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sábado, 22 de mayo de 2021

El Ejército de los Muertos

 



Título Original Army of the Dead (2021)
Director Zack Snyder
Guion Zack Snyder, Shay Hatten, Joby Harold
Reparto Dave Bautista, Ella Purnell, Ana de la Reguera, Theo Rossi, Huma Qureshi, Omari Hardwick, Hiroyuki Sanada, Garret Dillahunt, Raúl Castillo, Nora Arnezeder, Matthias Schweighöfer, Samantha Jo, Richard Cetrone




Los fans de Zack Snyder (Green Bay, Wisconsin, 1 de marzo de 1966), los poseedores de sentido común y los que no, están de enhorabuena esta temporada. En el presente año 2021 van a tener la suerte de poder ver dos películas de estreno a manos de su idolatrado mesías del séptimo arte. Si el pasado mes de marzo pudimos disfrutar o sufrir, depende a quien se le pregunte, de su mastodóntica Zack Snyder’s Justice League en HBO Max y HBO, desde el pasado viernes en cines selectos y a partir del día 21 en Netflix todo tipo de espectadores tendrán a su disponibilidad El Ejército de los Muertos, la cinta anclada en subgénero zombie con la que la plataforma de streaming estadounidense ha dado carta blanca al director de 300 (2006) o Watchmen (2009) para que escriba, produzca, fotografíe y dirija a su antojo en el marco de un proyecto con un presupuesto de 90 millones de dólares. Entre teasers, trailers e imágenes promocionales de su versión ¿definitiva? de La Liga de la Justicia de DC Comics Snyder dejaba caer en redes sociales de cuando en cuando algún material de esta Army of the Dead que muchos esperábamos con ganas y deseo de ser la mejor propuesta de este 2021 a manos del sobrevaloradísimo cineasta. En Transgresión Continua hemos tenido la oportunidad de ver en pantalla grande el largometraje y a continuación ofreceremos nuestra opinión del mismo.





Como muchos sabrán Zack Snyder debutó en la dirección con una película sobre temática zombie titulada Amanecer de los Muertos (2004), que no era sino un remake del film homónimo, titulado en España como Zombi, rodado por George A. Romero en 1978 y suponiendo a su vez la segunda entrega de la trilogía sobre muertos vivientes que cambió para siempre, no sólo el celuloide adscrito a esa temática, sino el género de terror en su totalidad. Aunque diluía el mensaje contra el capitalismo y el consumo de la obra primigenia, la versión de Zack Snyder era una magnífica pieza, potenciada por el inteligente guion de un James Gunn pre Guardianes de la Galaxia, que ya desde su visceral arranque enganchaba a un espectador siempre en tensión e incapaz de apartar la mirada de la exhibición de atrocidades conjurada por el cineasta en pantalla. El resultado fue una de las mejores muestras del subgénero de los últimos tiempos y la mejor obra, desde un punto de vista puramente cinematográfico, de su autor además de la muerte de un Zack Snyder mucho menos obsesionado con la grandilocuencia visual que desapareció una vez llegó la ya mencionada 300.




A partir del estreno de su fidelísima y testosterónica adaptación del cómic de Frank Miller nació el Zack Snyder que todos conocemos y cuya impronta, sobre todo visual, sobrevuela el grueso de su filmografía. Ralentís, épica desmesurada, estética de videojuego o cada plano concebido como si fuera el clímax de la obra al que se adscribe conforman toda una serie de señas de identidad que hacen las delicias de sus acólitos y producen vergüenza ajena a sus detractores. Las buenas noticias con respecto a El Ejército de los Muertos son que ha vuelto el Zack Snyder de aquella prometedora ópera primera, siendo el mismo realizador consciente de que recuperar dicha concepción del lenguaje cinematográfico destilado en Dawn Of The Dead es la más adecuada para su segunda incursión en el subgénero. De esta manera sus numerosos tics audiovisuales sólo tienen una presencia testimonial, dejando que un tipo de realización menos megalómana y más práctica se apodere de su último proyecto detrás de las cámaras. Algo que, desde el punto de vista del arriba firmante, se agradece notablemente.




