sábado, 29 de febrero de 2020

Transgresión Continua Express 2020 - Enero IV



Diamantes en Bruto (Josh Safdie, Benny Safdie, 2019) - Con Uncut Gems los hermanos Safdie transitan la senda abierta por su anterior trabajo, Good Time. Con destacables valores audiovisuales o narrativos y un Adam Sandler impresionante, que aborda un rol odioso, ofrece un potente retrato sobre la avaricia y la estupidez humana.



Good Time (Josh y Benny Safdie, 2017) - Interesante, pero no del todo aprovechada, tercera obra de los hermanos Safdie (Uncut Gems). Thriller a contrarreloj impregnado de Martin Scorsese o Nicolas Winding Refn y con un magnífico Robert Pattinson. Brillante score de Daniel Lopatin



What Did Jack Do (David Lynch, 2017) - Como si de una de las conversaciones encriptadas que Gordon Cole mantenía con sus subordinados del FBI se tratara David Lynch interroga a un mono acusado de homicidio durante quince minutos y el resultado es insulso, hilarante e hipnótico



El Monstruo de St. Pauli (Fatih Akin, 2019) - Más que un biopic sobre Fritz Honka un fresco feista y supurante del Hamburgo de los 70 en el que olor a descomposición y podredumbre atraviesa la pantalla. Bestial labor de Jonas Dassler con un rol de los que pueden hundir carreras.



Dos Policías Rebeldes (Michael Bay, 1995) - Michael Bay debutaba abrazando todas las señas de identidad del cine de acción noventero poniéndolas al servicio de su pareja protagonista. Los tiroteos, persecuciones, ralentís y chistes gruesos que definirían su estilo ya estaban aquí.



Dos Policías Rebeldes II - (Michael Bay, 2003) - Hiperbólica y sobrecargada, toma los aciertos y fallos del primer film para exagerarlos hasta lo denunciable. Perpetrada por un Michael Bay ya consciente, para bien o para mal, del lugar que iba a ocupar en el Hollywood del SXXI.



Bad Boys for Life (Bilall Fallah, Adil El Arbi, 2020) - Despojada de los excesos inyectados por Michael Bay en la anterior entrega Bad Boys For Life vuelve a las raíces para ofrecer la mejor versión de sí misma. Acción, comedia, drama y hasta cierto desarrollo de personajes encontramos en la, quién lo diría, cinta más redonda de la saga



Monty Python's Flying Circus T1 (Monty Python, 1969) - Todavía dando sus primeros pasos esta temporada ya establecía el estilo de los británicos alternando surrealismo y teatro del absurdo con sátira social. Trece episodios que marcaron un antes y después en el humor audiovisual.




Noche de Lobos (Jeremy Saulnier, 2018) - De aspereza nórdica y con ecos del Atom Egoyan más intimista destila una notable labor visual e interpretativa, siempre desde la contención. Pero la dispersión narrativa de su guión la hiere gravemente, dejándola en tierra de nadie.




A Pesar de Todo (Gabriela Tagliavini, 2019) - Liviana, intrascendente, previsible. Su competente cuarteto protagonista es eclipsado por secundarios veteranos como Juan Diego, Tito Valverde, Marisa Paredes, Joaquín Climent, Emilio Gutiérrez Caba, Carlos Bardem o Rossy de Palma.


viernes, 28 de febrero de 2020

Transgresión Continua Express 2020 - Enero III

Imagen

Terror Sin Habla (Pete Walker, 1974) - Detrás de su atmósfera malsana o su violencia explícita, próxima al gore, subyace un poco sutil, pero interesante, estudio sobre la toxicidad de ciertas relaciones emocionales o de consanguinidad. Pletórica una aterradora Sheila Keith.


Imagen

El Hombre Que Mató a Don Quijote (Terry Gilliam, 2018) - Necesitada de la locura de Brazil o Time Bandits es acometida por un Terry Gilliam  contenido que no logra estar a la altura de la leyenda tras el proyecto. A pesar de ello regala pasajes brillantes y un gran dúo actoral.


