Scanners (David Cronenberg, 1981) - Thriller sobrenatural sobre la destrucción de la identidad del individuo mediante corporaciones corruptas y deshumanizadas. David Cronenberg volcó en Scanners todo su ideario autoral erigiéndola en pieza de culto dentro de la ciencia ficción.
Scanners II: El Nuevo Orden (Christian Duguay, 1991) - Tardía e innecesaria secuela de Scanners a la que sólo se asemeja en el título. Con factura de telefilm y arrastrando tics de la estética videoclipera de los 80 no aporta nada de interés y pisotea el legado de su predecesora.
Scanners III: El Poder de la Mente (Christian Duguay, 1992) - Perpetrada por los mismos irresponsables de la anterior entrega, la debacle queda confirmada en este subproducto anodino, incoherente y con secuencias de supuesto humor cercanas a la insalubridad.
Scanners IV: Scanner Cop (Pierre David, 1994) - El productor de las tres primeras películas se encarga de esta secuela en forma de spin off enclavada en el género policíaco. A pesar de su rudimentaria factura resulta ser la continuación más digna de la cinta de David Cronenberg.
Scanners V: Scanner Cop II (Steve Barnett, 1995) - Quinta entrega de Scanners, secuela del spin off iniciado con Scanner Cop y remake encubierto del film de David Cronenberg. Correcto thriller policial con toques de ciencia ficción que cierra una franquicia totalmente innecesaria
Dolls (Stuart Gordon, 1987) - La tercera colaboración de Stuart Gordon con la Empire supuso una notable bajada de calidad. Dolls es un cuento de hadas venido a menos, pobremente escrito e interpretado. A destacar las escasas secuencias de los muñecos animados en stop motion.
Piraña II: Los Vampiros del Aire (James Cameron, 1981) - Cumplidora queriendo ser una divertida secuela de Piraña, insufrible cuando apela a la comedia casposa, hay dos películas enfrentadas en el debut como director de James Cameron y desgraciadamente se nota en pantalla.
La Piscina (Jacques Deray, 1969) - Aunque su tempo contemplativo en exceso y cierta vacuidad formal hacen mella en sus no pocas virtudes el erotismo que envuelve el conjunto y la elegancia de su sensual reparto hacen que el refrescante chapuzón merezca la pena.
Cegados Por el Sol (Luca Guadagnino, 2015) - Luca Guadagnino revisa La Piscina (Jacques Deray, 1969) y si bien me enamoro de sus personajes durante los dos primeros actos entregados al hedonismo en el tercero no consigo conectar con su viraje hacia el drama con toques de thriller
Tomboy (Céline Sciamma, 2011) - Tocada por el don de la naturalidad y la sutileza, emocionando sin cargar las tintas de lo lacrímogeno y con una labor excelsa de su protagonista, Tomboy ya confirmaba la especial sensibilidad y elegancia de la directora francesa Céline Sciamma.
Animal Kingdom (David Michôd, 2010) - Exitoso drama criminal australiano, casi narrado en off y eludiendo lugares comunes del subgénero. Seco, cortante y de una violencia más implícita que explícita, cuenta con un sólido reparto que más tarde dio el salto con éxito a Hollywood.
Corazones en Tinieblas (Fax Bahr, George Hickenlooper, Eleanor Coppola, 1991) - Apocalipsis Now es un viaje al infierno de la locura, su rodaje también lo fue. Demencial making of grabado por Eleanor Coppola durante la producción del clásico facturado por su marido.
Vampyr (Carl Theodor Dreyer, 1932) - Para su primera película sonora Carl Theodor Dreyer recurre a la novela Carmilla, de Sheridan Le Fanu, conjurando un híbrido entre sueño febril y alucinación expresionista cuyo legado sobrevuela casi toda la historia del cine de terror.
