jueves, 31 de marzo de 2016

Big Hero 6



Título Original Big Hero 6 (2014)
Director Chris Williams y Don Hall
Guión Don Hall, Jordan Roberts y Robert L. Baird basado en el cómic  de Duncan Rouleau, Steven T. Seagle






En su afán por comprar hasta las Naciones Unidas en 2009 la productora cinematográfica Disney absorbió la editorial de cómics Marvel y todas sus subdivisiones (cine, mechandising, televisión...) por 2.800 millones de dólares. Después de cinco años de publicaciones con numerosas colecciones de cómics, series de figuras de acción y la producción de blockbusters protagonizados por superhéroes como Iron Man, Capitán América,Thor o los Guardianes de la Galaxia la división animada de la casa creada por Walt Disney toma personajes nacidos de en las viñetas de la Casa de las Ideas y estrena un film en el que por primera vez se cruza en un mismo proyecto Marvel, la productora de El Rey León o Aladdin y el séquito de John Lasseter. líder de Pixar y actual responsable del departamento de animación del hogar del ratón Mickey y el Pato Donald.




Big Hero 6 toma como protagonistas a un grupo nacido de las manos de Duncan Rouleau, y Steven T. Seagle como contrapartida cómica de los Alpha Flight, los superhéroes canadiense creados por el guionista e ilustrador John Byrne. Con no mas de diez números en los que hicieron acto de presencia y un rediseño de los personajes para adaptarlos al estilo Disney el film de Don Hall y Chris Williams confirma que la productora se encuentra en un momento dulce desde que el director de Toy Story o Bichos tomara las riendas de sus proyectos animados, Enredados, Frozen, la reciente Zootrópolis o la obra que nos ocupa han supuesto un soplo de aire fresco para la empresa estadounidense utilizando técnicas de última generación en lo que a cine animado se refiere, pero anclando sus historias en ese clasicismo que llevó durante 70 años a la productora del tío Walt a lo más alto del panorama cinematográfico.




En un futuro no muy lejano en la ciudad de San Fransokyo (unión de la ciudad estadounidense y la capital japonesa) viven con su tía Cass el adolescente Hiro Hamada y su hermano mayor, Tadashi. El primero es un niño inventor que pasa el tiempo participando en combates ilegales de robots manejados por control remoto para conseguir dinero fácil, el segundo pertenece a una prestigiosa universidad en la que colabora con un grupo de amigos y compañeros en la creación de todo tipo de aparatosos utensilios de alta tecnología. Su mayor obra es un robot médico llamado Baymax cuya única misión es velar por la salud de sus pacientes. Unos hechos imprevistos darán pie a que Hiro funde un improbable grupo de superhéroes que deberán enfrentarse un misterioso villano con máscara kabuki que guarda mas de un secreto.




La armónica convivencia de estilos occidental y oriental en la última producción de Disney es todo un hecho y un acierto pleno. Por un lado Japón está presente cuando en no pocos momentos Big Hero 6 nos remite a obras de Osamu Tezuka como Astroboy y en otras varias ocasiones son ilustradores de cómics procedentes de norteamerica (aunque curiosamente influenciados por el manga) como Joe Madureira (Masacre, The Ultimates) o Ed McGuines (Hulk, Superman/Batman) los que dejan notar su influencia en el grueso del acabado técnico y artístico de la obra cinematográfica que nos ocupa. Porque si bien Lasseter y sus muchachos realizan productos cada vez más minuciosos y elaborados en el plano visual es el trasfondo de sus historias el que convierte a las últimas entregas de la mítica productora en largometrajes con potencial para adscribirse a la atemporalidad cinematográfica.




Como afirmamos no sólo de un prodigioso uso de la técnica hace gala una delicia como Big Hero 6, ya que son sus personajes principales y secundarios y lo magníficamente perfilados que están los que hacen grande una película como la de Don Hall y Chris Williams. No encontramos nada novedoso en la exposición y desarrollo de roles del penúltimo film Disney, pero hay cierto poso de veracidad en la relación de hermanos entre Hiro y Tadashi revelándose en pantalla como seres humanos con sus virtudes y carencias apelando a una sana tridimensionalidad, sobre todo el protagonista del largometraje que irá evolucionando y mostrando cada vez más sus debilidades que no llegarán a convertirlo en un antihéroe, pero si coqueteando con la concatenación de situaciones a las que da lugar en una criatura con ciertos claroscuros que muestran un rostro diferente cuando se encuentra en situaciones de presión tras ese importante giro que tiene lugar, más o menos, a la mitad de la cinta.




