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jueves, 31 de marzo de 2022

Transgresión Continua Express 2022 - Febrero

El Padrino (Francis Ford Coppola, 1972) - A medio siglo de su estreno la obra maestra de Francis Ford Coppola mantiene toda su fuerza como tragedia shakesperiana y retrato definitivo de unos Estados Unidos edificados sobre violencia, corrupción y poder. Clásico incontestable.


El Callejón de las Almas Perdidas (Guillermo del Toro, 2022) - Guillermo del Toro apela a la esencia noir y american gothic de la novela de William Lindsay Gresham homenajeando a Todd Browning y Alfred Hitchcock. El apartado técnico y el cast engalanan una propuesta  interesante, pero no memorable


Belfast (Kenneth Branagh, 2022) - Biopic sobre la infancia de Kenneth Branagh en la capital norirlandesa donde convergen su brillante puesta en escena con costumbrismo y ternura no exentos de amargura. Todo el cast brilla, pero lo de Judi Dench y Ciarán Hinds está a otro nivel.


Muerte en el Nilo (Kenneth Branagh, 2022) - Segunda adaptación de las novelas de Agatha Christie por Kenneth Branagh incidiendo en las virtudes y carencias de la primera. Cierta tendencia efectista en lo visual no empaña la labor del reparto y el respeto por el material de partida.


Uncharted (Ruben Fleischer, 2022) - Mucho más artesanal de lo que pudiera parecer en un principio esta adaptación de la famosa saga de videojuegos funciona gracias a su deuda aventurera con Indiana Jones o Los Goonies y a la entrega de un carismático Tom Holland.


Moonfall (Roland Emmerich, 2022) - Roland Emmerich vuelve a su "cine plantilla de catástrofes" con una propuesta desangelada de CGI irregular, actores desaprovechados y recta final adentrándose en la comedia involuntaria. Casi un remake marca blanca de Independence Day


La Matanza de Texas (David Blue Garcia) - Más allá de su generosa violencia explícita nada hay de interés en esta rudimentaria y despersonalizada secuela de La Matanza de Texas que ni siquiera es funcional intentando cargar las tintas contra el mundo influencer.


La Abuela (Paco Plaza, 2022) - Los mundos de Carlos Vermut y Paco Plaza convergen en un cuento opresivo sobre dependencia emocional y vejez con una puesta en escena entregada al detallismo audiovisual y un tour de force titánico entre Almudena Amor y Vera Valdez.


Archivo 81 (Rebacca Sonnenshine, 2021) - Conceptos atractivos, una localización ideal y un interesante apartado técnico son desaprovechados en este híbrido entre found footage y relato sobre cultos ancestrales a lo Lovecraft que en pocas ocasiones llega a inquietar al espectador.


lunes, 4 de diciembre de 2017

Asesinato en el Orient Express (2017)



Título Original Murder on the Orient Express (2017)
Director Kenneth Branagh
Guión Michael Green, basado en la novela de Agatha Christie
Reparto Kenneth Branagh, Penélope Cruz, Willem Dafoe, Judi Dench, Johnny Depp, Michelle Pfeiffer, Daisy Ridley, Josh Gad, Derek Jacobi, Leslie Odom Jr., Lucy Boynton, Sergei Polunin, Tom Bateman, Olivia Colman, Miranda Raison, Chico Kenzari, Manuel García-Rulfo





