viernes, 2 de agosto de 2013

Monstruos University



Título Original Monsters University (2013)
Director Dan Scanlon
Guión Robert L. Baird, Daniel Gerson y Dan Scanlon, basado en personajes de Andrew Stanton y Pete Docter





Hacía tres años que no veía en pantalla grande el estreno de la temporada salido de la Pixar, desde hace más de un lustro ya propiedad de la Disney. Ni Car 2 (si ya la primera parte me parecía la peor cinta de la factoría la secuela no me iba a llamar demasiado la atención, lógicamente) ni Brave (no la vi en salas por coincidir durante el año pasado con otras producciones que me interesaban más) consiguieron arrastrarme a los multicines para meterme mi dosis digital de animación auspiciada por la casa de John Lasseter y compañía. Pero esta Monstruos University era una cinta ineludible por lo que me gustó la primera (que siendo una magnífica pieza no es de mis favoritas de la productora) y el cariño que le cogí a sus personajes.




Esta Monstruos University dará la razón a los fans de Pixar porque se muestra al igual que la mayoría de sus hermanas como una pieza de animación realizada con cariño y profesionalidad, hundiendo sus raíces en el cine clásico para toda la familia y regalando personaje entrañables que ya conocíamos y otros de nuevo cuño que se ganan el corazón del espectador. Pero como obra cinematográfica también servirá como muestra clara de esa acomodaticia actitud artística a la que según cierto sector (sobre todo) del público se ha entregado la productora de Up o Buscando a Nemo dando forma a secuelas o variantes de sus mayores éxitos en vez de intentar crear largometrajes nuevos y originales.




Por un lado podemos decir que es cierto que los muchachos de Pixar en cierta manera llevan un tiempo en el que casi siempre van a lo seguro exprimiendo lo que ya saben que funciona para seguir sacando dividendos sin tener que arriesgar mucho de cara a la cartelera. Pero también es verdad que si de esa actitud de autoindulgencia creativa salen cosas como la soberbia Toy Story 3 o esta Monstruos University podemos darnos con un canto en los dientes. Porque la precuela de las aventuras de Mike WaZowski y Mike P. Sullivan no llega a los niveles de excelencia de la tercera entrega de las vivencias de los juguetes Buzz y Woody, pero sí se revela de cara al espectador como una de las cintas más divertidas y conseguidas del verano y la temporada.




Antes de ser amigos inseparables Mike y Sully fueron rivales cuando militaron en la prestigiosa Monsters University. Allí ambos lucharon por hacerse un hueco en el Programa de Sustos que los prepararía en un futuro para ganarse la vida como Asustadores, monstruos que dedican a aterrorizar niños humanos de los que extraen y atesoran sus gritos de terror. Mike es un estudiante aplicado que conoce perfectamente la teoría de como ser un buen Asustador, pero como monstruo no transmite miedo alguno, Sully en cambio es un holgazán que pasa completamente de los libros de texto pero tiene las dotes y presencia necesarias para ser uno de ellos. A pesar de su enemistad los dos monstruos deberán unir sus fuerzas para conseguir sus objetivos.




La combinación (ganadora) de Monsters University es sencilla: Tomar a los dos protagonistas de Monsters Inc y a alguno de sus secundarios (ahí tenemos a ese memorable Randy al que siempre he creído que ponía voz Gary Oldman en versión original, siendo Steve Buscemi el que ejerce dicha labor en las dos películas, supongo que el trabajo de Pere Molina en el doblaje español me llevó a dicha confusión) y extrapolarlos al género de universidades típicamente americano pero dirigido este a todos los públicos, es decir, obviando como es lógico temas como el sexo o el consumo de estupefacientes, asignaturas troncales en toda universidad que se precie de serlo. 




Por lo tanto la cinta juega con tópicos de este subgénero como las hermandades, las fiestas interminables, los robos de mascotas, las novatadas, las jerarquías entre populares y empollones, profesores raritos y decanos (decana en este caso) estirados, alumnos cuarentones que deciden en su madurez hacer carrera y sobre todo la ley inamovible y tan vieja como el cine universitario mismo de que casi nadie salga estudiando a lo largo del metraje o que los estudiantes de arte sean bohemios y los deportistas estúpidos. Gracias a recurrir a estos clichés Dan Scanlon y su grupo de co guionistas se permiten introducir incontables gags por minuto (ojo, los visuales son de lo mejorcito, hay planos generales en los que se pueden ver diseños de personajes y situaciones descacharrantes) parodiando todas estas tradiciones que tenemos tan asimiladas con respecto los estudiantes universitarios yanquis.