Aunque se enclava en el cine de zombies El Ejército de los Muertos es una heist movie, o lo que es lo mismo, una película de robos o atracos. Snyder y sus guionistas añaden un acertado, aunque no del todo bien aprovechado, subtexto político social sobre las terribles condiciones de vida de los inmigrantes latinos en Estados Unidos utilizando como excusa el virus zombie que asola el país, mientras lanza algunos aguijonazos a la administración Trump que han quedado rápidamente anticuados si tenemos en cuenta que hace medio año del final del mandato del nefasto ex presidente. Esta lectura, muy de agradecer, desgraciadamente sirve de caldo de cultivo para, de manera colateral, conformar uno de los mayores fallos de Army Of The Dead, su tendencia a la sensiblería barata y el dramatismo impostado que tiene como núcleo central el personaje de Kate, interpretado por Ella Purnell. Pero de las carencias de la cinta hablaremos más adelante.




El Ejército de los Muertos no sólo es el regreso XXL de Zack Snyder al celuloide que le dio la fama, también supone su homenaje a muchos de los cineastas que han influenciado en su obra y manera de entender el cine. Además del George A. Romero de su primera trilogía zombie, sobre todo el de El Día de los Muertos (1985), es imposible no pensar en el John Carpenter de 1997: Rescate en New York (1981) con esa misión en una ciudad asediada y repleta de peligros o el de la injustamente minusvalorada Fantasmas de Marte (2001) mediante la estética y manera de obrar por parte de los líderes “Alphas” convertidos en uno de los mayores atractivos del film y cuya relación de amor nos retrotrae también al Brian Yuzna de Mortal Zombie (Return Of The Living Dead III, 1993). Pero mayor peso incluso tiene el James Cameron de esa obra maestra llamada Aliens: El Regreso (1986), secuela del film primigenio dirigido por Ridley Scott a la que se apela directamente con la construcción narrativa y la estética del variopinto y multirracial equipo de cazarrecompensas comandado por el Scott Ward de Dave Bautista.




Desgraciadamente entre los pósters, teasers, trailers o el prólogo del film y esos títulos de crédito que parecieran parodiar los de Watchmen u homenajear a los de Bienvenidos a Zombieland 1 y 2 Zack Snyder nos malacostumbra prematuramente haciéndonos creer que todo su desfile de burradas repletas de sangre y vísceras se van a convertir en la tónica habitual de lo que vamos a ver a lo largo del metraje de El Ejército de los Muertos, pero desgraciadamente no es así. Es ineludible que cuando decide ponerse bestia la cinta del director de El Hombre de Acero (2013) da lo mejor de sí misma, con situaciones cargadas de violencia explícita y humor negro que salpican a la pantalla. Todo ello ejecutado con una precisión milimétrica por parte de su máximo responsable en pasajes como la primera aparición de los “Alpha”, la secuencia de los zombies hibernando o todo lo relacionado con el pasaje de la apertura de la cámara acorazada. El problema es que el excesivo metraje, 148 innecesarios minutos, y la propensión a dar peso a las relaciones interpersonales de los personajes, sobre todo los ya mencionados de Bautista y Purnell, hieren de gravedad el conjunto de la obra.




Por cada breve y efímera escena cafre y de una tensión perfectamente diseñada se alterna otra excesivamente paternalista, lacrimógena y alargada hasta lo anodino. Por suerte esta decisión narrativa no se extiende demasiado al resto de personajes secundarios, porque con los de Bautista y Purnell ya tenemos suficiente. Cada vez que ambos roles discuten, sacan sus trapos sucios o hablan de los traumáticos hechos de su pasado lo único que el espectador está esperando es que todo termine y volvamos a esa acción mucho menos presente en la trama de lo mínimamente exigible. A esto se suma lo profundamente mal que está escrito el personaje de Kate, cayendo en el tópico de la persona que toma una serie de decisiones estúpidas, aunque estén motivadas por una causa noble, sumándose a otros lugares comunes propios del subgénero zombie que Snyder abraza sin prejuicios de una manera bastante cuestionable, causando así que el ya de por sí inconsistente guión también destile aroma a mil veces visto en producciones previas de la misma temática y con mucho mejor resultado. Aunque también es cierto que la endeblez de los guiones de las películas de Netflix es algo que no debería sorprendernos.




