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jueves, 30 de octubre de 2014

Torrente 5: Operación Eurovegas



Título Original Torrente 5: Operación Eurovegas (2014)
Director Santiago Segura
Guión Santiago Segura
Actores Santiago Segura, Julián López, Jesús Janeiro, Alec Baldwin, Fernando Esteso, Carlos Areces, Angy Fernández, Anna Simon, Neus Asensi, Chus Lampreave, Florentino Fernández, Cañita Brava, Josema Yuste, José Mota, Santiago Urrialde, Falete, El Gran Wyoming





Sí amigos, el ex agente de la ley facha, racista, fan del atleti e incodicional del fallecido Fary, José Luis Torrente, está de vuelta para regocijo de unos y repugnancia de otros. El humor zafio, burdamente costumbrista, chusco y por qué no decirlo, efectivo, vuelve con una quinta entrega que nuevamente ha supuesto para su director, actor, guionista y productor un nuevo éxito de taquilla y, esta vez sí, un reconocimiento bastante más aceptable por parte de la crítica especializada. Para un servidor nos encontramos con la entrega más sólida argumentalmente (que no es decir mucho, si tenemos en cuenta el tipo de historias que narra el intérprete de El Día de la Bestia en esta saga) pero la más escasa en gags de humor efectivos, que haberlos haylos, pero no aparecen hasta bien pasado el primer tercio de metraje y en cantidad son bastante menos que en las anteriores cuatro entregas.




Año 2018, José Luis Torrente sale de prisión y se encuentra una España en la que Cataluña ha conseguido la independencia y unos vándalos ultrajan la tumba de el Fary entre otras fechorías. Con la ayuda de su fiel amigo Cuco y Jesusín, el primo de este último, buscará la colaboración de John Marshall, el supervisor de seguridad del principal casino de Eurovegas instalado en Madrid para robar el botín que atesora en su interior. Torrente conseguirá reunir a un grupo de "profesionales" para realizar el robo más grande de la historia de España y así huir con el dinero de un país que el ex policía no reconoce como suyo. Este es el punto de partida de la película y si bien no es nada del otro mundo parece un libreto escrito por David Mamet, los hermanos Coen o Charlie Kauffman si lo comparamos con el de las dos anteriores entregas de la franquicia.




Torrente 5: Operación Eurovegas es una parodia del cine sobre atracos de casinos, concretamente tanto de La Cuadrilla de los Once protagonizada por el mítico Rat Pack (Frank Sinatra, Dean Martin y Sammy Davis Jr, entre otros) como de sus remakes en forma de trilogía contemporánea a manos de Steven Soderbergh y con actores de primera nivel como George Clooney, Brad Pitt, Matt Damon o Julia Roberts en sus filas. Pero como es lógico con toda la trama pasada por el grueso filtro de la saga Torrente llenando dicha historia de incorrección política, escatología, referencias a la actualidad Española (o a su futuro inmediato, acertando en más de un detalle con sus predicciones desde el punto de vista del que suscribe) acción y bastante desenfreno, aunque en esta ocasión Santiago Segura ha querido volver sobre sus pasos casi hasta el origen de todo.




Porque esta quinta entrega es la que más cerca esta conceptualmente de aquella modesta y primigenia Torrente: El Brazo Tonto de la Ley con la que el madrileño pusiera la primera piedra de lo que más tarde sería la saga cinematográfica más exitosa y extensa del celuloide patrio. Posiblemente por ello Segura recupere a personajes como Amparito (Neus Asensi) o Remedios (Chus Lampreave) y ofrezca un sincero (y muy bien realizado) homenaje a ese Tony Leblanc que no faltó a ninguna de las cintas de la franquicia hasta que el pasado 2013 nos dejó. Tampoco se olvida de actores recurrentes en todo el recorrido de las correrías fílmicas de Torrente como Cañita Brava, Barragán, mis paisanos Bigotes y Dientes o los indispensables Andreu Buenafuente, Florentino Fernández o José Mota.




Por ello hay a lo largo del metraje más ambiente cutre y modesto (gran parte del film tiene lugar dentro del decrépito apartamento de la actriz de Volver o Mujeres al Borde de Un Ataque de Nervios en el que la banda de desarrapados trazan su rocambolesco plan para llevar a cabo el atraco) y menos aparatosidad formal en cuanto a tiroteos, persecuciones y explosiones, las mismas que se habían sobreutilizado desde Torrente 2: Misión en Marbella hasta Torrente 4: Lethal Crisis y que a pesar de estar cada vez mejor realizadas (recordemos que en la primera secuela era el cineasta Juanma Bajo Ulloa el responsable de rodar las secuencias más dinámicas en lugar del mismo Santiago Segura, que todavía no se veía con el suficiente oficio para ello) eran un complemento más para eludir una verdad irrefutable, la ausencia de un guión, no ya sólido, sino simplemente funcional.




