral serie de Alan Ball.



Decir Danko, Calor Rojo es invocar el cine de la Era Reagan. Vacío, reaccionario, maniqueo y violentamente gratuito, pero al igual que todas las producciones comerciales americanas de los 80, daba lo que prometía que no era ni más ni menos que sincero y ligero entretenimiento para las masas, a día de hoy pocos blockbusters pueden decir que cumplen esa a veces tan compleja como encomiable misión.


Destino Final 3, la muerte de vacaciones


Director: James Wong (2006)
Guión: James Wong y Glen Morgan
Actores: Mary Elizabeth Winstead, Ryan Merriman, Harris Allan, Alexz Johnson, Sam Easton, Kris Lemche, Texas Battle, Amanda Crew, Chelan Simmons, Crystal Lowe





Destino Final supuso un interesante y atractiva variante del cine de terror adolescente allá por el año 2000. Era curioso el planteamiento argumental de la muerte siguiendo a los jóvenes a los que había marcado para ser víctimas de un accidente, al que sobreviven gracias a la premonición de uno de los chicos, por todas partes del globo con la única misión de eliminarlos, llevándolos ineviatablemente al lugar que el título del film inidicaba.




En 2003 se rodó la secuela y con ella se perdía el factor sorpresa. Pero el film ganaba en mala baba, crueldad, humor negro, bellezas por metro cuadrado (Ali Later y A.J. Cook como protagonistas) y poseía uno de los más logrados, bestias y memorables inicios que se han visto en el cine de terror reciente, así como un final cojonudamente malicioso.




Esta tercera es mala con premeditación y alevosía, pero no mala en plan "Pobrecita la película que mala es" no, mala en plan... "¡¡Hija de puta la película qué mala es!!" como diría el gran Manu Sánchez. Personajes de encefalograma plano, diálogos que convierten en poesía los de Amarte Así Frijolito y un sinsentido narrativo tan lleno de forzadas imbecilidades que obligan al espectador a sonorjarse en más de una ocasión.




Eso sí, como toda entrega de esta saga, algunas escenas de muertes son memorables, pero esta vez son más bien pocas, con todo, mi acompañante y yo nos hemos reído a carcajadas con tres de ellas que por burras y violentamente gratuitas deben pasar a los anales, las mismas están muy bien ejecutadas e incluso se puede decir que el director James Wong (sí amigos, el de Dragon Ball Evolution) está resuelto detrás de la cámara, cumpliendo su misión de mostrar chorradas divertidamente exageradas en pantalla.




Destino Final 3 es una gilipollez fílmica creada para ser disfrutada como lo ha degustado yo, acompañado (de una manera u otra) comentándola y echándose unas risas, si no su visionado sería tan agónico como inviable. Ahora a ver que tal esa Destino Final 4 en 3D, que siendo yo tan masoquista y pintando tan jodidamente mal, la acabaré viendo tarde o temprano... si la muerte no me encuentra antes... y viendo el resultado de esta tercera parte... que sea lo antes posible.


martes, 10 de noviembre de 2009

Bienvenidos a Zombieland, be quick or be dead



Director: Ruben Fleischer (2009)
Guión: Paul Wernick y Rhett Reese
Actores: Jesse Eisenberg, Woody Harrelson, Emma Stone, Abigail Breslin, Amber Heard, Bill Murray





Zombieland no es cine de autor ni siquiera dentro del terror o la comedia. Es un producto perfecto por la conjunción de labores de todos los profesionales que le han dado forma, director, guionistas, productores, director de fotografía, actores. Trabajo en equipo lo llaman y el resultado es una de las mejores comedias de este año y puede que también la mejor cinta de zombies.




Si te gustan las películas sobre muertos vivientes, a los 5 minutos de metraje caerás rendido a los pies de Zombieland, además el factor Metallica ayuda y mucho. La cinta se presenta como un manual de supervivencia ante un holocausto zombie, cogiendo todos los clichés y tópicos de las obras de este estilo, parodiándolos en algunos momentos y homenajeándolos en otros.




Desde que empieza hasta que acaba Zombieland es una divertidísima parodia del cine de no muertos. Alterna momentos descacharrantes con otros genialmente rodados, continuos homenajes a todo tipo de obras relacionadas con este subgénero, acción, mala baba, gags cómicos soberbios (lo de Bill Murray no tiene precio) personajes tan entrañables como planos, llevándose la palma un maravilloso Jesse Eisenberg y un chulesco Woody Harrelson para el recuerdo.




George A. Romero, Tobe Hooper, Zack Snyder, John Woo, Quentin Tarantino, Guy Ritchie, Victor Salva, Ivan Reitman, Bob Clark, todo pasado por la turmix pero con personalidad y buen hacer. Una dirección soberbia, un guión con momentos de puntual genialidad y un reparto en estado de gracia.




