jueves, 28 de febrero de 2019

Alita: Ángel de Combate



Título Original Alita: Battle Angel (2019)
Director Robert Rodríguez
Guión Laeta Kalogridis y James Cameron, basado en el manga de Yukito Kishiro
Reparto Rosa Salazar, Christoph Waltz, Jennifer Connelly, Jackie Earle Haley, Ed Skrein, Mahershala Ali, Lana Condor, Keean Johnson, Jorge Lendeborg Jr., Eiza González, Leonard Wu, Elle LaMont,  Marko Zaror, Jorge A. Jimenez, Billy Blair, Jeff Fahey, Casper Van Dien, Idara Victor, Derek Mears,  Rick Yune, Hugo Perez, Alex Livinalli, Neal Kodinsky, Sam Medina, Darcel Danielle, Garrett Warren, Vincent Fuentes, Gregg Berger, Michelle Rodriguez, Edward Norton, Jai Courtney




Desde que hace más de dos décadas adquiriera sus derechos no han sido pocos los intentos por parte del cineasta canadiense James Cameron de llevar a imágenes el célebre manga Battle Angel Alita, creado en 1991 por el autor nipón Yukito Kishiro. Por distintos motivos el proyecto se veía continuamente pospuesto hasta que en 2015 comenzó la preproducción oficial del largometraje. Un nuevo problema surgió cuando la apretada agenda de Cameron, envuelto por aquel entonces en la gestación de las distintas secuelas de su exitosas Avatar, abandonó la silla del director en favor de otro cineasta que se ocupara de llevar a buen puerto tan complicada empresa. El elegido fue el texano Robert Rodríguez, entrando a formar parte del blockbuster con su productora Troublemaker Studios, pero ejerciendo, a diferencia de lo usual en su filmografía, como profesional de encargo con material no nacido de su impronta.




Además de la presencia del director de Sin City o Machete, Alita: Ángel de Combate cuenta con un guión escrito a cuatro manos por  el mismo James Cameron y Laeta Kalogridis, autora de origen griego ducha en relatos de ciencia ficción como la magnífica serie Altered Carbon o la intragable película Terminator: Génesis. En lo referido al reparto el papel protagonista de Alita recae sobre la actriz Rosa Salazar (Bird Box) y la misma se ve acompañada por un soberbio plantel de secundarios entre los que encontramos a Christoph Waltz (Django Desencadenado), Jennifer Connelly (Noé), Mahershala Ali (Green Book) o Ed Skrein (Deadpool). A ellos se suman una serie de intérpretes bastante reconocidos debajo de enormes capas de maquillaje y pixels con apariciones a modo de cameos bastante divertidos de descifrar por parte del espectador a lo largo y ancho de todo el metraje, con sorpresa final incluida.




Después de las buenas intenciones, pero resultados demasiado acomodaticios, de Ghost in the Shell: El Alma de la Máquina James Cameron y sus colaboradores por fin ofrecen una versión cinematográfica occidentalizada de un manga con los suficientes hallazgos visuales y aciertos narrativos para ser considerada un proyecto, no sólo destacable entre el resto de superproducciones hollywoodienses, sino también una adaptación digna de la obra en viñetas de Yukito Kishiro. Como cualquier traslación audiovisual de un cómic a la pantalla grande Alita: Ángel de Combate se toma algunas licencias con respecto a GUNNM, nombre original del manga. Pero en lo referido a la trama central desarrollada en los primeros números de la serie editada por Kondasha durante los 90 lo planteado en la cinta dirigida por Robert Rodríguez se ciñe notablemente al relato expuesto en papel por aquel entonces. Aunque evidentemente condensando varias aventuras en un sólo producto de 121 minutos.




De esta manera el punto de partida localizado en un futuro distópico post-apocalíptico con arranque justo cuando el Doctor Dyson Ido (Christoph Waltz) recupera el cuerpo de Alita (Rosa Salazar) de un desguace cuya chatarra proviene de la ciudad flotante, Salem, reconstruyéndola para al poco tiempo descubrir que es una perfecta máquina para la guerra es sólo el principio de una historia como la planteada por James Cameron, Laeta Kalogridis y Robert Rodríguez, capaz de atesorar genuina emoción dentro de su epatante carcasa visual. Porque después de más de veinte años cargados de problemas, desavenencias e intentos fallidos por salir adelante como pieza cinematográfica Alita: Ángel de Combate se revela tras su estreno como uno de los blockbusters más interesantes y eficientes de los dos meses que llevamos de año 2019. Todo esto gracias al buen hacer de los numerosos profesionales implicados en su creación.




