miércoles, 7 de octubre de 2015

Piraña 2 3D, Waterpark Movie



Título Original Piranha 3DD (2012)
Director John Gulager
Guión Marcus Dunstan, Patrick Melton
Actores Danielle Panabaker, Matt Bush, David Koechner, Katrina Bowden, Chris Zylka, Paul James Jordan, David Hasselhoff, Jean-Luc Bilodeau, Meagan Tandy, Ving Rhames, Héctor Jiménez, Clu Gulager, Adrián Martínez, Gary Busey, Sierra Fisk, Christopher Lloyd, Irina Voronina, Kathy Sue Holtorf, Cody Kennedy, Tabitha Taylor






En el año 2010 el dúo de cineastas franceses formado Alexandre Aja y Gregory Levasseur trataban de seguir inyectando su venenosa cinefilía europea en Hollywood como ya lo habían hecho cuatro años antes con el soberbio remake de Las Colinas Tienen Ojos, el clásico de los años 70 escrito y dirigido por el tristemente fallecido Wes Craven que este mismo se ocupó de impulsar con la ayuda de sus productores Peter Locke y Marianne Maddalena. Para ello se asociaron con Dimension Films y los inefables hermanos Weinstein con la idea de sacar adelante un remake de Piraña, aquel divertido sucedaneo de Tiburón (Jaws) de Steven Spielberg que escibió John Sayles para Joe Dante dentro de la recordada productora New World Pictures, propiedad del mítico cineasta y productor Roger Corman. 




Aquella barrabasada estrenada en las salas con formato 3D era una parodia descerebrada y cafre que utilizaba el descarnado terror de los ya mencionados 70 para reírse y escupir en pleno rostro del blando y despersonalizado de los 90. La cinta, criticada por sus bestiales escenas gore, fue estrenada de tapadillo y sin casi promoción en España donde pasó por las carteleras sin pena ni glora. No sucedió lo mismo en Estados Unidos, donde fue un considerable éxito que dio pie a que sólo dos años después viera la luz una secuela, esta vez sin Alexandre Aja y Gregory Levasseur implicados en el proyecto, responsabilidad que recayó en el cineasta John Gulager, conocido en algunos círculos del terror underground por haber rodado la trilogía de culto Feast, y los guionistas Marcus Dunstan y Patrick Melton




Piraña 2 3D o Piranha 3DD en su título original no engaña a nadie, es la parodia, de la parodia de una parodia, una Serie B de pura cepa modesta y directa al esternón, una secuela inferior pero adecuadamente coherente con lo que habían rodado dos años antes los creadores de films como Furia o Alta Tensión. Esta segunda parte es una producción exploit, con actores (en su mayoría) jóvenes, mediocres y atractivos que van a pasarse los escasos 82 minutos (y ojo, los diez últimos son los créditos finales, por lo tanto la película no supera los 72) rodeados por pechos, música machacona, chulos de playa, pervertidos de piscina y una legión de pirañas gigantescas y brutales que trataran de devorarlos a todos hasta los huesos. La película encuentra sus mayores virtudes y más destacados fallos precisamente en tratar de ser deudora del espíritú del largometraje anterior de Aja y Levasseur, no consiguiéndolo siempre.




Cuando asumimos que esta Piranha 3DD, que utiliza una excusa estúpida para que aquellas pirañas evolucionadas que devoraron a decenas de personas en el lago Victoria acaben dentro de un parque acuático que parece la Mansión Playboy donde sembrarán el caos y la muerte. es una nadería intrascendente, calentorra y llena de casquería John Gulager ya se encuentra en la tesitura de saber lo que hacer desde el inicio (de hecho el film abre con escenas de la primera película para que veamos cuán fiel va a ser esta secuela con el material de partida al que da continuación) para después demostrar que entendió sólo en parte lo que plantearon sus predecesores detrás de las cámaras con Piraña 3D. Porque como realizador sabe captar ese estilo visual deudor de los videoclips de la Mtv o de la realización vacua y soez de realities de la misma cadena como Jersey Shore, pero mientras los autores franceses se reían en todo momento de lo que exponían en pantalla Gulager peca en ocasiones de tomarse en serio algunos pasajes, puede que no dramáticos, pero sí innecesariamente serios.




Por suerte como director sabe que el material que tiene entre manos da pie a la más indecorosa de las locuras y se ocupa de llenar la pantalla de camisetas mojadas, pechos y nalgas bamboleándose en cámara lenta y formato 3D ( a diferencia de su predecesora Piraña 2 3D sí se rodó en formato estroboscópico sin necesidad de realizar la conversión al 3D en post producción) chistes zafios, sexo escatológico, sangre a borbotones y gore en buenas dosis, no tan abundantes como en la primera película, pero lo suficientemente copioso como para no decepcionar a los fans del género. Al igual que Piraña 3D en su prólogo introduce el cameo de un actor en horas bajas (en aquella un Richard Dreyfuss, aquí el gran Gary Busey) incluye de nuevo un gag relacionado con una piraña y un pene cercenado y contamos otra vez con la presencia de Christopher Lloyd, Ving Rhames y Paul Scheer. Aunque cabría mencionar que en esta segunda parte tenemos una importante novedad, la que supone tener en el reparto la presencia del impagable David Hasselhoff.




Interpretándose a sí mismo, con el traje de guardacostas que ¿vistió? durante años para dar vida a Mitch Buchannon en la serie Los Vigilantes de la Playa y con muchas ganas de pasárselo bien David Hasselhof es tan importante para Piraña 2 3D que gracias a él podríamos hablar de dos películas, la que tiene lugar antes de su aparición estelar y la segunda, en la que él se convierte en el protagonista absoluto con su sana y envidiable costumbre de reírse de sí mismo. El protagonista de El Coche Fantástico (Knight Rider)se ríe de su edad, de su aspecto físico, de que las nuevas generaciones de niños no le reconozcan (lo de mencionar al crío todas las series en las que ha participado, culminando con ese "¿Bob Esponja?" es demencialmente autoparódico) y demuestra en todos y cada uno de los planos que le regala John Gulager que se lo pasó en grande en el rodaje rodeado de fans, chicas en bikini y pirañas de latex o digitiales y por supuesto cantando.




Para que quede claro, Piraña 2 3D es una película mala de solemnidad, una secuela de videoclub nacida a rebufo de una primera entrega que siendo una divertida chorrada de campeonato era una obra mucho más conseguida. Pero será difícil que los amantes del cine de terror chabacano, zafio y autoconsciente no la disfruten como lo que es, un producto para ver con las gafas 3D puestas, una cerveza en una mano y un cartón de palomitas en la otra. Podríamos decir incluso que los CGI de las pirañas están más conseguidos que los de la primera película, que hay momentos en los que John Gulager demuestra que es mejor director de lo que parece (ese plano cenital siguiendo a la chica con el flotador que pasa debajo de puente) pero a nadie le importa eso en este desfile de silicona, pezones, culos, penes hemoglobina y niños decapitados, tan deficiente y olvidable como sincero y disfrutable.


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