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sábado, 4 de noviembre de 2017

Thor: Ragnarok



Título Original Thor: Ragnarok (2017)
Director Taika Waititi
Guión Eric Pearson, Craig Kyle, Christopher Yost
Reparto Chris Hemsworth, Tom Hiddleston, Cate Blanchett, Anthony Hopkins, Mark Ruffalo,Tessa Thompson, Benedict Cumberbatch, Idris Elba, Jeff Goldblum, Jaimie Alexander, Sam Neill, Ray Stevenson, Tadanobu Asano, Taika Waititi, Karl Urban, Stan Lee




Tercera película del Dios del Trueno dentro del seno de Marvel Studios después de Thor (2011) y Thor: Mundo Oscuro (2013) y quinta entrega de la Fase 3 de la productora después de Capitán América: Civil War, Doctor Strange, Guardianes de la Galaxia Vol 2 y Spider-Man: Homecoming, estrenadas entre 2016 y 2017. Si el hecho de que en Los Vengadores: La Era de Ultrón ya se dieran pistas sobre por dónde iba a transitar la trama de la entrega número tres de los films protagonizados por Chris Hemwsworth, la saga Thor: Ragnarok de Walter Simonson, llamó la atención, la decisión por parte de Marvel Studios de contar con el cineasta neozelandés Taika Waititi para ocuparse de ella directamente dejó descolocado al fandom. Que Kevin Feige y sus colaboradores solicitaran los servicios de un director curtido en el humor con obras como el falso documental sobre vampiros What We Do in the Shadows y la comedia de aventuras Hunt for the Wilderpeople, dejaba claro que con esta nueva entrega estaban buscando un tono completamente distinto al de sus dos predecesoras. Los trailers del largometraje confirmaron dicha idea, ya que detrás de la espectacularidad de las imágenes lo que más destacaba en los vídeos promocionales del largometraje era su muy marcado sentido del humor, algo que se confirmó definitivamente con aquel simpático While You Were Fighting: A Thor Mockumentary que narraba la vida de Thor y su recién estrenado compañero de piso mientras sucedían los hechos de Capitán América: Civil War en los que él no se vio implicado y que recuperaba el tono de la ya citada Lo Que Hacemos en las Sombras.




Con la presencia en el reparto de habituales de la saga como los inevitables Chris Hemsworth, Tom Hiddleston, Anthony Hopkins o Idris Elba, nuevos fichajes como Cate Blanchett, Tessa Thompson o Jeff Godlblum y la primera incursión en la saga de largometrajes de Thor del Bruce Banner/Hulk de Mark Ruffallo, al que debemos sumar alguna aparición sorpresa que no desvelaremos aquí, un guión escrito a seis manos por Eric Pearson, Christopher Yost y Craig Kyle que toma como inspiración, no sólo la famosa saga homónima de Walter Simonson, sino también notables apuntes de otras como Planeta Hulk o Contienda de Campeones, y el ya citado previamente Taika Waititi en la dirección Thor: Ragnarok llegó este pasado 27 de octubre a las carteleras de medio mundo recibiendo algunas de las críticas más favorables que haya tenido nunca una producción de Marvel Studios, alabando gran parte de la prensa especializada el nuevo tono irónico que sus autores han insuflado al proyecto y enalteciendo como una virtud el hecho de que, en esta ocasión, los ideólogos del proyecto no se hayan tomado del todo en serio la propuesta. Nosotros ya hemos podido ver la película y contra todo pronóstico no podemos sumarnos a las alabanzas casi generalizadas que ha recibido la obra porque vemos en ella, aparte de las virtudes que mencionaremos, unos más que considerables fallos que la convierten en un producto muy irregular.