Unas ochenta novelas respaldan la tayectoria literaria de la escritora británica Agatha Christie (1890 – 1976), una de las más prolíficas de su época y especializada en el género detectivesco o policíaco. A ella debemos la creación de varios personajes icónicos dentro de este tipo de relatos como Hércules Poirot, Miss Marple o el matrimonio formado por Tommy y Tuppence Beresford que protagonizaron no pocos de sus libros. Debido al éxito de la obra de Christie fueron incontables las adaptaciones cinematográficas y catódicas que se hicieron de su prosa, tanto de trabajos más conocidos como Diez Negritos, Muerte en el Nilo, La Ratonera, El Asesinato de Roger Ackroyd, como de otros no tan célebres para el gran público que fueron trasladados, principalmente, a la pequeña pantalla con tv movies o series protagonizadas por David Suchet dando vida al detective belga del peculiar bigote, Joan Hickson o Geraldine McEwan en la piel de la anciana investigadora o James Warwick y Francesca Annis ofreciendo físico y voz al famoso “matrimonio de sabuesos”. Posiblemente la novela más conocida de la autora de Cianuro Espumoso o Tragedia en Tres Actos sea la célebre Asesinato en el Orient Express, publicada en 1934 y que como es lógico ha contado con varias traslaciones al medio audiovisual. Dos de ellas se diseñaron para la televisión, una de 2001 con Alfred Molina y otra en 2010 con el habitual David Suchet, pero la más celebrada es la que Sidney Lumet rodó para la pantalla grande con un enorme reparto encabezado por un pletórico Albert Finney encarnando a Hércules Poirot, un pequeño clásico que se encuentra entra las mejores adaptaciones de una novela de la autora que nos ocupa y una de las piezas más recordadas dentro de la carrera del director de La Noche Cae Sobre Manhattan o El Príncipe de la Ciudad.




Este año 2017 20th Century Fox y Scott Free Films (productora perteneciente al director Ridley Scott) han unido fuerzas para dar forma a una nueva versión de Asesinato al Orient Express para trasladar a la narrativa cinematográfica del siglo XXI la más famosa de las novelas de Agatha Christie. Para encangarse del proyecto se han solicitado los servicios del cineasta Kenneth Branagh, que como viene siendo habitual en gran parte de su carrera detrás de las cámaras (Hamlet, Frankenstein, Mucho Ruído y Pocas Nueces) también ejerce de protagonista reservándose del papel de Hércules Poirot. Respaldando su labor como jefe de ceremonias tenemos al guionista Michael Green (Blade Runner 2049, Logan, Green Lantern) y a un reparto a la altura de las circunstancias en el que podemos ver rostros tan relevantes como los de Johnny Depp, Penélope Cruz, Michelle Pfeiffer, Willem Dafoe, Judi Dench o Daisy Ridley entre otros, para dar vida a la ecléctica y variopinta fauna que puebla el famoso tren de larga distancia en la fatídica, y ya célebre, noche en la que Samuel Edward Ratchett fue misteriosamente asesinado. Recibida con poco entusiasmo por la prensa especializada, pero con un buen resultado de taquilla, el pasado día 24 de noviembre esta renovada Murder on the Orient Express llegó a España y su resultado ya puede evaluarse.




La versión de 2017 de Asesinato en el Oriente Express es acometida como una mezcolanza conceptual y formal por su cineasta Kenneth Branagh. Por un lado el director de Los Amigos de Peter mantiene el clasicismo narrativo propio de la novela de Agatha Christie apoyándose en el guión de Michael Green que se mantiene escrupulósamente fiel a la obra literaria. De este modo escritura y dirección de actores se aunan para ejecutar una pieza que se desarrolla adecuadamente sin estridencias de ningún tipo y siempre con una estructura muy ortodoxa a la hora de plantearse narrativamente como propuesta cinematográfica. Por otro evidentemente nos encontramos con una producción del Hollywood de 2017 y por mucho que se trate de la más reciente traslación a imagen real de una novela con más de ochenta años de vida encontramos en el largometraje algunos añadidos innecesarios para darle más “espectacularidad” como puntuales aparatosas escenas de acción (con alguna secuencia de lucha tan inverosímil como fuera de lugar) y un especial énfasis para convertir la escena del puntual descarrilamiento del Orient Express en un pasaje que parece haber sido sacado de una cinta de catástrofes e introducido grandilocuentemente en la obra que nos ocupa.