Wind River (Taylor Sheridan, 2017) - Taylor Sheridan vuelve sobre sus pasos, esta vez también como director, en un thriller fronterizo con esencia de western. Impecablemente escrito, rodado e interpretado augura un muy interesante cineasta, además de un excelente guionista.
El Anticristo (Alberto de Martino, 1974) - Aunque en su momento recibió cierto crédito y cuenta con un buen reparto no deja de ser un anodino exploit italiano de El Exorcista y La Semilla del Diablo con efectos especiales de barraca de feria y situaciones de comedia involuntaria
La Biblia Negra (David Pujol, 2001) - A pesar de cierta desgana y previsibilidad acierta al abrazar su naturaleza humilde de intriga con apuntes dramáticos. Mónica Randall encabeza con dignidad el reparto, pero es el fallecido Carlos Álvarez-Nóvoa quien se gana al espectador.
Goodnight Mommy (Veronika Franz, Severin Fiala, 2014) - Michael Haneke sobrevuela esta muestra de perverso terror psicológico que hubiera funcionado mejor como un corto. La meticulosa atmósfera y la labor de los tres actores ayudan a sobrellevar el metraje alargado en exceso.
Amer (Hélène Cattet, Bruno Forzani, 2009) - Lo que en su primer acto es un manierista y sensorial tributo a Mario Bava y Dario Argento degenera en ejercicio de estilo redundante y disperso volcado en enfatizar la sexualidad de su subtexto mediante los códigos propios del giallo.
Martin (George A. Romero, 1977) - El vampirismo como enfermedad mental interconectada por la consanguinidad, el despertar sexual y la empatía como antídotos para la locura. George A. Romero facturó con Martin su obra más extraña, una pieza íntimista, incómoda e imperfecta.
Berberian Sound Studio (Peter Strickland, 2012) - Homenaje al giallo desde sus mismas entrañas usando la ingeniería de sonido como excusa conceptual para emular la estructura narrativa y estética visual del subgénero mediante el metalenguaje y el influjo vampirizador del cine.
La Sombra de la Ley (Dani de la Torre, 2018) - Entre Sergio Leone, Michael Mann y Sam Mendes encuentra Dani de la Torre la inspiración para diseñar un producto visualmente impecable, destacable en lo actoral, correcto en lo narrativo, pero demasiado pendiente de sus referentes.
La Profecía (Richard Donner, 1976) - El advenimiento del hijo de Satán cristalizó en un clásico incontestable de brillante guión, reparto distinguido, banda sonora apocalíptica y virtuosa puesta en escena a manos de uno de los artesanos más versátiles que ha dado Hollywood.
La Maldición de Damien (Don Taylor, 1978) - La segunda incursión en la saga The Omen es una digna continuación que encuentra sus mejores armas en las ingeniosas escenas de asesinatos y el acertado tratamiento del mal subrepticio dentro del entorno empresarial y militar.
El Final de Damien (Graham Baker, 1981) - Notable cierre de la trilogía original. Una vez más queda lejos de La Profecía, pero la vuelta a una atmósfera más oscura y herética, su visión perversa de la política o un Sam Neill pletórico como Damien Thorn juegan a favor de la obra.
La Profecía IV: El Renacer (Jorge Montesi, Dominique Othenin-Girard, 1991) - Desastrosa tv movie planteada como secuela/reinicio de la saga que fracasa por hacer una pésima reformulación de la película original y por el terrible error de casting que supone Asia Vieira como Delia.
La Profecía (John Moore, 2006) - Descarado copia y pega de la versión de 1976 en el que la impresionante labor en la dirección de Richard Donner es sustituida por los efectismos visuales y sonoros de John Moore. Buen cast, malos personajes y peor Damien. Olvidable e innecesaria.
In Search of Darkness (David Weiner, 2019) - Gozoso e indispensable viaje de cuatro horas al cine de terror estadounidense de los 80 con testimonios de aquellos que le dieron forma delante y detrás de la cámaras. Sólo flaquea en su poco original y monótona estructura.