Thor: Ragnarok toma como punto de partida el regreso de Hela (Cate Blanchett), Diosa de la Muerte y primogénita de Odín, con la única misión de usurpar el trono de Asgard. Después de su primer enfrentamiento con Thor (Chirs Hemsworth) y Loki (Tom Hiddelston) estos últimos serán derrotados, Hela incluso llega a destruir mjolnir sin mucho esfuerzo, y exiliados forzosamente al planeta Saakar. Allí Thor será cazado por Valkiria (Tessa Thompson), perteneciente a una estirpe de orgullosas guerreras asgardianas, y vendido al Gran Maestro (Jeff Goldblum), supremo gobernante de Saakar y organizador de combates interplanetarios de gladiadores. Una vez reclutado para luchar en la arena el Dios del Truno descubrirá que su desaparecido compañero Bruce Banner (Mark Rufallo), alias Hulk, es el campeón del Gran Maestro y que su hermano Loki ahora es un protegido de este último. Una vez instalado en Saakar Thor deberá reclutar a un grupo de guerreros para enfrentarse a Hela y derrotarla y de este modo evitar el Ragnarok que acabe con Asgard y todos sus ciudadanos. Este es el argumento central que vertebra Thor: Ragnarok y como previamente hemos mencionado toma referencias de varias sagas relacionadas con el dios nórdico, el problema es que desde el punto de vista de la escritura está abordado de manera considerablemente caótica en cuanto a construcción narrativa, pero lo peor es que no es ese el único fallo del film de Taika Waititi.




Lo que los trailers nos hacían vislumbrar se convierte en un hecho confirmado una vez hemos visto Thor: Ragnarok. Sin dejar de ser una aventura épica con híbridos entre alienígenas y dioses nórdicos Thor: Ragnarok acentúa notablemente el sentido del humor adscrito a la mayoría de producciones nacidas al amparo de Marvel Studios, que ya es decir. Para el que esto firma este cambio de registro, que no debería ser algo malo, está bastante mal ejecutado por Taika Waititi y sus guionistas, no sólo porque de la sesión continua de gags con el que nos bombardean desde la pantalla unos funcionan y otros no, sino también porque el contraste con la lectura que se había dado del personaje en las anteriores cintas se antoja antinatural y casi una burda excusa para emular el díptico de Guardianes de la Galaxia diseñado por James Gunn. No tiene sentido ninguno que el Thor al que en cinco ocasiones previas habíamos visto como un personaje regio que de vez en cuando hacía concesiones a la comicidad con algunos de sus diálogos se convierta en esta nueva entrega en un individuo torpe, gritón e infantil que no es capaz de apoyarse en una estantería sin tropezar o esquivar un balón antes de que le golpee la cara. Por desgracia dicho matiz humorístico que envuelve casi todo el metraje no sólo hace mella en el protagonista, sino también en los secundarios, como ese Loki que pasa de mantener una shakesperiana relación de envidia y admiración por su hermano a coleguear con él como si fueran dos adolescentes.




Pero, como anteriormente hemos afirmado, el mayor fallo desde el punto de vista de la escritura es la paupérrima y descompensada construcción del guión a manos de Eric Pearson, Craig Kyle y Christopher Yost. La trama de Thor: Ragnarok es un cúmulo de secuencias hilvanadas las unas con las otras con el único fin de ofrecer espectacularidad sin medida aunque para ello sus autores tengan que sacrificar la coherencia interna del relato que están contando. De este modo la necesaria estructuración del guión brilla por su ausencia y no sólo da graves síntomas de lo mal planteada y desarrollada que está la trama central de la obra, sino también lo inadecuadamente que está ejecutada la de Hela en Asgard a la que los guionistas vuelven de manera arbitraria y gratuita no porque la historia lo necesite, sino porque hay que darle más minutos a la villana en pantalla aunque el hilo argumental que ella protagoniza tenga un desarrollo casi nulo y un interés de cara al espectador considerablemente endeble. De este modo Thor: Ragnarok se tambalea desde sus cimientos y de ella sólo queda disfrutar del espectáculo visual que ofrece Taika Waititi desde el apartado técnico y que entrega una mezcolanza de influencias muy variopinta que deleitará a unos y atragantará a otros.




Porque por suerte Taika Waititi aborda desde la locura estilística su labor detrás de las cámaras y su impronta visual se alimenta del trazo rotundo de Walter Simonson y la psicodelia del Jack Kirby más lisérgico amalgamando dichas referencias con numerosas resoluciones estéticas que nos retrotraen a los ya explotados años 80 (la banda sonora repleta de sinterizadores a manos de Mark Mothersbaugh también influye en ese sentido) y que hacen referencia a films como Tron (1982) o muestras del muy explotado subgénero de “espada y brujería” que conoció una etapa de notable bonanza después del éxito de la adaptación que John Milius hizo del Conan, el Bárbaro de Rober E. Howard. El cineasta neozelandes auna fuerzas con el director de fotografía español, Javier Aguirresarobe, para ofrecer al espectador un puñado de escenas de acción muy bien ejecutadas como la del arranque del film con Surtur, el combate de Thor y Hulk en el torneo de gladiadores, el flashback con la guerra de las valkirias contra Hela o todas los pasajes de batallas que tienen lugar en el clímax final y que se convierten en el mayor aliciente de la película gracias a la soltura que demuestra el autor de Hunt for the Wilderpeople para trabajar por primera vez con presupuestos desorbitados aunque, como suele suceder en cualquier superproducción hollywoodiense, dejando de lado sus señas de identidad para ofrecer un trabajo tan impersonal como eficiente.