Si hay algo de Kenneth Branagh que llamó la atención desde sus inicios como cineasta es su puesta en escena, que casi siempre se ha alejado del conocido “academicismo inglés” haciendo un uso notablemente vivaz de la realización técnica en sus largometrajes más deudor de la impronta hollywoodiense que de la tradición fílmica británica. Esta seña de identidad estilística de Branagh que se fue estilizando con el paso de los años, como dejan ver su remake de La Huella (Sleuth), Thor o Cenicienta, y Asesinato en el Orient Express también da buena muestra de ello. El autor británico muestra un impresionante poderío visual con una cámara de suma inteligencia que sabe cuando tiene que permanecer en una contemplativa quietud a la hora de que los personajes intercatúen entre ellos por medio de los diálogos y transformarse en una demiurgo viviente cuando las secuencias más dinámicas exigen un ritmo más agradecido. Sirvan como ejemplo dos de los pasajes más brillantes del largometraje, el enorme plano secuencia que sigue a Hércules Poirot cuando entra por primera vez en el Orient Express y que sirve a Branagh para mostrar al espectador la localización espacial en la que va a acontecer el resto del metraje y la toma cenital con la que se descubre el asesinato de Ratchett dejando el cadáver del mismo fuera de plano.




Michael Green, que ha demostrado una sobrada versatilidad a lo largo de su carrera con distintos géneros, acomete la adaptación de Asesinato en el Orient Express con una profesionalidad casi intachable. El autor de American Gods o Alien: Covenant traslada con fidelidad la letra de Agatha Christie al celuloide manteniendo la esencia del mismo y aunque atenúa un poco la pátina xenófoba y clasista propia de la novelista británica nunca traiciona su discurso. De este modo el libreto se muestra sólido y eficaz a la hora de contextualiar espaciotemporalmente el relato, acierta a la hora de presentar con elegancia a los personajes que pulularán por el Orient Express a lo largo del metraje y dedica el tiempo necesario para que todos ellos tengan su pequeño momento de gloria que los actores del reparto saben aprovechar adecuadamente para su propio lucimiento. Más allá de alguna floritura para adaptar a la vacua inmediatez de la narrativa cinematográfica del siglo XXI la historia de Christie poco más podemos achacar a un trabajo por parte de Michael Green que no está exento de solidez, coherencia y un conocimiento notable tanto de la novela que se adapta en la película como de la idiosincrasia propia de la obra literaria de Agatha Christie.




Como es evidente un reparto como el de Asesinato en el Orient Express lleno de veteranos y jóvenes talentos de varias nacionalidades iba a revelarse como uno de los alicientes más interesantes de la propuesta de Kenneth Branagh y como es lógico el resultado al ver el largometraje respalda dicha teoría. Todos los actores no sólo exprimen al máximo sus minutos en pantalla y dan lo mejor de sí mismos cuando la trama se detiene de manera individual en cada uno de ellos, también demuestran una considerable humildad a la hora de dar vida a personajes que en en el pasado fueron interpretados por pesados pesados de la edad dorada del séptimo arte como Richard Widmark, Ingrid Bergman, Lauren Bacall, Jacquelline Bisett, Vanessa Redgrave, Sean Connery, John Gielgud o Anthony Perkins con los que van a ser inevitablemente comparados y desde una perspectiva no precisamente positiva. Pero si tenemos que destacar una labor por encima de las del resto del cast es precisamente la de un memorable Kenneth Branagh dando vida a un Hércules Poirot que si bien no llega al nivel de los interpretados por otros titanes como Albert Finney, Peter Ustinov o David Suchet demuestra un perfecto equilibrio entre carisma y determinación desde la primera escena del film en la que hace acto de presencia.




