miércoles, 17 de agosto de 2011

Following, Christopher Nolan Begins



Título Original Following (1998)
Director Christopher Nolan
Guión Christopher Nolan
Actores John Nolan, Alex Haw, Lucy Russell, Jeremy Theobald, Jennifer Angel




Hoy día el británico Christopher Nolan es uno de los autores más interesantes del cine contemporáneo. Entre varios de sus logros está el haberse aventurado en el mundo de los blockbuster americanos de gran presupuesto, no sólo aplicándole a los mismos madurez, inteligencia y un acabado impecable muy personal, también lo ha conseguido sin perder un ápice de su discurso autoral e incluso en varias ocasiones enriqueciéndolo o ampliándolo para su propio beneficio como cineasta en un panorama tan restrictivo y vacuo como el del Hollywood actual.




Nolan pegó un importante mazazo en el cine (más o menos) independiente americano con un magnífico rompecabezas cinematográfico titulado Memento. Una cinta que sin ser tan complicada como se dijo en su momento sí exigía la implicación del espectador para su completo entendimiento debido a su atípico planteamiento narrativo que no se mostraba lineal. La crítica fue casi unánime con respecto a la calidad de la obra. Después se aventuró en un proyecto más modesto, Insomnio, que no era otra cosa que el remake de una thriller noruego del realizador Erik Skjoldbjaerg con mismo título, protagonizado por el gran Stellan Skasgard y que en esta ocasión estaría encabezado por unos muy interesantes Al Pacino, Robin Williams y Hilary Swank.




En el año 2005 su carrera como cineasta cambiaría de manera considerable al encontrarse frente a frente con uno de los personajes más icónicos del mundo del noveno arte. La excelente Batman Begins supuso un reinicio total de la franquicia cinematográfica del alter ego de Bruce Wayne que convenció a muchos, decepcionó a otros cuantos, revitalizó la saga de films inspirados en las viñetas del Caballero Oscuro y supuso su sólida carta de presentación dentro de un mundo como el del cine comercial actual, que lo recibió con los brazos abiertos.




Un año después realizó la adaptación de The Prestige, una novela de Christopher Priest que resultó ser un interesante y magnífico film sobre la visceral rivalidad entre dos magos (compenetrados Hugh Jackman y Christian Bale) en pleno siglo XIX. Finalmente en 2008 y 2010 llegaron las que para un servidor son sus dos grandes obras. El Caballero Oscuro, segunda, sinfónica e insuperable incursión en el universo del personaje creado por Bob Kane y Bill Finger y Origen (Inception) impecable thriller de psicoespías, protagonizado por Leonardo DiCaprio, que lo encumbró en lo más alto del cine actual y con motivo.




Pero hasta el mismo Christopher Nolan tiene su "origen" como director, el mismo se titula Following, se estrenó en el año 1999 y supuso su modesta (en forma, no así en fondo) ópera prima. Se rodó en blanco y negro, con un ínfimo presupuesto (6.000 dólares) y durante varios fines de semana en los que los exiguos equipos técnico y artísitico podían reunirse para sacar adelante el film. Following es una obra tan poco conocida en la filmografía del británico que su simple existencia no es conocida por muchos, de ahí que ciertas personas crean que Memento es su primer largomentraje detrás de las cámaras. Nada más alejado de la realidad.




Following narra como un escritor inglés en crisis creativa empieza a tomar como enfermizo hábito perseguir a desconocidos por la calle, para seguirlos en los trayectos que realizan a diario y con ello descubrir donde viven o trabajan, con el único fin de saciar una extraña filia voyerista o fetichista. Entre sus propias normas están las de no mantener contacto con sus "vícitmas" ni realizar la peculiar acción más de una vez con la misma persona. Al romper esta última conocerá a un atípico ladrón de inmuebles llamado Cobb y a partir de ese momento su vida cambiará radicalmente.




Con una puesta en escena austera y una envoltura con un tono muy de free cinema (es inevitable que la estética del producto no nos recuerde en ocasiones a La Soledad del Corredor de Fondo de Tony Richardson) con algún apunte de nouvelle vague francesa y atmósfera de ensoñación kafkiana estilizada, Nolan realiza una interesante cinta de poco más de 70 minutos que contiene ya todas sus inquietudes autorales como cineasta y que incluso sirve como ensayo o primera toma de contacto con el uso de la deconstrucción narrativa que eclosionaría en toda su magnitud en su siguiente trabajo, la ya comentada Memento.




Al igual que en cualquiera de sus obras, en Following, Nolan exige un mínimo de necesaria atención a su espectador para implicarse con la historia, ya que como he comentado la cinta no está narrada de manera lineal. Por ello no es extraño que el espectador tenga que estar atento a la cambiante estética del protagonista, las relaciones que mantiene con los personajes secundarios y el desarrollo (o no) de las mismas o las heridas en su rostro para situar espaciotemporalmente la trama o mejor dicho, la secuencia que en ese momento acontece ante nosotros, en la pantalla misma.




Muchas de las constantes del discurso puramente nolaniano (sí, la palabra a mí también me suena como el culo) están en Following. El concepto de personalidad y el robo o suplantación de la misma, conspiraciones a pequeña o gran escala, personajes fríos y carentes de emocionalidad y una concepción del lenguaje cinematográfico puramente cerebral y en ocasiones distante o aséptica. Tampoco vamos a negar que también se vislumbran algunos de sus fallos, como su ya conocida (aunque bastante corregida en la actualidad) poca pericia a la hora de coregrafiar o rodar escenas de lucha o pelas, así como sus conocidos personajes femeninos, no demasiado perfilados, que suelen ser meros potenciadores dramáticos de los masculinos.




Posiblemente Following no sea una ópera prima tan impactante como Pi, Fe en el Caos de Darren Aronofsky o Cabeza Borradora de David Lynch (cintas que menciono por poseer ciertas características conceptuales similares a la obra que nos ocupa). Pero supone el interesante y muy personal germen de la impronta de un autor que está en una posición privilegiada en el séptimo arte del siglo XXI, desde mi punto de vista con todas las de la ley. Un señor que lleva ofreciendo desde su primer largometraje historias sólidas, acabadas con entereza y por qué no decirlo, con bastantes pretensiones, que eso sí, quedan totalmente cubiertas (incluso en más de una ocasión rebasadas) por su innegable talento como cineasta.




Como última anotación mencionar un curioso detalle que no por pequeño es menos interesante y que me veía en la obligación de destacar. No hay más que mirar la última imagen del film que adjunto para ver en la puerta de la casa del protagonista de Following una pegatina bastante reconocible cuya presencia se antoja hasta jocosamente premonitoria y que como mínimo despertará una sonrisa cómplice a todo aquel que conozca (o admire) la filmografía de este, para mí, inidispensable autor en el panorama cinematográfico actual.


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