Mostrando entradas con la etiqueta Alan Taylor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Alan Taylor. Mostrar todas las entradas

viernes, 31 de diciembre de 2021

Trangresión Continua Express 2021 - Noviembre

El Último Duelo (Ridley Scott, 2021) - La Rashomon de Ridley Scott es un sanguinolento tapiz en el que la Baja Edad Media dialoga con el presente mediante la masculinidad tóxica y la cultura de la violación en el Hollywood post MeToo. Todo el casting brilla, pero Jodie Comer refulge


La Crónica Francesa (del Liberty, Kansas Evening Sun) (Wes Anderson, 2021) - Divertido y alocado libro pop up en movimiento con Wes Anderson llevando al paroxismo su obsesión por el manierismo audiovisual entre Jacques Tati, Jacques Demy o Hergé. Se recomienda la abstención a detractores del director.


El Caballero Verde (David Lowery, 2021) - David Lowery pone su prodigioso lenguaje audiovisual al servicio del poema Sir Gawain y el Caballero Verde en una inusual reformulación de los mitos artúricos de belleza superlativa, pero no apta para todos los espectadores.


Santos Criminales (Alan Taylor, 2021) - Eludiendo la nostalgia gratuita y la referencia fácil David Chase encapsula la esencia de Los Soprano en dos horas de metraje. Espectacular Alessandro Nivola y estimable Michael Gandolfini honrando con dignidad la memoria de su padre.


Alerta Roja (Rawson Marshall Thurber, 2021) - Cruce entre Ocean's Eleven y los derivados de la saga Indiana Jones que pese a su holgados medios no puede sobreponerse a la nula química entre sus tres estrellas y a un guion repleto de forzadas casualidades.


Fauces de la Noche (Adam Randall, 2021) - Paupérrimo cruce entre Collateral y Fright Night 2 que se suma a la galería de películas de Netflix cuyo aceptable acabado técnico o competente reparto no pueden salvar un guion desastroso de desarrollo redundante y moroso.


Chapelwaite (Jason Filardi, Peter Filardi, 2021) - Libre adaptación del relato corto Jerusalem's Lot de Stephen King que pese a su corrección formal y resuelto casting no engancha por culpa de una historia sobre vampirismo, fatalidad y muerte mil veces vista.


jueves, 21 de noviembre de 2013

Thor: El Mundo Oscuro



Título Original Thor: The Dark World (2013)
Director Alan Taylor
Guión Christopher Yost, Christopher Markus, Stephen McFeely, Robert Rodat, Don Payne basado en personajes de Stan Lee, Jack Kirby y Larry Lieber
Actores Chris Hemsworth, Natalie Portman, Anthony Hopkins, Tom Hiddleston, Rene Russo, Christopher Eccleston, Idris Elba, Kat Dennings, Adewale Akinnuoye-Agbaje, Jaimie Alexander, Tadanobu Asano, Stellan Skarsgård, Ray Stevenson, Alice Krige, Zachary Levi, Chris O'Dowd, Stan Lee




Segunda y algo decepcionante entrega de las aventuras de Thor, el nórdico Dios del Trueno reinventado para la Marvel por Stan Lee, Jack Kirby y Larry Lieber. Esta secuela supone un nuevo paso dentro de la Fase 2 de Marvel Studios tras la simpática Iron Man 3 y por ahora para el que suscribe la cosa no pinta demasiado bien, porque si bien la tercera parte protagonizada por Tony Stark tenía su encanto y superaba a la segunda tampoco era nada del otro mundo. Algo peor pasa con esta Thor: El Mundo Oscuro que cae en varios fallos que la primera película protagonizada por el personaje portador del martillo Mjolnir no cometía dejándola unos peldaños por debajo de aquella.




Thor tendrá que enfrentarse a una nueva amenaza, la estirpe de los Elfos Oscuros comandados por Malekith que quieren extender la oscuridad por todo el universo por medio de un arma mortífera llamada Éter. El Dios del Trueno tendrá que volver a la Tierra para unir fuerzas con su amada Jane Foster que junto a su amiga Darcy, un becario llamado Ian que acompaña a esta y el doctor Eric Selvig le ayudarán en su misión. Pero la amenaza de Malekith es tan desproporcionada para Asgard y la Tierra que incluso Thor se verá en la obligación de pedir ayuda a su traicionero hermano Loki, que está encerrado en una mazmorra del reino desde los hechos ocurridos dos años atrás en New York con la invasión de los Chitauri que él mismo inició.




Cuando el espectador ve un film como Thor: El Mundo Oscuro se da cuenta ya desde su arranque que se encuentra con un producto realizado con un equipo técnico y artístico con el piloto automático activado. Por descontado que tenemos un diseño de producción a lo Marvel Studios, con unos medios holgados, un reparto de relumbrón, acción y unos efectos digitales a la altura de una superproducción. Pero no sé si por culpa de baile de directores (primero Patty Jenkins que se cayó en favor de Alan Taylor, cineasta que por sus compromisos con la serie Juego de Tronos tuvo que pedir a Joss Whedon que le echara un cable con un par de escenas) o por una cierta desgana en general esta secuela de Thor se me antoja casi como un episodio caro de una serie televisiva de aventuras.




