sábado, 29 de junio de 2013

Comandante, cosas que dejé en la Habana



Título Original Comandante (2003)
Director Oliver Stone
Guión Oliver Stone




Desde hace años el cineasta estadounidense Oliver Stone (por el que profeso una gran admiración, como sabrán varios de los que me leen con asiduidad) se mueve entre dos vertientes. Por un lado la del director comercial que trata de ganarse el favor del público con revalorizables epopeyas históricas como Alejandro Magno, dramas de corte comercial impropios de su persona como World Trade Center o thrillers a medio gas como Salvajes. Por otro la del interesantísimo documentalista que trata de hacer con el conjunto de sus trabajos un enorme fresco sobre la política internacional a nivel mundial y que es a día de hoy la cara más interesante del creador de Platoon o Nacido el 4 de Julio. En el año 2003 Comandante fue la obra que dio inicio a esta interesante carrera dentro de la no ficción por parte de Stone.




En el año 2002 el cineasta Oliver Stone y un pequeño equipo de rodaje pasaron tres días junto a Fidel Castro durante los que grabaron 30 horas de material junto al líder cubano. En el proceso el director habló con él sobre distintos temas relacionados con la política de Cuba durante la segunda mitad del siglo XX, como la revolución de 1959, el bloqueo de Estados Unidos, la crisis de los misiles, el frustrado atentado de Bahía de Cochinos, su relación con Rusia, China o los distintos gobernantes norteamericanos con los que ha coincidido y sobre la ausencia de democracia en la isla. Fidel responde a todas las preguntas del realizador ofreciendo interesantes reflexiones y declaraciones que se mueven entre lo lúcido e interesante o lo contradictorio y desconcertante.




Comandante fue un proyecto polémico desde su estreno en el festival de Berlín de 2003 donde se llevó a cabo su puesta de largo internacional. Se le achacó a Stone su poca agresividad con respecto al interrogatorio al que somete al mandatario cubano y es cierto que en pocas ocasiones pone contra las cuerdas a Castro, pero también sería ilógico llegar a la casa de tu entrevistado y asaltarle con una rudeza que hubiera puesto en peligro el documental. Es comprensible que el director de Un Domingo Cualquiera cree un ambiente más o menos distendido en el que su protagonista pueda abrirse y responder a un gran número de preguntas de naturaleza rotundamente inteligente.




Porque seamos francos, Oliver Stone no es el típico norteamericano sin repajolera idea de lo que se cuece lejos de su amado país y que cree que España está debajo de México o al lado de Argentina. Hablamos del hijo de una francesa convertida al budismo y un padre judío agente de bolsa, un hombre que en su juventud se alistó voluntario como soldado para combatir en Vietnam donde fue herido dos veces, conflicto bélico que marcaría a fuego su personalidad y que haría que volviera a su país de origen desencantado con su gobierno y los altos mandos del ejército con el que luchó. Stone vive la política como pocos cineastas, así lo atestiguan films como Salvador, JFK: Caso Abierto, NixonW. y sin su presencia posiblemente Comandante no sería un producto tan interesante, aunque Castro sea el centro y razón de ser del mismo.




A pesar de que la cinta supone la primera incursión oficial por parte del cineasta norteamericano en el mundo del documental Comandante es un producto 100% Stone, tanto en fondo como en forma. Desde el montaje efectivo (y efectista) marca de la casa en el que se alternan imágenes del mismo rodaje con otras de archivo (geniales las que se pueden ver en la escena de Castro corriendo por su oficina) pasando por esa delectación epidérmica de Stone por mostrar a sus protagonistas con una cercanía física que bordea lo obsceno llegando hasta esa pasión con la que aborda temas sobre política, moral y contenido social que se mueve entre lo apoteósico y la demagogía.




Stone opta por el de tú a tú, aborda todos los temas posibles y desnuda a Castro delante de la cámara mostrándolo en ocasiones como un estadista inteligente, sabio y de vuelta de todo y en otras un demagogo que toma al entrevistador (y al espectador por efecto dominó) por tonto afirmando algunas ideas tan disparatadas que no pueden tomarse en serio. Algunos de los momentos que a un servidor más le gustan son en los que Castro habla de presidentes de Estados Unidos como Kennedy o Nixon, aquellos a los que Stone conoce bastante bien y sobre los que habló en sus (posiblemente) mejores films de temática puramente política como son JFK: Caso Abierto y Nixon.




Es curioso escuchar de boca de Castro afirmaciones como sus relaciones poco amistosas con la U.R.S.S incluso durante la crisis de los misiles de 1962, conflicto en el que suponían aliados inquebrantables o la admiración que siente por algunos mandatarios de norteamérica con los que tuvo enfrentamientos. También opina sobre políticos coetáneos suyos como Salvador Allende y por consiguiente del golpe de estado de Pinochet en Chile o de compañeros de armas como Ernesto "Che" Guevara que le ayudó a sacar adelante su revolución y sobre el no habla mucho, mojándose poco y siendo bastante críptico. Pero puede que los momentos más jugosos del documental sean aquellos en los que Castro maquilla o esquiva todo lo referido a la falta de democracia en la isla llegando al culmen de la desfachatez y hasta la risa cuando afirma que en Cuba las cosas van tan bien que hasta las prostitutas hacen carrera en la universidad, cuando por todos es sabido que son las universitarias las que se ven obligadas a vender su cuerpo para pagar sus estudios u otros en los que vemos informativos estadounidenses de la época que ponían de héroe a Castro tras el derrocamiento de Batista.




Poco después del estreno de Comandante Stone volvió a Cuba para realizar otro documental llamado Looking for Fidel. Este (según dicen, un servidor aún no lo ha visto) un poco más inquisitivo por parte del director de Hablando con la Muerte ya que en él se aborda la crisis de los cubanos que huyeron del país secuestrando un ferry y que tras ser detenidos por el regimen castrista fueron encarcelados y algunos de ellos ejecutados tras juicio. Como ya he comentado no he visto aún ese producto, pero lo haré y aquí será comentado junto a Persona Non Grata, otro trabajo de no ficción de Stone en el que habla del conflicto palestino/israelí de Oriente Medio y Al Sur de la Frontera que utilizando en mismo formato que Comandante está protagonizado por el hoy ya fallecido mandatario venezolano Hugo Chávez.




Es  cierto que en la obra que nos ocupa falta la voz de los opositores del protagonista y que Oliver Stone se deja enamorar por la personalidad y el misticismo que rodea a Fidel Castro, es más, tras realizar estos documentales sobre políticos sudamericanos el cineasta se ha declarado abiertamente comunista, algo impensable siendo norteamericano mostrándose esta como una decisión de cara a la opinión pública tan valiente como descacharrante. Pero en Comandante hay suficiente calidad cinematográfica y lúdica (que se revalorizará hasta lo incalculable cuando Fidel muera) como para ser tomado como un documental interesante, vibrante y sí, contradictorio y en ocasiones hasta irritante, como se muestra el mismo Castro en pantalla, ese señor que decidió resistir estoicamente el envite de un gigante, pero pagando un precio muy alto, el de la libertad de su propio pueblo.



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