viernes, 26 de abril de 2013

Posesión Infernal (2013)



Título Original Evil Dead (2013)
Director Fede Álvarez
Guión Diablo Cody, Rodrigo Sayagues y Fede Álvarez basado en los personajes de Sam Raimi
Actores Jane Levy, Shiloh Fernandez, Lou Taylor Pucci, Elizabeth Blackmore, Jessica Lucas




En 1981 un director norteamericano de 22 años llamado Sam Raimi debutó en esto del cine con Posesión Infernal (Evil Dead), una cinta de terror de presupuesto irrisorio, medios escasos y actores no profesionales que no tardó en convertirse en una obra de culto dentro de su estilo en general y los círculos del cine gore en particular. La dirección de Raimi que contraponía la imaginación a las limitaciones técnicas (magnífico uso de los movimientos de cámara, el sonido y los artesanales efectos especiales) y el buen hacer de su protagonista, Bruce Campbell (actor que lo daba todo en el plano físico y que se dejaba la piel en el set de rodaje) convirtieron la ópera prima del director de Arrástrame al Infierno en un rotundo y polémico éxito.




Tras ella vinieron dos secuelas. Terrorificamente Muertos (Evil Dead II) más un remake en clave de humor negro y slapstick que una segunda parte y El Ejército de las Tinieblas (Evil Dead III: Army of Darkness) una tercera entrega localizada en el medievo en el que la comedia fantástica se hacía con el núcleo del argumento convirtiéndose en una revisión bufa de Un Yanki en la Corte del Rey Arturo de Mark Twain (y sus distintas versiones cinematográficas) y un homenaje a films como Jason y los Argonautas o Furia de Titanes en los que ejerció como director de efectos especiales el mítico especialista en stop motion Ray Harryhausen, personalidad mayúscula dentro del cine fantástico del Hollywood clásico.




La trilogía se convirtió en un éxito a nivel mundial y fue la catapulta que impulsó a Raimi al estrellato hollywoodiense donde dio forma a trabajos como Darkman, Rápida y Mortal, la célebre trilogía de Spiderman o el que sigue siendo su mejor trabajo como cineasta, la muy recuperable Un Plan Sencillo. Pero los seguidores del director sentíamos especial devoción por Ash y sus correrías entre poseídos y entidades demoniacas. Evil Dead extendió su fama hasta aparecer en otros medios como el cómic, los videojuegos o los musicales de Boradway. Mientras la cuarta entrega se retrasaba continuamente sobre el año 2011 empezó a sonar la noticia de un posible remake de la cinta original.




Los fans fruncímos el ceño, incluso un servidor, que ha disfrutado con varios de los remakes que se han hecho de films de culto dentro del género del terror como los de Las Colinas Tienen Ojos, La Última Casa a la Izquierda, La Matanza de Texas o Amanecer de los Muertos. Por mucho que Sam Raimi, Bruce Campbell y Robert Tapert estuvieran detrás del proyecto (siemdo ellos los creadores de la trilogía original) la elección del desconocido Fede Álvarez para dirigir el proyecto no pareció convencer a nadie, no queríamos que un film de una naturaleza tan complicada fuera fusilado por cualquier mercenario que haría lo que fuese por entrar en Hollywood.




Pero entonces llegó el trailer (sobre todo el calificado como Red Band, que se permite incluir escenas explícitas de la trama) y nos cambió la cara, al menos a un servidor le ocurrió. La cosa prometía, había hemoglobina por un tubo, escenas crudísimas, fidelidad a la cinta original y una atmósfera mórbida que tenía poco de impostada. Hoy he podido verla en pantalla grande y ha rebasado considerablemente todas mis expectativas. Me ha parecido, no sólo un remake intachable, también una pieza cinematográfica clave dentro de su género por contener en su interior una interesante y cohesionada mezcolanza de todo lo que funciona dentro de las distintas vertientes del cine de terror actual y más bien poco de lo que falla, ya sea americano, europeo o asiático.




David, Eric, Mia, Olivia y Natalie son cinco amigos que deciden pasar el fin de semana en una aislada cabaña a las afueras de Tenessee para ayudar a una de las chicas del grupo para que abandone el consumo de drogas duras y así poder pasar el síndrome de abstinencia en compañía de sus allegados, su hermano entre ellos, que también es un miembro de la pandilla. Investigando el sótano del lugar encuentran un antiquísimo libro que contiene unos extraños y arcanos pasajes. Uno de los jóvenes lee parte de los escritos y desata a una fuerza demoníaca cuya misión es poseer y eliminar a los cinco muchachos para invocar a las fuerzas del mal en la tierra.