Horror Europa (John Das, 2012) - Impecable documental en el que Mark Gatiss recorre Europa haciendo paradas en las localizaciones de algunas de las películas de terror más importantes facturadas en el viejo continente mientras dialoga con varios de sus responsables.
De Palma (Noah Baumbach, Jake Paltrow, 2015) - Los directores Noah Baumbach y Jake Paltrow entrevistan a Brian De Palma y él hace un extenso repaso a toda su carrera. Rudimentario, pero necesario homenaje a la vida y milagros de uno de los grandes maestros del cine estadounidense
¿Qué Co#o Está Pasando? (Marta Jaenes, Rosa Márquez, 2019) - Instructivo y lúcido documental construido sobre la conceptualidad de abordar el feminismo desde una visión poliédrica en la que todas las vertientes del movimiento tienen voz y representación.
Un Genio Llamado Phil Tippet (Gilles Penso, Alexandre Poncet, 2019) - Además de un exhaustivo repaso por toda la carrera de uno de los maestros del stop-motion durante los 70 y 80 es una carta de amor a los efectos especiales prácticos y a aquellos que los forjaron.
Título OriginalAsterix le Gaulois(1967) DirectorRay Goossens
GuiónWilly Lateste, Jos Marissen, László Molnár, basado en el cómic de René Goscinny y Albert Uderzo.
Corría el 1 de junio de 1959 cuando la revista francesa Pilote publicó, en su promocional Nº0, la primera página de Astérix el Galo. Se trataba de una bande dessinée centrada en una aldea de la Galia que durante el año 50 a. C se mantenía firme contra el invasor romano gracias a una poción mágica proporcionada por el druida de la localidad. Aquella primera aventura, que más tarde se recopilaría en un álbum, estaba escrita por René Goscinny y dibujada por Albert Uderzo. Aunque todo el microcosmos que la pareja de autores iban a desarrollar con el paso del tiempo aún estaba en pañales esta odisea iniciática ya asentaba las bases del que con el tiempo se convertiría en el cómic francés más importante de la historia del medio. Fue en 1967, cuando la serie llevaba un buen puñado de entregas que poco a poco iban cimentando la leyenda, que la editorial Dargaud y la productora belga Belvision se asociaron con Goscinny y Uderzo para realizar la primera película protagonizada por Astérix y sus amigos galos. La historia elegida para dicho largometraje fue, como no podía ser menos, aquella Astérix el Galo que lo inició todo y dio nombre a la célebre colección.
Para sacar adelante tan importante proyecto sus máximos responsables contrataron para dirigirlo al ya por aquel entonces veterano animador Ray Gossens, al trío de guionistas Willy Lateste, Jos Marissen, László Molnár para escribirlo y para poner voces a los personajes principales a actores como Roger Carel (Astérix), Jacques Morel (Obelíx), Pierre Tornade (Abraracourcix), Jacques Jouanneau (Assurancetourix) o Lucien Raimbourg (Panoramix) entre otros. Todos estos apartados fueron supervisados a conciencia por unos René Goscinny y Albert Uderzo cuya intención era que el debut en la pantalla grande de sus hijos galos estuviera a la altura de las circunstancias. El 2 de diciembre de aquel 1967 Astérix, Obélix, los habitantes de Armórica y las tropas romanas comandadas por Julio César llegaron al mundo del séptimo arte para, al igual que sucediera con el de cómic, quedarse allí para siempre estrenando nuevas peripecias en celuloide cada cierto tiempo inspiradas en sus más exitosas aventuras en papel y alguna que otra nacida directamente para el medio audiovisual que alcanzó estatus de obra maestra, como Las 12 Pruebas de Astérix.
