viernes, 21 de septiembre de 2012

Los Ríos de Color Púrpura 2: Los Ángeles del Apocalipsis, cuando el cordero abrió el séptimo sello, se produjo en el cielo un silencio



Título Original Les Riveries Pourpres 2: Les Anges de l'Apocalypse (2004)
Director Olivier Dahan
Guión Luc Besson basado en personajes de Jean Christophe-Grange
Actores Jean Reno, Benôit Megimel, Christopher Lee, Camille Natta, Johnny Hallyday, Gabrielle Lazure, Augustin Legrand, Serge Riaboukine, André Penvern, Jo Prestia




En el año 2000 el actor, guionista y director francés Mathieu Kassovitz adaptó a imágenes Los Ríos de Color Púrpura (Les Rivières Pourpres) el best seller de su compatriota el escritor Jean Christopher-Grange que incluso le ayudó con la creación del libreto del film. La cinta fue un entretenido thriller con ritmo americano sobre asesinatos, experimentos genéticos y grupos neonazis que buscaban una raza superior dentro de una sociedad secreta situada en una universidad de élite en la localidad de Guernon protagonizado por Jean Reno, Vincent Cassel y Nadia Fares que era considerablemente fiel a la novela que adapataba. De ello ya dí buena cuenta hace no mucho en un par de entradas (una para el film y otra para la novela) de este blog.




El éxito fue considerable ya que la naturaleza comercial del producto dio sus frutos en la taquilla y no sólo en su país de origen. De modo que la idea de llevar a cabo una secuela de la primera película tomó forma no mucho más tarde del estreno de la obra de Mathieu Kassovitz. El director de El Odio se desvinculó del proyecto y del mismo se hizo con las riendas el guionista, productor y director Luc Besson (El Profesional, El Gran Azul) que co financió el film con su productora de cine de acción Europa Corp asignándose él mismo también la escritura del libreto.




En un monasterio de la localidad francesa de Lorena es encontrado un cadáver emparedado en una de las celdas, la número XIII concretamente. Para investigar el extraño caso se enviará al veterano comisario Pierre Niemans (Jean Reno) que se encontrará en la escena del crimen con unos extraños simbólos de origen esotérico que complicarán la investigación. Por otro lado el joven agente Reda (Benoît Magimel) sigue la pista de un grupo de frailes asesinos que han cometido varios homicidios de corte religoso descubriéndose más tarde que estos tienen relación con el crimen del monasterio. Niemans y Reda, ayudados por una expertóloga en teología, unirán sus dotes detectivescas para intentar completar un enorme y peligroso puzzle que hunde sus raíces en al antigüedad.




El director de Juana de Arco no se le juega y va a lo seguro y sencillo, pensando que lo que funcionó en la primera parte lo hará también en esta segunda. Por eso esta Los Ríos de Color Púrpura 2: Los Ángeles del Apocalipsis no sólo es una aceptable secuela de la cinta primigenia, es que practicamente tiene la misma estructura e incluso calca casi paso a paso todas las situaciones argumentales que dieron forma a aquella, convirtiendo el largometraje tanto en una continuación como en una especie de remake o revisión de la obra cinematográfica co escrita y dirigida por el autor de Assassin(s) pero mostrándose, lógicamente, inferior a la misma.




Thriller detectivesco que se une a la ola de cine de género americanizado que influyó considerablemente en el celuloide del país vecino a partir de los 90 gracias a directores como Jan Kounen (Dobermann) Christophe Gans (El Pacto de los Lobos) o los mismos Kassovitz y Besson. Cinta de acción frenética y tono falsamente tenebrista (el diseño de producción en ocasiones se muestra cutremente exagerado, sobre todo por los juegos de iluminación sobrexpuesta en los decorados) que no da respiro, con una dirección técnicamente desatada que no permite al espectador pararse a analizar la rocambolesca trama o algunas escenas disparatadas que por buscar la espectacularidad se muestran bastante ridículas o inverosímiles.





Como ya he comentado nos encontramos ante un émulo descarado de la Los Ríos de Color Púrpura original. Es decir, crimen investigado por el comisario Niemans (único personaje y actor que une la primera y segunda parte), el joven agente (Benoît Megimel sustituyendo a Vincent Cassel) que hace lo propio con otro caso y protagonizando en el transcurso de este una secuencia de lucha (con nada más y nada menos que Jo Prestia, luchador de kickboxer y actor que interpretó al terrible Tenia en Irreversible de Gaspar Noé) bastante mejor rodada que la de la película de Kassovitz, que tampoco estaba mal, y en la que vemos que el actor de La Pianista no es mejor intérprete que el marido de Monica Bellucci, pero sí tiene más estilo en las escenas de combate físico. Finalmente las dos tramas convergen y sacan a la luz una revelación relacionada con un culto secreto, esta vez no sólo de corte nazi, también ultrareligioso, muestra palpable del pastiche de géneros o referencias del que el guión de Luc Besson hace gala.




Por descontado que la cinta es tan inane como entretenida en fondo y forma. Tiene buenas escenas de tensión, persecuciones muy bien rodadas, acción a todo trapo y mucha floritura visual a manos de un Olvier Dahan que daría un giro radical a su estilo con su posterior trabajo, La Môme (La Vie en Rose) adaptación a imágenes de la vida de la mítica cantante francesa Edith Piaf. El largometraje presume de un par de actores que cumplen con su cometido, como un Jean Reno que ya le tiene cogido el punto a su personaje y un Benoît Megimel que le da bien la réplica y que se entrega bastante en las escenas más físicas. Entre los secundarios Camille Natta como la experta en culturas religiosas, el señorial Christopher Lee como el misterioso Heinrich Von Garten y un cameo del cantante Johnny Hallyday, al que vemos en pantalla casi irreconocible.




Los Ríos de Color Púrpura 2: Los Ángeles del Apocalipsis no engaña a nadie, es un producto de artificio que nació como extensión del éxito de una cinta superior, pero que no era nada del otro mundo por mucho cariño que le tenga un servidor. La película de Dahan y Besson hace pasar un buen y ligero rato con fast food francesa para usar y tirar que alterna escenas magníficas como la del tiroteo en las alcantarillas con las balas del fusil semiautomático impactando directamente a la cámara gracias al buen uso de los efectos digitales (dignísimos a lo largo de todo el metraje) con otras que dan vergüenza ajena como la del personaje de Reda persiguiendo a un monje de fuerza sobrehumana que hace parkour. Todo se reduce a tomarlo o dejarlo, yo opté por lo primero y no me siento orgulloso de ello, pero tampoco me arrepiento.



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