No tiene sentido que una producto que utiliza como excusa una felación en carretera como catalizador del devenir de acontecimientos que se desarrollarán a lo largo del metraje o presentando una versión zombie del tigre de Siegfried & Roy a los pocos minutos pase a tomarse tan en serio traicionando su díscolo e iconoclasta punto de partida. Snyder tiene a su disposición todo el material artístico y técnico para construir una macarrada desprejuiciada como muchas de las cintas previamente citadas que toma como referentes, pero su propensión a la solemnidad farragosa y su cuestionable talento para crear vínculos emocionales entre sus criaturas lastran lo que podía haberse convertido en un orgiástico desfile de pólvora, gore, y sangre en sesión continua. No decimos con esto que dichos ingredientes no estén presentes en Army of the Dead, pero sí en unas cantidades muy inferiores a las esperadas y en ese sentido como espectadores no sentimos casi engañados. Aquí hemos venido a divertirnos durante 148 minutos de locura inconsciente y frenética, pero eso Snyder sólo nos lo proporciona en muy pequeñas dosis.




Finalmente Army Of The Dead no pasa de ligero entretenimiento lastrado por sus innecesarias ínfulas dramáticas y una sobredosis de metraje a todas luces excesivo por las causas previamente expuestas. Con una hora menos y concentrando más la acción nos encontraríamos ante una magnífica sucesora de El Amanecer de los Muertos, pero por desgracia el resultado queda años luz de aquella. Con todo Netflix debe estar muy satisfecha con la película si tenemos en cuenta que ya se están preparando dos precuelas. Una en imagen real llamada Army of the Thieves dirigida por Matthias Schweighöfer, actor alemán que interpreta al personaje de Dieter Ludwig y al que volverá a dar vida en este proyecto, y otra animada titulada Army Of The Dead: Lost Vegas que narrará la primera etapa de la pandemia. Nosotros nos quedamos con las ganas de que el tono sanguinolento de puntuales situaciones expuestas en la obra hubieran imperado a lo largo de toda ella y con el deseo de que este Zack Snyder, mucho más artesano talentoso que esteta encantado de conocerse, encuentre un proyecto más estimulante con el que vuelva a esos orígenes en descomposición a ritmo de The Man Comes Around, de Johnny Cash que tanto nos hicieron disfrutar.


jueves, 30 de octubre de 2014

Torrente 5: Operación Eurovegas



Título Original Torrente 5: Operación Eurovegas (2014)
Director Santiago Segura
Guión Santiago Segura
Actores Santiago Segura, Julián López, Jesús Janeiro, Alec Baldwin, Fernando Esteso, Carlos Areces, Angy Fernández, Anna Simon, Neus Asensi, Chus Lampreave, Florentino Fernández, Cañita Brava, Josema Yuste, José Mota, Santiago Urrialde, Falete, El Gran Wyoming





Sí amigos, el ex agente de la ley facha, racista, fan del atleti e incodicional del fallecido Fary, José Luis Torrente, está de vuelta para regocijo de unos y repugnancia de otros. El humor zafio, burdamente costumbrista, chusco y por qué no decirlo, efectivo, vuelve con una quinta entrega que nuevamente ha supuesto para su director, actor, guionista y productor un nuevo éxito de taquilla y, esta vez sí, un reconocimiento bastante más aceptable por parte de la crítica especializada. Para un servidor nos encontramos con la entrega más sólida argumentalmente (que no es decir mucho, si tenemos en cuenta el tipo de historias que narra el intérprete de El Día de la Bestia en esta saga) pero la más escasa en gags de humor efectivos, que haberlos haylos, pero no aparecen hasta bien pasado el primer tercio de metraje y en cantidad son bastante menos que en las anteriores cuatro entregas.




Año 2018, José Luis Torrente sale de prisión y se encuentra una España en la que Cataluña ha conseguido la independencia y unos vándalos ultrajan la tumba de el Fary entre otras fechorías. Con la ayuda de su fiel amigo Cuco y Jesusín, el primo de este último, buscará la colaboración de John Marshall, el supervisor de seguridad del principal casino de Eurovegas instalado en Madrid para robar el botín que atesora en su interior. Torrente conseguirá reunir a un grupo de "profesionales" para realizar el robo más grande de la historia de España y así huir con el dinero de un país que el ex policía no reconoce como suyo. Este es el punto de partida de la película y si bien no es nada del otro mundo parece un libreto escrito por David Mamet, los hermanos Coen o Charlie Kauffman si lo comparamos con el de las dos anteriores entregas de la franquicia.