Porque no se puede negar que Torrente 3: El Protector y su ya mencionada sucesora carecían totalmente de un hilo argumental mínimamente consistente para que todo el conjunto argumental del largometraje saliera a flote. Pero un perro viejo como Santiago Segura sabía que una factura cada vez más elaborada y un interminable desfile de cameos de actores, celebridades del famoseo más cutre y amigos de toda índole (los de la cuarta parte se sucedían cada dos minutos más o menos) camuflarían con bastante acierto la poca consistencia y el, en apariencia, no demasiado tiempo que habría dedicado a la escritura de los libretos que deberían de sustentar sus productos y que realmente se mostraban como una sucesión de gagas en sesión continua que aunque despertaban casi siempre la carcajada del espectador, también podrían considerarse como un engaño de cara a la platea. que parecía estar viendo más un programa televisivo de humor por sketches que una verdadera película.




Curiosamente esta quinta entrega es la que tiene el guión más elaborado desde Torrente 2: Misión en Marbella dentro de a naturaleza de un producto como este, que lógicamente es puro entretenimiento. Por primera vez en años el protagonista de Muertos de Risa tiene una historia consistente que contar y aunque la misma no tenga nada nuevo que exponer (ya hemos comentado anterioremente sus referentes cinematográficos previos) lo hace con la suficiente cohesión y profesionalidad como para jugar con acierto con un primario pero aceptable alarde narrativo con sorpresa final. El precio a pagar es el del humor, ya que esta quinta entrega se revela para un servidor como la menos graciosa de toda la saga, ya que durante la primera mitad del metraje da la impresión de que los chistes están mal rematados y pobremente planteados. Por suerte este fallo se va solucionando a lo largo del desarrollo de la trama y en la segunda parte de la cinta tenemos un buen puñado de gags y coñas que funcionan magníficamente.





También ayudan a que el humor vaya cogiendo consistencia un reparto en líneas generales muy acertado, del que sólo podríamos decir que lo hace, no ya mal, sino para no haberle pagado por sus servicios, el torero Jesús Janeiro "Jesulín" que consigue que la terrible labor de su ex mujer, Belén Esteban, en la anterior entrega parezca digna de Bette Davis. Pero son un Julián López que consigue que no echemos de menos al gran Gabino Diego, un Carlos Areces pletórico un Cañita Brava en su salsa, una macarra Angy, una brutal Mari Carmen (sin sus muñecos), un Fernando Esteso en su salsa (su momento con Andrés Pajares es para enmarcar) y un desprejuiciado y entregado Alec Baldwin que se suma a Espartaco Santoni, José Luis Moreno, Fanio Testi y Franciso para copar un puesto de honor en la galería de estrambóticos y atípicos villanos de la franquicia los que le dan el largometraje hecho a su creador. En papeles más cortos cumplen su cometido Bigotes y Dientes, Anna Simón y los cameos de Falete, Imanol Arias, el Gran Wyoming o Tomás Roncero como entrenador de la selección de fútbol de Cataluña regalan momentos de sorna más que considerable.




Esto es lo que hay con Torrente 5: Operación Eurovegas, señoras y señores, más de lo mismo pero con menos humor y más cine. Santiago Segura sigue dando de lleno con su creación y con ella pone (casi) punto y final a un 2014 en el que el cine español ha tenido sus mejores números en mucho tiempo gracias a obras como Ocho Apellidos Vascos, La Isla Mínima, El Niño o esta quinta parte de las andanzas del inefable José Luis Torrente que vuelve a mostrarnos la cara más sucia y retrógrada de nuestro país. Por el camino nos regala pasajes muy bien rematados (comparar la recreación del golpe y el resultado final del mismo es descacharrante) una labor técnica decente y un humor que aunque ha estado en mejor forma en cualquiera de las anteriores películas sirve para evadirnos durante algo más de 90 minutos de los problemas que el mismo director y protagonista se ocupa de retratar con brocha gorda, pero sin desatino, en la película que nos ocupa en esta entrada.



lunes, 11 de abril de 2011

Torrente 4: Lethal Crisis




Título Original: Torrente IV, Lethal Crisis
Director: Santiago Segura
Guión: Santiago Segura
Actores: Santiago Segura, Kiko Rivera, Tony Leblanc, Yon González, Enrique Villén, Francisco




En 1998 y tras una interesante y entretenida carrera delante de las cámaras y como cortometrajista el actor madrileño Santiago Segura debutó en la dirección de largometrajes con Torrente, el Brazo Tonto de la Ley. Su ópera prima era un retrato casposo del español de a pie más chabacano y reaccionario. José Luis Torrente es un ex agente de policía, facha, sucio, racista y fan a muerte del Fary y el Atleti. La cinta reventó la taquilla y ganó dos goyas, uno inmerecido a la mejor dirección novel y otro enormemente justo para el gran Tony Leblanc al mejor actor secundario, interprete que volvía a la pantalla de la mano de Segura, cosa que le agradecemos sobremanera.