Imagen

Los Dos Papas (Fernando Meirelles, 2019) - La ágil e inquieta cámara de Fernando Meirelles consigue que Los Dos Papas sea algo más que dos enormes actores dando lecciones de interpretación. Una feel-good movie que ofrece un retrato amable de sus protagonistas, pero abordando también temas espinosos para el catolicismo.


Imagen

The Nightingale (Jennifer Kent, 2018) - Aun siendo innegables sus virtudes cinematográficas el grueso retrato de los sádicos británicos y unos protagonistas pisoteados hasta lo abusivo hacen del segundo film de la directora de Babadook un gratuito desfile de forzados efectismos.


Imagen

Vidas Ajenas (D.J. Caruso, 2004) - Los títulos de crédito fusilados de Seven (David Fincher, 1995) auguraban lo peor. Triste plagio de Instinto Básico (Paul Verhoeven, 1992) transmutado en tramposo  thriller policial con actores nada creíbles como detectives o asesinos seriales.


Imagen

1917 (Sam Mendes, 2019) - Más allá del indescriptible apartado técnico, que marca un hito en su género, 1917 se erige como una obra maestra sobre el inabarcable y caprichoso poder destructivo del sinsentido bélico. No hay suficientes Oscars en el mundo para hacer justicia a semejante proeza.


Imagen

La Gran Apuesta (Adam McKay, 2015) - Obviando el desfile de aterradoras pelucas degradando al magnífico reparto, se trata de un voluntarioso y didáctico trabajo que no despega del todo por querer emular a El Lobo de Wall Street (Martin Scorsese, 2013) con dudoso resultado.


Imagen

La Habitación (Lenny Abrahamson, 2015) - Después de la impecable primera hora, centrada en el confinamiento de los protagonistas, es la segunda, narrando su difícil reintegración social, la que hiere, desgarra y deja marca. Epatantes Brie Larson y Jacob Tremblay.


Imagen

Welcome to New York (Abel Ferrara, 2014) - Abel Ferrara ofrece una muy superficial visión del caso Strauss-Kahn centrándose sólo en los pasajes morbosos de la vida del ex presidente del FMI. El tour de force entre Gérard Depardieu y Jacqueline Bisset salva el producto del hastío.


Imagen

Outlander T1 (Ronald D. Moore, 2014) - Adaptación de la saga literatura escrita por Diana Gabaldon que en su primera temporada encuentra el necesario equilibrio entre romance, crudeza, folclore y rigor histórico. Dentro del acertado reparto despunta una imponente Caitriona Balfe.


sábado, 22 de febrero de 2020

Transgresión Continua Express 2020 - Enero II


Slither (James Gunn, 2006) - They Came From Within (David Cronenberg, 1975), From Beyond (Stuart Gordon, 1986), The Thing (John Carpenter, 1982) o Society (Brian Yuzna, 1989). A todas apela James Gunn al diseñar una viscosa y reptante serie B sólo necesitada de más humor paródico.



Feliz Día de Tu Muerte (Christopher Landon, 2017) - Juguetona aproximación al slasher a modo de remake de Atrapado en el Tiempo (Harold Ramis, 1993). De violencia inofensiva, mezcla acertadamente intriga con comedia y tiene en la encantadora Jessica Rothe a su mejor valedora.



Feliz Día de Tu Muerte 2 (Christopher Landon, 2019) - Vuelta de tuerca al planteamiento de la primera entrega para convertir esta secuela en un homenaje a Regreso al Futuro (Robert Zemeckis, 1985) en el que preponderan el sentido del humor y el carisma de Jessica Rothe.



