lunes, 9 de febrero de 2015

Perseguido, run for your life



Título Original The Running Man (1987)
Director Paul Michael Glaser
Guión Steven E. de Souza basado en la novela de Richar Bachman/Stephen King
Actores Arnold Schwarzenegger, Maria Conchita Alonso, Yaphet Kotto, Jim Brown, Jesse Ventura, Erland Van Lidth, Marvin J. McIntyre, Richard Dawson, Professor Toru Tanaka





De 1977 a 1984 el escritor norteamericano Stephen King publicó cinco novelas con el pseudónimo Richard Bachman y no se supo hasta bastantes años después que pertenecía al autor de El Resplandor, Carrie o Misery. En dichos trabajos King se alejaba un poco del género de terror que le había proporcionado sus mayores éxitos para dar forma a relatos que se movían por unos terrenos distintos a los que hasta ese momento había abordado. La polémica Rabia narraba cómo un adolescente armado secuestraba en un instituto a un grupo de alumnos y algunos de los profesores, Carretera Maldita contaba la historia de un ciudadano obsesionado con detener por la fuerza la construcción de una carretera que iba a hacer que su casa desapareciera y finalmente Maleficio estaba protagonizada por un hombre déspota de negocios que era maldecido por una gitana a perder kilos de manera gradual e irreversible.




Pero si hay dos libros que destacan dentro de los que el novelista de Maine editó con el nombre de Richard Bachman estos son La Larga Marcha y El Fugitivo (The Running Man). Ambos relatos retrataban un futuro deshumanizado regido por estados totalitarios y militarizados sometiendo a una población devorada por una paupérrima situación económica. La primera novela, una de las mejores de King para el que suscribe, estaba protagonizada por un concurso en el que un grupo de corredores debía hacer un recorrido sin parar en todo el trayecto (ya que esto no sólo los eliminaba del juego, también permitía a los organizadores del concurso matar al participante) y en el que sólo el último conseguiría una sustanciosa suma de dinero que le ayudara a salir de su alarmante situación social y monetaria.




El otro libro, El Fugitivo, relataba cómo Benjamin Richards, un hombre que trataba de pagar los medicamentos para paliar la enfermedad de su hija, participaba en un inmoral programa televisivo llamado The Running Man, título original de la novela, en el que, tras pasar por unas exigentes y duras pruebas médicas y psicológicas, debía de huir de un grupo de mercenarios llamados "Cazadores" y cuya única misión era eliminar al protagonista. Esta historia, que mantiene un muy buen nivel hasta su inadecuado, tosco y escatológico final dentro del avión, es la que sirve como base para la película que nos ocupa en esta entrada y aunque toma como base el ya mencionado relato realmente se desvincula de manera más que considerable de él.




Perseguido es un proyecto cuya gestación se antojó cuanto menos curiosa. El productor del film, Rob Cohen, futuro director de Dragonheart o Fast And Furious, compró los derechos de la novela cuando todavía no se sabía que pertenecía a Stephen King, de hecho en los créditos de apertura podemos leer el nombre de Richard Bachman, para que Steven E. de Souza, elegido por la divina providencia para siete años después crear como director esa obra maestra llamada Street Fighter: La Última Batalla, la adaptara a guión y Paul Michael Glaser, el Starsky de la mítica serie setentera Stasky y Hutch, tomara las labores de dirección cinematográfica uniéndose a la, por aquel entonces triunfante, figura principal de la Era Reagan de Hollywood, el austriaco Arnold Schwarzenegger.




Lo mas curioso es que, independientemente de ser una más de las muchas cintas de acción que Arnold Schwarzenegger protagonizó en los años 80, Perseguido expone un contexto social y temporal muy concreto. Por lo tanto lo que en 1987 nos parecía una disparatada exageración a día de hoy ha resultado terriblemente premonitoria si tenemos en cuenta que la película de Paul Michael Glaser retrata un año 2019 en el que un estado dictatorial adormece a la opinión pública por medio de manipulación informativa vergonzante y programas de televisión que pisotean los más básicos derechos humanos con el consentimiento y apoyo del Departamento de Justicia del gobierno del país para el disfrute de la audiencia. Un retrato que a día de hoy nos es tan familiar que asusta.




Pero tampoco eludamos lo evidente, ya que de la misma manera que el guión no ahonda en temáticas sociales o políticas porque ni lo quiere ni lo necesita, seria de necios negar que con The Running Man estamos ante otro de esos productos ideados para el lucimiento, más físico que interpretativo, del protagonista de Depredador o El Último Gran Héroe. Lo más curioso es que ese prólogo en el helicóptero, que está realizado en un pobre estudio de mala muerte y con más bien poca pericia, la sensación de que la cinta que nos ocupa va a ser una cutrez, que hará de mediocridades protagonizadas por el antiguo gobernador de California como Ejecutor obras maestras, no deja de atenazar al espectador.




Por suerte desde el momento en el que la transición temporal nos lleva 18 meses después a la mina en la que está prisionero Ben Richards la puesta en escena se endereza y el diseño de producción deja ver los 30 millones de dólares que se invirtieron en ella. Paul Michael Glaser demuestra soltura con las escenas de acción, tanto las de persecuciones como los tiroteos, e incluso las de peleas cuerpo a cuerpo entre los protagonistas y sus perseguidores, cada uno de ellos (Dynamo, Fireball o Buzzsaw entre otros) con su hortera encanto. La trama se desarrolla con bastante pericia y ligereza entre violencia más o menos explícita, golpes de humor simplista, que unas veces funciona y otros no, y mucha mala baba a la hora de retratar al estadounidense medio que disfruta de salvajismo televisado saliendo a borbotones de su tubo catódico.




Otro de los alicientes de un producto como Perseguido es su reparto. Arnold Schwarzenegger vuelve a ofrecer uno de sus recitales de mamporros y frases lapidarias habituales aunque esta vez sin lucir apenas palmito. Maria Conchita Alonso interpreta a la chica desvalida que continuamente tiene que ser recatada por el protagonista, el antiguo luchador y político Jesse Ventura da vida al casi paródico Capitán Libertad y también podemos ver rostros conocidos como el de Yaphet Kotto (Alien: El Octavo Pasajero). Pero el gato al agua se lo lleva un pletórico Richard Dawson en el rol de Damon Kellar, el presentador del programa, un dechado de arrogancia, crueldad e ironía que le convierte en un verdadero robaplanos y la piedra angular del largometraje.




Estamos ante una película que destila aroma a los años 80 por todos y cada uno de sus fotogramas. A día de hoy la podemos ver estéticamente kitsch, de hecho casi podría decirse que en su época ya lo era, y sin destacar demasiado dentro del grueso de largometrajes protagonizados por el actor de las sagas Terminator o Los Mercenarios, pero sería de necios eludir que no hay algo más que acción en un guión muy corrosivo que seguramente tres años después inspirara a los creadores de otro film del austriaco, como es el muy superior Desafío Total, de Paul Verhoeven. Perseguido se deja ver en pleno 2015 con una sonrisa socarrona en la cara de un espectador sintiéndose entre incómodo y nostálgico al darse cuenta de que lo que nos contaron hace casi trinta años casi es una realidad, sobre todo en este país políticamente sesgado y culturalmente adormecido en el que nos ha tocado vivir a los españoles del siglo XXI.



No hay comentarios:

Publicar un comentario