Como ya hemos mencionado Asesinato en el Orient Express no ha sido muy bien recibida por la crítica, pero su rendimiento en taquilla ha sido excelente a nivel internacional gracias a que la propuesta de Kenneth Branagh ha atraído a espectadores de todas las edades para disfrutar de la nueva traslación de la célebre novela de Agatha Christie. De hecho los números han sido tan buenos que hace poco se ha confirmado que nos encontramos ante el inicio de una nueva franquicia, ya que una secuela trasladando al celuloide Muerte en el Nilo, casi con toda seguridad contando de nuevo con el intérprete de Dunkerque en el papel de Hércules Poirot, ha comenzado a idearse en las oficinas de 20th Century Fox y Scott Free. Nuestra opinión a cerca de esta versión de 2017 del caso más famoso del meticuloso y recto detective belga es que nos encontramos con una pieza cinematográfica estimulante, entretenida y con un exquisito acabado en todos sus apartados. Como es lógico queda lejos de ser la mejor adaptación de la novela de Agatha Christie, pero gracias a sus aciertos y hallazgos se erige como una pieza estimable, interesante y atractiva dentro de nuestra cartelera. La autora de Un Cadáver en la Biblioteca sigue muy viva en pleno siglo XXI y la cinta que nos ocupa puede suponer, para bien o para mal, una nueva edad dorada de las adaptaciones de sus libros a la pantalla grande. Sólo el tiempo lo dirá.



sábado, 11 de abril de 2015

Cenicienta (2015)



Título Original Cinderella (2015)
Director Kenneth Branagh
Guión Chris Weitz basado en el cuento de Charles Perrault
Actores Lily James, Cate Blanchett, Helena Bonham Carter, Richard Madden, Holliday Grainger, Sophie McShera, Eloise Webb, Derek Jacobi, Hayley Atwell, Stellan Skarsgård, Leila Wong, Ben Chaplin




Adaptación a imagen real tanto del cuento clásico de Charles Perrault como de la versión animada auspiciada por la Disney (productora también del proyecto que nos ocupa) en el año 1950. Dirigida por un Kenneth Branagh que tras Thor, Jack Ryan: Operación Sombra o esta Cenicienta de la que nos toca hablar parece encontrarse más cómodo trabajando como artesano al servicio de Hollywood que como adaptador oficial de la pluma de William Shakespeare al celuloide, rol que, para que negarlo, volverá a tomar a no mucho tardar cuando el gusanillo de trasladar al bardo el celuloide le empiece a picar una vez más. El resultado de esta Cinderella es un producto aceptable, agradable de ver y oír, que no arriesga, pero tampoco decepciona. Una obra cumplidora y poco más.




Cenicienta versión 2015 es una adaptación 100% Disney de la ya mencionada película animada dirigida por el trío Clyde Geronimi, Hamilton Luske, Wilfred Jackson hace casi 70 años, en la que no hay lugar para el experimento, la autoría (Kenneth Branagh está detrás de las cámaras como podía haber estado cualquier otro cineasta cumplidor) o las salidas de tono, Academicismo, impersonalidad, diseño de producción a la altura o una puesta en escena plana pero eficiente son las señas de identidad de un largometraje para toda la familia que no destaca en ningún aspecto, pero que tampoco fracasa a la hora de mostrarse como el aceptable trabajo que realmente es y del que poco más que eso debería demandar el espectador medio.




La historia de la huérfana que acaba convertida en la sirvienta de su despótica madrastra y sus explotadoras (y poco avispadas) hermanas para después, hada madrina mediante, convertirse en el amor del príncipe del reino gracias a un extraviado zapato de cristal la hemos visto en cientos de versiones animadas, de época o adaptadas a la contemporaneidad, y en esta ocasión no deja de ser un Sota, Caballo y Rey de manual en el que Kenneth Branagh y su guionista Chris Weitz (American Pie, Hormigaz, La Brújula Dorada) se dejan llevar por la magia puramente Disney con buenos muy buenos, malos muy malos y entrañables animales parlantes con los que sólo la protagonista puede mantener animada y lisérgica conversación.




El director del (recuperable) remake de La Huella, de Joseph L Mankiewicz no arriesga más allá del uso de unos logrados (pero en ocasiones cargantes) efectos digitales en su labor como narrador y algún momento visual chirriante (la explosión de la calabaza, el giro de cámara durante un plano mientras Cenicienta huye del palacio real) que desentona con su puesta en escena hasta ese mismo momento y tira de oficio para relatar un cuento de hadas clásico en el que la labor del reparto y la dirección artística moviéndose esta última entre lo elegante (todo lo relacionado con el ya mencionado palacio o el vestuario) y lo hortera (esa carroza que parece recién salida de una boda gitana) son los dos pilares en los que se sustenta el esqueleto argumental.