La primera entrega me cayó en gracia desde el principio (como me sucedió con El Capitán América de Joe Johnston) me gustó el tono shakesperiano que le inyectó Kenneth Branagh a la trama en Asgard, cómo perfiló con ayuda del guión a los personajes y sus relaciones, me enamoré del Loki de Tom Hiddleston, vi a un muy recuperado Anthony Hopkins como Odín y hasta Chris Hemsworth me convenció como el Dios del Trueno. Por eso me sorprende que con todo construido y bien asentado Alan Taylor haya realizado una pieza tan a medio gas, tan desangelada y tan poco apasionada. Sí, tenemos los mismos personajes, la acción, las intrigas palaciegas, el humor, pero todo está más apagado, menos vivo y en ocasiones hasta algo anodino, aunque sin llegar en ningún momento al aburrimiento.




El cuerpo de guionistas y el director ponen pronto las cartas sobre la mesa, pero ese tono imperante durante la primera hora de metraje que es una mezcla entre El Señor de los Anillos (la batalla del prólogo) y Juego de Tronos (los funerales con las flechas incendiarias) no llega a enganchar al espectador y le transmite más tibieza que otra cosa. No es hasta que Thor libera a Loki hacia la mitad de metraje que empieza activarse el buen ritmo en la narración y es que lo de este actor no tiene nombre. Es aparecer en el encuadre una vez su hermano lo ha sacado de su encierro y es como si la pantalla se iluminara, como si el carisma de un Tom Hiddleston que se ve que disfruta hasta lo indecible con su trabajo viniera a insuflar vida a una película zombie.




Todo el pasaje en el que Loki acompaña a Thor es lo mejor del largometraje, desde sus chistes ofensivos hacia su hermano (lo del Capitán América es un detallazo) hasta sus artimañas que luego no lo son o su ferocidad en el campo de batalla. El problema es que su presencia está demasiado dosificada y no podemos disfrutarlo demasiado, pero por suerte tras su paso el film se entona y se encamina hacia un final bastante decente con acción bien rodada y un humor que unas veces funciona (enorme Stellan Skarsgård ensayando para ir como su madre lo trajo al mundo en la próxima Mymphomaniac de su amigo Lars Von Trier) y otras no (el personaje de Darcy de una encantadora Kat Dennigs sigue teniendo su gracia, pero sus gags son bastantes más pobres que en la primera entrega y en ocasiones un poco exagerados) con un clímax satisfactorio pero no muy destacable.




Otro síntoma que nos afirma que esta película se hizo aprisa y corriendo es su poco trabajado guión. Por culpa de la escritura del largometraje no podemos incidir mucho en uno de los temas más interesantes de la saga, la relación amor/odio entre Thor y Loki (y eso que tanto Hemsworth como Hiddelston ya le han cogido perfectamente el tono a sus roles, sobre todo el segundo, faltaría más). También vemos a un Odín temerario y muy desdibujado (tampoco ayuda que la fuerza que puso Anthony Hopkins para dar vida al Padre de Todos en la primera entrega aquí brille por su ausencia) que parece que va a armar una guerra intergaláctica de proporciones inabarcables para desparecer en el último cuarto de metraje y sólo hacer acto de presencia después de la batalla final.




Algo parecido sucede con una Sif (muy bien una Jaimie Alexander arrebatadora, esperemos que se cumpla aquello de que pueda dar vida a Wonder Woman) que parece que va  a tener mucho peso en la trama central para más tarde perderlo completamente (con el juego que podía haber dado el triángulo Thor/Sif/Jane, esta última encarnada por una Natalie Portman más entregada que en la primera película pero sin dejarse la vida, se nota que no le agrada mucho estar en esta saga) y sobre todo un Malekith (Christopher Eccleston desperdiciado) que está de paso, dando forma a uno de los villanos menos interesantes y peor definidos que he visto en mucho tiempo y eso que la presencia física y amenazante a tiene, pero nunca llegamos a saber nada de sus motivaciones o psicología quedando en un esbozo de lo que pudo ser.




Thor: El Mundo Oscuro me parece una de las piezas más endebles de Marvel Studios y habla alguien que disfruta mucho con estas producciones a pesar de sus limitaciones como productos cinematográficos de consumo rápido. Un largometraje poco trabajado y con apariencia de haber sido realizado en una fría e inerte cadena de montaje. Por suerte no aburre, tiene personajes que nos interesan (Heimdall, Volstagg, Sif) y a los que ya les hemos cogido cariño, guiños a los fans de los cómics (con la presencia de personajes de las etapas de Lee y Kirby y hasta de la de Walter Simonson) acción, humor y cierta épica. Pero la decepción es un hecho y sólo espero que esa Capitán América: El Soldado de Invierno y sobre todo Los Guardianes de la Galaxia (ojo, a la primera escena post créditos de la cinta que nos ocupa, la otra no es tan interesante) encarrile esta Fase 2 que por ahora a mí me transmite bastante indiferencia.