Con la película de Astérix el Galo acontece algo muy parecido a lo que sucedió con su contrapartida en viñetas en 1959. Aquella presentación en sociedad de Astérix y compañía todavía era un diamante en bruto, con mucho potencial oculto, pero que necesitaba ser pulido de manera adecuada para que alcanzara su máximo esplendor. Con el largometraje que adapta aquella historieta también se notan las carencias de un producto cuya naturaleza no está del todo establecida como pieza audiovisual. Aunque, de manera inteligente, el diseño de los personajes se acerca bastante al que por aquel entonces tenían en las viñetas y no tanto al primigenio de aquel primer álbum la animación de Astérix el Galo se revela algo tosca, no demasiado elaborada y diferenciándose poco de la de cualquier rudimentaria serie animada para la televisión de la época. Con esto no afirmamos que el acabado del film sea deficiente, pero sí tenía un notorio margen de mejora que no tardaría en ser superado con posteriores películas centrados en los galos. De hecho la inmediatamente posterior, Astérix y Cleopatra, ya daba muestras de una minuciosidad más contrastada en su ejecución formal.
En lo referido al guión a seis manos con el que Willy Lateste, Jos Marissen y László Molnár adaptaban la palabra escrita de René Goscinny la fidelidad a la misma es del todo escrupulosa siendo casi una mímesis exacta de lo acontecido ocho años antes en las viñetas. Desde la presentación de la historia en la que se contextualizaba espaciotemporalmente la serie con la deposición de armas del jefe Vercingetorix a los pies, en el sentido literal de la palabra, de Julio César todas las situaciones, personajes, gags y hasta la mayoría de los diálogos están sacados directamente del álbum que le sirve como base argumental. Hay quien podría pensar, sin falta de razón, que se trata de una decisión demasiado conservadora por parte de los escritores de la obra, pero siendo conscientes de tratarse de la primera película protagonizada por Astérix y sus paisanos, asó como asumiendo que la fórmula en los cómics funcionaba a la perfección se puede comprender dicha toma de decisiones acomodaticias. Por suerte con el paso de los años esta manera de trabajar cambió y se llegaron a realizar films que mezclaban varios álbumes y otros que, como previamente hemos apuntado, no se basaban en ninguno de ellos desembocando en rotundo éxito.
Astérix el Galo está lejos de las mejores películas animadas inspiradas en los personajes creados por los maestros René Goscinny y Albert Uderzo, pero como puesta de largo internacional de las versiones cinematográficas Astérix, Obélix y allegados cumple sobradamente por contener en su interior todos los aciertos, y algunos de los fallos, de aquella primera aventura que marcó el camino a seguir para la bande desinée más importante de todos los tiempos, junto a Las Aventuras de Tintín de nuestro añorado Hergé. Tras esta primera incursión llegarían genialidades como las ya citadas Astérix y Cleopatra o Las 12 Pruebas de Astérix, Astérix en Bretaña o El Golpe del Menhir y ya en la actualidad dos producciones que abandonaban la animación tradicional para sumergir a nuestros amigos galos en el 3D con la soberbia adaptación de La Residencia de los Dioses o Astérix: El Secreto de la Poción Mágica, esta ya construida sobre un guión original exclusivo para su producción. También podríamos hablar de las numerosas películas en imagen real con los personajes como protagonistas, pero se supone que estamos hoy estamos rindiendo tributo a Albert Uderzo y no me gustaría llenar la recta final de esta reseña de exabruptos y maldiciones varias ¡Por Tutatis!