Álita: Ángel de Combate contiene todos los ingredientes habituales e identificables dentro de un relato cyberpunk. Evidentemente la procedencia de su estética y contexto visual nace del manga de Yukito Kishiro, pero son las tablas de Robert Rodríguez a la hora de ejecutar piezas adscritas a la aventura y ciencia ficción uno de los pilares maestros capaces de sustentar todo el proyecto. Ya hemos mencionado previamente que el director de The Faculty no ejerce aquí de "hombre orquesta" como en la mayoría de sus largometrajes, pero su versatilidad demostrada con productos infantiles como la saga Spy Kids, repletos de secuencias de acción, o las dos entregas de Sin City, con su uso excelso del CGI para crear un diseño de producción netamente virtual, encuentra aquí un material perfecto para dar rienda suelta a su sabio control de megaproducciones. Paradójico esto teniendo en cuenta que hablamos de un director cuyo debut tuvo lugar con una obra independiente de 7000 dólares de presupuesto llamada El Mariachi.




Porque Alita: Battle Angel es una demostración de poderío visual con pasajes de una brillantez intachable. En este aspecto se nota la mano de James Cameron en la producción ya que, sin inventar nada revolucionario, los efectos digitales de la obra son, en líneas generales, sobresalientes. El director de Terminator o Abyss lleva décadas trabajando con el CGI y siendo uno de los principales impulsores de su evolución a lo largo de los años. De manera que no es de extrañar ver en una cinta como esta una ingente cantidad de omnipresentes pixels, aunque siempre al servicio de la historia y sin arrastrar la enorme carencia de eclipsarla por medio de vistosidad y fuego de artificio innecesario. Las secuencias de acción física, los tiroteos o las carreras de Motorball dan buena muestra del poderoso nivel de producción con el que cuenta una obra como la última de Robert Rodríguez detrás de las cámaras.




Por suerte no sólo del delirio estilístico vive una película como Alita: Ángel de Combate. El guión de James Cameron y Laeta Kalogridis, así como el trabajo de Robert Rodríguez con los personajes, insufla una inesperada sensibilidad a su propuesta conjunta, impropia de gran parte de los blockbusters facturados en Estados Unidos. Evidentemente toda la patina emocional orbita alrededor de Alita, ese cyborg capaz de ser "más humana que los humanos" entregándose sin miramientos o prejuicios al amor que siente por el personaje de Hugo, desembocando todo en esa secuencia tan simbólica y tierna como es la del corazón. Toda este cuidado por perfilar la personalidad de la protagonista por medio de la escritura y la dirección de actores del autor de Desperado encuentra una cómplice de incalculable valor en Rosa Salazar, la intérprete que le insufla vida y una expresividad magistral potenciada por el CGI utilizado para diseñar sus impresionantes ojos repletos de calor e inocencia.




La actriz de ascendencia peruana cuenta con unos compañeros de reparto a la altura de las circunstancias. Christoph Waltz toma el rol de figura paternal y protectora con el Doctor Dyson Ido alejándose un poco de sus papeles más pusilánimes o sardónicos. Jennifer Connelly muestra su talento al dar vida a Chiren un personaje con más claroscuros de los que pudiera parecer en un principio. Mahersahala Ali, en cambio, no puede lucirse demasiado como Vector, villano no muy bien perfilado que arrastra a lo largo del metraje una peculiaridad demasiado sobreexplotada impidiéndole tomar consistencia física y psicológica. En cambio muy destacable es la labor de Ed Skrein en la piel biónica de Zapan, un asesino a sangre fría con no pocos momentos memorables y un diseño para quitarse el sombrero. La nota más discordante la ofrece Keean Johnson como Hugo, el interés amoroso de Alita incapaz de mostrar por medio de su composición la misma implicación sentimental que su partenaire.




Después de unas alarmistas, e incumplidas, predicciones que auguraban perdidas de hasta 200 millones de dólares en taquilla Alita: Ángel de Combate está funcionando muy bien en su carrera internacional y ha sido recibida con considerables parabienes por parte de la prensa especializada. De hecho los números son tan buenos que James Cameron y 20th Century Fox ya están pensando en una más que probable segunda parte. Todos los logros y halagos recibidos por el último trabajo de Robert Rodríguez serán merecidos al haber ayudado al autor de AliensPiraña II: Los Vampiros del Mar a completar un proyecto tan largamente acariciado como el de trasladar las potentes aventuras de Yukito Kishiro a las multisalas con un resultado más que satisfactorio. A la espera quedamos de esa secuela o de si el buen hacer comercial de Alita supone el verdadero pistoletazo de salida, con todo lo bueno y malo que implica, para que Hollywood se decida a adaptar los mangas más míticos del país del Sol Naciente a la maquinaria cinematográfica de la nación de las barras y estrellas.


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