Dentro del reparto y aunque previamente hemos mencionado que la deriva humorística menoscaba en cierta manera el perfil, ya asentado, de los personajes lo cierto es que todos los actores ejecutan adecuadamente sus labores interpretativas. Mencionar que Chris Hemwsworth, Tom Hiddelston, Anthony Hopkins, Idris Elba y el “special guest star” Mark Rufallo cumplen con eficiencia a la hora de dar vida a roles que ya conocen al milímetro sería una obviedad, pero no lo es tanto afirmar que los nuevos fichajes son lo mejor de las más recientes aportaciones al cast de esta tercera entrega de Thor. Cate Blanchett confirma lo que esperábamos, que devora la pantalla como Hela, combinando sensualidad y fiereza a partes iguales y sacando con su trabajo oro de un villano de Marvel Studios que, como dicta la tradición, es plano y unidimensional desde la escritura. En cuanto a Tessa Thompson desprende carisma como Valkiria con aire despreocupado y canallesco y compartiendo una excelente química con Hemsworth y Hiddelston cuando comparte pantalla con ellos. Por otro lado Jeff Goldblum realiza uno de esos papeles en los que se nota claramente que el actor se lo pasó en grande a la hora de darle voz y cuerpo, aunque suyos son algunos de los pasajes cómics menos eficientes del film. Finalmente especial mención al entrañable Korg interpretado por el mismo Taika Waititi por medio de la captura de movimiento y que esperemos vuelva en próximas entregas.




Para el que esto firma, que tenía muchas esperanzas depositadas en la obra que nos ocupa, Thor: Ragnarok ha supuesto una cierta decepción que no ha estado a la altura de las expectativas depositadas en ella y que se queda lejos de la genialidad que algunas webs, fans y periodistas especializados afirmaban que era. Aunque los actores hacen bien su labor y Taika Waititi despliega un imaginario visual tan divertido como caprichoso son el guión y sus graves carencias los que hieren de muerte a la última producción de la división cinematográfica de la Casa de las Ideas. Muchos de los que alaban la cinta afirman que lo mejor de ella es su sentido de la autoparodia, de reírse de sí misma aludiendo una vez más a la idea de que los personajes de cómics de superhéroes no pueden ser abordados desde otro punto de vista que no se el humorístico. Sin negar un servidor que la comicidad puede ser una buena compañera a la hora de trasladar cómics superheróicos al celuloide que se de por sentado que un medio tan veterano y consagrado como el de las viñetas no pueda tomarse en serio a sí mismo demuestra lo poco que hemos avanzado en ese sentido y la todavía notable diferencia que hay entre el público generacional que consume este tipo de obras sin haberse acercado a una grapa o un tomo en toda su vida y el que ve estas obras cinematográficas con un conocimiento previo de sus historias en papel y que busca en ellas, como mínimo, una reproducción audiovisual fiel y a la altura de personajes que le han acompañado durante años llenando incontables horas de ocio y diversión.


jueves, 21 de noviembre de 2013

Thor: El Mundo Oscuro



Título Original Thor: The Dark World (2013)
Director Alan Taylor
Guión Christopher Yost, Christopher Markus, Stephen McFeely, Robert Rodat, Don Payne basado en personajes de Stan Lee, Jack Kirby y Larry Lieber
Actores Chris Hemsworth, Natalie Portman, Anthony Hopkins, Tom Hiddleston, Rene Russo, Christopher Eccleston, Idris Elba, Kat Dennings, Adewale Akinnuoye-Agbaje, Jaimie Alexander, Tadanobu Asano, Stellan Skarsgård, Ray Stevenson, Alice Krige, Zachary Levi, Chris O'Dowd, Stan Lee




Segunda y algo decepcionante entrega de las aventuras de Thor, el nórdico Dios del Trueno reinventado para la Marvel por Stan Lee, Jack Kirby y Larry Lieber. Esta secuela supone un nuevo paso dentro de la Fase 2 de Marvel Studios tras la simpática Iron Man 3 y por ahora para el que suscribe la cosa no pinta demasiado bien, porque si bien la tercera parte protagonizada por Tony Stark tenía su encanto y superaba a la segunda tampoco era nada del otro mundo. Algo peor pasa con esta Thor: El Mundo Oscuro que cae en varios fallos que la primera película protagonizada por el personaje portador del martillo Mjolnir no cometía dejándola unos peldaños por debajo de aquella.




