jueves, 21 de diciembre de 2017

Yoga Hosers, millennial clerks



Título Original Yoga Hosers (2016)
Director Kevin Smith
Guión Kevin Smith
Reparto Harley Quinn Smith, Lily-Rose Melody Depp, Tyler Posey, Genesis Rodriguez, Johnny Depp, Natasha Lyonne, Haley Joel Osment, Justin Long, Austin Butler, Jason Mewes, Michael Parks, Tony Hale, Harley Morenstein, Ralph Garman, Adam Brody, Ashley Greene, Jack Depp, Jennifer Schwalbach Smith, Vanessa Paradis, Sasheer Zamata, Kevin Conroy, Kevin Smith, Stan Lee





Desde que en el año 2011 estrenara la brutal Red State la carrera cinematográfica de Kevin Smith se convirtió en una incógnita con la que nunca sabemos qué nos deparará su próximo trabajo detrás de las cámaras. En 2014 la retorcidísima Tusk volvió a sorprender a propios y extraños con su atípica mezcla de terror, drama y comedia negrísima mostrando a un Smith que parecía cada vez más alejado del cine de sus orígenes protagonizado por adolescentes amantes de los cómics, el sexo y el humor escatológico. Sólo dos años después llegaría su treceavo largometraje como cineasta, otro giro de tuerca, esta vez nacido a modo de spin off del ya citado film interpretado por Justin Long y Michael Parks, en el que coparían todo el protagonismo dos personajes episódicos que aparecieron en aquella producción a modo de cameo y a los que dieron vida dos actrices casi debutantes que tienen en el proyecto que nos ocupa sus primeros papeles importantes dentro del séptimo arte.




Harley Quinn Smith y Lily-Rose Melody Depp son las hijas de Kevin Smith y Johnny Depp respectivamente y en Tusk hicieron una breve aparición interpretando a dos dependientas de una tienda tipo "7-Eleven" que estaban más peocupadas por escribir en sus teléfonos móviles que por atender a los insatisfechos clientes del emplazamiento en el que trabajaban. Tomando como protagonistas a estas dos actrices adolescentes, incluyendo a casi todo el reparto de la citada Tusk y construyendo una trama que sólo puede haber sido ideada bajo los efectos de una ingente cantidad de opiáceos Yoga Hosers se estrenó en pantallas de todo el globo en 2016 y desde ese mismo momento la podemos considerar una de las más endebles películas salidas de la filmografía del director de Jersey Girl o Mallrats. Un producto que falla a prácticamente todos los niveles en gran parte por culpa de su indefinición cinematográfica, algo en lo que nos detendremos más adelante.




Colleen McKenzie (Harley Quinn Smith) y Colleen Collette (Lily-Rose Melody Depp) son dos  amigas y compañeras de trabajo, residentes en Canadá, adictas a textear con sus teléfonos móviles,  tocar en una banda de rock y a las clases de yoga que imparte el gurú Yogi Bayer (Justin Ling). Una noche mientras trabajan en la tienda de comestibles "Eh-2-Zed." reciben la visita de Hunter (Austin Butler), uno de los chicos más populares del instituto e interés amoroso de Colleen McKenzie, y Gordon (Tyler Posey), amigo del ya citado muchacho. A la llegada de ambos se desata el caos en el local cuando unas salchichas vivientes nazis llamadas "bratzis" aparecen de repente e intentan matar a los cuatro adolescentes. Las dos Colleen deberán vencer a tan esperpénticos enemigos y para ello colaborarán con los más variopintos aliados, entre ellos el peculiar detective Guy Lapointe (Johnny Depp) que acompañará a las chicas en su cruzada.




Es difícil saber qué pasaba por la cabeza de Kevin Smith cuando decidió rodar un producto como Yoga Hosers. No sólo por lo alucinógeno de gran parte de su planteamiento, sino también porque como obra cinematográfica no sabemos a qué tipo de espectador está dirigido. Por un lado aunque temáticamente vuelve a las raíces de su filmografía, dando el protagonismo de la cinta a dos dependientas de una tienda de comestibles, la calificación por edades de la cinta (la famosa PG-13, que admite espectadores menores de edad en las proyecciones) impide que el guionista y director despliegue esos diálogos repletos de referencias sexuales y lenguaje malsonante propio de su impronta. De hecho hay momentos en los que los personajes maldicen utilizando la terminología propia de este tipo de films para (casi) todos los públicos y el resultado queda tan ridículo como insatisfactorio.