Torrente 5: Operación Eurovegas es una parodia del cine sobre atracos de casinos, concretamente tanto de La Cuadrilla de los Once protagonizada por el mítico Rat Pack (Frank Sinatra, Dean Martin y Sammy Davis Jr, entre otros) como de sus remakes en forma de trilogía contemporánea a manos de Steven Soderbergh y con actores de primera nivel como George Clooney, Brad Pitt, Matt Damon o Julia Roberts en sus filas. Pero como es lógico con toda la trama pasada por el grueso filtro de la saga Torrente llenando dicha historia de incorrección política, escatología, referencias a la actualidad Española (o a su futuro inmediato, acertando en más de un detalle con sus predicciones desde el punto de vista del que suscribe) acción y bastante desenfreno, aunque en esta ocasión Santiago Segura ha querido volver sobre sus pasos casi hasta el origen de todo.




Porque esta quinta entrega es la que más cerca esta conceptualmente de aquella modesta y primigenia Torrente: El Brazo Tonto de la Ley con la que el madrileño pusiera la primera piedra de lo que más tarde sería la saga cinematográfica más exitosa y extensa del celuloide patrio. Posiblemente por ello Segura recupere a personajes como Amparito (Neus Asensi) o Remedios (Chus Lampreave) y ofrezca un sincero (y muy bien realizado) homenaje a ese Tony Leblanc que no faltó a ninguna de las cintas de la franquicia hasta que el pasado 2013 nos dejó. Tampoco se olvida de actores recurrentes en todo el recorrido de las correrías fílmicas de Torrente como Cañita Brava, Barragán, mis paisanos Bigotes y Dientes o los indispensables Andreu Buenafuente, Florentino Fernández o José Mota.




Por ello hay a lo largo del metraje más ambiente cutre y modesto (gran parte del film tiene lugar dentro del decrépito apartamento de la actriz de Volver o Mujeres al Borde de Un Ataque de Nervios en el que la banda de desarrapados trazan su rocambolesco plan para llevar a cabo el atraco) y menos aparatosidad formal en cuanto a tiroteos, persecuciones y explosiones, las mismas que se habían sobreutilizado desde Torrente 2: Misión en Marbella hasta Torrente 4: Lethal Crisis y que a pesar de estar cada vez mejor realizadas (recordemos que en la primera secuela era el cineasta Juanma Bajo Ulloa el responsable de rodar las secuencias más dinámicas en lugar del mismo Santiago Segura, que todavía no se veía con el suficiente oficio para ello) eran un complemento más para eludir una verdad irrefutable, la ausencia de un guión, no ya sólido, sino simplemente funcional.




Porque no se puede negar que Torrente 3: El Protector y su ya mencionada sucesora carecían totalmente de un hilo argumental mínimamente consistente para que todo el conjunto argumental del largometraje saliera a flote. Pero un perro viejo como Santiago Segura sabía que una factura cada vez más elaborada y un interminable desfile de cameos de actores, celebridades del famoseo más cutre y amigos de toda índole (los de la cuarta parte se sucedían cada dos minutos más o menos) camuflarían con bastante acierto la poca consistencia y el, en apariencia, no demasiado tiempo que habría dedicado a la escritura de los libretos que deberían de sustentar sus productos y que realmente se mostraban como una sucesión de gagas en sesión continua que aunque despertaban casi siempre la carcajada del espectador, también podrían considerarse como un engaño de cara a la platea. que parecía estar viendo más un programa televisivo de humor por sketches que una verdadera película.




Curiosamente esta quinta entrega es la que tiene el guión más elaborado desde Torrente 2: Misión en Marbella dentro de a naturaleza de un producto como este, que lógicamente es puro entretenimiento. Por primera vez en años el protagonista de Muertos de Risa tiene una historia consistente que contar y aunque la misma no tenga nada nuevo que exponer (ya hemos comentado anterioremente sus referentes cinematográficos previos) lo hace con la suficiente cohesión y profesionalidad como para jugar con acierto con un primario pero aceptable alarde narrativo con sorpresa final. El precio a pagar es el del humor, ya que esta quinta entrega se revela para un servidor como la menos graciosa de toda la saga, ya que durante la primera mitad del metraje da la impresión de que los chistes están mal rematados y pobremente planteados. Por suerte este fallo se va solucionando a lo largo del desarrollo de la trama y en la segunda parte de la cinta tenemos un buen puñado de gags y coñas que funcionan magníficamente.