Thor tendrá que enfrentarse a una nueva amenaza, la estirpe de los Elfos Oscuros comandados por Malekith que quieren extender la oscuridad por todo el universo por medio de un arma mortífera llamada Éter. El Dios del Trueno tendrá que volver a la Tierra para unir fuerzas con su amada Jane Foster que junto a su amiga Darcy, un becario llamado Ian que acompaña a esta y el doctor Eric Selvig le ayudarán en su misión. Pero la amenaza de Malekith es tan desproporcionada para Asgard y la Tierra que incluso Thor se verá en la obligación de pedir ayuda a su traicionero hermano Loki, que está encerrado en una mazmorra del reino desde los hechos ocurridos dos años atrás en New York con la invasión de los Chitauri que él mismo inició.




Cuando el espectador ve un film como Thor: El Mundo Oscuro se da cuenta ya desde su arranque que se encuentra con un producto realizado con un equipo técnico y artístico con el piloto automático activado. Por descontado que tenemos un diseño de producción a lo Marvel Studios, con unos medios holgados, un reparto de relumbrón, acción y unos efectos digitales a la altura de una superproducción. Pero no sé si por culpa de baile de directores (primero Patty Jenkins que se cayó en favor de Alan Taylor, cineasta que por sus compromisos con la serie Juego de Tronos tuvo que pedir a Joss Whedon que le echara un cable con un par de escenas) o por una cierta desgana en general esta secuela de Thor se me antoja casi como un episodio caro de una serie televisiva de aventuras.




La primera entrega me cayó en gracia desde el principio (como me sucedió con El Capitán América de Joe Johnston) me gustó el tono shakesperiano que le inyectó Kenneth Branagh a la trama en Asgard, cómo perfiló con ayuda del guión a los personajes y sus relaciones, me enamoré del Loki de Tom Hiddleston, vi a un muy recuperado Anthony Hopkins como Odín y hasta Chris Hemsworth me convenció como el Dios del Trueno. Por eso me sorprende que con todo construido y bien asentado Alan Taylor haya realizado una pieza tan a medio gas, tan desangelada y tan poco apasionada. Sí, tenemos los mismos personajes, la acción, las intrigas palaciegas, el humor, pero todo está más apagado, menos vivo y en ocasiones hasta algo anodino, aunque sin llegar en ningún momento al aburrimiento.




El cuerpo de guionistas y el director ponen pronto las cartas sobre la mesa, pero ese tono imperante durante la primera hora de metraje que es una mezcla entre El Señor de los Anillos (la batalla del prólogo) y Juego de Tronos (los funerales con las flechas incendiarias) no llega a enganchar al espectador y le transmite más tibieza que otra cosa. No es hasta que Thor libera a Loki hacia la mitad de metraje que empieza activarse el buen ritmo en la narración y es que lo de este actor no tiene nombre. Es aparecer en el encuadre una vez su hermano lo ha sacado de su encierro y es como si la pantalla se iluminara, como si el carisma de un Tom Hiddleston que se ve que disfruta hasta lo indecible con su trabajo viniera a insuflar vida a una película zombie.




Todo el pasaje en el que Loki acompaña a Thor es lo mejor del largometraje, desde sus chistes ofensivos hacia su hermano (lo del Capitán América es un detallazo) hasta sus artimañas que luego no lo son o su ferocidad en el campo de batalla. El problema es que su presencia está demasiado dosificada y no podemos disfrutarlo demasiado, pero por suerte tras su paso el film se entona y se encamina hacia un final bastante decente con acción bien rodada y un humor que unas veces funciona (enorme Stellan Skarsgård ensayando para ir como su madre lo trajo al mundo en la próxima Mymphomaniac de su amigo Lars Von Trier) y otras no (el personaje de Darcy de una encantadora Kat Dennigs sigue teniendo su gracia, pero sus gags son bastantes más pobres que en la primera entrega y en ocasiones un poco exagerados) con un clímax satisfactorio pero no muy destacable.