Sin lugar a dudas una de las películas más divertidas del año, la Shaun of the Dead americana. Un producto hecho para ser disfrutado en compañía de amigos o familiares. Si te gustan las películas de zombies esta es tu cinta y si no, no lo dudes sigue siendo una comedia cojonuda. Perdérsela es pecado mortal, además si atacan los zombies no conoceréis las 47 reglas de supervivencia de Columbus y tal osadía la pagaréis con la vida, advertidos quedáis.


lunes, 9 de noviembre de 2009

Hamlet, concierto en Granada, 6 de Noviembre de 2009



Grupo:
Hamlet
Teloneros: Xkrude
Localización: Sala El Tren, Granada
Día: 6 de Noviembre de 2009


Tercera vez que veía a los madrileños en directo. Es curioso que las tres veces que he podido ver a Hamlet en vivo han sido en las presentaciones en gira de sus tres últimos discos, los que supusieron una importante ruptura respecto al resto de su discografía.

La palabra cambio dentro de un grupo musical siempre está asociada a la negatividad y en cierto modo es inevitable, Load y Reload, esos discos que gracias St Anger a día de hoy son obras maestras, hicieron mucho daño no sólo a Metallica sino a el rock en general. Pero no a todos esta arriesgada apuesta les ha salido mal, a Hamlet la transformación les salió redonda.

En el año 2005 salió a la venta Syberia. Un disco recibido con algo de recelo por un sector de los seguidores de la banda que supuso una ruptura (que en cierto modo ya se dejaba ver en el excelente disco negro del año 2002, un trabajo de transición para el que suscribe, en la escritura de temas al menos). Canciones más lentas, riffs de gitarra más tranquilos y letras menos revindicativas, por lo tanto, también menos demagógicas, pero notoriamente más profundas, íntimas y elaboradas. A día de hoy este trabajo puede tomarse como uno de los más inspirados de la carrera del conjunto y pocos lo rebatirán. Un año después llegó la evolución natural de Syberia, Pura Vida, para un servidor el mejor trabajo de la carrera de Hamlet, mejoran aún más las letras, aumenta la tralla y ninguna de las canciones baja de el notable alto.

En este 2009 sale a la venta La Puta y el Diablo, la banda sigue la interesante senda marcada por sus dos anteriores redondos, pero vuelven a la crudeza metalera de sus inicios y este día 6 lo presentaban en Granada.

Los teloneros fueron mis paisanos Xkrude (tras la caída de cartel de Infernoise, de los que no sé nada) una de las bandas de metal jóvenes más interesantes y profesionales del panorama nacional y no lo digo por baboseo o exagerando, son unos músicos como la copa de un pino y muy compactos en directo, además su cantante Litox tiene una voz bestial, perfecta para el metal extremo. Cayeron temas como Tu Vida es Una Mierda, Fatalismo o mi favorita, una potentísima La Ley que sonó atronadora.




A eso de las 23:20 salen Hamlet y abren con El Hábil Reino del Desconcierto, el tema que inicia La Puta y el Diablo y posiblemente mi canción favorita del disco. Como siempre, estos hombres cumplen sobremanera, son potentes y animan al público. El cantante anteriormente conocido como Molly rebautizado desde hace unos años como "el que se folla a Pilar Rubio" mejora con los años. Su voz no es nada excepcional, pero el tipo conoce sus limitaciones vocales y las explota al máximo, y el nuevo guitarrista, Alberto Martín se ha acoplado perfectamente a la banda.

Se escucharon casi todos los temas del último redondo y clásicos indispensables como Egoismo, Denuncio a Dios, la entrañablemente anticuada y maniquea Jodido Facha (muy coreada por el respetable), Tu Medicina o una potente Limítate que cerró la velada. De Syberia cayeron las dos más conocidas y mis favoritas, Para Toda Una Vida e Imaginé. La nota discordante del set list la presencia de En Mi Nombre como la única canción de Pura Vida (me quedé con las ganas de escuchar esa maravilla llamada Arruinando Nuestra Vida) y la ausencia de clásicos como Habitación 106 o El Color de los Pañuelos.

En sus inicios los llamaban, niñatos, pijos, pioneros del chandal metal español. Hoy 22 años después de su fundación y 17 de la edición de su primer disco Peligroso, Hamlet es posiblemente la banda de metal más sólida del panorama español. Unos tíos que se han labrado una justa fama de músicos serios y comprometidos, que se pasan por el forro de los cojones modas y críticas y que por eso mismo están en lo más alto y seguirán allí por muchos años, dando conciertos como el que nos regalaron el pasado viernes en Granada.