La elección de la británica Lily James para dar vida a Cenicienta tiene sus aciertos y fallos. Por un lado que la chica no sea excesivamente guapa juega a su favor a lo que habría que sumar una preciosa sonrisa, pero parece como si la actriz no pusiera todo de su parte, algo que la pasaba también a Mia Wasikowska (aunque el caso de aquella era más flagrante por su anodina inexpresividad facial) de la Alicia en al País de las Maravillas de Tim Burton. Le da la réplica un penoso Richard Madden de sonrisa Profident al que estamos deseando que apuñale alguien en el estómago durante la fiesta. Mejor labor hacen tirando de veteranía Derek Jacobi, Stellan Skasgard o una simpática Helena Bonham Carter como la hada madrina o las hermanastras de Cenicienta que afrontan con mucha gracia y sorna por Sophie McShera y Holliday Grainger.




Pero es la, como siempre, magistral Cate Blanchett dando voz y cuerpo la madrastra la que insufla elegancia, malevolencia, debilidad y soberbia a un personaje que devora todo cuanto se interpone ante ella. Poco importa quién le dé la réplica, cuan pomposo sea el vestuario que lleve puesto o exquisito el decorado en el que se localice su personaje, la oscarizada protagonista de Blue Jasmine o El Aviador se hace con la película y la misma sólo respira para su caracterización, que sin ser, ni mucho menos, de las más destacadas de su carrera está abordada con tanta entereza y facilidad que a la platea no le queda más remedio que rendirse antes sus ya, sobradamente, demostradas dotes interpretativas y que en un producto como este destacan sobre el resto de apartados haciendo palidecer a todos y cada uno de los mismos.




La Cenicienta en imagen real de Disney y Kenneth Branagh es una simpática nadería que tan pronto se ve como se olvida con inmediata posterioridad. Esquemática, esperadamente cursi (¿alguien lo dudaba?) conservadora en cuanto a cómo se aborda una historia que nos conocemos al dedillo, competente y sincera, pero algo desangelada, quedará, eso sí, al igual que la ya mencionada Alicia en el País de las Maravillas, como la confirmación de que la productora del tío Walt está dando actualmente lo mejor de sí misma en el campo de la animación Aunque pocas quejas se le pueden poner a esta producción de 2015 que como obra lo más interesante que se pueda comentar de ella es que el hecho de que Helena Bonhman Carter participara en su rodaje fuera el posible motivo de su ruptura con Tim Burton (Kenneth Branagh fue pareja de la actriz de Sweeney Todd en los noventa) lo dice todo de esta inofensiva y entretenida chuchería visual y narrativa.



domingo, 8 de mayo de 2011

Thor




Título Original: Thor (2011)
Director: Kenneth Branagh
Guón: Ashley Miller, Zack Stenz, Don Payne, J. Michael Straczynski, Mark Protosevich basado en personajes de Stan Lee, Larry Lieber y Jack Kirby
Actores: Chris Hemsworth, Natalie Portman, Anthony Hopkins, Idris Elba, Com Feroe, Stellan Skasgard, Rene Russo, Ray Stevenson, Jamie Alexander, Kat Dennings, Tom Hiddleston, Tadanobu Asano, Adriana Barraza, Josh Dallas, Clark Gregg, Dakota Goyo, Joshua Cox.




En el año 1962 y siguiendo la fructífera etapa de gestación de personajes míticos dentro del seno de Marvel, Stan Lee y Jack Kirby decidieron crear a Thor, inspirándose en la fígura de la deidad nórdica del mismo nombre. El Dios del Trueno debutó en el número 83 de Journey Into Mistery, tiempo después consiguió serie propia. Thor siempre ha sido un personaje muy interesante dentro de La Casa de las Ideas. El reino de Asgard y los mitológicos guerreros que lo habitan normalmente han sido roles muy agradecidos siempre que el guionista que los utilizase supiera aprovecharlos debidamente. Pero por desgracia nuestro protagonista suele encontrarse en un segundo plano, al menos para la persona no muy ducha en el mundo del cómic.