También ayudan a que el humor vaya cogiendo consistencia un reparto en líneas generales muy acertado, del que sólo podríamos decir que lo hace, no ya mal, sino para no haberle pagado por sus servicios, el torero Jesús Janeiro "Jesulín" que consigue que la terrible labor de su ex mujer, Belén Esteban, en la anterior entrega parezca digna de Bette Davis. Pero son un Julián López que consigue que no echemos de menos al gran Gabino Diego, un Carlos Areces pletórico un Cañita Brava en su salsa, una macarra Angy, una brutal Mari Carmen (sin sus muñecos), un Fernando Esteso en su salsa (su momento con Andrés Pajares es para enmarcar) y un desprejuiciado y entregado Alec Baldwin que se suma a Espartaco Santoni, José Luis Moreno, Fanio Testi y Franciso para copar un puesto de honor en la galería de estrambóticos y atípicos villanos de la franquicia los que le dan el largometraje hecho a su creador. En papeles más cortos cumplen su cometido Bigotes y Dientes, Anna Simón y los cameos de Falete, Imanol Arias, el Gran Wyoming o Tomás Roncero como entrenador de la selección de fútbol de Cataluña regalan momentos de sorna más que considerable.




Esto es lo que hay con Torrente 5: Operación Eurovegas, señoras y señores, más de lo mismo pero con menos humor y más cine. Santiago Segura sigue dando de lleno con su creación y con ella pone (casi) punto y final a un 2014 en el que el cine español ha tenido sus mejores números en mucho tiempo gracias a obras como Ocho Apellidos Vascos, La Isla Mínima, El Niño o esta quinta parte de las andanzas del inefable José Luis Torrente que vuelve a mostrarnos la cara más sucia y retrógrada de nuestro país. Por el camino nos regala pasajes muy bien rematados (comparar la recreación del golpe y el resultado final del mismo es descacharrante) una labor técnica decente y un humor que aunque ha estado en mejor forma en cualquiera de las anteriores películas sirve para evadirnos durante algo más de 90 minutos de los problemas que el mismo director y protagonista se ocupa de retratar con brocha gorda, pero sin desatino, en la película que nos ocupa en esta entrada.



lunes, 1 de abril de 2013

El Mundo es Nuestro, tarde de chuchos



Título Original El Mundo es Nuestro (2012)
Director Alfonso Sánchez
Guión Alfonso Sánchez
Actores Alfonso Sánchez, Alberto López, Olga Martínez, Daniel Morilla, Antonia Gómez, José Rodríguez, Estrella Corrientes, Miguel Ángel Sutilo, Pepa Díaz-Meco, María Cabrera Vasco, María Teresa Sandoval, Pepe Quero, Antonio Dechent





Alfonso Sánchez y su amigo Alberto López hicieron bastante ruido en la red cuando colgaron unos cuantos  cortometrajes en Youtube en los que siempre imitaban a una pareja que representaba de manera satírica e irónica a algún estrato de la sociedad andaluza, la mía. Uno de ellos, Esto ya no es lo que era, estaba protagonizado por dos canis (lo que viene a ser un flaite en Chile, por ejemplo) sevillanos marginales en paro que elucubraban sobre los problemas y posibles soluciones de los conflictos de la sociedad española actual (que no son pocos ni fáciles de arreglar). El vídeo gustó bastante y posteriormente Sánchez y López realizaron más piezas con otros protagonistas, como Fali y Rafi, siempre retratando, como ya he comentado, estereotipos de Andalucía.




El Cabesa y el Culebra son dos canis sevillanos que cansados de estar en paro y sin un duro deciden atracar una sucursal bancaria para llevarse un buen botín con el que retirarse y vivir la vida en Brasil como dos reyes. El problema es que a las dudosas dotes como atracadores primerizos de la pareja hay que sumar a aparición inesperada de Fermín, un empresario de mediana edad que cansado de la precaria situación economómica en la que se encuentra se planta en el banco con la intención de autoinmolarse con una gran cantidad de explosivos que lleva atados a su cuerpo. Las intenciones de Fermín, la aparición de la policía, los políticos y las procesiones de la semana santa sevillana serán los obstáculos que tratarán de dar al traste con el plan de nuestros protagonistas.