Título OriginalExtraction(2020) DirectorSam Hargrave GuiónJoe Russo, basado en el cómic de Anthony Russo, Joe Russo, Ande Parks, Fernando León González RepartoChris Hemsworth, David Harbour, Golshifteh Farahani, Chris Jai Alex, Patrick Newall, Rayna Campbell, Derek Luke, Randeep Hooda, Marc Donato, Pankaj Tripathy, Geetanjali, Hays Wellford
Si hay algo que el estreno de la saga John Wick puso de moda en Hollywood, además de a un felizmente recuperado Keanu Reeves en plena forma a sus más de cincuenta años, es contratar los servicios de directores de segunda unidad o especialistas en escenas de riesgo para rodar películas de acción. Chad Stahelski y David Leitch fueron pioneros a este respecto, no sólo ya con la potente franquicia dedicada a “Baba Yaga”, sino también con otros largometrajes como Atomic Blonde o Deadpool 2 en los que se notaba la presencia de profesionales curtidos de primera mano a la hora de facturar secuencias espectaculares en las que tiroteos, persecuciones o peleas cuerpo a cuerpo copaban gran protagonismo. A estos dos cineastas se suma ahora Sam Hargrave que después de haberse visto implicado en las modalidades previamente apuntadas dentro de numerosas muestras dentro el cine de superhéroes tanto de Marvel como de DC e incluso en producciones ajenas al mundo de las viñetas como Warrior, la saga de Los Juegos del Hambre o El Contable debuta ahora detrás de las cámaras con un producto nacido en el seno de la plataforma de streaming Netflix, pero impulsado por los hermanos Anthony y Joe Russo con los que Hargrave ha colaborado en todos sus proyectos dentro del Marvel Studios. Lo más curioso con un caso como el de Tyler Rake, Extraction en su idioma original, es que con él no nos alejamos del mundo del cómic ya que contra todo pronóstico estamos hablando de la adaptación de una historia que en su origen nació en las viñetas, algo no sabido por muchos.
Tyler Rake está basada, muy libremente, en el cómic Ciudad publicado en 2014 por la editorial Oni Press con guión de Anthony Russo, Joe Russo y Ande Parks y dibujo del argentino Fernando León González. Los mismos hermanos Russo se ocupan de la producción de la película, como ya hicieron en el pasado 2019 con Manhattan Sin Salida (21, Bridges), que cuenta con guión de Joe y en su reparto con Chris Hemsworth como cabeza más reconocible, junto a David Harbour (Stranger Things, Hellboy) en un breve papel, dentro de un casting mayoritariamente hindú, algo lógico si tenemos en cuenta que la trama se desarrolla en Dhaka, Bangladés. Tyler Rake es un mercenario australiano que se vende al mejor postor en el mercado negro viéndose envuelto en el rescate del hijo adolescente de un importante capo de la mafia india que se encuentra en prisión. Este es el convencional punto de partida de la obra que nos recuerda a otras de un corte parecido como El Fuego de la Venganza (Man on Fire, 2004), una de las últimas obras del tristemente desaparecido Tony Scott con Denzel Washington como protagonista, un remake de la película francesa homónima rodada por Elie Chouraqui en 1987 con Scott Glenn en el papel principal y a su vez traslación a imágenes de una novela escrita por A.J. Quinnel.
La ópera prima en la dirección de Sam Hargrave está a la altura de las expectativas depositadas en ella si lo que esperábamos de su propuesta era una película con acción visceral, cruenta y seca protagonizando la mayor parte de su generoso metraje. En ese aspecto el director estadounidense cumple sobradamente a la hora de aprovechar hasta lo paroxista los holgados medios que Netflix ha puesto a su disposición para cumplir su cometido. De manera que al igual que sucediera con los ya citados David Leitch y Chad Stahelski al director de Tyler Rake se le notan los años de profesionalidad componiendo impresionantes pasajes en los que la violencia explota salpicando a la pantalla con metralla y hemoglobina. Sirva como ejemplo la escena más alabada y comentada del film, ese plano secuencia trucado centrado en la huida de los personajes de Chris Hemsworth y Rudhraksh Jaiswal en el que la cámara corre, vuela, se arrastra o ejecuta movimientos imposibles entrando y saliendo del coche de los protagonistas mediante varios cortes camuflados y notorios retoques digitales que ayudan, por un lado, a inyectar cuantiosas dosis de adrenalina al pasaje en concreto y por otro delatar la naturaleza algo artificiosa de lo que no deja de ser un alarde técnico tan innecesario como técnicamente epatante.