Tras años de especulaciones, rumores sobre los actores que iban a interpretar a los protagonistas, sobre qué etapa del personaje iban a adaptar o qué director iba a llevar a imágenes el producto, el pasado 29 de Abril llegó por din a los cines de todo el mundo la película inspirada en el Dios del Trueno, El Poderoso Thor. El resultado es del todo satisfactorio y sale victorioso a la hora de satisfacer a los seguidores de las viñetas y a los espectadores de todo tipo que van al cine a buscar una película de superhéroes.




Para un servidor el mayor acierto relacionado con un proyecto como Thor ha sido la sabia elección por parte de Marvel Studios a la hora de poner detrás de la cámara a un director eficaz, serio y con renombre, que curiosamente nada tiene que ver (en principio) con el mundo del cómic, si nos fijamos en su filmografía anterior. El inglés Kenneth Branagh ha sido desde finales de los 80 el adaptador oficial de las obras literarias más representativas del escritor William Shakespeare al celuloide. Destacando su mastondóntico Hamlet, Mucho Ruído y Pocas Nueces o Enrique V. Aunque el británico también se ha atrevido con otras rarezas alejadas de la pluma del creador de Romeo y Julieta. Algunas de ellas su muy personal y reivindicable versión del Frankenstein de Mary Shelley o su excelente remake de La Huella (Sleuth) de Joseph L Mankiewicz.





Branagh ofrece su profesionalidad y temple enraizado en el teatro para construir una dirección de actores magnífica que se ve reforzada por un excelente reparto sobre todo en la trama desarrollada en Asgard. En esta parte la cinta encuentra sus mayores hallazgos y virtudes mediante la labor excelente del director de Trabajos de Amor Perdidos a la hora de hilvanar todas las intrigas palaciegas, traiciones, cuestiones de honor y lazos de sangre. El casting ayuda bastante, ya que, por poner un ejemplo, tras años de ver a Anthony Hopkins con el piloto automático, curiosamente ha sido en Thor donde lo he visto más recuperado para la interpretación dando vida a Odín, un Rey Lear puramente asgardiano.




Chris Hemsworth borda a Thor. Su versión del Dios del Trueno (que bebe tanto del personaje clásico como de su versión Ultimate para los cómics) es carismática, ferrea, dramática cuando debe y cómica cuando encarta y su físico es el adecuado para darle forma. El australiano es consiciente de sus limitaciones y las explota debidamente para ser del todo convincente. Pero el mejor actor del film es Tom Hiddleston y su Loki el rol más trabajado, realista y conseguido del producto, así como tambien el más shakesperiano de todos ellos. Loki es lo más parecido a un ser humano que podemos ver en Asgard y por extensión en el largometraje entero. Es propenso al engaño, la mentira, la cobardía, la duda y la traición por eso es el personaje mejor perfilado y el que definitivamente se come la pantalla.




Ya en la tierra el producto se vuelve algo más monótono y autocomplaciente, pero en absoluto fallido. Branagh y sus guionistas (entre ellos el polémico J. Michael Stackynski, autor de una de las últimas y más alabadas etapas del personaje en los cómics y con cameo en la película) aprovechan ese choque frontal entre la concepción tan arcaica como divina que Thor tiene de su existencia y la terrenal que impera en el planeta tierra en pleno siglo XXI. Gracias a ello se dan forma escenas simpáticas (como la del bar) y otras más dramáticas o amargas como la de la llegada de las huestes de Thor o el ataque del aterrador y muy conseguido Destructor. En esta parte de la obra destacar como siempre el buen hacer del sueco Stellan Skasgard y la simpatía de una explosiva Kat Dennings.




