lunes, 5 de agosto de 2013

Alacrán Enamorado, la piel que habito



Título Original Alacrán Enamorado (2013)
Director Santiago A. Zannou
Guión Carlos Bardem y Santiago A. Zannou, basado en el libro de Carlos Bardem
Actores Álex González, Miguel Ángel Silvestre, Judith Diakhate, Carlos Bardem, Hovik Keuchkerian, Juan Carlos Vellido, Javier Bardem





Adaptación a imágenes de la novela homónima del escritor, guionista y actor Carlos Bardem editada por Plaza y Janes en 2009. El mismo intérprete de Celda 211 parece haber sido el impulsor del proyecto (co escribe el guión y se reserva un importante papel secundario) pero inteligentemente cede la batuta de director a Santiago A. Zannou, realizador de El Truco del Manco, una de las óperas primas más interesantes del cine patrio reciente. El resultado es una cinta urbana de corte social con considerables aciertos, buenas intenciones y un reparto tocado por el don de la naturalidad comandado por un cineasta al que conviene seguir de cerca.




Julián (Álex Gonzálex) milita en un grupo de neonazis liderado por Solís (Javier Bardem) un hombre de negocios que se dedica a "limpiar" las calles de inmigrantes por medio de sus subordinados. Julián y sus compañeros regentan un gimnasio dirigido por Carlomonte (Carlos Bardem) boxeador retirado reconvertido en entrenador con problemas de alcoholismo y Pedro (Hovik Keuchkerian) amigo íntimo de este y dueño del local. La vida de Julián dará un giro radical cuando decida dejar de lado sus actos delictivos y dedicarse en cuerpo y alma al boxeo, mundo que le permitirá conocer a Alyssa (Judith Diakhate) una chica mulata de la que acabará enamorándose. El problema reside en que Luis (Miguel Ángel Silvestre) y los compañeros skins de Julián no van a permitir que se salga con la suya.




Con Alacrán Enamorado Zannou y Bardem no nos cuentan nada que otras obras previas sobre el tema de los neonazis como American History X, This is England o The Believer no nos hayan dicho ya. Pero toman la sabia decisión de narrar su historia desde una profunda y palpable sinceridad y ahí es donde un proyecto como el que nos ocupa juega su mejor baza. Aunque no podemos olvidarnos tampoco del inteligente mestizaje que se realiza con el cine de corte pugilístico introduciéndonos en el mundo del boxeo (deporte que los hermanos Bardem idolatran desde hace tiempo) para situar la historia narrada en un contexto reconocible y cercano.




La segunda cinta en labores de dirección de Santiago A. Zannou es, al igual que su debut detrás de las cámaras, una obra sobre perdedores e individuos alienados que buscan su lugar en el mundo. El Julián al que da vida Álex González cree haber encontrado su sitio dentro del movimiento skin y trabajando a las órdenes de Solis (excelente en su breve papel Javier Bardem, magnífica la idea de ese corporativismo que representa y que subvenciona a los grupos violentos de extrema derecha para que hagan el trabajo sucio que los de su calaña no son capaces de realizar con sus propias manos)  pero conocer en profundidad a los dueños del gimnasio que suele regentar y enamorarse inesperádamente de una chica mulata que trabaja como en el local le harán replantearse su sistema de valores e ideología.




De este modo el protagonista se encuentra en tierra de nadie y debatiendo consigo mismo qué elección tomar. Quedarse con los que considera sus hermanos, sus compañeros de armas que le ayudan a limpiar las calles de lo que ellos consideran escoria o empezar una vida nueva junto a Alyssa y descubrir poco a poco que sentir odio por diferencias sociales o de raza es un ideario fútil y cobarde. Como ya he comentado no hay nada nuevo en el horizonte, pero la sensibilidad y el naturalismo con el que Bardem y Zannou cuentan su historia y cómo los códigos de honor y compañerismo del boxeo sobrevuelan todo el metraje se revelan como un gran acierto en fondo y forma.




Al no haber leído la novela de Bardem no puedo asegurar si ese verismo que sustenta las bases del film ya estaban en el escrito, pero sí puedo afirmar que gran parte del mismo ya lo grababa a fuego el director en su anterior obra detrás de las cámaras. Zannou es un hombre de la calle y es más que probable que debido a su origen beninés haya conocido en primera persona la xenofobia que tan bien está reflejada en el largometraje, sin maniqueísmos o demagogia alguna. Ya que si en El Truco del Manco supo retratar con pericia la marginalidad de los barrios de extrarradio barceloneses en Alacrán Enamorado tiene el suficiente talento como para realizar un convincente fresco de los movimientos neonazis patrios y sus "patrocinadores".




Se nota el cariño y la implicación de Carlos Bardem con el proyecto ya que él mismo decidió que la adaptación de su novela no cayera en las manos de cualquier director. Como actor se reserva el posiblemente mejor personaje del largometraje, ese Carlomonte que ahoga en una botella de alcohol la idea de que sus años de gloria pasaron y que no le quedan más que recuerdos de aquella época. Su relación con Julián es la más interesante del relato, porque vemos cómo va cambiando gradualmente su opinión acerca del joven skin cuando ve que puede llegar a redimir sus pecados, que en principio no son pocos ni livianos.




Alacrán Enamorado posee la misma virtud que El Truco del Manco u otra reividincable ópera primera, El Bola de Achero Mañas y la misma es que prácticamente todo su reparto destila una remarcable naturalidad. Desde un Álex González que se esfuerza para ofrecer el mejor trabajo de su carrera pasando por un sorprendente Miguel Ángel Silvestre como neonazi manipulador (enorme la escena en el callejón cuando empieza a hablar alemán) o una Judith Diakhate de sutil belleza que hace tremendamente creible el romance que bascula la historia y llegando al descubrimiento, para un servidor, de la velada, ese soberbio Hovik Keuchkerian (ex boxeador, cómico, actor) que confirma lo que ya se apuntó en la cinta protagonizada por un inolvidable Langui con la excelente labor de Ovono Candela, que Zannou es todo un maestro para descubrirnos interpretes secundarios de alto nivel y guiarlos con mano firme.




Alacrán Enamorado es posiblemente el proyecto español más interesante de lo que llevamos de año. Un trabajo en el que Carlos Bardem y Santiago A. Zannou se abren en canal para hablarnos de (in)tolerancia, miedo, amor, perdón y redención, así como darnos un toque de atención para que veamos que detrás del skin que golpea normalmente hay un señor con corbata, en ocasiones hasta padre de familia, que no sólo lo consiente sino que también lo aprueba. Al igual que en El Truco del Manco Zannou no nos regala un final feliz que nos afirme que todo se arreglará, pero dentro de una posible derrota deja un resquicio de luz al que aferrarnos para encajar los golpes que esta sociedad nos vaya dando y no son pocos precisamente.



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