lunes, 21 de mayo de 2012

Miedo y Asco en Las Vegas, the man who killed the american dream



Título Original Fear and Loathing in Las Vegas (1998)
Director Terry Gilliam 
Guión Tony Grisoni, Tod Davies, Alex Cox y Terry Gilliam basado en la novela de Hunter S. Thompson
Actores Johnny Depp, Benicio del Toro, Tobey Maguire, Michael Lee Gogin, Larry Cedar, Brian Le Baron, Katherine Helmond, Cameron Diaz, Ellen Burkin, Gary Busey, Christina Ricci, Lyle Lovett, Mchael Jeter, Mark Harmon, Tane McClure, Jennifer Elise Cox



Adaptación a lisérgicas imágenes de la novela Miedo y Asco en Las vegas del escritor y periodista norteamericano Hunter S. Thompson, creador de lo que en su momento se llamó "periodismo gonzo" estilo de narrar noticias en la que el reportero se imbuía de manera brutal en esta llegando en bastantes ocasiones a formar parte de ella.El trabajo salió a la venta en 1971 y fue editado por primera vez en dos partes en la revista Rolling Stone. Tuvieron que pasar 27 años para que un suicida artístico como Terry Gilliam decidiera llevarlo al celuloide en una obra que podría considerarse hoy de culto.




El periodista Raoul Duke (Johnny Depp) y su abogado Doctor Gonzo (Benicio del Toro) viajan a Las Vegas para cubrir una importante carrera de motocross en el desierto de Nevada. Pero todo se complica debido a que los dos personajes deciden abusar de todo tipo de estupefacientes que tienen guardados en una maleta. Su consumo de las drogas es tan desproporcionado que la pareja de individuos sembrarán el caos allá por donde pasen sin ser conscientes del daño material, físico y psicológico que pueden llegar a inflingir.




Excesivo, sobrecargado y flipante viaje psicotrópico a la América consumista y decadente de los primeros años 70 representada por ese infierno en forma de paraíso con luces de neón que responde al nombre de Las Vegas. En la novela de Hunter S. Thompson, Gilliam encuentra una enorme excusa narrativa (que como comentaré más tarde no se sostiene por sí sola) para dar rienda suelta como nunca a su imaginario fantástico de una manera voraz y desatada que de la misma manera que devora la historia que narra no escatima en hallazgos, como momentos brillantes, pasajes de un humor hilarante o reflexiones generacionales de considerable calado.




Terry Gilliam está en su salsa en esta Las Vegas reflectada en los ojos de un protagonista en continuo viaje de estupefacientes, usando todo tipo de trucajes, movimientos de cámara, lentes deformantes, filtros de colores, con la intención de hacer al espectador partícipe de semejante abuso de todo tipo de drogas. Entre tiros de mescalina, LSD o eter, Duke (pseudónimo de S. Thompson) y Gonzo (alias de su abogado en la vida real Óscar Zeta Acosta) permiten al director de Brazil desencadenar todas sus constantes autorales como evasión de la realidad, confusión metaficcional de personalidades, críticas a las fuerzas establecidas y una extraña comunión con los perturbados mentales en este caso enajenados mediante productos químicos.




Ese exceso se transmite a un reparto completamente entregado a la sobreactuación. Es el caso de unos irreconocibles Johnny Depp (maravillosa, espídica y omnipresente voz en off la suya) y Benicio del Toro que hacen del desvarío, el aspaviento y lo impulsivo un medio para llegar a un humor cafre y desenfrenado que ofrece momentos divertidísimos, como cuando los personajes intentan entrar a una atracción y no son capaces ni de andar, la llegada al hotel con la visión de los lagartos o cuando los dos se encuentran el tiovivo y Gonzo no sabe como bajar por culpa de las condiciones deplorables en las que se encuentra. Por el camino también podremos encontrarnos con incontables cameos como los de Tobey Maguire, Christina Ricci, Gary Busey, Ellen Burkin o el mismo Hunter S. Thompson.




El mayor problema es que como sucede en otras obras de Gilliam (El Imaginario del Doctor Parnassus, El Secreto de los hermanos Grimm) la forma devora al fondo, el guión queda practicamente inutilizado ante los excesos visuales y narrativos del ex Monty Python. Por suerte la cinta tiene los suficientes alicientes como para no considerarse una obra fallida, todo lo contrario. Bajo su superficie llena de ácido y anedrocromo subyace una mirada crítica y cínica sobre el sueño americano y un análisis desencantado de aquel precioso espejismo que fue la filosofía del hippismo que marcó a generaciones enteras durante la segunda mitad de los 60 y la primera de los 70.




También puede considerarse a la obra que nos ocupa como lo más parecido a experimentar en primera o segunda persona las reacciones psicológicas y físicas a el consumo de una amplia gama de alucinógenos. Escenas estas en las que el cineasta muestra su mundo lleno de seres inhumanos, demonios, reptiles, enanos y que pueden ser testimonio audiovisual de un brutal viaje con cualquier sustancia psicotrópica. En el proceso Gilliam hace mofa de la lucha contra la droga (esa reunión de policías) pero también muestra lo terrible que hay detrás de su uso y sobre todo abuso. Todo con una incorreción política marca de la casa.




Fear and Loathing in Las Vegas es una memorable rara avis y junto a El Almuerzo Desnudo Crash de David Cronenberg o American Psycho de Mary Harron la adaptación de una novela casi inadaptable. En ella podemos encontrar  todas las constantes del cine de Terry Gilliam dando su versión del escrito de Hunter S. Thompson, (periodista que debe obsesionar a Johnny Depp, que estrenó hace poco como protagonista y productor Los Diaríos del Ron, otra adaptación de uno de sus libros) y haciendo lo que más le gusta, ser Terry Gilliam y con eso a mí ya me tiene enamorado desde el primer chute.



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