jueves, 1 de agosto de 2013

Lobezno Inmortal



Título Original The Wolverine (2013)
Director James Mangold
Guión Christopher McQuarrie, Scott Frank y Mark Bomback basado en el personaje creado por Len Wein, John Rimita Sr, Stan Lee y Herb Trimpe
Actores Hugh Jackman, Famke Janssen, Svetlana Khodchenkova, Will Yun Lee, Tao Okamoto, Brian Tee, Hiroyuki Sanada, Hal Yamanouchi, Rila Fukushima






Segunda adaptación a imágenes de las aventuras de Lobezno/Wolverine en solitario tras aquella desastrosa X-Men Orígenes: Lobezno que nació como un spin off de la trilogía ideada por Twentieth Century Fox y que trasladaba a la gran pantalla a los hijos del átomo creados por Stan Lee y Jack Kirby y llevados a lo más alto por Chris Claremont y John Byrne en los 80. A nadie se le escapa que desde su primera aparición en las páginas de El Increíble Hulk Logan ha ido ganándose su lugar dentro del universo Marvel como el personaje más popular y carismático de la Patrulla X, aunque como muchos seguidores sabemos el mutante con esqueleto de adamantium siempre da lo mejor de sí estando en un segundo plano y no siendo el protagonista, tanto en las viñetas como en el celuliode.




X-Men Origins: Wolverine fue un fracaso más como adaptación que como cinta pasable de acción. A los aciertos como que Jackman fuera más Logan que nunca, que Liev Schriber se metiera convincentemente en la piel de Dientes de Sable o la factura técnica se contraponían el desastre que el guión hacía con la mitología del personaje principal y los secundarios, convirtiendo a Lobezno en hermano del ya mencionado Victor Creed y a mi adorado Masacre (Deadpool) en algo que no quiero ni recordar. De modo que aquellos comentarios antes de empezar el rodaje en los que Hugh Jackman hablaba de que iba a ser una cinta más independiente que las de la trilogía original y que iba a ser muy fiel a los cómics fueron una mentira digna de una campaña electoral. Mal, Hugh, mal.




Ahora en este año 2013 llega por fin esta ¿esperada? The Wolverine, Lobezno Inmortal en tierras españolas. Un simple producto comercial para pasar el rato sin pretensiones, estridencias o demasiadas herejías que si bien supera considerablemente a la anterior entrega tampoco lo tenía muy difícil para conseguirlo, ya que la misma era una tarea más bien sencilla. Una cinta con aciertos y fallos que sirve para ahondar un poco en la personalidad del Lobezno cinematográfico y servir de puente entre la anterior X_Men 3 y esa próxima X-Men: Days of the Future Past que tan buena pinta tiene, que vuelve a tener a Bryan Singer a los mandos de la dirección y que también se unirá argumentalmente a la memorable (¿la mejor de la franquicia?) X-Men: Primera Generación.




Tras verse en la obligación de asesinar a su amada Jean Grey (Famke Janssen) un hundido Lobezno (Hugh Jackman) decide abandonar los X-Men y vagar por el mundo como un indigente. Todo dará un drástico cambio cuando aparezca en escena Yukio (Rila Fukushima) una chica japonesa que dice trabajar para Yashida (Hal Yamanouchi) un rico empresario nipón que fue salvado por Logan durante el bombardeo de Nagasaki en la Segunda Guerra Mundial. Yashida, que se encuentra a las puertas de la muerte, le ofrecerá a Logan una proposición que lleva años esperando, volver a ser mortal. La respuesta del mutante y los verdaderos planes del millonario filántropo darán pie a una guerra en la que se verán implicados el clan ninja La Mano y la yakuza japonesa.




Lobezno Inmortal esta lejanamente basada en Lobezno Honor, la mítica saga escrita por el británico Chris Claremont (uno de los autores que mejor conoce el universo mutante) y dibujada por el estadounidense Frank Miller (sí, ese gran autor de cómics que por desgracia dejo de serlo hace años). Y digo lejanamente porque al igual que X-Men Origenes: Lobezno la cinta toma como partida y hasta núcleo central la ya mencionada historia (como aquella se servía en su memorable arranque de la también interesante Lobezno Origen de Paul Jenkins y Andy Kubert) para después salirse por la tangente y contar una versión apócrifa de aquella a la que le han añadido subtramas con un resultado dispar, cinematográficamente hablando, pero superior al de su predecesora.




