martes, 6 de septiembre de 2016

Giro al Infierno, festín de cuervos



Título Original U Turn (1997)
Director Oliver Stone
Guión John Ridley, basado en su propia novela
Actores Sean Penn, Jennifer Lopez, Nick Nolte, Billy Bob Thornton, Jon Voight, Powers Boothe, Claire Danes, Joaquin Phoenix, Bo Hopkins







Después del impás que supuso la soberbia Nixon con la que volvía al terreno de la política, Oliver Stone continuó la hiperbolización que su discurso tomó con Asesinos Natos (Natural Born Killers), aunque en esta ocasión entregándose un poco menos a la locura y la amalgama psicotrónica de formatos que supuso aquella polémica producción de 1994, para adaptar la novela Stray Dogs del novelista John Ridley con la ayuda de este al guión. Giro al Infierno, como se conoció en España al film originalmente titulado U Turn, contó con unos equipos técnico y artístico soberbios llenos de nombres de primer orden para dar forma a una de las piezas más excesivas, viscerales, secas y exageradas de todo la filmografía de Stone, un viaje al lado más demente de la América profunda que sin encontrarse entre sus mejores trabajos si contiene los suficientes alicientes para ser considerado una meritoria pieza que hace las delicias de los fans de la mente detrás de Platoon o Hablando Con la Muerte y despierta el odio de sus detractores.




Bobby Cooper (Sean Penn) viaja en su Mustang del 64 por el desierto de Arizona con destino a Las Vegas para pagar una deuda de juego con una banda de mafiosos que le puede costar la vida. Durante el trayecto su vehículo se estropea y se ve en la obligación de para en Superior, un pequeño pueblo en medio del desierto. Allí dejará su coche en manos del poco fiable mecánico Darell (Billy Bob Thronton) se meterá en líos con el cowboy Toby N, Tucker (Joaquin Phoenix) y su poco avispada novia Jenny (Claire Daines) será seguido de cerca por el Sheriff Potter (Powers Boothe) y acabará metido en un negocio turbio cuando el empresario local Jake McKenna (Nick Nolte) prometa pagarle 50,000 dólares del seguro de vida de su atractiva e infiel esposa Grace (Jennifer López) cuando la asesine por él. Una serie de catastróficas desdichas, situaciones extremas. la falta de dinero y tiempo o la impertinente intervención de los dementes habitantes de Superior en su vida darán al traste, una y otra vez, con los planes de un Bobby que no da crédito a lo que le está sucediendo.




Giro el Infierno es una amalgama de neo noir y western, una pieza demente en la que Oliver Stone mantiene casi intactas todas las señas de identidad visuales y narrativas que inyectó en la ya mencionada cinta protagonizada por Woody Harrelson y Juliette Lewis hace veintidos años. Si el fin de utilizar esta puesta en escena tan efectista era allí la de hacer uso los resortes estilísticos de la ficción de los 90 para satirizar la violencia y el uso que los medios de comunicación hacen de ella en esta ocasión está justificada porque la misma acentúa la sensación de claustrofobia, amenaza constante, calor sofocante y demencia conceptual y formal que la historia atesora en su núcleo narrativo. De este modo los planos cenitales, los cambios del color al blanco y negro, el uso abusivo de lentes deformantes, grandes angulares, (contra)picados, primerísimos planos y un montaje vibrante marca de la casa Stone ayudan a que la odisea en al que se embarca Bobby Cooper se antoje tan epidérmica como granguiñolesca al espectador.




El uso espídico de los movimientos de cámara por parte de Stone, la fotografía asfixiante y arenosa de Robert Richardson, la edición lisérgica y violenta a cuatro manos de Hank Corwin y Thomas J. Nordberg y la esquizoide banda sonora de Ennio Morricone convierten U Turn en una pesadilla posmoderna viviente y palpable, una sobredosis de peyote entregada a la locura y la saturación que bascula a lo largo de su metraje entre lo genial y lo irritante, entregando pasajes de una fuerza brutal por su dureza descarnada y sin concesiones a la platea con otros que muestran los peores vicios, tics y orgiásticos efectismos estilísticos de su autor, los mismos que sus fans adoran con fe ciega y sus detractores aborrecen con odio apasionado. Un servidor, que considera a Stone uno de sus cineastas favoritos, no puede culpar a aquellos a los que los excesos del director de JFK: Caso Abierto o Salvajes se entrega en Giro al Infierno le produzcan un brutal rechazo, pero también comprendo que un proyecto como este cuya naturaleza se instala desde su mismo arranque en una insania sin destilar y carente de filtros no podría haber sido abordado de otra manera más contenida.




Los actores entran totalmente en el juego de Oliver Stone y se entregan, en su mayoría, a la sobreactuación y el histrionismo más caricaturesco. El Bobby Cooper de pasadísimo de rosca Sean Penn cae mal desde el inicio del metraje y aunque el espectador puede empatizar con su desgracia lo cierto es que no se apiada en demasía de él por lo antipático que se muestra de cara a la platea. Nick Nolte está soberbio, con una presencia brutal y una fisicidad muy marcada poco antes de caer en el pozo del alcohol y las drogas.Una  Jennifer López que transmite tanta sensualidad como villanía realizando aquí uno de los dos únicos papeles en los que me ha convencido como actriz (el otro es su magnífico trabajo en Out of Sight, la adaptación que Steven Soderbergh hizo de la novela homónima de Elmore Leonard) unos irreconocibles Billy Bob Thronton y Jon Voight, el siempre magnífico Powers Boothe y unos adecuadamente irritantes Joaquín Phoenix y Claire Danes completan el variopinto reparto que da forma a la peculiar fauna de Superior.




Giro al Infierno supuso la despedida del Oliver Stone más nihilista y misántropo, poco después de ella llegó su declive como narrador de ficción (aunque todavía era y es capaz de facturar piezas meritorias) y su mucho más interesante incursión en el mundo del documental con trabajos como Comandante, Al Sur de la Frontera o La Historia No Contada de Estados Unidos. Con motivo del estreno de Snowden, su última película como director que verá la luz el mes que viene y en la que narra la vida del polémico ex miembro de la CIA, voy a realizar críticas de algunas de las obras de su filmografía que todavía no he comentado en el blog. En esta ocasión lo he hecho de una de sus obras más barrocas y extremas, en la próxima lo haré de una totalmente opuesta, aquella que realizó con el único fin de intentar recuperar (de manera infructuosa) el favor del público dando forma a una de sus piezas más impersonales y tibias, tanto como para no parecer propia de su autoría incendiaria, incómoda y poco complaciente con la sociedad estadounidense. 


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