Otro síntoma que nos afirma que esta película se hizo aprisa y corriendo es su poco trabajado guión. Por culpa de la escritura del largometraje no podemos incidir mucho en uno de los temas más interesantes de la saga, la relación amor/odio entre Thor y Loki (y eso que tanto Hemsworth como Hiddelston ya le han cogido perfectamente el tono a sus roles, sobre todo el segundo, faltaría más). También vemos a un Odín temerario y muy desdibujado (tampoco ayuda que la fuerza que puso Anthony Hopkins para dar vida al Padre de Todos en la primera entrega aquí brille por su ausencia) que parece que va a armar una guerra intergaláctica de proporciones inabarcables para desparecer en el último cuarto de metraje y sólo hacer acto de presencia después de la batalla final.




Algo parecido sucede con una Sif (muy bien una Jaimie Alexander arrebatadora, esperemos que se cumpla aquello de que pueda dar vida a Wonder Woman) que parece que va  a tener mucho peso en la trama central para más tarde perderlo completamente (con el juego que podía haber dado el triángulo Thor/Sif/Jane, esta última encarnada por una Natalie Portman más entregada que en la primera película pero sin dejarse la vida, se nota que no le agrada mucho estar en esta saga) y sobre todo un Malekith (Christopher Eccleston desperdiciado) que está de paso, dando forma a uno de los villanos menos interesantes y peor definidos que he visto en mucho tiempo y eso que la presencia física y amenazante a tiene, pero nunca llegamos a saber nada de sus motivaciones o psicología quedando en un esbozo de lo que pudo ser.




Thor: El Mundo Oscuro me parece una de las piezas más endebles de Marvel Studios y habla alguien que disfruta mucho con estas producciones a pesar de sus limitaciones como productos cinematográficos de consumo rápido. Un largometraje poco trabajado y con apariencia de haber sido realizado en una fría e inerte cadena de montaje. Por suerte no aburre, tiene personajes que nos interesan (Heimdall, Volstagg, Sif) y a los que ya les hemos cogido cariño, guiños a los fans de los cómics (con la presencia de personajes de las etapas de Lee y Kirby y hasta de la de Walter Simonson) acción, humor y cierta épica. Pero la decepción es un hecho y sólo espero que esa Capitán América: El Soldado de Invierno y sobre todo Los Guardianes de la Galaxia (ojo, a la primera escena post créditos de la cinta que nos ocupa, la otra no es tan interesante) encarrile esta Fase 2 que por ahora a mí me transmite bastante indiferencia.



domingo, 8 de mayo de 2011

Thor




Título Original: Thor (2011)
Director: Kenneth Branagh
Guón: Ashley Miller, Zack Stenz, Don Payne, J. Michael Straczynski, Mark Protosevich basado en personajes de Stan Lee, Larry Lieber y Jack Kirby
Actores: Chris Hemsworth, Natalie Portman, Anthony Hopkins, Idris Elba, Com Feroe, Stellan Skasgard, Rene Russo, Ray Stevenson, Jamie Alexander, Kat Dennings, Tom Hiddleston, Tadanobu Asano, Adriana Barraza, Josh Dallas, Clark Gregg, Dakota Goyo, Joshua Cox.




En el año 1962 y siguiendo la fructífera etapa de gestación de personajes míticos dentro del seno de Marvel, Stan Lee y Jack Kirby decidieron crear a Thor, inspirándose en la fígura de la deidad nórdica del mismo nombre. El Dios del Trueno debutó en el número 83 de Journey Into Mistery, tiempo después consiguió serie propia. Thor siempre ha sido un personaje muy interesante dentro de La Casa de las Ideas. El reino de Asgard y los mitológicos guerreros que lo habitan normalmente han sido roles muy agradecidos siempre que el guionista que los utilizase supiera aprovecharlos debidamente. Pero por desgracia nuestro protagonista suele encontrarse en un segundo plano, al menos para la persona no muy ducha en el mundo del cómic.




Tras años de especulaciones, rumores sobre los actores que iban a interpretar a los protagonistas, sobre qué etapa del personaje iban a adaptar o qué director iba a llevar a imágenes el producto, el pasado 29 de Abril llegó por din a los cines de todo el mundo la película inspirada en el Dios del Trueno, El Poderoso Thor. El resultado es del todo satisfactorio y sale victorioso a la hora de satisfacer a los seguidores de las viñetas y a los espectadores de todo tipo que van al cine a buscar una película de superhéroes.




