viernes, 12 de octubre de 2012

Terroríficamente Muertos, cabin fever



Título Original Evil Dead II (1987)
Director Sam Raimi
Guión Ivan Raimi y Sam Raimi
Actores Bruce Campbell, Sarah Berry, Dan Hicks, Kassie DePaiva, John Peaks




En el año 1981 un jovencísimo director norteamericano de 22 años se dio a conocer con su polémica ópera prima cinematográfica, Posesión Infernal (Evil Dead) una obra de culto dentro del cine de terror que narraba cómo cinco amigos pasaban una noche en una cabaña aislada en un profundo bosque y allí se veían asediados por unos espíritus que habían cobrado vida por medio de un ritual arcano extraido del Necronomicon, el libro de los muertos. La cinta fue rodada con escasísimos medios y actores no profesionales, pero fue un rotundo éxito gracias al talento y la profesionalidad de su director, que mostraba un conocimiento brutal del lenguaje cinematográfico y de cómo llevarlo a extremos radicales en fondo y forma.




Tras Posesión Infernal Sam Raimi estrenó en 1985 la desconocidísima Ola de Crímenes, Ola de Risas (Crimewave) que pasó completamente desapercibida a pesar de estar co escrita por los, por aquel entonces no tan conocidos, hermanos Joel e Ethan Coen. Pero en 1987 llegó la esperada secuela de Evil Dead que daría continuación a las andanzas del desgraciado Ash. Pero pocos se esperaron lo que Evil Dead 2 ofreció al espectador, que era de todo menos una segunda parte al uso. Sam Raimi, su productor Robert G. Tapert, su co guionista Scott Spiegel y su co productor y protagonista Bruce Campbell se sacaron de la manga otra obra de culto dentro del cine de terror, pero también de la comedia.




Ash y su novia deciden pasar una noche en una cabaña abandonada localizada en un frondoso bosque. Allí encontrarán un extraño libro y un magnetófono que al ser accionado pronuncia un conjuro para despertar a los muertos de las inmediaciones. Las entidades sobrenaturales poseerán a la novia de Ash y él se verá obligado a asesinarla. Poco más tarde la hija del dueño de la cabaña, su prometido y dos lugareños de la zona llegarán allí y se encontrarán con el protagonista. Los cinco se unirán para intentar evitar que se abra una puerta entre dos mundos que permitirá al mal llegar a la Tierra e invadirla.




Terroríficamente Muertos (por suerte) no es una secuela de Posesión Infernal, es algo más que eso. Por un lado es claramente un remake, una revisión de aquella producción de 1981 con más presupuesto y unos medios considerablemente más holgados. Por otro es una autoparodia de la primera película con la que Sam Raimi consigue algo que Tobe Hooper no pudo ni vislumbrar con su terrible La Matanza de Texas II, reírse de sí mismo y de su obra sin caer en el mayor de los ridículos, acentuando el humor y reduciendo el terror para no repetirse y ofrecer algo diferente a su anterior trabajo.




Evil Dead II es estructuralmente casi la misma película que su antecesora, pero se aleja del gore más crudo de aquella para rendirse a una comicidad macabra que tiene su principal referente en el slapstick de los cartoon americanos. A ello ayudan una dirección alocada, bruta y efectista en la que el director de Darkman busca planos rebuscados, angulaciones imposibles y utilizando travellings espídicos con el fin de dar una atmósfera surreal y onírica a su obra y por otro lado la presencia de un enorme Bruce Campbell que tiene en la exagerada comedia física su mayor virtud como intérprete.




El protagonista de My Name is Bruce se echa sobre los hombros la primera mitad de la película y estando prácticamente él solo en pantalla con su novia zombie y su propia mano poseída, que acaba siendo amputada, consigue por medio de sus autopalizas, gritos brutales o risa desquiciada (inolvidable el pasaje en el que toda la casa se ríe, literalmente, de la desgracia del pobre Ash) algunos momentos sencillamente geniales. Cuando el cuarteto de secundarios hace aparición queda claro que los componentes del mismo son sólo carabinas para que el rol de Bruce Campbell pueda seguir luciéndose, pero esta vez en compañía.




Hay escenas idénticas a las de la primera parte como la del árbol, el descuartizamiento de habitantes de la casa, hacha mediante, la aparición de posesos intentando provocar psicológicamente a los personajes y Ash vuelve a pasárlas muy putas, pero la crudeza visceral se pierde y toda la temática sangrienta se torna exagerada, hiperbólica y pasada de rosca, de modo que el sentimiento de repugnancia de Posesión Infernal se convierte en pura comedia en Terroríficamente Muertos. El añadido argumental más importante sería la motosierra adherida al brazo derecho del protagonista y la escopeta "recortada" de doble cañón que marcarían la estética del personaje para siempre.




Años después en 1992 llegaría la tercera entrega de la saga. El Ejército de las Tinieblas (Evil Dead III: Army of Darkness) con más dinero, más humor y haciendo con ella Sam Raimi un delicioso homenaje al cine de corte medieval y a las películas en las que intervino el mítico creador de efectos especiales Ray Harryhausen. Después de años elucubrándose sobre una cuarta parte (que no llegaba nunca por los compromisos de Raimi con otra trilogía, la de Spiderman)  lo que se ha realizado es un remake de Posesión Infernal a manos del debutante Federico Álvarez que según Bruce Campbell es una maravilla que dará mucho que hablar, pero claro, siendo productor del proyecto no va a decir que es una cagada de campeonato,  aunque realmente lo fuera.




De las tres cintas que forman la saga Evil Dead, Terroríficamente Muertos es la que menos me gusta, pero eso no quita que la haya visto muchas más veces (recuerdo cuando la compre en VHS junto a Braindead de Peter Jackosn en la primera entrega de la colección Gore Mania) que las otras dos cintas, ni que sea una delicia con aroma a serie B, unos efectos especiales entrañables a manos del afamado y competente trío Kurtzman/Nicotero/Berger y unos Sam Raimi y Bruce Campbell para el recuerdo que bordan una obra de culto dentro del cine de terror y la comedia, que destilaba imaginación, mala baba intertextualidad y cariño hacia la obra de autores como Wes Craven, Tobe Hooper, George A. Romero o Terry Gilliam a los que el director de Arrástrame al Infierno idolatraba y a los que consiguió finalmente unirse revelándose como uno de los artesanos de género más competentes del cine norteamericano.


3 comentarios:

  1. una trilogía que jamas encontrara un hueco entre las mejores de la historia, pero le da muchas vueltas a muchas trilogías actuales. Las tres películas tienen alma, personalidad, un prota fuera de serie y pasajes memorables.

    Y lo mejor de todo, nos mostró que se puede luchar perfectamente contra el mal con una motosierra y una recortada, lección que aprendieron muy bien para el mítico "Doom 2"

    ResponderEliminar
  2. Totalmente de acuerdo, una trilogía que se recuerda con todo el cariño del mundo. Ahora a ver qué hacen con ese remake de Posesión Infernal del que ya ha salido la primera imagen promocional

    http://www.aullidos.com/leer_noticias.asp?id_noticia=17131

    ResponderEliminar