La cinta dirigida por ese artesano llamado James Mangold que tiene algunas piezas estimables en su filmografía como Copland, Indentity o En la Cuerda Floja (Walk the Line) es una simpática y agradable mediocridad fílmica que aboga por la acción y el melodrama, que se pasa en un suspiro (por fin una película comercial reciente que no supera las dos horas, gracias) y que se olvida casi en su totalidad al poco rato de ser vista. Como cinta, a diferencia de la anterior entrega, respeta con un poco más de pudor el microcosmos mutante en general y el de Lobezno en particular, aunque puede que eso se deba a que aquí no hay muchos secundarios a los que retratar de la manera más blasfema posible como sucedió en la primera parte.




El arranque en Nagasaki está conseguido con oficio y el momento de la explosión nuclear resuelto con pericia técnica. La trama se deja seguir con facilidad, el guión dentro de su endeblez sabe ofrecer al espectador lo que busca en un producto cinematográfico de esta naturaleza y el mismo consigue su mayor logro añadiendo la idea argumental (explotada en los cómics hasta el hartazgo, pero no en el cine) de que Logan pierda su factor curativo, ese que le permite curarse de cualquier herida por muy grave que sea. Por otro lado el libreto incide en el trauma que el personaje sufre desde que se viera en la obligación de matar a Jean Grey cuando esta se convirtió en Fénix durante X-Men 3. Esto permite que el tratamiento del personaje tenga cierta profundidad emocional, pero la justa y más simple que el mecanismo de un botijo, más no nos hace falta.




Sí, todos sabemos que el Lobezno de los cómics casi siempre ha sido retratado como un tipo bajito, peludo y bastante feo, por eso algún avispado dijo que el actor idóneo para darle vida era Harvey Keitel y qué duda cabe que con sus 40 años el protagonista de Reservoir Dogs o Teniente Corrupto lo podría haber bordado. Pero el Lobezno cinematográfico es Hugh Jackman y el tipo lo hace de miedo. El australiano lleva 13 años dando vida al canadiense de las garras de adamantium y se nota que disfruta cada minuto en el que se mete en la piel de su personaje. En Lobezno Inmortal una vez más está en sus salsa y dándolo todo, sobre todo en el plano físico. Se le notan las horas de gimnasio y eso se percibe en las muy trabajadas coreografías de lucha, todos muy conseguidas y ejecutadas con oficio por Mangold, los actores y sabe dios cuántos efectos digitales en pasajes como el del tren bala, por poner un ejemplo.




El resto de secundarios palidece al lado del protagonista de The Fountain, aunque son encomiables las labores de Ken Yamamura y Hal Yamanouchi, los dos actores que dan vida a Yashida, Rila Fukushima como Yukio, aunque tenga una cara tan extraña como hipnótica, Hiroyki Shanada como Shingen o Svetlana Khodchenkova como Viper, que sí, no hace nada especial en el plano actoral, pero va encuerada hasta el culo y eso se agradece. Por el lado negativo sólo tendría que mencionar a la desidia personificada en Tao Okamoto, que es una indigna Maryko, un personaje inolvidable del universo mutante que merecía una representación más honrosa en su traslación a la pantalla grande.




En resumidas cuentas Lobezno Inmortal es cine palomitero de verano para echar una tarde como ha hecho un servidor, aunque es cierto que no dejo de preguntarme qué habría hecho Darren Aronofsky con este material si no se hubiera bajado del proyecto durante la gestación del mismo. Como cinta no marcará un antes y un después ni en la historia fílmica del personaje ni en la franquicia que Twentieth Century Fox ha construido para los mutantes de Marvel, pero por el camino tenemos acción, humor, frases lapidarias muy de Logan, guiños a los cómics (ese Samurai de Plata, técnicamente muy logrado y amenazador) y esa escena post créditos (ojo, no hay que esperar a que acaben para verla, aparece tras el reparto de actores) que no dice mucho pero que nos toca el corazoncito a los fans y pone la primera piedra de esa X-Men: Days of the Future Past en la que está depositada la esperanza de muchos de los que esperamos la adaptación al cine definitva de los hijos del átomo. Sólo el tiempo, pasado y futuro, nos lo confirmará.



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