Esta es la tónica habitual en Tyler Rake, balas, explosiones y litros de sangre arrojados contra el espectador para mantener un ritmo endiablado impidiendo que en casi todo momento seamos conscientes de la endeblez del guión de Joe Russo, apenas un esbozo en el que no acontece nada que no sea una eterna huida por parte de los dos personajes principales y algunos de los secundarios. No vamos a afirmar que un largometraje como el de Sam Hargrave requiera un guión más elaborado, porque no lo necesita, pero es el mismo Joe Russo el que con su labor a la escritura ha demostrado no estar muy seguro de ello. Hay en Extraction una innecesaria inclinación por dar cierta profundidad tanto al personaje principal como a la relación paternofilial que surge entre él y su protegido. Todos estos pasajes en los que la obra trata de adentrarse en los traumas de Tyler y en cómo su conexión emocional con Ovi encuentra paralelismos con una persona de su pasado no sólo está acometida de manera bastante plana a lo largo del metraje, también aporta poco a una trama que en esos momentos calmados con prescindibles diálogos cercanos a la sensiblería está pidiendo a gritos más secuencias de acción demencialmente realizadas.
Es un hecho prácticamente contrastando que Chris Hemsworth es un actor con notables limitaciones interpretativas, pero su recorrido de casi diez años como el Dios del Trueno en el Universo Cinematográfico Marvel ha ido aportándole carisma, presencia y un sentido del humor que para algunos tornó en excesivo en piezas tan bien valoradas como Thor: Ragnarok. De manera paralela ha ido incursionando en otras producciones de acción como 12 Valientes (Nicolai Fuglsig, 2018), Blackhat (Michael Mann, 2016) o el remake de Amanecer Rojo (Dan Bradley, 2012) que le han servido para acometer su papel en Extraction, el más físico de toda su carrera. Como era de esperar el australiano aprovecha su corpulencia y excelente fisionomía para entregarse sin miramientos a la bacanal de golpes, disparos, mutilaciones y huesos rotos que le propone Sam Hargrave siendo él el epicentro de prácticamente todas las secuencias de acción del metraje recurriendo sólo en contadas ocasiones a especialistas en escenas de riesgo. El único miembro del reparto que le hace algo de sombra es el actor hindú Randeep Hooda, interpretando el rol de Saju, que acapara algunas de las que no están centradas en el actor de Thor: El Mundo Oscuro o Vengadores: Infinity War.
Tyler Rake no sólo se revela como uno de las producciones de acción más efectivas y entretenidas del actual catálogo de Netflix, también confirma la reciente tendencia de dejar en manos de verdaderos profesionales un tipo de cine necesitado de aquellos que empezaron delante de las cámaras jugándose la vida para facturarlo con altos niveles de calidad. No vamos a elogiar más de lo excesivo un proyecto en el que Anthony y Joe Russo han ideado un guión, basado en su propio cómic, repleto de lugares comunes, héroes duros y villanos de opereta, pero en lo referido a la factura técnica, en la que ya hemos incidido numerosas veces a lo largo de la entrada, todos los elogios que reciba la cinta de Sam Hargrave serán bien merecidos. Una nueva entrega de John Wick, la confirmación de la secuela de Atomic Blonde o la posibilidad de que David Leitch se encargue también de la futura Deadpool 3 no dejan de ser buenas noticias con respecto a que Hollywood siga esta buena racha a la que se suma Extraction y que seguramente Netflix seguirá explotando en un futuro próximo. Esperemos que cuando toda esta crisis sanitaria a nivel mundial pase puedan retomarse los rodajes de este tipo de producciones tan ligeras como disfrutables en las que, por otro lado, Corea del Sur o Indonesia van cientos de pasos por delante de un cine estadounidense que no deja de reflerjarse en dichos países para ejecutar thrillers como el que nos ocupa en esta entrada.
