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martes, 1 de noviembre de 2011

La Máscara del Demonio, el gótico italiano según Mario Bava




Título Original La Maschera del Demonio/ The Mask of Satan/Black Sunday (1960)
Director Mario Bava
Guión Ennio de Concini, Mario Serandrei, Mario Bava basado en una historia de Nikolai Gogol
Actores Barbara Steele, John Richardson, Andrea Checchi, Ivo Garrani, Arturo Dominici, Enrico Oliveri, Antonio Pierfederici, Tino Bianchi, Clara Bindi, Mario Passante, Renato Terra, Germana Dominici




Ópera prima en solitario y una de las cumbres del mítico director italiano Mario Bava dentro del género de terror europeo. La Máscara del Demonio marcaría un antes y un después a la hora de entender y abordar el cine de horror en nuestro continente durante décadas y serviría como inspiración a coetaneos o alumnos del mismo cineasta como fueron Umberto Lenzi, Dario Argento, Lucio Fulci o a su propio hijo Lamberto Bava, siempre a años luz de su progenitor, aunque acertando de vez en cuando a la hora de ofrecer films entretenidos.




Durante la Edad Media la inquisición rusa manda ejecutar a una pareja de amantes practicantes de magia negra. A ambos se les coloca una máscara de púas que les queda clavada en pleno rostro. Años después, por mediación de unos viajeros de la zona, las tumbas de los dos brujos son profanadas dando pie a la resurrección de la pareja de diabólicos hechiceros. A partir de ese momento ambos intentarán llevar a cabo la venganza en cobro de sus prematuras muertes.




Basada en el relato El Viyi del escritor ruso Nikolai Gogol La Máscara del Demonio es un maravilloso cuento gótico de atmósfera inquietante y puesta en escena ejemplar. Mario Bava auna clasicismo, el mismo que utilizaría también el gran Roger Corman para sus adaptaciones de obras literarias de Edgar Allan Poe, con vanguardia cinematográfica.Introduciendo en el film un matiz envenenado y mórbido inusual para la época, llegando sorprendentemente incluso a cierto toque gore en ocasiones, parecido al que la Hammer Films aplicaría a muchas de sus producciones.




Mario Bava, que también ejerce como director de fotografía en el largometraje, hace un uso magnífico de los movimientos de cámara. Regalándonos picados y contrapicados, travellings de una naturaleza descriptiva sorprendente e incluso zooms bien insertados visualmente, acrecentando el tono intrigante de la historia. Mucho del acabado que vemos aquí quedaría en la impronta del autor a lo largo de los años como se podría ver un poco más tarde en la magnífica Las Tres Caras del Miedo (I Tre Volti de la Paura).




Bava juega con la brujería, los mitos vampíricos, las herencias malditas y los lazos de sangre, con influencias literarias que van desde Allan Poe a Lovecraft. Solapa mensajes eróticos, necrófilos e incluso incestuosos con estilo elegante y ofrece momentos de alto voltaje que si bien hoy día aún inquietan en algunos pasajes, en aquel 1961 de su estreno debió helar la sangre a más de un espectador despistado. Incluso la estética del film dejaría su huella al otro lado del charco en obras inmediatamente posteriores como La Maldición de la Llorona de Rafael Baledón. La escena de la Llorona sosteniendo a dos mastines está directamente tomada de la obra que nos ocupa, sin lugar a dudas.




Gracias a la presencia siempre magnética de una primeriza Barbara Steele (magnífica la ejecución de la secuencia de envejecimiento y rejuvenecimiento con su heredera) que en aquella época decidió convertirse en musa del terror europeo y americano, una historia sencilla pero llena de dobles lecturas y toxicidad interna o una dirección ejemplar que dio pie al subgénero gótico europeo, La Máscara del Demonio se considera de manera muy justa un clásico del cine de terror y una de las obras más puras e intachables del maestro del gótico italiano por excelencia. Su hijo Lamberto, en 1989, realizó una especie de remake, pero de eso hablaremos en otro momento.



miércoles, 1 de junio de 2011

Shock, the father's house




Título Original: Shock (1977)
Director: Mario Bava
Guión: Francesco Barbieri, Lamberto Bava, Paolo Brigenti, Dardano Sacchetti
Actores: Daria Nicolodi, John Steiner, David Colin Jr, Ivan Rassimov, Paul Costello, Nicola Salemo





Shock supuso el testamento cinematográfico del gran cineasta italiano Mario Bava. Uno de los precursores del cine de terror en su país, Bava, creó algunas de las películas más famosas del horror europeo. La Máscara del Demonio, el primigénio giallo Seis Mujeres Para el Asesino o la inolvidable Las Tres Caras del Terror. Todas ellas piezas de un señor que tenía una personalidad muy definida como autor de obras de género y que influenció a herderos de su arte como Dario Argento u otros que también bebieron de su impronta pero de una manera un tanto más gruesa, como Lucio Fulci, Umberto Lenzi o su hijo Lamberto Bava, siempre a años luz de su padre.




Aún estando lejos de sus mejores obras y su etapa de apogeo, Shock supone un memorable último trabajo por parte de Mario Bava. El italiano coge la manida (aunque no tanto en 1977 como en la actualidad) cinta sobre una casa encantada y realiza un angustioso y logradísimo ejercicio de onirismo fílmico, con escenas que sin golpes de sonido o efectismos transmiten inquietud y con una trama que trasciende el simple terror para hablarnos de temas más mundanos como las adicciones.