Para empezar la versión del 2013 de Posesión Infernal acierta al desvincularse en cierta manera de la cinta que le sirve como base, no hay más que ver el arranque que no tiene nada que ver con el de la producción de 1981 y que enfatiza el tono de brujería y el corte sobrenatural que impera en el producto. Además ahí Álvarez y sus colaboradores en el guión ponen las cartas sobre la mesa, en ese prólogo se ven los derroteros por los que va a adentrarse la obra, sin miramientos ni medias tintas, brutalidad epidérmica, desatada, lacerante y carente de concesiones o elipsis narrativas con las que ablandar las escenas más cruentas.




En la presentación de personajes la cosa renquea un poco y llega a asustar, porque aunque los guionistas quieran huir de los clichés habituales del género los roles están pobremente perfilados (el personaje de Olivia en concreto está de pegote y si no fuera porque luego cobra protagonismo, muy a su pesar, no aportaría nada a la trama por muy novia del protagonista que sea) y sólo el de Mia tiene algo más de profundidad, más si tenemos en cuenta que sus problemas con los estupefacientes son el núcleo de la trama y la excusa (más consistente que la de pasarlo bien de la cinta original) que impide que los personajes principales huyan de buenas a primeras de la cabaña en la que se encuentran.




Aunque el film es un remake de la Evil Dead tenemos en el metraje incontables referencias a la trilogía original que harán que los fans esbocen más de una sonrisa cómplice. Pero como ya he mencionado Álvarez y sus guionistas han decidido tomar todas las constantes del cine de terror a nivel mundial para parir una criatura multiforme y desquiciadamente retorcida. La crudeza (que tendrá nota aparte más tarde, porque lo merece) que emparenta la obra con aquellas vkingadas gabachas de brutalidad desatada como MartyrsÀ l'intérieur y Alta Tensión o los poseídos que nos traen por sus radicales expresiones corporales a la mente films tan dispares como las niponas Ringu, The Grudge la norteamericana El Exorcista o la española saga [•REC] e incluso se pueden percibir en los deslenguados y lascivos actos de los personajes que caen bajo el influjo demoníaco reminiscencias del cómic Crossed creado por el irlandés Garth Ennis para el sello Avatar Press.




Pero lo que más me ha llamado la atención (aunque ya se dejaba ver en el trailer) es que esta revisión de la cinta de Sam Raimi le debe tanto al largometraje de 1981 que toma como inspiración como a Anticristo, la penúltima (antepénultima si contamos esa Nymphomniac que ya está dando que hablar antes incluso de terminar su rodaje) obra del danés Lars Von Trier. Del proyecto protagonizado por Willem Dafoe y Charlotte Gainsbourg toma la atmósfera herética, lasciva, bífida y de carácter casi vírico (aunque no la supera, creo que en mi vida he visto una cabaña y sus inmediaciones retratadas con tan aterradora maestría como en ese film) y la visceralidad minimalista y hasta llena de delectación en las escenas gore, algunas de las más brutales que he visto en pantalla grande salidas de una película producida por una major de Estados Unidos, la Tristar Pictures concretamente.




Porque hay momentos en los que me he llegado a reír sólo de pensar que no hayan metido más tijera en una película como esta y darle sólo la calificación R (sí, como dije en la entrada de Killer Joe, la NC-17 es sólo para la exposición en pantalla de los malvados genitales humanos, no para la violencia más desatada). Recordad toda esa casquería prefabricada y de barraca de feria que se puede ver en sagas como Hostel o Saw y pensad que no tienen nada que ver con lo que se ve en la cinta que nos ocupa y eso que tampoco podríamos hablar de un exceso de vísceras a lo ultragore alemán salido de la mano del infame Olaf Ittenbach que da más risa que asco, sino un medido festival de secuencias descarnadas protagonizadas por los encuentros fortuitos de objetos como cristales, pistolas de clavos, motosierras, agujas hipodérmicas o cutters con partes del cuerpo como manos, bocas, lenguas u ojos. Es más hay una escena con un cuchillo eléctrico sencillamente bestial que tiene ecos a La Posesión de Andrej Zulawski, cinta a la que se hace referencia también con la descarnada interpretación de Jane Levy que nos retrotrae a la de Isabelle Adjani en aquel retorcido film también de 1981.