El Perro de los Baskerville (Douglas Hickox, 1983) - Ejemplar adaptación televisiva de la novela de Arthur Conan Doyle que sabe capturar su atmósfera misteriosa y amenazante aunando clasicismo con rupturismo. Memorables Holmes y Watson a manos de Ian Richardson y Donald Churchill



Poseído al Nacer (Peter Sasdy, 1975) - Sucedáneo de La Semilla del Diablo (Roman Polanski, 1968) y El Exorcista (William Friedkin, 1973) con reparto impostado, un bebé homicida que transmite vergüenza ajena y apariciones de un enano como salidas de una comedia de Alvaro Vitali.



Richard Jewell (Clint Eastwood, 2019) - Con Richard Jewell Clint Eastwood reincide en su obsesión por deconstruir la figura del héroe. En el proceso pone contra las cuerdas a fuerzas de la ley y medios de comunicación mientras se rodea de un cast espectacular. Su único fallo, el estereotipado personaje de Olivia Wilde.



Capitulo 0: Temporada 2 (Joaquín Reyes, Ernesto Sevilla, 2019) - Con la segunda temporada de Capitulo 0 Ernesto Sevilla y Joaquín Reyes no sólo asientan definitivamente las bases nostálgicas y posthumorísticas de la primera, también nos ofrecen tres episodios, 1, 4 y 8, que están entre la ficción patria más destacable del pasado 2019.



Drácula (Steven Moffat, Mark Gattis, 2020) - Premeditadamente desacralizadora con la letra de Bram Stoker, desprejuiciada tomando arriesgadas decisiones bordeantes en el sonrojo, el Drácula de Moffat y Gatiss es simplemente un entretenido exploit venido a más. Enorme Claes Bang dando vida a una particular versión del conde




Destroyer (Karyn Kusama, 2018) - Construída sobre una falsaria visceralidad de diseño, esta revisión femenina de Teniente Corrupto (Abel Ferrara, 1992) carece del desgarrador nihilismo de aquella. A pesar del esfuerzo, Nicole Kidman no resulta creíble entre policías y ladrones.




Cats (Tom Hooper, 2019) - Cats es un desastre de proporciones catedralicias debido a una interminable sucesión de ideas demenciales y estrambóticas. Esta adaptación del musical de Andrew Lloyd Webber es tan hortera, feista, antinatural y suicida que está destinada a convertirse en un clásico trash.


martes, 18 de febrero de 2020

Transgresión Continua Express 2020 - Enero I




Negra Navidad (Glen Morgan, 2006) - Primer y más fiel remake de Black Christmas (Bob Clark, 1974) en el que la perversa morbidez de aquella se ve sustituida por una sordidez generalizada acentuada en las gráficas secuencias de asesinatos. Indispensable ver la versión unrated.



La Maldición (Nicolas Pesce, 2020) - Nueva reinvención estadounidense de The Grudge (Takashi Shimizu, 2004) tan entretenida y aceptable como propensa a recorrer uno por uno todos los tópicos del género. Se alternan efectivas secuencias de terror con otras más entregadas a la gratuidad y el tramposo golpe sonoro.



House (Nobuhiko Ôbayashi, 1977) - Delirio alucinógeno en el que tienen cabida el melodrama, la comedia surrealista, el terror o el cine de artes marciales. Elogio al collage visual psicotrónico y a la anarquía  argumental y narrativa. Cine libre y carente de todo prejuicio.



El Faro (Robert Eggers, 2019) - Como si F.W. Murnau adaptara un texto de H.P. Lovecraft inspirado este a su vez en un lienzo de Sascha Schneider Robert Eggers sumerge con The Lighthouse a unos descomunales Willem Dafoe y Robert Pattinson en un infierno marino que hiede a demencia, muerte y fluidos corporales.



Vacaciones en el Infierno (Adrian Grunberg, 2012) - Thriller carcelario y fronterizo estructurado como un western bastardo al que da empaque un Mel Gibson productor, co escritor y protagonista. Aunque flaquea en la recta final se ve con agrado e interés en todo momento.