Una mujer vuelve con su hijo y su segundo marido a la casa donde vivió con su primer esposo. Un adicto a la heroína que presuntamente se suicidó tirándose desde su embarcación al mar. A los pocos días el niño empezará a cambiar de carácter, haciendo la vida imposible a su madre e incluso amenazándola de muerte. La protagonista comenzará a desquiciarse y a notar una extraña y amenazante presencia en la casa que podría ser la de su anterior pareja sentimental que acecha de manera furibunda a la familia.




Bava se centra en el personaje interpretado por la actriz Daria Nicolodi (pareja sentimental de Dario Argento y madre de Asia) en sus hombros deposita todo el tono de locura irreal con respecto a los efectos que en ella produce la supuesta presencia extraterrena que pulula por el adosado. El papel de la actriz es agradecido y tiene momentos que mezclan lo terrorífico con lo sexual, además la intérprete de Rojo Oscuro acierta en no introducirse del todo en la sobreactuación con los pasajes más extremos de su trabajo.




Otro de los puntos fuertes de la obra es su atmósfera, que ya da las primeras pinceladas de ingenio en los mismo títulos de crédito con esas tomas a ras de suelo del inmueble con la agradecida música del grupo Libra (según se comenta serían los mismos Goblin con otro nombre, pero no he confirmado si esto es verdad, aunque un servidor lo duda) envolviendo los encuadres. Es curioso como un director con las suficientes dotes para crear buen cine de terror desde la más pura sencillez sea capaz de transmitir malestar e inquietud en el espectador con algo tan simple como una blanquecina y pálida mano saliendo de la oscuridad.




Incluso se permite el director de Semáforo Rojo hacer un aceptable retrato en forma de alegoría o metáfora, con toda la historia sobrenatural, para hablarnos de los traumas derivados de la adicción a las drogas duras y el desolador panorama que puede dejar dicha dependencia en un núcleo familiar. Sobre todo es interesante ver las reacciones del niño pequeño, que podrían responder a una representación de las secuelas psicológicas que el abuso de la heroína por parte de su padre dejó en él.




Recuerdo una madrugada que encendí el televisor en La 2 de TVE y encontré esta cinta terminando. Me impactó considerablemente la escena del niño corriendo hacia su madre (sale en el trailer, es fácil de distiniguir, es la que tiene sorpresa al final) y me fascinó lo poco que vi del largometraje. Esas pocas secuencias de este meritorio, extraño y mórbido canto de cisne sirvieron para que me picara la curiosidad por la filmografía de un director que ha conseguido asustarme, inquietarme y hacerme pasar muchas horas de insomnio viendo gran parte de su reivindicable obra.



jueves, 2 de julio de 2009

Semáforo Rojo, perros de presa en la carretera


Título Original: Cani Arrabiatti (1974)
Director: Mario Bava
Guión: Mario Bava
Actores: Lea Lander, Luigi Antonio Guerra, Maurice Poli, Ricardo Cucciolla



Si hay alguna cinta maldita en la filmografía del director italiano Mario Bava esa es sin lugar a dudas la que nos ocupa. El film fue mutilado en muchos paises, no estrenado en la mayoría de ellos, en su momento fue editado con el título de Canni Arrabiatti (Rabid Dogs en su título internacional) y hasta el año 2004 no fue puesto en escena con su montaje íntegro y un nuevo título, Semáforo Rojo (Semaforo Rosso)



Contrariamente a lo que mucha gente cree, Semáforo Rojo no es un giallo, es un film que puede incluirse facilmente en el género italiano poliziottesco. Como bien reza uno de sus carteles esta cinta de serie B inspiró en muchos aspectos la trama de la ópera prima del americano Quentin Tarantino, es cierto que ambas tiene varios puntos en común, pero seamos sensatos, la cinta del director de Pulp Fiction es una obra maestra con vida propia y la de Bava una obra de culto, pero muy inferior en todos los sentidos.



Semáforo Rojo empieza realmente mal, Bava aplica un ritmo renqueante al inicio del film con todo el pasaje del robo y la toma de rehenes, pero el italiano encarrila pronto la trama, la película tiene lugar, casi en su totalidad, dentro de un coche, con seis personajes dentro del mismo, la sensación de suspense, claustrofobia y malestar está llevada con gran acierto y profesionalidad, los actores son malos pero creíbles, los personajes puro estereotipo, roles mil veces vistos, pero el guión los potencia con acierto, destacando sobre los demás, Bisturí y 32, los dos psicópatas que sólo con su presencia física ya intimidan más que con la violencia.



Como todo el cine de Bava, Semáforo Rojo es pura artesania, pero está rodado con un equipo técnico mínimo, tiene escenas impactantes, pero más por su violencia psicológica que por la física (que hay más bien poca) en este apartado destacar la parte en la que dos de los captores obligan a su secuestrada a hacer sus necesidades delante de ellos, una escena tan sencilla como cruda por lo que transmite y que es más sugerida que mostrada.



Un muy buen film de exploitation italiana, que mereció mejor suerte, está bien acabado, es duro, se pasa en un suspiro y no deja indiferente por su crueldad, destacar como no puede ser menos ese twist ending que no sólo es certero, nada tramposo y magnífico, sino que además le de la vuelta entera a lo que habíamos visto en la cinta, dejándonos con ganas de volver a verla, más no se le puede pedir.