Para un servidor el mayor acierto relacionado con un proyecto como Thor ha sido la sabia elección por parte de Marvel Studios a la hora de poner detrás de la cámara a un director eficaz, serio y con renombre, que curiosamente nada tiene que ver (en principio) con el mundo del cómic, si nos fijamos en su filmografía anterior. El inglés Kenneth Branagh ha sido desde finales de los 80 el adaptador oficial de las obras literarias más representativas del escritor William Shakespeare al celuloide. Destacando su mastondóntico Hamlet, Mucho Ruído y Pocas Nueces o Enrique V. Aunque el británico también se ha atrevido con otras rarezas alejadas de la pluma del creador de Romeo y Julieta. Algunas de ellas su muy personal y reivindicable versión del Frankenstein de Mary Shelley o su excelente remake de La Huella (Sleuth) de Joseph L Mankiewicz.





Branagh ofrece su profesionalidad y temple enraizado en el teatro para construir una dirección de actores magnífica que se ve reforzada por un excelente reparto sobre todo en la trama desarrollada en Asgard. En esta parte la cinta encuentra sus mayores hallazgos y virtudes mediante la labor excelente del director de Trabajos de Amor Perdidos a la hora de hilvanar todas las intrigas palaciegas, traiciones, cuestiones de honor y lazos de sangre. El casting ayuda bastante, ya que, por poner un ejemplo, tras años de ver a Anthony Hopkins con el piloto automático, curiosamente ha sido en Thor donde lo he visto más recuperado para la interpretación dando vida a Odín, un Rey Lear puramente asgardiano.




Chris Hemsworth borda a Thor. Su versión del Dios del Trueno (que bebe tanto del personaje clásico como de su versión Ultimate para los cómics) es carismática, ferrea, dramática cuando debe y cómica cuando encarta y su físico es el adecuado para darle forma. El australiano es consiciente de sus limitaciones y las explota debidamente para ser del todo convincente. Pero el mejor actor del film es Tom Hiddleston y su Loki el rol más trabajado, realista y conseguido del producto, así como tambien el más shakesperiano de todos ellos. Loki es lo más parecido a un ser humano que podemos ver en Asgard y por extensión en el largometraje entero. Es propenso al engaño, la mentira, la cobardía, la duda y la traición por eso es el personaje mejor perfilado y el que definitivamente se come la pantalla.




Ya en la tierra el producto se vuelve algo más monótono y autocomplaciente, pero en absoluto fallido. Branagh y sus guionistas (entre ellos el polémico J. Michael Stackynski, autor de una de las últimas y más alabadas etapas del personaje en los cómics y con cameo en la película) aprovechan ese choque frontal entre la concepción tan arcaica como divina que Thor tiene de su existencia y la terrenal que impera en el planeta tierra en pleno siglo XXI. Gracias a ello se dan forma escenas simpáticas (como la del bar) y otras más dramáticas o amargas como la de la llegada de las huestes de Thor o el ataque del aterrador y muy conseguido Destructor. En esta parte de la obra destacar como siempre el buen hacer del sueco Stellan Skasgard y la simpatía de una explosiva Kat Dennings.




Por último, la historia de amor con una correcta pero algo desganada Natalie Portoman sirve más para que el protagonista transite ese necesario camino que lo lleve a desposeerse de su vanidad y orgullo que lo liberará, que para realizar con ella una verdadera subtrama romántica clásica. El personaje de Jane Foster es más un potenciador del de Chris Hemsworth que un verdadero rol debidamente definido para ejercer de pareja del Hijo de Odín. Recurso muy utilizado en la actualidad, sobre todo en el cine de superhéroes (los Batman de Nolan) y que aquí no desentona demasiado.




El proyecto finalmente se muestra, desde mi punto de vista, como todo un logro. Branagh y su equipo consiguen aunar respeto por las viñetas y epica. Espectaculo pirotécnico y drama bien construido. Tópicos con cierta inventiva y todo envuelto en una realización y acabado a tener en cuenta que dan pie a que este largometraje sea bastante más que una cinta realizada por compromiso y sólo para presentar un personaje que formará parte de una cinta coral llamada Los Vengadores. Thor es para el que suscribe una de las cintas más logradas de las que han adaptado un personaje de La Casa de las Ideas al cine y por eso mismo esperemos que no sea la última. Marvel Studios va por el buen camino.