Feliz Nochebuena (David Hess, 1980) - Única incursión en la dirección del actor David Hess (La Última Casa a la Izquierda). Prototípico slasher que plagia a Black Christmas y se adelanta con su desenlace al de Viernes 13. A reseñar la naturalidad de alguna de sus actrices.



Zombie Camp (Christopher Landon, 2015) - Simpático híbrido entre Zombieland (Ruben Fleischer, 2009) y Jóvenes Ocultos (Joel Schumacher, 1987) construido sobre un gamberrismo infantil no exento de ternura. A pesar de algunos momentos inspirados acaba creyéndose más graciosa de lo que realmente es.



Luna Maldita (Eric Red, 1996) - Humilde aproximación al mito de la licantropía deudora de films ochenteros afines como Aullidos (Joe Dante, 1981) o Miedo Azul (Daniel Attias, 1985). Con un sabio uso de los animatrónicos sólo flaquea en la penosa escena de la transformación lupina



Revenge (Coralie Fargeat, 2017) - Enclavada en el subgénero rape and revenge, pero planteada como un remake femenino de Acorralado (Ted Kotcheff, 1982), ofrece como interés la sordidez minimalista de su directora y la entrega sin paliativos de su actriz principal, Matilda Lutz.



Siniestra Oscuridad (Tom McLoughlin, 1982) - Hija predilecta de Phantasma (Don Coscarelli, 1979) o El Más Allá (Lucio Fulci, 1981) y madre de El Principe de las Tinieblas (John Carpenter, 1987) hace gala de un rácano desarrollo y un clímax por el que han pasado muy mal los años.


martes, 14 de enero de 2020

Star Wars Episodio IX: El Ascenso de Skywalker


Título Original Star Wars: Episode IX - The Rise of Skywalker (2019)
Director J.J. Abrams
Guión Chris Terrio, J.J. Abrams, Colin Trevorrow, Derek Connolly, basado en personajes creados por George Lucas
Reparto Daisy Ridley, Adam Driver, John Boyega, Oscar Isaac, Kelly Marie Tran, Joonas Suotamo, Domhnall Gleeson, Ian McDiarmid, Carrie Fisher, Anthony Daniels, Keri Russell, Billie Lourd, Lupita Nyong'o, Billy Dee Williams, Naomi Ackie, Richard E. Grant, Dominic Monaghan, Freddie Prinze Jr., Greg Grunberg, Jimmy Vee, Denis Lawson, Richard Bremmer, Amir El-Masry, Dave Chapman, Harrison Ford, Mark Hamill, Nasser Memarzia, Simon Paisley Day, Brian Herring, Philicia Saunders, Lin-Manuel Miranda, Jodie Comer, Billy Howle, Warwick Davis, Cailey Fleming, Ann Firbank, John Williams





Sólo tres años después de haber adquirido Lucasfilms por 4.000 millones de dólares Disney puso en funcionamiento una nueva trilogía que daría continuidad a la clásica ideada por George Lucas entre los años 70 y 80. Para iniciar tan complicada empresa, que hiciera olvidar el mal sabor de boca generalizado producido por las precuelas rodadas por el mismo Lucas, Kathleen Kennedy, presidenta de la productora desde 2012, solicitó los servicios del también productor, guionista y director J.J. Abrams, que venía de insuflar nueva vida a la otra franquicia galáctica, Star Trek. Con la ayuda de Lawrence Kasdan, viejo conocido de la saga, y Michael Arndt (Toy Story 3) el autor de Super 8 diseñó Star Wars Episodio VII: El Despertar de la Fuerza, un efectivo largometraje con muchos, puede que demasiados, puntos en común con Star Wars Episodio IV: Una Nueva Esperanza que a pesar de su conservadora conceptualidad funcionó a las mil maravillas arrasando en taquilla y agradando notablemente a la crítica.




