miércoles, 30 de abril de 2014

El Gran Hotel Budapest



Título Original The Grand Budapest Hotel (2014)
Director Wes Anderson
Guión Hugo Guinness y Wes Anderson
Actores Ralph Fiennes, Tony Revolori, Saoirse Ronan, Edward Norton, Jeff Goldblum, Willem Dafoe, Jude Law, F. Murray Abraham, Adrien Brody, Tilda Swinton, Harvey Keitel, Mathieu Amalric, Jason Schwartzman, Tom Wilkinson, Larry Pine, Bill Murray, Owen Wilson, Léa Seydoux, Giselda Volodi, Bob Balaban, Florian Lukas, Karl Markovics, Volker Michalowski, Fisher Stevens, Wallace Wolodarsky, Waris Ahluwalia





Wes Anderson es uno de los autores cinematográficos más peculiares del panorama internacional. Autor de un universo propio y una manera muy peculiar de rodar films el norteamericano debutó en 1996 con la poco conocida Ladrón que Roba a Ladrón (Bottle Rocket) que previamente nació como un cortometraje. Pero no empezaría a recibir alabanzas hasta que estrenara en 1998 su segunda cinta, Academia Rushmore, donde empezaría a recurrir a algunos de sus actores fectiche (Jason Schwartzman, Bill Murray, los hermanos Owen y Luke Wilson) y a depurar su impronta. El éxito a nivel global le llegó en 2001 con Los Tenembauns: Una Familia de Genios, atípica comedia de soberbio reparto y tono lacónico que marcaría la senda a seguir por el resto de la filmografía y le reportaría varios premios internacionales entre ellos la nominación al Oscar al mejor guión original.




Tras ella llegaron las memorables Life Aquatic o Viaje a Darjeeling que afianzarían su peculiar visión del mundo y la vida con repartos cada vez más corales y repletos de estrellas de relumbrón (Willem Dafoe, Adrien Brody, Cate Blanchett, Anjelica Huston, Jeff Goldblum) . En 2009 decidió experimentar con el mundo del cine animado dirigiendo Fantástico Sr Fox, que para muchos sigue siendo, paradójicamente, su mejor obra. Ya en 2012 estrenaría Moonrise Kingdom otro de sus mayores éxitos internacionales que cautivaría a un gran número de espectadores gracias a su tierna historia de amor adolescente.Ahora en 2014 nos llega esta El Gran Hotel Budapest que vio la luz internacionalmente en el pasado festival de Berlín con un más que considerable éxito que le reportó el Gran Premio del Jurado. Hablamos de una de las mejores películas del año y posiblemente la más completa de toda la carrera de su creador.




El encuentro entre un escritor que se haya hospedado en el crepuscular Gran Hotel Budapest y el anciano dueño del mismo sirve de excusa para que Wes Anderson nos narre una deliciosa historia coral sobre los años de gloria y éxito del hotel más importante de la primera mitad del siglo XX, pero como es lógico a su peculiar y personal manera y con su sello cada vez más inconfundible. Gracias a un guión ágil lleno de gags y diálogos ingeniosos, su siempre impecable y medida puesta en escena y un reparto de lo más extensos e importantes que ha dado el cine reciente The Grand Budapest Hotel se revela como una obra redonda lleno de sentido del humor, ironía, corazón y homenajes al séptimo arte y la literatura.




La última película de Wes Anderson detrás de las cámaras es una versión (o visión) cómica y ácida de un típico relato literario a lo Agatha Christie, con su robo, su crimen, sus sospechosos mayordomos, sus villanos, sus nobles de buen corazón y su investigación. Pero el cineasta al cargo del proyecto también se ocupa de homenajear al celuloide que lo ha formado como autor rindiendo tributo desde al cine mudo de Charles Chaplin, Buster Keaton o Harold Lloyd pasando por los films protagonizados por el actor francés, de origen español, Louis de Funes y sobre todo a los dirigidos y protagonizados por el director e intérprete, también ciudadano del país vecino, Jacques Tati como Mi Tío, Playtime o Las Vacaciones del Señor Hulot.




El Gran Hotel Budapest es una obra 100% hija Wes Anderson. Tenemos el humor atípico moviéndose entre lo naif y iconoclasta, la alargada sombra de la figura paterna (esta vez la de un conserje que toma en su tutela a un botones novato) la visión idealizada de una realidad pasada por el personalísimo filtro de su creador (esa Europa que nos retrata el director es "su Europa" y enamora a la platea si entramos en el juego que nos ofrece) los elegantes travellings y los estáticos planos asimétricos con su correspondiente punto de fuga que harían las delicias del Stanley Kubrick más minimalista en el plano visual. Y es que el caso del realizador tejano es para analizarlo, ya que contrariamente a lo que sucede con otros cineastas cada obra que sale de su mano es más personal, cada vez que se ciñe más a los cánones hollywoodiense más suyas son sus obras y eso es algo al alcance de muy pocos autores.




Pero el director de Hotel Chevalier es un tipo inteligente y ha conseguido que sus enormes y corales repartos sean una más de sus señas de identidad y nada puede fallar con un cast en el que tienes nombres como Ralph Fiennes (no voy a decir que su Gustave es el mejor papel de su carrera, pero está cerca de serlo, qué ingenio, qué golpes de humor, qué carisma, qué sorna) Edward Norton (enorme como el comprensivo Inspector Henckles) o Harvey Keitel (todo el pasaje de la fuga de la cárcel es una obra de arte del humor) o esos villanos a los que dan vida unos pletóricos Adrien Brody y sobre todo Willem Dafoe y que dan consistencia a un reparto en estado de gracia que recupera a viejas glorias como F. Murray Abraham o Jeff Glodblum, confirma el talento de jóvenes casi noveles como Tony Revolori o Saoirse Ronan y nos regala roles breves para enmarcar a manos de Bill Murray o Tilda Swinton.




El Gran Hotel Budapest huele a nostalgia, a tiempos mejores incluso cuando los mismos no eran propicios para ser felices, a suit presidencial con sábanas y toallas limpia ys recién lavadas y a cariño por sus criaturas y los lugares por los que moraron. El norteamericano Wes Anderson sigue confirmándose como uno de los autores más personales e interesantes del panorama internacional actual con una impronta y una mirada elegante, exquisita y refinada cuando la situación lo demanda y juguetona, socarrona e infantilizada cuando la situación lo exige. Al director nadido en Houston le queda mucho celuloide que ofrecer y si su evolución como narrador de historias sigue depurándose no me extrañaría que pueda incluso llegar a codearse con los grandes clásicos del séptimo arte.


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