domingo, 22 de diciembre de 2013

Insidious: Capítulo 2, behind the red door



Título Original Insidious: Chapter 2 (2013)
Director James Wan
Guión Leigh Whannell y James Wan
Actores Patrick Wilson, Rose Byrne, Lin Shaye, Ty Simpkins, Leigh Whannell, Barbara Hershey, Steve Coulter, Angus Sampson, Andrew Astor, Hank Harris, Jocelin Donahue, Lindsay Seim, Danielle Bisutti, Tyler Griffin, Garrett Ryan, Tom Fitzpatrick, J. LaRose






Sin tiempo todavía para asimilar que la soberbia The Conjuring: Expediente Warren es una de las mejores producciones de este 2103 que está a punto de abandonarnos el realizador australiano de origen malayo James Wan vuelve a las carteleras con la segunda parte de su exitosa cinta Insidious, la primera de sus obras que dio verdaderas y notables muestras del especial talento del creador de Saw para el terror sobrenatural y sus distintas vertientes temáticas y conceptuales. El resultado es un más que digna secuela que si bien no llega a los niveles de acierto de su predecesora posee los suficientes alicientes como para ser una cinta estimulante, bien escrita, convincentemente interpretada y magníficamente dirigida por uno de los autores de género más interesantes de la actualidad.




Después de que una entidad diabólica intentara poseer el alma de uno de sus hijos cuando entró en coma Josh, Renai Lambert y sus tres pequeños se mudan a la antigua casa de Lorraine, madre del primero y suegra de la segunda. Una vez allí hechos sobrenaturales comenzarán a sucederse de nuevo en el inmueble y esta vez parece que las apariciones espectrales han puesto su mirada en el bebé recién nacido de la familia. Por ello Renai tendrá que buscar de nuevo la ayuda de los parapsicólogos Specs y Tucker que junto a Lorraine y otro investigador llamado Carl intentarán librarle de las presencias insidiosas. Poco a poco irán descubriendo que la personificación de dichos seres tienen que ver con el viaje al otro mundo que realizó Josh para salvar a su hijo Dalton y a hechos acontecidos en su propia infancia años atrás.




La primera Insidious funcionaba por ser una amalgama de todos los lugares comunes de la temática de casas encantadas pero pasadas por el filtro de la mirada de un cineasta que tenía mucho que decir formalmente dentro de este tipo de celuloide convirtiendo su propuesta (como apuntaron algunos avispados en su momento) en un "tren de la bruja" lleno de referencialidad y homenajes a obras pretéritas de la misma temática. Aunque hacia su recta final perdía algo de fuerza por mostrar demasiado sus cartas el largometraje tenía la atmósfera, el tono y la resolución formal como para convertirse en una de las películas de género más interesantes del 2010.




En Insidious: Capítulo 2 James Wan y su guionista Leigh Whannell (también actor, ya que interpreta el papel del Specs) siguen de manera acertada las constantes que ya asentaron en la primera parte sin entregarse a la hipertorofia formal o argumental y al "cuanto más mejor". Director y guionista que son fieles a sí mismos deciden acertádamente extender el microcosmos que han creado y las reglas que lo han apuntalado. En el plano temático si la primera entrega de la saga era una mezcla entre Poltergeist de Tobe Hooper y Al Final de la Escalera (The Changeling) de Peter Medak esta segunda parte es un cruce entre El Resplandor, la adaptación que Stanley Kubrick hizo de la novela homónima de Stephen King, y Psicosis, la mítica traslación a imágenes que Alfred Hitchocock realizó del libro de Robert Bloch.




En esta secuela volvemos a tener todos los hallazgos de la primera película. Una magnífica y medida puesta en escena por parte de James Wan (ese larguísimo travelling durante la escena del interrogatorio de Renai nos da muestra desde el primer momento de que estamos delante de un director que sabe muy bien lo que está contando y cómo debe contarlo) un pulso narrativo brutal para crear tensión y un in crescendo milimétrico para inquietar al espectador eseñándole poco o más bien nada en pantalla. Esa soberbia utilización de los encuadres estáticos, la colocación detallista de objetos infantiles de tono amenazador en los decorados o el uso expresionista de tonos rojizos que nos remiten a la escuela italiana de films de terror de autores como Mario Bava o Dario Argento (la casa de Lorraine podría haber salido fácilmente de Suspiria o Las Tres Caras del Terror) siguen en este Capítulo 2 en toda su plenitud.




Por otro lado el reparto (repiten casi los mismos actores de la Insidious original) vuelve a estar a la altura. Rose Byrne mejora a la hora de abordar su papel de la sufrida Renai, Barbara Hersey una vez más insufla veteranía con su labor, los toques de humor (esta vez más dosificados) recaen de nuevo en los investigadores a los que dan vida  Leigh Whannell y Angus Sampson, todo un hallazgo Steve Coulter como Carl (su momento con Josh y los dados es magnífico) y los niños una vez más cumplen con su trabajo. Pero el que destaca esta vez es Patrick Wilson que lleva casi todo el peso de la trama sobre su composición interpretativa (que el film remita a El Resplandor y Psicosis tiene que ver principalmente con su rol) y sabe transmitir terror, compasión o vulnerabilidad cuando la situación lo exige.




El único fallo más o menos destacable en el largometraje es que cuando se está encarrilando hacia su clímax final Wan da demasiado peso a escenas de acción físicas protagonizadas por los personajes principales lo que da pie a que la atmósfera palpable y amenazante que hasta ese momento había imperado a lo largo de todo el metraje se resienta un poco al asentarse la historia en actos tan mundanos como peleas o persecuciones por las distintas estancias del edificio. Por suerte el director en el cierre del film vuelve a encarrilar su máquina y ofrece lo mejor de sí mismo a la hora de poner punto y seguido a la historia, pero en ese apartado debemos destacar otra mácula y es que a Insidious: Capítulo 2 se le nota demasiado su condición de película bisagra para dar forma a (como mínimo) una trilogía, de ahí que su final, que es un cliffhanger con todas las de la ley, pueda decepcionar a depende qué tipo de espectador.




Sin ser tan buena como su predecesora y estando bastante lejos de la poderosísima inventiva de The Conjuring, Insidious: Capítulo 2 merece la pena ya que posee los suficientes momentos de tensión, la atmósfera desasosegante, el guión bien hilado (encomiable como Wan y Whannell enlazan las historias de las dos entregas, responden algunas preguntas que quedaron en el aire en la primera parte y abren otras para lo que será la tercera) la profesionalidad de los actores y la intachable realización de un director que por desgracia parece ser que va a dejar temporalmente el cine de terror (Insidious 3 y The Conjuring 2 aún no tienen realizador asignado y no se sabe a ciencia cierta si él estará detrás de las cámaras en alguna de ellas) para hacer la séptima entrega de Fast & Furious cuya producción también le está causando más de un quebradero de cabeza por culpa de la trágica muerte del Paul Walker hace una semanas. Esperemos que le vaya bien en un futuro próximo porque talento y personalidad no le faltan.



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