Si Hiro es el adolescente alienado (que se dedique a construir robots para hacer peleas clandestinas supone un desperdicio de su prematuro talento como inventor) y Tadashi el hermano mayor y carismático, la amalagama perfecta entre responsabilidad y simpatía juvenil, el equipo de este que más tarde dará forma a los Big Hero 6 son el séquito de secundarios robaescenas de toda película Disney (o Pixar) que en no pocas descripciones de sus personalidades nos recuerdan a otros superhéroes (o sus alter egos) en un tono paródico con referencias a iconos del noveno arte (y ya también el séptimo) como Batman. Iron Man, Mariposa Mental  (Psylocke) o Flash y un villano con ambiguas intenciones, identidad oculta y que, paradójicamente, transmite más sensación de amenaza y peligro para los personajes principales que muchos de los que pueblan las películas en imagen real de la productora Marvel Studios que, como hemos mencionado previamente, también es propiedad de Disney desde hace siete años.




Aunque si abordamos el tema de los personajes de Big Hero 6 que deben estar en la estantería del recuerdo ese sería sin lugar a dudas Baymax. El robot médico se convierte indudablemente en el alma de película con su corpulencia redondeada, su cara aniñada enfatizada cuando al "nacer" se va familiarizando con todos los series vivos y objetos que le rodean transmitiendo así una sensación de inocencia y pureza que se suma a su faceta servicial a la hora de atender a sus pacientes. Pero un rol tan efectivo como sencillo gana enteros cuando Hiro lo va moldeando para convertirse en un superhéroe y con ello finalmente, en sus momentos de tristeza y confusión más insondables, utilizarlo para llevar a cabo actos del todo reprobables que se reflejan en pantalla como algunos de los mejores pasajes del film gracias al dramatismo en el que se adentra con ellos y que en ocasiones da la impresión de ser material un tanto duro para el espectador medio infantil.




Finalmente sería destacable mencionar la sólida empresa que forman el guión y la realización de Big Hero 6 y que, una vez más, viene de la influencia que las cabezas pensantes de Pixar están extendiendo al resto de la producción animada de Disney, algo que el largometraje que nos ocupa comparte con el sobresaliente e injustamente infravalorado último trabajo, El Viaje de Arlo (The Good Dinosaur), de la casa co creada por John Lasseter y Steve Jobs y de la que hablaremos aquí próximamente. Un libreto medido milimétricamente con un desarrollo de la trama de acción y thriller high tec añadiendo intriga de fondo se adhiere una realización dinámica, poderosa, que transmite una sensación de mixtura bien entendida entre clasicismo y vanguardia y que eleva hasta la excelencia el proyecto ideado por los cineastas Don Hall y Chris Sarandon que se encuentran aquí con sus facultades como narradores al 100% de eficacia, algo que la pantalla extrapola  a la platea en todo momento,




Big Hero 6 nació como una rara avis en cuanto a su atípica (no)colaboración entre Disney y Marvel para trasladar a imagen en 3D los personajes que toma como epicentro y finalmente se revela como otro de los no pocos, y nada desdeñables, grandes últimos films de la cuasi centenaria factoría de sueños desde que el necesario giro de timón que John Lasseter y sus huestes dieron a la producción animada, que a principios de la década pasada pasaba por uno de sus momentos más bajos, rejuveneció su material de primera línea. Don Hall, Chis Sarandon y su equipo de guinistas ofrecen un producto brillante, apto para infantes y adultos, con algunos momentos de admirable dramatismo y un emocionante final, deudor de aquella obra maestra de Brad Bird llamada El Gigante de Hierro, que cierra con broche de oro el viaje al que nos invita la merecedora ganadora del Óscar a la mejor película animada del año 2014 y de la que un servidor espera con altas expectativas una secuela que nos devuelva a estos memorables personajes que ofrecen una faceta distinta del cine pijamero tan de moda en la actualidad.



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