Por último, la historia de amor con una correcta pero algo desganada Natalie Portoman sirve más para que el protagonista transite ese necesario camino que lo lleve a desposeerse de su vanidad y orgullo que lo liberará, que para realizar con ella una verdadera subtrama romántica clásica. El personaje de Jane Foster es más un potenciador del de Chris Hemsworth que un verdadero rol debidamente definido para ejercer de pareja del Hijo de Odín. Recurso muy utilizado en la actualidad, sobre todo en el cine de superhéroes (los Batman de Nolan) y que aquí no desentona demasiado.




El proyecto finalmente se muestra, desde mi punto de vista, como todo un logro. Branagh y su equipo consiguen aunar respeto por las viñetas y epica. Espectaculo pirotécnico y drama bien construido. Tópicos con cierta inventiva y todo envuelto en una realización y acabado a tener en cuenta que dan pie a que este largometraje sea bastante más que una cinta realizada por compromiso y sólo para presentar un personaje que formará parte de una cinta coral llamada Los Vengadores. Thor es para el que suscribe una de las cintas más logradas de las que han adaptado un personaje de La Casa de las Ideas al cine y por eso mismo esperemos que no sea la última. Marvel Studios va por el buen camino.


sábado, 10 de octubre de 2009

La Huella, la regla del juego


Director. Kenneth Branagh (2007)
Guión: Harold Pinter basado en la obra de Anthony Shaffer
Actores: Michael Caine, Jude Law





Hay veces que los estigmas nos ciegan y no vemos la calidad donde si la hay, nuestro reparo hacia todo tipo de remakes nos hace odiar las revisiones de esos clásicos que adoramos y que sentimos como nuestros. No era necesario un remake de la obra maestra de Joseph L Mankiewicz La Huella (Sleuth) a mí no me atraía mucho el proyecto ni creía en él, craso error por mi parte precipitarme a la hora de juzgar la cinta sin haberla visto.




Por cojones, de un equipo formado por Kenneth Branagh (Hamlet, Frankestein, Morir Todavía) en la dirección, el fallecido ganador del premio nobel de literatura Harold Pinter en el guión y el dúo actoral Michael Caine y Jude Law en el reparto, algo bueno debía de salir por muy remake que fuera, un producto como mínimo interesante o entretenido y así es.




La cinta no aguanta la comparación con la película original, pero es una dignísima actualización de la misma, con una puesta en escena compleja y algo enrevesada por parte de Branagh, en la cinta original la decoración destacaba por la amplia presencia de pequeños autómatas que coleccionaba el personaje de Laurence Olivier, en esta versión del 2007 el edificio y la dirección artística del único decorado tiene una estética parecida a las construcciones del arquitecto del siglo XX Frank Lloyd Wright, también destaca inevitablemente el guión genial de Pinter con diálogos chispeantes y trabajadísimos (las conversaciones sexuales son de órdago) y una pareja de protagonistas en estado de gracia.




No solo Caine está soberbio y algo histriónico no lo neguemos, haciendo el rol que bordó Olivier en la película original, pero Law, que interpreta el de Caine en la ya citada cinta, me ha sorprendido con su versatilidad y buen hacer. Al igual que en la obra de Mankiewicz, sólo hay dos actores en todo el metraje y sobre ellos recae todo el peso de la trama y cumplen con creces.




Me ha gustado y sorprendido mucho, la habían vapuleado de mala manera y la verdad es que me he encontrado algo más que un remake bien hecho, una excelente cinta que solo flojea con el toque homosexual que estaba latente durante todo el metraje de manera correcta y que desatan de una manera un tanto estúpida en los últimos minutos de metraje.




Sólo decir que no hay comparación válida con la película del director de Cleopatra o Eva al Desnudo, pero aún así esta nueva versión me parece un gran trabajo llevado a cabo por un equipo de grandes profesionales, merece la pena. Por cierto, se abre un mundo de posibilidades, dentro de otros 30 años que Jude Law haga el papel de Caine y un actor joven haga el suyo en otra versión de la película... ya puestos.