El Mundo es Nuestro es la primera película española financiada con el formato crowdfunding (financiación en masa o colectiva) ya que no había productora alguna que quisiera sacar adelante este proyecto ideado por el grupo Mundo Ficción. La cinta tuvo un considerable éxito gracias a la publicidad viral y el boca/oreja a pesar de haberse estrenado en contadas salas. La crítica la recibió con mucho entusiasmo y ganó dos premios en el festival internacional de Málaga. Las entradas para verla en pantalla grande no superaban los 2 €, y las ediciones en dvd y blu ray del film tienen un precio de 6 € y 13 € respectivamente, vamos una ganga y un ejemplo de distribución y comercialización perfecto para nuestro cine pero que por desgracia ha recibido más recelos que adhesiones en nuestro país, no por nada no recibió ni una sola nominación en la última gala de los premios Goya, cuando merecía más de una.




Si nos centramos en la película nos encontramos con una divertida comedia que poco parecido tiene con esa saga de Torrente con la que continuamente la comparan y con la que realmente no tiene nada que ver. Hablamos de un humor mucho menos escatológico, muy directo y accesible para el espectador (la cinta es 100% andaluza, pero su subtexto es universal), pero con dosis de inteligencia impropia dentro de este tipo de largometrajes. Es como si Luis García Berlanga y Rafael Azcona se cruzaran con unos Quentin Tarantino y Guy Ritchie para todos los públicos (hay armas y disparos en la película pero ni una gota de sangre y aún siendo española no tiene ni un sólo desnudo y la única escena de sexo está narrada en off) pero con una puesta en escena y una profesionalidad fuera de toda duda, no hablamos de una comedia chusca típicamente española a lo El Oro de Moscú, sino de un producto con un nivel de calidad considerable.




Como comento en tono paródico en el subtítulo de la entrada la influencia más clara es Tarde de Perros de Sidney Lumet, la cinta quintaesencial dentro del subgénero de atracos bancarios. Pero también tenemos ecos a los ya mencionados Tarantino y Ritchie e incluso el título del largometraje es una referencia directa a una de las frases más icónicas de la inolvidable El Odio de Mathieu Kassovitz, cinta porque la que Alfonso Sánchez (director, productor, guionista y protagonista del film) profesa una gran admiración. Pero como es evidente el film no deja de lado sus inspiraciones ideológicas más claras, las de obras españolas como Atraco a las 3 de José María Forqué y la influencia del director de Plácido o Los Jueves Milagro del que toma los díalogos ágiles, el tono satírico, los planos secuencia interminables con los actores interactuando entre ellos y la mirada ácida sobre las costumbres españolas, haciendo especial hincapié en las andaluzas.




Porque ahí es donde El Mundo es Nuestro ofrece lo mejor de sí misma, cuando se ríe y hace mofa de todo el floclore de Andalucía relacionado con la incultura, la semana santa (los protagonistas atracando el banco vestidos de penitentes, esos policías municipales que se ríen de la agente venida de Burgos cuando propone que la cofradía que va a pasar delante del banco cambie su itinerario a última hora), esos reporteros del sur tan entrañables y distraídos (la reportera Eva Moreno con los mejores diálogos cómicos de la velada), la carestía económica que lleva años asolando la comunidad autónoma y el país en general, los aprovechados que cobran el paro teniendo trabajo (ese hombre que va a sellar la cartilla del Inem vestido con mono de trabajo) y la corrupción de los políticos que dan forma a la Junta de Andalucía (enorme Antonio Dechent como el delegado del gobierno) con todo el tema de los ERE fraudulentos que están a la orden del día.




Desde ese travelling con los dos protagonistas montados en la scooter vestidos de penitentes y poniendo rumbo a cumplir su misión nos damos cuenta de que la ópera prima en el mundo del largometraje de Alfonso Sánchez (enorme como el Cabesa al igual que su compañero Alberto López dando vida al Culebra, bien cubiertos los dos por un grupo de secundarios tan desconocidos como efectivos) no es la típica comedia costumbrista española. Es una sátira inteligente, con mensaje y que en su recta final lanza una oda a la hermandad intrínseca en la figura del perdedor, ese que echó raíces en Andalucía y España, que vive con lo puesto y que está cansado de tragar con todo sin recibir nada a cambio. Recomiendo encarecidamente el visionado de esta humilde pero certera cinta y espero con ganas esas dos secuelas que Alfonso Sánchez ha dejado entrever que realizará a modo de una trilogía andaluza de pura cepa.