En 2001 llegó la secuela, Torrente 2 Misión en Marbella, más grande, más ruidosa, más escatológica y graciosa. En ella se dieron la mano gags memorables, algunos secundarios para el recuerdo (Gabino Diego genial como Cuco) un villano inolvidable interpretado por el presentador y productor José Luis Moreno y una vez más, caspa, disparates y mal cine, pero ese cine cutre y salchichero que nos despierta una sonrisa o carcajada cómplice y sólo por ello le perdonamos todo. Con esta entrega se confirmó una de las señas de identidad de la saga, la interminable galería de cameos tanto de actores, como de gente del famoseo o deportistas durante los films.




Ya en 2005 se estrenó Torrente 3, el Protector, que una vez más hizo muy buena taquilla pero fue vapuleada por gran parte del público (de la crítica no hablo, que no es especialmente amiga de esta saga) que a día de hoy no tiene muy buen recuerdo de ella. Yo personalmente es con la que más me he reído, recuerdo incluso llorar en el cine con alguno de los gags, que sí, cada vez son más primarios y estúpidos, pero en ocasiones funcionan y te hacen pasar un buen rato si no eres un sibarita del humor sin amplitud de miras. Billy Wilder, los Monty Python y las comedias de los Coen tiene su lugar en mi vida, pero siempre tengo una pequeña parcela para el humor cafre y de brocha gorda. En esa zona como es lógico hay sitio para el bueno de Torrente.




Año 2011, Torrente IV, Lethal Crisis, estreno mundial en sobrecogedor 3D, Santiago Segura con la promoción del largometraje hasta en la sopa. El resultado no puede ser mejor. La campaña de marketing funciona, la película se convierte en su primer fin de semana el mejor estreno patrio de la historia, la taquilla explota, la gente habla de que es jodidamente graciosa y el hecho de que personajes del faranduleo español como Belén Esteban o Francisco Rivera Pantoja salgan en la cinta alienta al populacho a ir a las salas a deleitarse con esta joya del neorrealismo ibérico.




Torrente 4 es incluso más mala (cinematográficamente hablando) que las tres anteriores entregas, pero hay algo interesante en ella. Segura ha creado un arte, ya que debido al incontable número de apariciones estelares de personalidades conocidas a lo largo del metraje el espectador está tan pendiente de ellas que en ningún momento se para a pensar que realmente no hay argumento en la cinta. Porque si las tramas de los anteriores Torrentes eran estúpidas la de esta cuarta parte ya es que es casi inexistente y está cogida con pinzas, todo con la única misión de meter a cuantos personajes sean posibles para que tengan su momento de (dudosa) gloria en el producto.




Estas cintas solo se sustentan en el casting de celebridades y las secuencias de humor cafre. El primero es, como siempre, muy irregular. Paquirrín y Belén Esteban están para matarlos. Él como ayudante del protagonista está forzadísimo y falso como él solo y con ello lo único que consigue es que echemos de menos a gente como Javier Cámara o Gabino Diego. Ella parece que no sabe ni donde está a cámara (y eso que vive practicamente delante de ellas). De las apariciones que me gustaron destacan las de los chanantes, la de David Bisbal, el papel de Yon González, sobre todo su pelea con John Cobra y El Batu, Pablo Motos y Florentino Fernández, Andreu Buenafuente o la de mis paisanos y ex compañeros de clase Bigotes, Dientes y Galleta, linarenses de pro.




El humor es más escatológico y zafio que nunca. Con chistes de pedos, heces, objetos que salen por orificios a los que normalmente no les da el sol, racismo, política, catalanes, vascos y haciendo especial hincapié en la actual crisis global que se está cebando especialmente con nuestro país desde hace unos tres años más o menos. Todo con brochazos de trazo muy grueso, humor poco sutil que a pesar de todo confunde a gente poco espabilada hasta el punto de llegar algún imberbe a admirar al protagonista de la saga. Para mear y no echar gota.




Personas enemigas del mal gusto y la pueril incorrección política, alejénse de esta nueva entrega de las andanzas de el simpar José Luis Torrente. En cambio todos aquellos que sean capaces de reírse con las correrías de este personaje tan español como la sangría, el pescaito frito, el flamenco, el paro o la envidia, que no lo dude y la vea. Recomendable hacerlo en ese resultón y estúpido 3D. Siempre es un placer compartir con Torrente la filosófica y milenaria duda de si hacernos o no unas pajillas con su persona.