Dos años más tarde, ya en 2017, Kathleen Kennedy y sus colaboradores dieron una vuelta de tuerca a la recién estrenada trilogía, como si quisieran acallar las voces de los que afirmaron que El Despertar de la Fuerza había sido más de lo mismo, y destituyeron a J.J. Abrams en favor de Rian Johnson, cineasta iniciado en el cine independiente con films como Brick y que poco antes había facturado una potente muestra de ciencia ficción titulada Looper protagonizada por Joseph Gordon Levitt y Bruce Willis. El autor de Puñales Por la Espalda (Knives Out) llegó para ofrecer una visión rompedora y controvertida no sólo de la nueva trilogía, sino también del lore adscrito a dicho microcosmos. Star Wars Epsodio VIII: Los Últimos Jedi se convirtió en una de las entregas más polémicas de la franquicia dividiendo al fandom entre furibundos detractores y apasionados seguidores.




Es más que probable que la polvareda levantada por el film escrito y dirigido por Rian Johnson fuera el catalizador de la recuperación de J.J. Abrams para cerrar la trilogía intentando contentar a aquellos que salieron airados de la proyección de Los Últimos Jedi y es ahí donde una propuesta como Star Wars Episodio IX El Ascenso de Skywalker comienza a edificarse sobre unos inadecuados cimientos a los que remitiremos un poco más tarde. J.J. Abrams volvía para ponerse a los mandos de la nave y al guión le acompañaba Chirs Terrio (Argo, Batman v. Superman: El Amanecer de a Justicia) sobre un argumento escrito por ellos mismos con la ayuda de Colin Trevorrow y Derek Connolly. En el reparto repetían los habituales Daisy Ridley, Adam Driver, Oscar Isaac, John Boyega, Joonas Suotamo o la fallecida Carrie Fisher, resucitada por obra y gracia del CGI.




Con Star Wars Episodio IX: El Ascenso de Skywalker sucede algo inaudito y es que el famoso y tradicional texto introductorio que contextualiza espaciotemporalmente el argumento de la película que vamos a ver ya da muestras de la inoperancia manifiesta del guión. La inexplicable, innecesaria e ilógica aparición de Palpatine no tiene ningún sentido y denota una alarmante intencionalidad por satisfacer a los fans molestos con el anterior film inyectándoles en vena inusitadas dosis de fanservice gratuito. Esta primera concesión de cara a la galería será la que bascule y vertebre la trama del largometraje con una reprobable y vergonzosa obsesión por contentar a todo el mundo, algo no sólo imposible de conseguir, sino un error garrafal que menoscaba cualquier posicionamiento de inquietud artística por parte de sus máximos responsables.




El ritmo vertiginoso, en el que no se da un respiro al espectador viéndose este asediado por escenas de acción a gran escala y pasajes dramáticos de notable trascendencia para los personajes principales, no consigue eludir que el guión esta construido a base de aleatoriedades casi insostenibles en las que una serie de McGuffins impulsan una trama que sale adelante por medio de la visceralidad y la conexión emocional con el espectador conocedor del microcosmos creado en su origen por George Lucas y no por una cohesión narrativa que ofrezca una solidez estructural al relato. Para un servidor es un hecho que el libreto de Star Wars Episodio IX: El Ascenso de Skywalker necesitaba una revisión a fondo antes de haberle dado el visto bueno y no sólo por las carencias mencionadas, sino también por la ya mencionada idea de satisfacer a todo el mundo, una entelequia inalcanzable en sí misma.




Casi todas las consecuencias resultantes del rupturismo y descreimiento adscritos a la mirada de Rian Johnson en Los Últimos Jedi son obviadas, revertidas o aceptadas de mala gana por parte de un J.J. Abrams, no sabemos si volviendo a las raíces de lo que iba a ser la trilogía cuando él se encargaba de ella o con la insidiosa idea de deshacer todo lo elaborado por aquel que ocupó su puesto detrás de las cámaras. Independientemente de si se trata de una u otra cosa El Ascenso de Skywalker apela de manera pueril y cuestionable a la nostalgia, a la referencia en sesión continua y a dar en bandeja de plata al fan todo aquello que echó en falta en el anterior episodio, abriendo así un peligroso camino dentro del cine comercial en el que en un futuro posiblemente se dé más importancia a lo que digan en redes sociales los seguidores de tal o cual producto antes que a lo planificado por productores, guionistas y directores.