Como afirmamos estas carencias por culpa de la calificación moral del largometraje dejará insatisfechos a los fans de Kevin Smith habituados a su sorna e incorrección política. Pero si nuestra intención es abordar Yoga Hosers como una película de terror, género al que supuestamente también se adscribe, su éxito no es mucho mayor, porque prácticamente no hay una sola escena de sobresalto a lo largo del metraje, y si las hay con el que esto suscribe no han funcionado en ningún momento. Pero el fracaso máximo con respecto a buscar un target claro y determinado para que este pueda disfrutar de la propuesta cinematográfica lo tenemos con el de "película para niños", porque aquí Yoga Hosers es un rotundo desastre. A lo mejor es un servidor el que se equivoca y los críos de hoy en día se lo pasan de vicio viendo a unas salchichas nazis intentando matar a seres humanos en plena pubertad, pero ruego se me permita dudarlo.




Planteado todo esto la pregunta del millón es: ¿A qué tipo de público está dirigida Yoga Hosers?. Mi respuesta a dicha cuestión es que sus creadores son los que más disfrutaron de la película mientras la estaban ideando y eso es algo que se deja notar en pantalla durante no pocas ocasiones. Harley Quinn Smith y Lily-Rose Melody Depp no son dos grandes actrices y a la hora de hablar de su trabajo aquí tampoco podemos hacerlo de una química mutua que atraviese la pantalla, pero sí es cierto que hay complicidad entre ambas y que lo transmiten a lo largo del metraje, dejando entrever las imágenes que son amigas más allá de la ficción y que se entienden totalmente la una a la otra. En cuanto al equipo de secundarios, empezando por Johnny Depp de nuevo en la piel del insulso Guy Lapointe, pasando por un tatuado Adam Brody y llegando a los cameos de Kevin Conroy o Stan Lee también podemos vislumbrar que el rodaje fue una fiesta para todos los implicados.




El problema reside en que la mayor parte del público generalista no está invitado a la fiesta que Kevin Smith ha montado con sus amigos, de modo que sólo él, su equipo de rodaje y los fans más extremistas de su cine se divertirán con el film. Si al humor de dudoso gusto y escasa efectividad sumamos una trama tan esperpéntica que no se sostiene por ningún lado, la cuestionable táctica de llevar hasta el extremo del disparate el uso de la parafernalia nazi a modo de chiste recurrente a lo largo del metraje hasta eclosionar en ese clímax final que vuelve a poner en mente de un servidor la idea de que Kevin Smith no se encontraba sobrio a la hora de escribir el guión de la obra y una serie de personajes incidentales que deambulan a lo largo del metraje sin orden ni concierto, y a los que se recurre casi exclusivamente para mostrar sus perfiles a modo de homenaje a videoconsola de 8 Bits, podemos afirmar que nos encontramos ante un fracaso cinematográfico prácticamente total.




A pesar de ser un desastre sin paliativos y una penosa segunda entrega de esa "True North Trilogy" que su autor lleva ideando desde hace unos cuantos años, Yoga Hosers tiene dos virtudes que me hacen mirarla con no demasiado desdén y hasta cierto cariño. La primera es que después de todo lo comentado en esta entrada debo admitir que los 88 minutos que dura el largometraje no sólo se pasan en un suspiro, sino que no aburren en ningún momento, en gran parte gracias a las dos actrices principales y su vacuo pasotismo propio del siglo XXI. La segunda es que el que esto firma la ve como la confirmación de que Kevin Smith está decidido a hundir su carrera cinematográfica por medio de productos de dudosa naturaleza y gusto, pero que demuestran que hace lo que le apetece sin estar pendiente de fans, productores o resultados de taquilla y eso le honra como artista y ser humano. Sólo el tiempo nos dirá hacia donde se dirige este Kevin Smith cineasta en modo kamikaze.




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