Comanchería (David Mackenzie, 2016) - Mestizaje entre western, película de atracos y road movie de árida puesta en escena y guión crepuscular regado con personajes repletos de claroscuros y diálogos memorables. Chris Pine, Ben Foster, Jeff Bridges y Gil Birmingham descomunales.
El Declive (Patrice Laliberté, 2020) - Aunque el estado actual a nivel mundial da a su subtexto una nueva e interesante perspectiva no deja de ser un survival procedimiental de personajes ineficazmente perfilados y metraje escaso. Aprueban la factura técnica y parte del casting.
Rescate al Amanecer (Werner Herzog, 2006) - Cinta de supervivencia inspirada en hechos reales y localizada en la Guerra de Vietnam cuya notable dispersión narrativa contrasta con el talento de Werner Herzog al rodar en plena naturaleza y la implicación descarnada de sus actores.
La Trinchera Infinita (Jon Garaño, Aitor Arregi, José Mari Goenaga, 2019) - Desgarrador drama localizado en la contienda civil sustentado en una inteligente utilización de la ínfima localización en la que se desarrolla. Inconmensurables Antonio de la Torre y Belén Cuesta
El Autor (Manuel Martín Cuenca, 2017) - La literatura como excusa para desentrañar la naturaleza hipócrita, manipuladora, patética e irónica del ciudadano medio español/andaluz. Un monumental Javier Gutiérrez encabeza un plantel actoral tocado por el don de la naturalidad.
Tras el Cristal (Agustí Villaronga, 1986) - El debut en la dirección de Agustí Villaronga es un perverso cuento gótico sobre la relación enfermiza entre un ex nazi y el adolescente que le cuida. Interesante, aunque tosco, retrato de la naturaleza vírica y hereditaria del mal.
Legado en los Huesos (Fernando González Molina, 2019) - Segunda entrega de la "Trilogía del Baztán" que sigue todos los parámetros estéticos y narrativos de su predecesora, pero se pierde entre una trama en exceso rebuscada y demasiados tópicos adscritos al thriller policíaco.
Amenaza en la Sombra (Nicolas Roeg, 1973) - El cineasta británico Nicolas Roeg despliega un perturbador e intrincado puzzle psicológico mientras disecciona la pérdida, la culpa y la fatalidad en una Venecia pesadillesca y fantasmal. Colosales Donald Sutherland y Julie Christie.
La Oscura Noche del Espantapájaros (Frank De Felitta, 1981) - Clásico de las tv movies estadounidenses en clave de slasher. Rodada de manera impecable, carente de truculencia innecesaria o violencia explícita se crece gracias a su elegancia formal y magnífico casting.
Demons (Lamberto Bava, 1985) - Dario Argento y Lamberto Bava aunaron fuerzas para engendrar uno de los mayores éxitos internacionales del terror italiano de los 80. Sanguinolenta y pustulosa orgía demoníaca a ritmo de rock duro repleta de excesos e icónicos efectos de maquillaje.
Demons 2 (Lamberto Bava, 1986) - Aunque inferior a su predecesora esta secuela, con vocación de remake, mantiene un muy buen nivel de salvajismo, locura y diversión viscosa a manos del tándem Dario Argento/Lamberto Bava. Una vez más los FX de Sergio Stivaletti se roban la velada.
Shadowed (David F. Sandberg, 2020) - Efectivo y potente cortometraje rodado por el cineasta sueco David F. Sandberg (¡Shazam!), con la ayuda de su esposa, Lotta Losten, durante la cuarentena, en su hogar y con medios caseros. Hijo predilecto de su film Nunca Apagues la Luz (2016)
Guns Akimbo (JasoN lei Howden, 2019) - Guns Akimbo hibrida Crank, Gamer y Hardcore Henry en un thriller de violencia hiperbólica influenciado por el mundo del videojuego en general y los shooters en particular. El resultado es frenética diversión vacua y descerebrada con unos geniales Daniel Radcliffe y Samara Weaving