Como es lógico situar la trama en este tipo de largometrajes permite a los autores del film introducir cientos de referencias a obras de culto dentro de este subgénero como el momento guitarra que alude directamente a la posiblemente película decana (nunca mejor dicho) de este tipo de celuloide, Desmadre a la Americana (National Lampoon's Animal House) de John Landis y protagonizada por el mítico John Belushi, entre otros o el de la pintura en plan broma pesada que es una referencia nada disimulada a Carrie, la obra maestra de Brian de Palma que adaptaba la primera novela de Stephen King y que tiene en camino un remake a manos de la directora Kimberly Pierce y la actriz Chloe Moretz para este año 2013 que no pinta mal, pinta peor. Cinta, la original, que era de institutos y no de universidades, además de adscrita al terror, pero que se acepta de buena gana como referencia.




Pero el guión es 100% Pixar y transita todos los caminos ya recorridos por films previos de la productora. Detrás de los gags, los golpes de humor, los personajes entrañables (Don, Squishy, Art) se esconde el mensaje universal sobre superación, ser uno mismo y que el trabajo en equipo es la mejor salida para conseguir nuestras metas. Pero me ha sorprendido para bien el final, que no me esperaba, sabiendo en la alta estima que tienen los estadounidenses a las carreras universitarias y esa competitividad tan individualista que a veces los vuelve directamente estúpidos. Ese giro argumental que nos enseña que se puede llegar a ser alguien destacable poco a poco y sin tener que transitar el mismo camino que el resto del rebaño me ha dejado con una sonrisa en la boca.




Como es lógico Mike y Sully se comen la pantalla, el primero por su inquebrantable determinación y el segundo por su inagotable altanería. Tras verlos en Monstruos S.A siendo inseparables tiene encanto asistir aquí a como se odian para más tarde unir fuerzas para vencer a un enemigo en común, esa decana Hardscrabble que los mira por encima del hombro, literal y figuradamente. Destaquemos también a esa hermandad Oozma Kappa que según mi opinión ya debe estar en la estantería para el recuerdo de personajes más divertidos de la factoría Pixar por derecho propio protagonizando momentos del todo memorables en el largometraje.




Los mejores pasajes del largometraje serían el prólogo con ese adorable Mike de seis años con ortodoncia (grande el gag con su "primo") de visita en Monsters Inc, casi todas las pruebas de los Sustijuegos (divertidísimo el de la biblioteca) el momento "ritual de iniciación" de los Oozma Kappa con lo de la lavadora y sobre todo el momento de la madre de Squishy (otro personaje para llevárselo a casa) en el coche con lo de su "musiquita" que me ha hecho llorar de risa en el cine. Por el lado malo y como única mácula del film lo de la competición de esquivar las estrellas tóxicas, ya que lo de las deformidades que estas les producían a los protagonistas me parecían un recurso digno de un mal episodio de Los Simpson post clásicos, bueno, eso y que se echa de menos a la adorable Boo, indudablemente.




Monstruos University es una opción perfecta para pasar un caluroso día de verano en el cine, sólo o acompañado, con amigos o familia y si es posible con niños. Pixar de nuevo da en la diana y si bien no marcará un antes y un después con la obra que nos ocupa sí ha vuelto a conseguir ofrecer casi dos horas de cine de calidad, risas, humor, alguna sorpresa y un mensaje claro directo, y sí, simple y manido, pero que nunca está fuera de lugar en este tipo de producciones. Ahora dentro de la animación un servidor espera con muchas ganas una obra de la competencia, esa secuela de la sobresaliente Cómo Entrenar a tu Dargón que sorprendió a propios y extraños y que confirmó lo que ya se vio en Kung Fu Panda, que en Dreamworks se están poniendo por fin las pilas. Venza quien venza los espectadores somos los que saldremos ganando.


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