viernes, 7 de diciembre de 2012

Harold y Maude, ecos de vida



Título Original Harold and Maude (1971)
Director Hal Ashby
Guión Colin Higgins
Actores Ruth Gordon, Bud Cort, Vivian Pickles, Cyril Cusack, Charles Tyner, Ellen Geer, Tom Skerritt





Quiero que esta sea una crítica especial en el blog, es más, aunque quisiera que no lo fuera no podría evitarlo. Harold y Maude, película del alabado pero no muy prolífico director Hal Ashby rodada en 1971 y muy venerada por la crítica. Es una cinta que he visto y no sería nada destacable el comentarla si no fuera porque cuando lo hice tenía 5 años y no pude olvidarla nunca No porque me causara impacto (aunque sí era consciente de que "no era normal") por mi temprana edad, pero sí porque posiblemente era la primera película adulta que veía íntegra. Lo más gracioso es que no he vuelto a ver ni una sola escena del film, pero puedo contarlo desde el principio hasta su inesperado final.




Harold es el hijo de una familia acomodada y su única afición es buscar todo tipo de maneras de fingir su propio suicido para terror de sus pobres progenitores. Un día en un funeral Harold conoce a Maude, una anciana que se adentra en los 80 años de edad con la que inicia una atípica y muy fraternal relación al darse cuenta ambos que han encontrado a su otra mitad. Él, un chico aburguesado que encontrará en ella, antigua militante de izquierdas ecologista y antigubermental el amor y un motivo por el que luchar y cumplir el último sueño de su partenaire, morir el día que cumpla 80 años.




El próximo 14 de Diciembre cumpliré 30 años, de modo que hace 25 que vi Harold y Maude y es curioso que su recuerdo permanezca en mi memoria con más fuerza que otras películas que he visto hace 1 o 2. Como es lógico no puedo hacer una crítica muy ortodoxa, ya que los recuerdos que tengo de la cinta son muy anteriores a mi humilde formación como cinéfilo que no daría sus primeros pasos hasta que viera en 1994 la película Philadelphia de Jonathan Demme, el film que cambiaría mi manera de ver cine y que me haría interesarme por la creación del mismo. Como es lógico voy a llenar la entrada de spoilers sobre Harold y Maude, de modo que estáis avisados.




Los primeros momentos que me llamaron la atención fueron los de las dos performances de intento de suicido por parte de Harold, tanto la del ahorcamiento (recuerdo al chico hablar más tarde con voz ronca durante una comida familiar por culpa de la presión de la cuerda) como la de la bañera con la sangre. Lo más curioso es que las escenas no me parecieron fuertes y cuando al instante se descubría que eran falsos intentos por quitarse la vida ante el estupor de su madre hasta le vi la gracia a esas situaciones, señal inequívoca de mi futura demencia mental y pasión por la truculencia en todas sus vertientes, siempre dentro de la ficción.




La llegada de Maude se hacía notar (por eso posteriormente siempre que veía a Ruth Gordon en La Semilla del Diablo notaba una extraña sensación de familiaridad con la actriz, la recordaba lejánamente por la cinta que nos ocupa) me gustaba ver a una anciana tan vital, simpática y alocada en contraposición a la austeridad ferrea de Harold, que a pesar de llevar a cabo actos dignos de un perturbado no dejaba de ser un personaje seco y comedido. Recuerdo que entre las extravagancias de Maude estaba su pasión por el ecologismo y su obsesión por transplantar un árbol de la ciudad al que le tenía especial aprecio en una zona de las afueras.




Me viene a la memoria que la idea de Maude de morir en el día que cumpliera 80 años me transmitía tristeza, no quería que esa viejecita, que le había enseñado a ese crío burgués que tenía que exprimir la vida al máximo, despareciera en la historia del film porque ella era indudablemente el núcleo y razón de ser del mismo. No olvidaré nunca la imagen en la que transportaban el árbol camino del prado en el que iban a plantarlo para que fuera libre, según palabras de Maude. Pero si hay algo que no olvidaré nunca de Harold y Maude y que me pilló completamente por sorpresa fue su peculiar (y famoso) final. 




Maude fallece y Harold coge su coche y empieza a conducirlo a toda velocidad. Hasta con mi poco espabilado lustro de edad me di cuenta de que el protagonista tenía intención de suicidarse. Efectivamente el muchacho se arroja por un precipicio con el auto que al impactar en el suelo explota (si mal no recuerdo). Era el clímax más esperable pero no el mejor, ni mucho menos. Pero no, Ashby nos tiene guardado un último as en la manga, eso no es lo que ha ocurrido realmente porque después de ese final ¿soñado? vemos a Harold en lo alto del acantilado con su banjo que empieza tocar dejando sonar una alegre melodía mientras se da la vuelta y se marcha dando simpáticos saltos. Lo curioso es que ese cierra tan poco usual no sólo me pareció adecuado con el espíritu del film, también me dejó una sonrisa en la boca porque pensé que "es lo que querría Maude".




Al igual que con Patrick (aunque el caso no es completamente idéntico) tardé años en dar con Harold y Maude. Durante mucho tiempo permaneció en mi mente como la película del chico suicida que se enamoraba de la anciana con alma de adolescente. No fue hasta que tuve internet que dí con el cartel de la película y supe por fin su título. Investigué un poco por la red, leí críticas, vi imágenes y sólo eso. Porque no pienso volver a ver nunca Harold y Maude (ni siquiera le he echado un vistazo al trailer que adjunto más arriba), me niego a que pierda ese aroma a experimentación vital en mi infancia, ese tono de extrañeza que me hizo descubrir que había otro tipo de cine distinto al de acción con el que me asediaba mi padre.




He oído bastantes opiniones favorables hacia ella y algunas que la tildan de ser un producto presuntuoso y pedante que no merece la fama que tiene. Muchos hablan de que atesora en su interior la ideología hippy (de la que el mismo Ashby era defensor) que es un canto a la inconformidad social y política y una obra que aboga por cierto tipo de revolución ideológica. Nunca lo sabré, porque ahora que tengo una personalidad formada como adulto me niego a ver Harold y Maude y catalagorla o clasificarla tanto en el plano cinematográfico como el moral. No quiero saber si ha envejecido mal, si su mensaje a día de hoy es ridículo o naif o si por el contrario permanece intacto o si está sobrevalorada en manera alguna. Prefiero que sea un lejano y agradable recuerdo de lo que en su momento fue y no la película revisionada que en pleno y descreído 2012 puede llegar a ser. Es un mundo extraño, mantengámoslo así.


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