Pero que nadie se piense que este desfile de brutalidades que regala la película está expuesto en pantalla por medio de un caos impersonal y desenfrenado, ni mucho menos. Fede Álavarez no es un Marcus Nispel de mala muerte, un mercenario inepto que deja que el diseño de producción y el reparto le hagan el trabajo. Detrás de la cámara de Evil Dead hay personalidad, mesura un uso magistral de recursos como los Dolly Zoom, los planos generales o los movimientos de cámara naturalistas, lentos, que permiten que el encuadre tome forma llegando en ocasiones a lo imposible, que es nada más y nada menos que sacar belleza en varios planos como el del coche sumergido en al pantano o el del clímax final con la motosierra y la cabaña ardiendo de fondo que podríamos decir que tiene incluso pinceladas de la pinturas de Pieter Brueghel  "el Viejo", revelándose para un servidor como uno de los mejores momentos cinematográficos del 2013, hasta he aplaudido en el cine, con eso lo digo todo.




Evil Dead versión 2013 es la burrada más disfrutable, fruiciosa y descarnada que un espectador pueda echarse a la cara en la cartelera actual y con toda seguridad el film americano más salvaje que un servidor ha visto en pantalla grande fuera de un festival de cine. Una bocanada de agría bilis mezclada con sangre, un ejercicio de herético satanismo (en más de una ocasión el film transmite miedo y no precisamente con las escenas de vísceras) que nos regala un clímax de diez minutos que debe, por derecho propio, quedar en los anales del cine de terror moderno por su osadía, carencia de prejuicios y poca consideración por el espectador medio. Me cuesta mucho recomendar una película como esta, pero aquellos que la vean no quedarán indiferentes de ninguna manera. Ya el caso de posibles secuelas, cruces con la saga original o demás derivados me da igual, todavía estoy asimilando todas y cada una de las escenas de la que es para mí, si no lo la mejor película que llevamos de año, una de las más interesantes, potentes y mejor rodadas.



6 comentarios:

  1. Ahí estamos, criticaza que no defrauda. Completamente de acuerdo y, como ya te he dicho antes, a cada recuerdo que me viene, a cada nueva crítica descriptiva que leo, me gusta más. Quiero volver a verla, las veces que haga falta.

    Y veo que a ti también se te ha clavado en la retina LA imagen: tú, yo, una motosierra, un cráneo abierto, una cabaña ardiendo, ¿qué me dices?

    Y las coñitas varias tipo: astas de ciervo colgadas en la pared; fabricación casera de objeto para defenderse (con cameo de la motosierra); ... Aysh. Que menamorao.

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  2. La verdad es que me esperaba que fuera buena y bestia pero no tanto, junto a la revisión de Las Colinas Tienen Ojos de Alexandre Aja me parece el mejor remake y film de terror en mucho, mucho tiempo.

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  3. yo debo ser de los pocos que no ha visto la trilogía original y esta peli, aunque de un lado me llama la atención, de otro me echa mucho para atrás, y es que el trailer me pareció un pelín (por no decir bastante) jevi; que queréis que os diga, no soy de los que disfrutan con la casquería por la casquería; hay historia y terror psicológico detrás o todo se basa en el festival de sangre y vísceras que apuntaba el trailer?

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  4. Hay trama, hay una dirección magnífica y una historia que se sostiene, esto no es gore tipo el Peter Jackson de sus inicios, sí, hay casquería fina de principio a fin, pero hay una mirada muy interesante sobre una mal ancestral de corte tribalista y herético. Vamos, que es una buena película más allá de su género y sus excesos.

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  5. pues tendré que esperarme a que 'la echen' por interné, que si le digo a mi señora de ir a verla igual me manda a rascar el culo por ahí.

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  6. Posiblemente, así también la ves en V.O que yo por desgracia la he visto doblada y como siempre pasa la cosa pierde.

    Además viéndola en casa puedes pararla, quitarla y si es necesario huir de tu señora por si quiere poner en peligro tu integridad física por hacerla ver la película.

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