Pero si hay un apartado en el que no se puede poner una sóla queja a Star Wars Episodio IX: El Ascenso de Skywalker en general y a J.J. Abrams en particular es en el técnico. La última entrega de La Guerra de las Galaxias es una space opera a escala descomunal con pasajes brillantes desde una perspectiva estilística y visual. En este aspecto el director de Misión Imposible 3 o Stark Trek: En La Oscuridad despliega todo su talento como artesano al servicio de Hollywood. Batallas intergalácticas con cientos de naves implicadas, persecuciones por tierra mar y aire o combates con sable láser perfectamente coreografiados. Podemos afirmar que esta mezcla de épica desencadenada y crepuscularidad de fin de ciclo están ahí para tapar las ya citadas carencias del guión, pero lo cierto es que se agradece que al menos en la realización Disney y Lucasfilm lo hayan dado todo.




En cuanto al trabajo de los actores es de recibo mencionar que J.J. Abrams y sus colaboradores son conscientes de que Rey y Kylo Ren son los dos roles capitales tanto de esta última entrega como de toda la trilogía y en ellos depositan todo el poso dramático y emocional. Por descontado Daisy Ridley y Adam Driver exprimen hasta el límite los últimos minutos de metraje que comparten juntos y la química que ya se vislumbraba en el Despertar de la Fuerza y se desarrollaba adecuadamente en Los Últimos Jedi encuentra en El Ascenso de os Skywalker una muy digna catarsis que sólo se ve ensombrecida por un mínimo detalle innecesario que cae en lo tópico y previsible. Para el que suscribe ambos intérpretes y personajes están entre lo mejor adscrito al universo Star Wars por bien tratados y perfilados aunque no se les ofrezca aquí la mejor de las conclusiones a ambos dos.




En lo referido a los secundarios volvemos sobre nuestros pasos para seguir hablando de la polémica con la toxicidad de cierto sector del fandom adherido a Star Wars. Partiendo de que a excepción de Kylo Ren y Rey todos los demás personajes han quedado reducidos a sidekicks llama la atención que tanto a Poe como a Finn les aparezcan interesas amorosos del sexo opuesto para acallar las voces que hablaban de una posible relación homosexual entre ambos. Más lejos se llega con el personaje de Rose Tico, de gran relevancia en Los Últimos Jedi y reducido aquí a dos escenas. Después de haber recibido Kelly Marie Tran amenazas de racistas y misóginos obligándola a abandonar sus redes sociales es un fallo monumental que Disney agache la cabeza y dé de lado a una actriz que hizo bien el trabajo que le fue encomendado. En esta caso trascendemos el tema sobre si un personaje nos gusta o no, porque nos referimos en la vida personal de una actriz a la que se agravió y a la que sus superiores deberían haber dado todo su apoyo.




Contrariamente a lo que pueda parecer por esta reseña disfruté notablemente con el visionado de Star Wars Episodio IX: El Ascenso de Skywalker. Pero siendo un moderado fan de la saga creada por George Lucas y un espectador con cierto nivel de objetividad y raciocinio no podía pasar por alto las carencias de un producto con tanta relevancia como el presente. A pesar de ello no fueron pocos los momentos en los que me emocioné viendo esta última entrega de La Guerra de las Galaxias, porque he conectado con varios de sus personajes y soy afín a bastante de lo planteado y desarrollado en esta nueva trilogía que estando a años luz de la clásica, como es lógico, también me parece muy superior, en cualquier aspecto, a la que nos narró las precuelas de este universo al que, para bien o para al, y aunque ahora parece que va a tomarse un descanso en pantalla grande, todavía le queda mucho por contarnos sobre aquello que sucedió hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana.