jueves, 7 de septiembre de 2017

Verónica



Título Original Verónica (2017)
Director Paco Plaza
Guión Fernando Navarro y Paco Plaza
Reparto Sandra Escacena, Bruna González, Claudia Placer, Iván Chavero, Ana Torrent, Consuelo Trujillo, Sonia Almarcha, Maru Valdivielso, Leticia Dolera, Ángela Fabián, Carla Campra, Samuel Romero




Aunque conoció la fama en 2007 junto a su compañero y amigo Jaume Balagueró con la primera entrega de la saga [·REC] que idearon de forma conjunta el cineasta valenciano Paco Plaza ya tenía un considerable bagaje en el medio audiovisual cuando liberó a la Niñea Medeiros en plena ciudad de Barcelona junto al director de Darkness o Frágiles. En 1999 su cortometraje Abuelitos se hizo un nombre en los círculos independientes y su salto al largo tuvo lugar con la estimable El Segundo Nombre, la adaptación de una novela del escritor británico Ramsey Campbell (otro punto en común con Balagueró, que basó su debut detrás de las cámaras en otro libro del mismo autor con Los Sin Nombre) rodada en inglés, con vocación internacional y unos resultados bastante competentes. Más tarde, en 2004, y ya dentro del seno de la añorada Fantastic Factory rodó Romasanta: La Caza de la Bestia, una de las piezas más elaboradas y competentes de la entrañable productora impulsada por el productor Julio Fernández o el director Brian Yuzna y segunda versión (la primera la ofreció Pedro Olea en la muy remarcable El Bosque del Lobo) dentro nuestro celuloide de la historia de Manuel Blanco Romasanta, el llamado “Hombre Lobo de Allariz”. Más tarde colaboró en la antología Películas Para No Dormir con la divertida y negrísima Cuento de Navidad, pieza que tiene algunos puntos en común con la obra que nos ocupa en esta ocasión.




El proyecto de Verónica nació de la mente de Enrique López Lavigne, cabeza visible de la productora Apaches Entertainment y personalidad detrás de grandes éxitos de nuestro cine como Lo Imposible o Un Monstruo Viene a Verme cuando inspirándose en el famoso “Expediente Vallecas” (uno de los supuestos casos paranormales más famosos de España acaecido en 1991 y que, al igual que otros, acabó convirtiéndose en un circo) decidió colaborar de manera conjunta con Paco Plaza para sacar adelante un largometraje inspirado en dichos hechos basándose en un atestado policial que confirmaba la naturaleza sobrenatural de lo sucedido en aquel inmueble localizado en el famoso barrio madrileño. Verónica es el resultado de esa colaboración y con ella podemos hablar claramente de una de las mejores producciones patrias del 2017 y la obra de madurez de su creador ofreciendo pasajes memorables dentro de una pieza ejecutada con una profesionalidad intachable en todos sus apartados.




Verónica narra cómo después de interrumpir abrúptamente el contacto con lo que parece una entidad sobrenatural durante una sesión de tabla Ouija con dos compañeras de clase y coincidiendo con un eclipse solar la adolescente que da nombre al film comienza a experimentar sucesos paranormales dentro de la casa en la que vive con sus tres hermanos pequeños y en la que la figura materna casi siempre está ausente por problemas de trabajo. Los hechos inexplicables van en aumento y las crisis nerviosas de la chica comienzan a sucederse influyendo en el estado de ánimo de su familia, debido a que aparentemente durante la sesión de espiritismo Verónica liberó algo que no ha vuelto a su plano original y ahora la acompaña allá donde va. La protagonista piensa que dicho ser es el espíritu de su padre fallecido, pero la realidad resultará ser mucho más aterradora y la policía nacional de Vallecas será testigo de ello. Con este material, que finalmente se aleja en bastantes aspectos de los supuestos hechos reales, Paco Plaza elabora una pieza del todo estimable con la que no inventa nada, pero sí consigue un tour de force soberbio gracias al buen uso que hace de los lugares comunes de género.




De hecho el trabajo de Paco Plaza en Verónica se emparenta con el de James Wan en las sagas Insidious o The Conjuring: Expediente Warren en que ambos cineastas suplen la falta de originalidad de sus historias con un pulso narrativo, una creación de atmósferas y una dirección de actores de alto nivel. El valenciano construye un relato adherido a todas las señas de identidad del celuloide sobre poltergeists, casas endemoniadas o posesiones, pero su proyecto funciona al 100% de sus posibilidades porque su guión co escrito junto a Fernando Navarro y su excelente reparto consiguen que el contexto espaciotemporal se antoje brutalmente realista y cercano. El film recrea de manera soberbia el Vallecas de 1991 por medio de la decoración, el vestuario, los vehículos, pero en ningún momento se regodea en la nostalgia o da a esta más importancia de la necesaria y hace un uso tan inesperado como brillante del disco Senderos de Traición de Héroes del Silencio (un brutal éxito musical de la época que copa bastan protagonismo en la construcción conceptual de la obra) con temas como Maldito Duende y sobre todo Hechizo, que se convierte en un leit motiv dentro de la obra a la hora de expresar, por medio de su letra, el estado de ánimo y la psicología de la protagonista.




Paco Plaza acomete su labor con una pericia técnica asombrosa, con más mérito si cabe teniendo en cuenta que Verónica no es una gran superproducción dentro de nuestro cine. El director de [Rec]³: Génesis ejecuta algunas secuencias brillantes, dosificando trucajes visuales y movimientos de cámara dignos de ovación cerrada y gracias a su pulso para controlar los resortes narrativos de un género que conoce perfectamente o una dirección de fotografía impresionante a manos de un Pablo Rosso que se hace grande en los espacios pequeños consigue transmitir una atmósfera impía, peligrosa, diabólica, de una naturaleza epidérmica casi palpable que el espectador percibe como real y cercana. Todas las secuencias con apariciones de “entidades” que casi nunca se ven de manera explícita, el excelente uso de los efectos de sonido (esos gemidos que suenan cada vez que el vaso se desliza por el trablero Ouija en la escena desencadenante de todo, los inhumanas voces de los seres que supuestamente habitan el piso) y la enorme dirección de actores hacen que Paco Plaza realice con Verónica su mejor labor detrás de las cámaras hasta el momento.




Con respecto a la citada dirección de actores debemos hacer mención al excelente reparto elegido para dar vida a la familia protagonista de la obra. Sandra Escacena debuta en el mundo del cine teniendo que llevar sobre los hombros un personaje difícil, con una entrega física y psicológica muy exigente que ella aprovecha al máximo para ofrecer un recital interpretativo en el que su abrasiva mirada dice más que veinte líneas de diálogo. Le acompañan tres niños que se revelan como uno de los aciertos mayúsculos de Verónica, ya que junto a la protagonista (y la madre a la que da vida una excelente aunque demasiado dosificada Ana Torrent) Bruna González, Claudia Placer y sobre todo un adorable Iván Chavero como Antoñito (ese estrabismo, esa voz encantadora, esa manera de andar) son el anclaje terrenal no sólo de su hermana mayor en la ficción, sino también del mismo relato que vertebra la película. Su complicidad, las dosificadas escenas de humor (la multifacética Miss Madrid, los comentarios sobre la vecina) y la empatía que experimenta la platea cuando los ve en peligro en el clímax final del largometraje hacen el resto. Enorme trabajo de casting el de los responsables de la obra que se salda con un sobresaliente.




Moviéndose inteligéntemente dentro de la ambigüedad para plantear si todo lo que experimenta la protagonista es pura sugestión, extendida de manera vírica a sus hermanos, por ser asidua lectora de publicaciones sobre ocultismo o parapsicología o si realmente hay una presencia diabólica que la acecha (aunque esta dicotomía desaparece cuando Plaza en la recta final elige una de las dos teorías) añadiendo referencias a clásicos del género a modo de carta de amor (desde La Centinela hasta su propia [·REC] pasando por Al Final de la Escalera o Poltergeist) y regalando a los espectadores algunos de los momentos más intensos vividos en una sala cinematográfica en 2017 Verónica es una muestra más de la buena salud en la que se encuentra el fantaterror patrio gracias a artesanos como Jaume Balagueró (su nueva cinta Musa, ya está en postproducción) o el propio Paco Plaza que cogiendo como base una historia de muy dudosa veracidad ha conseguido dar forma al que es hasta ahora el punto más alto de su interesante filmografía, la misma que el que esto firma seguirá de cerca, como hasta ahora estaba haciendo, sobre todo si en un futuro nos depara piezas tan estimulantes como la que nos ocupa.



1 comentario:

  1. Crítica publicada originalmente en Zona Negativa

    http://www.zonanegativa.com/zncine-critica-de-veronica-de-paco-plaza/

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