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sábado, 26 de septiembre de 2009

Quills, el divino marqués y su depravado legado



Director: Philip Kaufman (2000)
Guión: Doug Wright basado en su obra de teatro
Actores: Geoffrey Rush, Kate Winslet, Joaquin Phoenix, Michael Caine, Billie Whitelaw, Patrick Malahide, Amelia Warner, Jane Menelaus, Stephen Moyer, Tony Pritchard





El Marqués de Sade, Donatien Alphonse François era un noble que desde su mas tierna infancia desarrolló un depravado sentido de la ética y la moral obsesionado hasta los dias de su muerte con la perversión sexual y la herejía. Demostró su lascivo talento narrativo en obras como Justine, Filosofía en el Tocador o Los 120 dias de Sodoma (llevada al cine por Pasolini). Quills es la adaptación cinematógrafica de la obra de teatro de Doug Wright con guion del mismo autor y dirección de Philip Kaufman.




Kaufman, junto a James Ivory, el mas europeo de los directores norteamericanos, director de La Invasión de los Ultracuerpos excelente remake de la cinta de Don Siegel o la dadaptación al cine de la novela de Milán Kundera, La Insoportable Levedad del Ser crea con Quills una película que consigue homenajear a Sade un ser abominable y terrible pero lleno de inteligencia y vitalidad.




Ya desde el inicio con la voz en off de Sade diciendo proclamando "Querido lector voy a contarte un relato picante...", Kaufman nos muestra su puesta en escena, una película de época sucia y truculenta con la revolución francesa de fondo. Después del excelente prólogo nos introducimos en la institución de Charenton donde el Marqués de Sade se encuentra recluido pasando los días entre sus intentos de arrebatar la virginidad a la lavandera Madeleine y sus rencillas y conversaciones con el Abad Coulmier, director del centro, pero todo empeora cuando hace aparición el doctor interpretado por Michael Caine que tratará de domar al libertino Marqués utilizando metodos poco humanitarios.




A parte de la excelente ambientación y el guión de Wright debemos destacar el excelente reparto. La carnal Kate Winslet, un excelente Joaquin Phoenix entre la inocencia y la sexualidad desatada, Michael Caine genial como siempre pero esta vez realizando el papel mas desagradable de su carrera y una bellísima Amelia Warner.




Nota a parte para Geoffrey Rush. El verdadero marqués era un hombre de una gran obesidad, de manera que la figura escualida de Rush no era la mas adecuada para el papel, pero el actor australiano se mimetiza con maestria haciendo creíble desde su primera aparición la carcterización del noble francés. Mejor que nunca en este rol el ganador del Oscar por Shine, que consigue su mejor interpretación hasta la fecha, consiguiendo lo increible, llenar de carisma un personaje tan desgradable como este, haciendo que el espectador llegue a empatizar, en parte, con él, su trabajo le hizo merecedor de una nominación al premio de la cademia que le fue arrebatado injustamente por el simplemente correcto Russel Crowe de Gladiator.




Kaufman con brio y un ritmo excelente imprime una carga sexual omnipresente pero nunca excesiva y una acerada dirección de actores dando lugar a su mejor y mas lacerante obra. Poco conocida pero benerada incluso por los amantes de la obra de Sade, Quills es una obra maestra que auna, sexo, libertad y blasfemia a partes iguales siendo un fiel retrato de la Francia post revolucionaria y del falso puritanismo de la Europa del siglo XVIII.


Saló o los 120 Días de Sodoma, arte y obscenidad




Título Original Saló o le 120 Giornate di Sodoma (1975)
Director Pier Paolo Pasolini 
Guión Pier Paolo Pasolini basado en la novela del Marques de Sade
Actores Paolo Bonacelli, Giorgio Cataldi, Umberto Paolo Quintavalle, Aldo Valletti, Caterina Boratto, Elsa De Giorgi, Sonia Saviange




La última obra del italiano Pier Paolo Pasolini es una de las películas más polémicas de la historia del cine. Un día leí en la famosa web Filmaffinity cómo algunos energumenos proclamaban que el realizador italiano mereció morir (realmente fue asesinado en la italiana playa de Ostia poco después del estreno del film) por haber hecho una cinta como esta. Hay que ser reaccionario para pensar que alguien debe perder la vida por mostrar imágenes que puedan impactar de mayor o menor manera a cierto tipo de espectadores.





Saló y los 120 Días de Sodoma es un film que adapta el libro del Marqués de Sade Los 120 días de Sodoma pero ambientándolo en la Italia fascista de 1944. Un grupo de burgueses de ultraderecha raptan a algunos jóvenes de un pueblo cercano para encerrarlos en una mansión y somerterlos allí a gran numero de actos de depravación sexual. El film en su esencia es una crítica al fascismo italiano de Mussolini y su doble moral, retratando a la extrema derecha de tal país como unos hombres dementes y obscenos capaces de realizar los más bestiales actos contra imberbes muchachos con tal de alcanzar un nivel de placer superior.





El problema es que el mensaje contestatario de Pasolini queda casi por completo sepultado por la innumerable gama de escenas grotescas que muestra en pantalla. Coprofagia, sodomizaciones varias tanto a hombres como a mujeres, escenas de tortura explícitas sin escatimar en detalles y demás actos que mal que nos pese, algunos hombres (y mujeres) son muy capaces de hacer, pero que se adueñan de todo el film y no dejan que el aturdido espectador piense en nada más que en las escenas de gran impacto que el director alterna durante todo el metraje anulando casi por completo la crítica política que el film trata de transmitir.




Pasolini buscaba indudablemente el escándalo y lo consiguió. No sé como de fiel es el film al escrito del Marqúes de Sade ya que no lo he leído, pero si aún hoy el film se hace duro de visionar, en 1975 su impacto debió ser de de una dimensión considerable. Hay hallazgos cinematográficos en el último trabajo del director de El Decamerón y un guión mesurado con excelentes diálogos, pero su sobredosis de sexo, sangre y heces lo hacen bordear peligrosamente la linea que separa el arte de la obscenidad.




Si bien es aceptable que la persona que visione el film dé su opinión sobre él, lo que me parece bestial e inhumano es justificar la muerte de una persona por hacer un film que guste o disguste, atraiga o cause rechazo, no deja a nadie indiferente. Eso sí, siempre desde mi opinión personal e intransferible esta cinta no es ni la aberración que algunos dicen, ni de lejos la obra maestra que suelen proclamar muchos entendidos del medio cinematográfico. Mi opinión es que los espectadores vean el largometraje y si quieren que lo juzguen a él y a su autor, pero en un plano profesional, con criterio y sin hacer apología alguna del asesinato.